*Informe: Periodistas están desapareciendo en México
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*SIP: 2008 registra trece periodistas muertos en la región
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*Guía para periodistas: Cómo sobrevivir en el 2009
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*Diseñan seguro para proteger a bloggers de cargos de difamación
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*Red internacional de seguridad para periodistas lanza sitio especializado
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Informe sobre Periodistas en México
Periódicos y Expresión |
CICLO DE CONFERENCIAS
“ENTRE MUJERES INSURGENTES Y REVOLUCIONARIAS”
FACULTAD DE CIENCIAS POLITICAS Y SOCIALES
UNAM
Jueves 29 de abril. Mujeres insurgentes
- Josefina Hernández Téllez. La educación femenina en 1810
- Layla Sánchez Kuri. Presencia femenina en la Independencia.
- Elvira Hernández Carballido. Leona Vicario, la corresponsal de los insurgentes.
- Rosalinda Sandoval Orihuela. Los taconazos de Doña Josefa
Moderador: Vicente Castellanos Cerda
Inaugura: Maestro Arturo Guillemoud Rodríguez Vázquez
Salón 12 Edificio de Posgrado (“F), 18:00 horas, FCPyS
Viernes 30 de abril. Mujeres revolucionarias
- Rosa María Valles Ruiz. Periodista y feminista: Hermila Galindo
- Elsa Lever M. El Universal y las mujeres periodistas
- Gloria Hernández Jiménez. Mujeres, revolución y fotografía
- Francisca Robles. Los corridos y la presencia femenina
Moderadora: Noemí Luna García
Inaugura: Maestro Arturo Guillemoud Rodríguez Vázquez
Sala Lucio Mendieta, Edificio de Posgrado (“F), 18:00 horas, FCPyS
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Por Elsa Lever M.Periodista con Maestría en Comunicación por la FCPyS de la UNAM, diplomada en Género por el PUEG de la UNAM, y en Feminismo por el CEIICH de la UNAM.
Se nos termina el año y no hay avances. En materia de medios sigue pendiente la institución de un lenguaje no sexista; de un decálogo o código deontológico que aborde la situación laboral de las mujeres periodistas y obligue a cambiar hacia un contenido de género en la información. Y, por supuesto, la garantía de un ejercicio periodístico seguro y sin censura. Mujeres de México y en todo el mundo siguen siendo acosadas, asesinadas por razones de género; muchas otras continúan desaparecidas, arrebatadas de sus familias, torturadas, violentadas, violadas y explotadas sexualmente, vendidas, intercambiadas, lapidadas, mutiladas por "tradición", despojadas de todo valor, bien, propiedad, herencia... Siguen sobreviviendo en la más ínfima de las miserias, invisibilizadas en sus derechos humanos, civiles, políticos y reproductivos. No hay alimento, menos salud, educación ni trabajo. Y no hay voluntad política para eliminar las disparidades de género y apuntalar el desarrollo de las mujeres. Por ejemplo, se niega presupuesto a los programas destinados a ello. La despenalización del aborto aún parece muy lejana en otros países, incluso en muchos estados de nuestra nación. Otro de los temas pendientes es la conciliación entre la vida laboral y familiar de las mujeres, y lo poco que se ha planteado al respecto: licencias compartidas para madres y padres, y servicios de cuidado infantil y horarios flexibles. ¿Hasta cuándo la maternidad y los cuidados maternos dejarán de condicionar el desarrollo de las mujeres en el ámbito laboral? ¿Hasta cuándo seguirá siendo necesario sacrificar la maternidad por el trabajo o viceversa? Casi 2009 y las mujeres que participan en la política aún causan asombro por "lo raro" de la situación; la sociedad continúa mirando con morbo y desprecio a dos mujeres abrazadas o tomadas de la mano... Casi 2009 y para vender autos todavía debe haber dentro mujeres semidesnudas adornándolos, y la venta de la dignidad del cuerpo a través de la prostitución sigue siendo el negocio más jugoso, bajo el amparo de la impunidad. Casi 2009 y todavía para la sociedad una minifalda es causa justificada de violación; el examen de gravidez es requisito para obtener un empleo; las mujeres indígenas viven una triple opresión (género, clase y etnia), y las mujeres presas o las que tienen alguna discapacidad son invisibles al ejercicio de sus derechos. Se nos termina el año y el recuento es deprimente. Números rojos, saldo en contra de los derechos de las mujeres. El gobierno, las autoridades, nuestros(as) representantes, las instituciones, la sociedad misma, nos quedan debiendo. Un año más para aumentar la deuda histórica que el país y el mundo tienen con las mujeres.
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Fotos: MujeresNet.Info
El Instituto Veracruzano de las Mujeres realiza Foro "Género y Periodismo". Participan Martha Torres Falcón, Martha Mendoza Parissi, Sara Lovera, Laura Castro Medina y Elsa Lever M.Por Jorge Morales VázquezTomado de "Milenio-Veracruz", 23 de noviembre 2008, pág.5 Fotos: MujeresNet.InfoCuando se abren los micrófonos el drama se asoma. A menos de un siglo del reconocimiento del derecho al voto de las mujeres en el mundo, la historia parece ir a paso lento y, en ocasiones, detenerse, suspendida en el tiempo. Al menos esta es la impresión que dejó el Foro "Género y Periodismo", organizado por el Instituto Veracruzano de las Mujeres (IVM) en donde expertas y el público en general dieron a conocer este sábado las asignaturas pendientes en el reconocimiento a los derechos de las mujeres en el mundo, en el país y en el estado, por la falta de garantías para el respeto al derecho a la no violencia psicológica, física, laboral; a la promoción de la salud, la educación.
Pero, sobre todo -y esto es fundamental, pues tiene que ver con la raíz profunda de la cultura-, a la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres en los medios, en donde el trato "sigue siendo sexista y discriminatorio".
Pero "en este país aún hay muchas mujeres que no saben que tienen derechos, que la violencia física es un delito, que sus maridos no cubran la pensión alimenticia igual, que le condicionen la escuela o el trabajo por su estado de gravidez, o que éste sea motivo de despido; que la hostiguen laboral y sexualmente", expresó Sara Lovera, periodista y fundadora de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), agencia de noticias enfocada exclusivamente a la atención de los derechos femeninos ante el vacío existente en muchos de los medios de comunicación tradicionales.
El problema, abundó, "es que no existen los espacios de difusión, de información que les permitan conocer sus derechos, que les digan que pueden recurrir a un IVM, que pueden presentar una denuncia o recurrir a cualquier otro ente gubernamental, para recibir asesoría y ser atendidas".
La realidad, ineludible, es cruda, señaló Sara Lovera, quien ilustró con cifras en pleno 2008, por ejemplo, las mujeres mexicanas ganan 74% del salario que percibe un hombre respecto de la misma labor; 67% sufre o ha sufrido algún tipo de violencia; en 54% de los hogares mexicanos ambos cónyuges trabajan, con la diferencia de que la mujer tiene una doble jornada en el hogar como ama de casa.
"Las mujeres no gritan por ser más protagónicas sino por la desigualdad que sufren", expresó la fundadora en 1998 de CIMAC, quien hizo hincapié en el reto mayúsculo ante la desigualdad persistente en la sociedad.
Por eso llamó la atención a los medios de comunicación a sumarse a esta lucha y especialmente en Veracruz, en donde el rezago es grande, si se toma en cuenta que de las 300 publicaciones impresas ninguna aborda el tema de la equidad y género. Ni siquiera hay un código deontológico, decálogo o corrector de estilo que coadyuve a evitar el trato discriminatorio en las noticias.
"Veracruz, además, fue el último estado en la creación de un Instituto de las Mujeres, así que eso puede ser un reflejo de la situación", indicó.
Laura Castro Medina fue otra especialista en el tema, participante en el foro sobre "Género y Periodismo" que manifestó particularmente su preocupación por "el manejo de la violencia sexista en los medios de comunicación".
 Estudiosa de la utilización de este tema en la publicidad, el periodismo, los dibujos animados y las telenovelas, señaló que el mismo discurso mediático contribuye a reproducir las prácticas de misoginia en la sociedad y alentar la naturalización de este tipo de expresiones, a través de cuatro elementos: la concepción de la mujer como un objeto sexual, ligada por naturaleza al valor de la belleza física y, por lo tanto, rehén de la industria del consumismo y los productos que resaltan esta cualidad.
Asimismo, como alguien a quien se le atribuye un estatus accesorio dentro de la sociedad, de ahí su alta presencia en las secciones de sociales de los medios de comunicación.
Y finalmente, como mujer víctima vulnerable ante el varón y la realidad social. La reproducción de este manejo de la imagen femenina es lo que contribuye a mantener la cultura dominante, lamentó Castro Medina; por lo que exigió mayor responsabilidad a los medios.
Entre los muchos casos que mencionó en los que se reproduce esta situación, citó el de la industria de las telenovelas, especialmente dos de la televisora Televisa: Fuego en la sangre y Destilando amor .
Según el estudio realizado, dijo que entre del 14 al 25 de febrero se encontraron 498 "actos donde se promovió y justificó la violencia machista", en la telenovela Fuego en la sangre y pese a que la asociación A Favor de lo Mejor le pidió a la empresa retirar este tipo de mensajes, "la televisora se negó aduciendo que era la telenovela que tenía más rating en ese momento". Algo similar ocurrió con Destilando amor que forma parte de la programación de llamado Canal de las Estrellas.
 En su turno, Martha Torres Falcón, quien participó con la ponencia "Normatividad Internacional en Materia de Género y Medios de Comunicación" subrayó la urgencia de una legislación internacional y nacional, que sin coartar la libertad de expresión obligue a los medios de comunicación a promover una nueva cultura de la información con perspectiva de género, que aliente el conocimiento de los derechos femeninos y erradique la violencia.
Elsa Lever, quien impartió la ponencia "Género y Medios de Comunicación", añadió que si bien ha crecido la participación de las mujeres en los medios de comunicación, de un siglo a la fecha, la realidad es que esta participación dista de ser equitativa, ni siquiera en el ámbito de los salarios.
En un análisis que hizo respecto de la nómina de los periodistas del diario El Universal en 2001, descubrió que las mujeres periodistas, ya sea reporteras, analistas políticas, de cultura y demás, cobran significativamente menos que sus homólogos masculinos, y esto se refleja en el resto del espectro mediático del país, apuntó.
En lo que coincidieron las mujeres participantes del Foro "Género y Periodismo" es en la urgencia de que los medios de comunicación sean corresponsables en la promoción de una cultura de la equidad, ya sea en la construcción de sus mensajes, en el manejo de los mismos, en la creación de espacios adicionales como suplementos, programas radiofónicos o televisivos, páginas de internet que se agreguen a los múltiples esfuerzos que se realizan a nivel mundial, incluido México, con CIMAC Noticias, el Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe(Semlac), Mujeres en Red o MujeresNet.Info, disponibles a través de la internet.
 Por su parte, la directora del IVM, Martha Mendoza Parissi, hizo un llamado a los medios a combatir las imágenes sexistas y los estereotipos. Aseguró que esto es posible "sin atentar contra la libertad de expresión o caer en el papel del censor".
Durante la sesión de preguntas y respuestas, el público -mayoritariamente femenino- respaldó estas demandas, pero también resaltó los retos y las dificultades. La periodista del Diario Política, Laura Cuevas, se refirió a las dificultades que existen para incorporar la información con perspectiva de género en los medios de comunicación tradicionales, por una inercia de las redacciones. Virginia Durán Campollo, editora de la revista Semblanza, también comentó el desinterés existente por parte de las instituciones gubernamentales para promover y apoyar financieramente este tipo de publicaciones alternativas.
Alguien más abundó que para las áreas de prensa de los gobiernos municipal, estatal o federal es más viable "dar chayos a los reporteros", que apoyar económicamente a las publicaciones que abordan la temática de la mujer. Guadalupe Rebolledo, activista y dirigente del Instituto Municipal de la Mujer en Xalapa, dijo que el reto no sólo es incorporar el tema sino enfrentar la censura que se registra en Veracruz y que se ha visto reflejada en diversos medios locales durante la discusión del caso de la anciana indígena de Soledad Atzompa, Ernestina Ascencio Rosario, presuntamente violada por militares y que generó una presión gubernamental para que se coartara la publicación de cualquier otra versión.
Lidia Suárez Torres es una maestra jubilada que se dice víctima de la "violencia institucional" por parte de las autoridades encargadas de la impartición de justicia y de su ex marido. Por ser cónyuge inocente, en 1975, un juez le otorgó el divorcio de su entonces marido, de nombre Ignacio Vázquez Ortiz, a quien condenó al pago de una pensión alimenticia de 50% de su pensión jubilatoria y lo obligó al reparto de bienes. Durante los 39 años de matrimonio, narró Suárez Torres, sufrió diversos tipos de violencia: "Estuve casada con un misógino que me decía que la mujer era un animal con cabellos, que una mujer sólo podía sostenerse si era lesbiana o puta, y que no iba a permitirme manejar un coche a menos que pasara sobre su cadáver". Pese a la resolución judicial, a lo único que puso acceder Suárez Torres fue a la pensión alimenticia. No así al reparto de bienes, toda vez que Ignacio Vázquez se negó a hacerlo, mediante argucias legales como "el traspaso y venta de bienes".
En 2004 pese a que su situación "era cosa juzgada", Ignacio Vázquez promoción un nuevo juicio para quitarle la pensión alimenticia y combatir la separación de bienes en los juzgados IV y V en materia Civil de esta capital, bajo el expediente 1606/04. Desde entonces, según Lidia Suárez su vida se ha convertido en un calvario de juicios y gastos en abogados, pues carece de recursos, mientras que su ex marido "es un hombre que se jacta de que con dinero baila el perro y que no me merezco nada". Con lágrimas en los ojos pidió el apoyo del Instituto Veracruzano de las Mujeres para evitar la consumación de lo que consideró una "violencia institucional", toda vez que presume que las mismas autoridades jurisdiccionales han actuado con dilación y negligencia en su caso.
Notas relacionadas en: AVC Noticias Veracruz al Día Zapateando Entorno Político
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Foto: Semlac
Por Aline CastellanosCorresponsal de Semlac Tras las elecciones del pasado 23 de noviembre para renovar las 23 gobernaciones, 23 asambleas regionales -poder legislativo- y 328 alcaldías del país, el porcentaje de mujeres electas alcanzó casi al 40 por ciento para el poder municipal y el legislativo regional, mientras que sólo dos mujeres serán gobernadoras. En entrevista con SEMlac, la directora del Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad Central de Venezuela, Alba Carosio, reconoció que esta composición representa un avance para la democratización del poder político, al colocar el tema de la paridad y la alternabilidad como eje fundamental para la competencia electoral. Tras la normativa del Consejo Nacional Electoral (CNE) de establecer la obligatoria integración paritaria y alternada de mujeres en las listas que presentaran los partidos políticos para estas elecciones, e incluso colocar un dispositivo electrónico que rechazara automáticamente las listas que no cumplieran con estos requisitos, la participación femenina en las candidaturas se incrementó en un 73 por ciento, de acuerdo con datos oficiales.
Con la participación histórica -para este tipo de elecciones-, del 65 por ciento del electorado, del cual casi la mitad son mujeres, las dos principales fuerzas del país: el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y la alianza de oposición -formada por Un Nuevo Tiempo y Primero Justicia- se declararon ganadoras.
El primero obtuvo el 80 por ciento de las alcaldías y 17 de las 23 gobernaciones en disputa, mientras la oposición alcanzó cinco de los más grandes estados del país, incluyendo la capital y los estratégicos Zulia y Carabobo. Independientemente de ello, las mujeres hasta ahora solo han sido elegidas en un 7,2 por ciento para las alcaldías y 18 por ciento como concejales.
Evangelina García Prince, en su trabajo Análisis de la Participación política de las mujeres en Venezuela, afirma que la normativa que obligó a los partidos políticos a incluir listas paritarias y alternadas de mujeres, es un factor que propicia el incremento de mujeres en cargos elección popular. El libro fue publicado en julio pasado por el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales y el Observatorio Venezolano de los Derechos de las Mujeres.
Aunque el reconocimiento de la igualdad en la participación política de las mujeres data de 1947, cuando la constitución nacional la consagró como derecho, es en 1997 que se estableció la ley de cuotas, impulsada por el movimiento feminista y de derechos de las mujeres, ante la falta de cumplimiento del precepto constitucional. Esa ley fue derogada en el año 2000, cuando el gobierno de Hugo Chávez se planteó la meta de lograr la participación paritaria de las mujeres en los cargos de elección popular.
Actualmente, al frente de los poderes del Estado se encuentran las siguientes mujeres: la diputada Cilia Flores en el legislativo (Asamblea Nacional); la magistrada Luisa Estella Morales Lamuño, presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, en el poder judicial; Tibisay Lucena, en el poder electoral (CNE); y en el poder ciudadano, compuesto por la Fiscalía General de la República y la Defensoría del Pueblo, Luisa Ortega Díaz y Gabriela Ramírez, respectivamente.
García Prince reconoce que "hemos tenido algunos avances en presencia, pero no se reflejan en una representatividad pluralista, democrática y eficiente para el logro de los objetivos de la equidad de género".
Para ella, "la cultura androcéntrica supera las iniciativas de igualdad", pues "el orden de género cambia en lo adjetivo, no en lo sustantivo"; es decir, que se requiere algo más que promover el incremento de la presencia de las mujeres en los cargos de elección popular.
La especialista señala que el sino de las mujeres en la política es la discriminación, que se manifiesta en "los partidos políticos; la normativa constitucional y legislativa que regula los procesos electorales; el financiamiento electoral; las normativas y alternativas programáticas para acelerar la igualdad; la ocupación del tiempo y los trabajos que desempeñan las mujeres y su valoración social y económica; la promoción y receptividad mediática de los desempeños y liderazgos políticos de las mujeres."
Por ello, señala, es necesario que la paridad se amplíe, por ley, incluso a los cargos que no son de elección popular. Asimismo, resultan necesarias acciones de gobierno en distintas áreas, que incluyan -entre otros- a los medios de comunicación y los presupuestos públicos-; que modifiquen las ideas predominantes sobre las mujeres que participan en política y que garanticen que ellas accedan a recursos económicos. Por su parte, Alba Carosio afirmó que la representación femenina en los poderes del Estado constituye un hecho histórico, aunque es necesario evaluar también la calidad de la participación de las mujeres.
Durante esta campaña electoral, por ejemplo, la paridad no permeó los contenidos discursivos de las campañas de ninguno de los partidos políticos: "primó la polarización política que vive Venezuela entre continuar y afianzar el proceso de cambio Bolivariano rumbo a un socialismo, o retornar al esquema político previo a la llegada del presidente Chávez al poder".
"Prácticamente la campaña la hizo el Presidente. Él ha proclamado que el socialismo del siglo XXI tiene que ser feminista, pero ni desde el PSUV ni desde la oposición se ha visto una campaña con propuestas y mucho menos con un posicionamiento desde las mujeres", señala Carosio.
Ello, pese a que la mayoría de las candidatas a las alcaldías y las asambleas locales son mujeres con una trayectoria política reconocida en sus organizaciones de base: barrios y consejos comunales-, sobre todo las candidatas del PSUV.
De ellas, según Carosio, la única que claramente ha destacado por su perfil feminista y con propuestas en torno a la equidad y los derechos de las mujeres, es la aspirante que logró la gobernación del estado Falcón, Stella Marino Lugo.
Sin embargo, aclaró, "dada la trayectoria política de las candidatas a legisladoras regionales, puede ser que haya un porcentaje importante que tenga también una postura frente a los derechos de las mujeres y el logro de la equidad, pero eso se verá cuando tomen posesión de sus cargos".
Mientras tanto, el movimiento feminista y de derechos humanos de las mujeres, de los que Carosio y García Prince son integrantes, esperan que los resultados de las elecciones de este 23 de noviembre "inauguren otra etapa política en la vida de Venezuela", indica Carosio.
Por ello, se alistan para las siguientes luchas políticas: "darle contenido de género a la participación política de las mujeres", y "lograr que el CNE establezca la obligatoriedad de la paridad en todas las elecciones de aquí en adelante". El movimiento de mujeres estará a la espera de la toma de posesión de las asambleístas y concejales para establecer relación con ellas, indicó Carosio.
En las siguientes elecciones, en diciembre de 2009, se elegirá la Asamblea Nacional "y ésa es la pelea fuerte", indica Carosio. Ante ese hecho, fue presentada la iniciativa de la Ley Orgánica de Equidad e Igualdad, que cuenta con el respaldo del movimiento feminista, tanto el adepto al chavismo como el opositor y que fue ya aprobada en la primera discusión. (Especial de SEMlac, diciembre 2008).
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Foto: Magda Marczewska
Por Sara LoveraPeriodista mexicana, fundadora e integrante del Consejo Directivo de Comunicación e Información de la Mujer AC(CIMAC); candidata al Premio Nobel de la Paz en 2005, ha colaborado en diversos medios como El Nacional, El Día, Uno más Uno, La Jornada; fue directora del suplemento Doble Jornada, y actualmente es corresponsal de Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y del Caribe(SEMlac) en México, integrante del Consejo del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal y todos los lunes forma parte de la Mesa Periodistas del Canal 21, el Canal de la Ciudad de México en TV por Internet.La ciudad da miedo. La capital de la República Mexicana, el Distrito Federal, tiene una población metropolitana de 20 millones de habitantes y es bella pero provoca temor en las mujeres. La Encuesta Nacional de la Dinámica en los Hogares encontró que dos millones de capitalinas declararon haber sufrido violencia en la calle, en el transporte público o en su barrio, lo cual hace que este tipo de violencia, tipificada como comunitaria, sea el principal problema en una de las ciudades más grandes del mundo.
Tal vez por ello llama la atención que el gobierno que preside Marcelo Ebrard, sea precisamente el que encabece una serie de acciones organizadas para parar este flagelo, dijo a SEMlac, Pilar Muriedas, secretaria técnica del Encuentro Feminista Latinoamericano que se celebrará aquí el próximo año.
Y agregó que, por primera vez, desde que ella se hizo activista hace 20 años, un gobernante eligió como uno de los ejes principales de su administración procurar la equidad entre los géneros y abatir el flagelo de la violencia contra las mujeres.
Por su parte, Patricia Patiño, directora de igualdad y diversidad social en la capital, explicó que por segundo año consecutivo la administración de Ebrard y todas sus dependencias se suman a la iniciativa feminista de promover 16 días para eliminar la violencia contra las mujeres, mediante una campaña con actividades de reflexión, caminatas y caravanas, una feria informativa y cine de barrio, denominada Mujeres con Sentidos, Lucha con Derechos.
En la campaña, cuya cabeza es precisamente Patiño, se incluyó un seminario internacional que dé luz sobre cómo mejorar la atención a la violencia y cómo se inicia ésta, actividad en la que estudiantes y padres de familia analizan el fenómeno y hacen teatro.
La ciudad ha sido invadida por un juego de carteles muy artístico y novedoso, donde se unen los sentidos con los derechos de las mujeres en frases positivas, mientras se anuncia que será derecho universal el seguro contra la violencia.
Se trata de un sistema con el cual el gobierno se compromete a apoyar a una mujer maltratada por su pareja, tanto en el proceso judicial como el psicológico, pero además con una ayuda económica para que ella pueda seguir el juicio hasta el final y además, con la colaboración de otras dependencias, se garantiza una vivienda donde pueda vivir junto a sus hijos.
La decisión, dice la directora de Igualdad y diversidad social, es reducir esas cifras de maltrato en la familia, pero también en la calle. Un aspecto fundamental es que las mujeres sepan que la violencia contra ellas no es natural, que es un delito y que existen instituciones que por ley deben atenderlas.
Anunció que la campaña de 16 días muestra la voluntad política, y será permanente, sistemática, por todos los medios, incluida una jornada de capacitación a personal de esa dirección y de las 16 unidades de prevención y atención, para que las mujeres adquieran confianza, conciencia y capacidad para exigir sus derechos, terminar con la violencia y tener una vida distinta y más libre.
Pero todo eso es posible, dijo a SEMlac Pilar Muriedas, porque ahora existe voluntad política, porque se ha involucrado a todos los funcionarios que por mandato deben tomar cursos de capacitación en género, de modo que entiendan en qué consiste la discriminación y la exclusión de las mujeres, fuente principal de la violencia.
La población, expresó Ebrard al inaugurar la jornada, también tiene que implicarse, porque tolera la violencia, la considera natural y eso no es posible. La violencia contra las mujeres, le dijo a cientos de personas reunidas en la plaza principal, es una de las manifestaciones de una sociedad no democrática.
A pesar de esta "voluntad política", comentó Muriedas, hay mucho por hacer. Ella en su grupo, denominado Fuga y Territorio de Cultura para la Equidad, trabajó el último año con 20 mujeres policías, quienes reciben violencia de la población, por un divorcio entre ciudadanos y cuerpos de seguridad.
Remontar esa situación será un largo camino, pero conocerlo ahora es fundamental para empezar a poner diques a la violencia, explicó.
Y es la autoridad, junto a la sociedad civil, quien recibió a la Marcha Mundial de las Mujeres que, con 10.000 voces en México y en todo el mundo, llama a parar los asesinatos de mujeres por el único hecho de ser mujeres.
Eso, dijo por su parte Leonor Aída Concha, dirigente de esa marcha, es espectacular, porque ningún gobierno quiere reconocer que es necesario desparecer la violencia institucional, la que viene del Estado contra las mujeres y que es su responsabilidad.(SEMlac)
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Foto: Rotmi Enciso
Por Patricia Karina Vergara SánchezFeminista, periodista y profesoraCada mañana y antes de que suene el despertador, Maya, quien tiene 9 años y ojos brillantes color miel, se levanta de su cama vestida sólo con calzones. Sacude a la pequeña Luna de cuatro años para que abra sus grandes ojos inteligentes y se levante de la cama contigua, también en calzones, a iniciar el día. Luego, pasa a la recamara en donde sus dos mamás duermen despatarradas y encueradas en la misma cama. Procura hacer todo el ruido posible para que ese par de perezosas comiencen a entreabrir los ojos, se den un beso y se acaricien con los buenos días. Así comienza el ir y venir de las desnudeces en casa.
Una madre no tiene ropa porque está a punto de bañarse, otra porque salió de la regadera, Maya no se puede vestir porque no encuentra su ropa limpia y Luna porque su mamá no viene a ayudarle.
Por fin, son diez minutos para las ocho y las niñas salen, ya vestidas, corriendo a la escuela. El jardín de niños y la escuela primaria están dentro de la misma unidad habitacional donde Maya y Luna viven, así que están ahí todos los vecinitos y las verdades inocultables de sus familias de origen. Por ejemplo, el que vive con una madre violenta; el que tiene un padre alcohólico; la familia que tiene problemas económicos y, el que, según murmuran en su desconocimiento, es el peor y más sucio de todos los casos: Las niñas que tienen unas mamás lesbianas, que, por cierto, son ellas.
Al principio era un rumor vergonzoso que corría entre cuchicheos y miradas suspicaces. Después, ante el descaro de esas mujeres que nada ocultaban, fue una sorpresa anonadada. Con el tiempo, el chisme fue perdiendo su sabor. Nunca se confirmó aquello de las grandes orgías que organizaban, ni ritos satánicos, ni las hijas aparecieron nunca descuartizadas. Es más, estaban al corriente en sus pagos de mantenimiento comunal y ni siquiera tiraban basura en la calle. Las vecinas, tan bien interesadas en el suceder ajeno, comenzaron a ocuparse de temas más importantes. Como el de la señora de la tienda que le ponía los cuernos a su marido con el chofer de un microbús. Los compañeritos de la escuela se fueron acostumbrando a la idea de que para el diez de mayo ellas elaboraban dos regalos y eso era todo. Así, las hijas y sus peligrosas madres pudieron respirar tranquilas un buen tiempo.
Hasta que…bueno, siempre hay un hasta que…un día llegó una niña nueva a la primaria. Se llamaba Azul: pícara, lista, desgarbada y desaliñada. Se ganó en un segundo el corazón y la amistad eterna de Maya. Además, resultó que era la vecina recién instalada en la casa cercana y eso las volvió inseparables.
Azul comía, desayunaba, cenaba, veía tele, hacía la tarea e iba al cine con la familia de Maya.
Azul que vivía con su padrastro, su madre y un hermanito consentido, prefería estar en ese lugar donde no se gritaba, ni maltrataba, ni se le ponía al servicio del varoncito de la casa. Era el país de las mujeres que trabajaban, reían y parecían felices. Lo único raro que tenían era que gustaban de ver capítulos viejos de Xena en televisión. Lo que más le gustaba, era que le contaban que todas las niñas eran fuertes y guerreras, que podrían hacer en su vida todo lo que ellas soñaran. Ella decía que ir a esa casa era como visitar otro país. Nación en donde se sabía aceptada y querida. Eso se llamaba bien estar.
Hasta que un día: Azul y Maya estaban en los columpios, mientras las mamás y Luna jugaban un poco más adelante con una pelota.
Cuando el columpio volaba, Azul preguntó:
– ¿Qué es una lesbiana?
Y Maya respondió:
- Lesbiana es una mujer que está enamorada de otra mujer. - ¿Tu mamá es lesbiana? - Mi mamá es lesbiana - ¿La que acompaña a tu mamá es lesbiana? - Es lesbiana - ¿O sea que son novias? - O sea que son novias - ¡Ah!
Siguieron columpiándose hasta que se hizo de noche.
Pasaron un par de meses poblados de carreras en bicicleta, congeladas de fresa y yogurt ante el televisor.
Un sábado por la mañana, Azul no llegó a desayunar. Todas pensaron que estaría enferma y esperaron. El domingo tampoco llegó. El lunes en la escuela no dirigió a Maya ni siquiera una palabra y secreteaba, como los adultos mal intencionados, con otras niñas. Mirando de lejos y dejando en el vacío ominoso a su ex amiga. A la salida entregó un papelito lapidario:
Mi ma ya me digo que tus mamás son malas y lla no me voy a juntar contijo por que me pueden aser algo adios
Maya perdió por muchos días su sonrisa, sus ojos no brillaban y miraba con la nariz embarrada en el vidrio de la ventana a Azul que jugaba en su respectivo jardín.
Las Mamás pasaron por un ardor terrible en el estómago; por la ira con ganas de ir a patear a Doña lesbofóbia; por la culpa terrible del tonito aleccionador de personas conocidas sobre el “daño que le hacen a las niñas con su modo de vida”; por el trato humillante de la vecina que ostentosamente ni siquiera quería que la rozaran al pasar, mucho menos permitir intercambiar una palabra. Pero, sobre todo, por la rabia que finalmente las sustentaba en donde estaban. Y, por lo que dolía la carita triste de una niña a quien amaban con toda el alma y el rostro lejano de Azul, que también miraba a distancia.
Era realmente un hecho que las partía del todo.
Un día llegó Vaca. Una gata que adoptaba su casa como maternidad, y que parió cinco hijos feos y legañosos. Las niñas se desvivían llevándoles leche y croquetas, cobijas y mal cargando a los gatitos.
Cierta tarde, estaba ante la puerta un niño flaquito, simpático, de cabello amarillo paja, llamado Daniel. Pedía permiso de jugar con los mininos. Con cierta renuencia lo dejaron pasar. Al día siguiente trajo a Gabriela, su hermana pequeña, para que jugara con Luna y al otro día llevó a Patricio, su amigo, que también asistía a participar de los juegos. Por la tarde ya estaban todos los pequeños jugando a hacer pasteles de lodo.
Pasaron un par de semanas y entre seis gatos y cinco niños jugando, esa casa ya estaba de cabeza. Entonces, las mamás tuvieron que apretar el rostro, tragar saliva, fajarse la falda y fueron a hablar con la mamá de sus huéspedes. Antes de que ese cariño de niños causara un nuevo dolor. Se alisaron el cabello, se tomaron de la mano, tocaron el timbre de la casa. Temblando un poco, fueron sentadas con interés en un sofá que les pareció gigantesco y, para su sorpresa, resultó que no había problema. Se trataba de una familia sensibilizada y sin prejuicio. La mamá de Daniel sabía de su preferencia sexual, fue una de las primeras informaciones que le dieron las bien intencionadas vecinas, al mudarse a esa casa nueva.
En la escuela, poco a poco retornó la calma y Maya hizo nuevas amigas.
La situación se transformó. Al llegar a casa apenas cambiarse de ropa las niñas, aparece Daniel tocando la puerta preguntando si van a salir a jugar. Todos los días hay que recordarle que primero tienen que comer, lavar los platos y hacer su tarea. Todos los días pone el niño expresión triste y se va a su casa esperando-desesperando para que den las cuatro de la tarde y sus amigas puedan jugar con él.
Todas las tardes se puede ver a Daniel jugando a las muñecas con las niñas, o bailando “El vaquero sexy” o haciendo la comidita. A veces ponen una alberca inflable en el jardín, o hacen maratones de baile o carreras en bicicleta. Ahora, además, visitan la casa Pato, Gaby, Samantha, Mari fer, Oscar, Alejandra y otros.
Para hacerlo más fácil, las mamás, anuncian constantemente y a los cuatro vientos que son lesbianas y, por si alguien tenía dudas, gustan de besarse felices en el jardín al llegar o despedirse para el trabajo y, siempre, caminan por las calles tomadas de la mano. También aprendieron a platicar con los papás de los niños vecinos y saben ya a qué atenerse y hasta gustan de contestar algunas dudas.
Se suman poco a poco otros niños al contingente de desastrosos. Pasteles de cumpleaños, piñatas, fiestas navideñas. Maya se ríe y brilla de nuevo.
A veces, la familia se encuentra con Azul por la calle y ella, si no viene su madre, aventura una sonrisa o un saludo rápido y triste. Pero, por lo regular, Azul se recarga en la reja de su jardín mirando siempre desde ahí, sin poder acercarse.
Azul. Herida abierta. Azul de media sonrisa. Es una extraña que está presente y muy cerca.
Esta tarde ocurre algo extraordinario. Maya está sentada en el jardín jugando con la gata. Llega Azul corriendo. Le arroja un oso de peluche y una carta, para después escapar a toda prisa. Maya lee y entra a la casa gritando victoriosa. Ríe y cuenta: Azul, a sus diez años de edad, descubrió que su criterio no puede ser el mismo siempre que el de su mamá, que quiere ser su amiga, aun cuando tenga que ser a escondidas y el oso feo y un poco sucio que Maya mece en sus brazos, es un regalo para simbolizar esa amistad secreta.
Maya pasa casi una hora frente a la ventana haciendo saludos a la niña que desde otra ventana no deja de mirar. Tal vez pronto inventen un lenguaje de señas a distancia.
A Azul la mandan a comprar algo a la tienda y pasa frente a la casa de Maya. Las cuatro mujeres que conforman esa familia están ante la puerta, mirándola pasar. Cuando la vecinita cruza frente a la casa, les sonríe con complicidad. Les dice adiós con su manita y se va corriendo a llevarle el mandado a su mamá.
Cuando se hace tarde, cansada de jugar, y con la alegría todavía vibrando, Maya se baña con su hermana Luna. Se envuelven en grandes toallas y bajan a cenar. Entre bromas y juegos, como casi cada noche, se les cae la toalla y terminan cenando desnudas. Las mamás tienen que perseguirlas por toda la casa.
- ¡Que se van a enfermar. No entienden, niñas desobedientes!
Ellas, nalgas al aire, corren riendo sin dejarse alcanzar.
Y las mamás a grito pelado y risa ahogada:
- ¡Aunque sea, usen una camiseta para dormiiirrrr... ¡ - ¡Cuando menos pónganse calzooneees...!
Y, entonces, llega la noche para bendecir esa casa, nación disidente en que habitan las hijas de una madres lesbianas, en toda su hermosa desnudez.
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Foto: Magda Marczewska
De las lectorasPor Raquel Gianella Argentina egresada de la Facultad de Filosofía de la UBA, feminista y escritora.
Llevo en mis espaldas la carga y el temblor de años de esclavitud y miserias. Las voces acalladas del género recalan en mis huesos y entorpecen mi lengua. Solo articulo el sonido de la aceptación por los rigores de látigos que acallaron mi habla. Mis células se acomodan a las reglas del ahogo y he perdido las razones entre razones que me son ajenas.
Por ello es que los sonidos no me nombran y el eco se difunde sin alarmas ni espantos. Acomodo mis huesos, mi sangre y mis rebeldías al deseo de los otros y apenas si descubro tras los mantos de las hipocresías los vestigios de la crueldad que me sujeta.
No distingo entre las edades ni los colores de la piel, no pertenezco a las clases ni a estratos sociales. Detrás de cada rostro y cada rastro de mujer se esconde la humillación y el desamparo. Y el amor nos arrastra a la esclavitud más antigua. Allí donde se funden los deseos.
Cada tanto el olvido me hunde y me sustrae. Y si caigo en los bordes del misterio y el hambre, solo mi alma sabe por qué elijo amarte.
Y eso es lo único que no te está permitido saber. Tu desesperación arde y deshace tus entrañas. No entiendes al amor. No lo dominas . No alcanzas la trama profunda de mis sueños. No puede la mirada inquisidora voltear los muros. Las manos no se llevan el trofeo de la búsqueda. Y andas suelto por los mundos buscando guerras mitigantes. El núcleo que resiste te expulsa hacia fuera y ruedas entre valles atestados de muerte.
Soy las Magdalenas y las Marías errantes en busca de sepulcros que quedaron abiertos. Y perfumes de azahares destilan las mañanas al cargar las cruces de la civilización. Despierto de mis sueños. Tiemblas como niño al escuchar las rompientes que se tienden rozando tus desiertos. Quedo en la inconciencia , no salgo del letargo, pero tengo entre mis pliegues la rebelión del cosmos.
Este texto es extracto de su libro Pasional, editado por Catálogos, Argentina, 2005. Se goza del permiso expreso de la autora para publicar este texto en MujeresNet.Info
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Por Gilda MansoEscritora y periodista argentina. Se desempeñó como redactora, correctora y cronista en diversos medios gráficos. Su relato "Sombras chinescas” integra la antología “Ronda de cuentos” (Dunken, 2008). Actualmente trabaja en un libro de cuentos cortos y en su primera novela.No es que hiciera frío, ése no era el problema. Sucedía que esa noche no era amparo sino inmensidad. Pozo inabarcable. Confieso que mi ánimo no festejaba nada, y mi cuerpo respondía porque yo lo obligaba. Así es fácil ser casi infeliz. La cita era en un boliche, y en este punto hay algo que quiero aclarar: yo tendría que haber nacido en otra época. Tal vez saberme antigua y de todos modos decidir ir a bailar música tecno fue lo que hizo que mis ganas fruncieran el ceño y que mis modales se esforzaran para no herir a nadie.
Una amiga cumplía años; la ocasión merecía el esfuerzo. Así y todo, no pude evitar mirarme desde afuera: me hice acordar a esas películas francesas en las que la protagonista, siempre sufriente pero inexpresiva y lánguida, intenta cambiar su miserable vida y lo que logra es una vida mucho más miserable. Odio el cine francés y me horrorizó imaginarme lánguida.
Ni siquiera quise embriagarme: lo único que podía conseguir era ver que mi alma estaba en orsai*, y eso ya lo sabía sin licor**.
Demasiado sobria, sapo correcto en pozo equivocado, helada al ritmo metálico del tecno. El amanecer, y por fortuna amanece tarde, me encontró durmiendo. Cómo habrá sido de infame la noche, que éste es un final feliz.
* Orsai: argentinismo. Deformación del término Off Side (en fútbol, posición adelantada).
**"... y el trago de licor que obliga a recordar si el alma está en orsai... che, bandoneón!". ("Che, bandoneón", tango de Homero Manzi).
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Por Guadalupe López García Periodista con Especialización en Estudios de la Mujer por el PIEM de El Colegio de México, se ha desempeñado como guionista y productora de radio; colaboradora, editora y coordinadora editorial en diversos medios como el IMER y la SEP, La Jornada, El Día, Uno más uno, Fem y Notimex. Fue jefa del Área de Construcción de Cultura Ciudadana del Centro Integral de Apoyo a la Mujer “Esperanza Brito de Martí” en Venustiano Carranza (ahora Unidad Delegacional Inmujeres-DF y coordinadora de la Unidad Delegacional de Iztacalco del Instituto de las Mujeres del D.F. (Inmujeres-DF), hasta este año. Ha recibido reconocimientos a su labor periodística y en defensa de los derechos de las mujeres por parte de la AMMPE, Conmujer, Cimac y la delegacion Iztacalco del DF. Quizá por ser fin de año o por intentar descansar después de dar una y tres batallas durante el año, no he encontrado estudios desde el feminismo del papel que juegan las mujeres en esta temporada, la que aprovechamos para enviar nuestros parabienes a todas y todos nuestros cuates, familiares, etc. Me quiero referir a mujeres de clase media y urbana, a las que está destinada la publicidad; ya que debo reconocer que la hegemonía de la cultura de masas pretende que todas y todos seamos como las estrellas del canal (Dos, por supuesto), sin hablar de las realidades de las mujeres indígenas, migrantes, lesbianas u otras identidades.
En los buscadores de páginas web traté de localizar algo que me remitiera al tema: intenté con “las mujeres y la navidad”, luego: “cómo celebran las mujeres la navidad” o “análisis feminista de la navidad” y después: “celebrar la navidad con perspectiva de género”. Pero nada me sirvió. Había mucho de la historia de la Navidad, de cómo se celebra en varias partes del mundo, de qué regalar, qué cocinar, cómo decorar mi casa, confeccionar prendas de vestir ad hoc, las manualidades que tanto nos gustan, cómo celebrar en familia.
Me rindo, pensé. ¡Un momento! Recapacité. ¿Qué todas esas actividades no las siguen haciendo las mujeres mayoritariamente? ¿Acaso en los números especiales de las revistas como Kena o Vanidades salen hombres cocinando o decorando la casa? ¿Quiénes, si no las mujeres, son las que se encargan de envolver los regalos, de hacer los moños para los árboles, de coser, cortar, pegar con silicón la lentejuela, bordar el mantel, etc? ¡Uf!
No quiere decir que los hombres “de la casa” no participen en los rituales. Ellos van por el árbol que montan arriba de un taxi o su carro. Pegan los adornos de las fachadas, van por el vino, la sidra o el ron, llevan a los y las hijas a pasear; planean a dónde ir de vacaciones… Llega el 24 y “ayudan a preparar todo”, sacan el pavo o la pierna del horno y reciben a los invitados o invitadas.
En la colonia donde vivo, la Navidad empieza a finales de noviembre, con los rezos a la virgen de Guadalupe, cuya figura está en cada esquina que anteriormente utilizaban como basurero. Son mujeres, niñas y niños el público mayoritario. Luego vienen las posadas. A preparar los antojitos, tal vez tamales, hojaldras con mole, hot dogs o tostadas. Las mujeres se aprestan a atender un ejército de vecinas y vecinos. Afortunadamente algunos hombres la hacen de meseros.
Y luego, a celebrar en familia, aunque todo el año se esté peleando o nunca se vean sus integrantes. ¿Quiénes son las últimas que se sientan a la mesa? Bueno, las chavas de hoy ya no asumen ese papel tan resignadamente; pero está la abuela, la madre, la tía, la cuñada y la anfitriona. ¿Quiénes rezan las letanías?
Las mujeres que laboran fuera de casa con un salario medio (o con medio salario), toman vacaciones esta temporada. “Para estar con la familia”, “es una época de amor y paz”, “debemos reflexionar”. Frases hechas. Ellas aprovechan para el quehacer a fondo, el que no se puede hacer con mucha frecuencia; para vaciar los roperos, tirar las cacerolas viejas, renovar vajilla, cambiar decoración de casa, pintar o simplemente lavar la ropa de la semana. No debo ser injusta. También aprovechan para darse manita de gato, cortarse el cabello, ponerse “luces”, “extensiones” o uñas de gel.
Bueno, también muchas se van de vacaciones y para ello tienen que preparar las maletas de la prole, comprar lo que falta. Bronceador si se van a la playa; bufanda si deciden ir a Toluca o preparar los tacos de guisado si nos vamos a Xochimilco.
Después Año Nuevo y la misma cantaleta. Llega el Día de Reyes: muñequitas para las niñas, carritos para los hombres (por favor, remitirse a mi texto “¿A qué jugabas cuando eras niña?”). Ya se fue la Navidad. De regreso al trabajo o a los quehaceres cotidianos. Y a prepararnos, pues viene el Día de la Candelaria y hay que llevar al niño Dios a vestir, a comprarle o confeccionarse su ropa.
Me gustaría cerrar este texto con un “Feliz Navidad y Próximo Año Nuevo" Pero mejor cierro con un deseo para todas y para mí, algo que he anhelado desde hace mucho tiempo: tres días para mí solita. Quieran los y las pastoras que esta Navidad sea diferente, lo necesitamos y lo merecemos. Nos leemos en enero… Etiquetas: Crónica Feminista de Guadalupe López
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Por Elvira Hernández Carballido Doctora en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Comunicación. Profesora investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, fue jurado en el reciente Premio Nacional de Periodismo.
La red es una categoría que representa esa posibilidad humana de integrarse en grupo o en organización formal/informal para luchar, compartir, hacer realidad objetivos en torno a cualquier ideal que pueda solucionar desde aspectos cotidianos hasta cambios sociales. Decir red también representa la posibilidad de transformar una imagen, una figura, un símbolo, una representación o una alegoría en verbo, ya que decir redes hace posible “metaforizar” las relaciones humanas, los grupos de gentes que se integran para compartir ideales o luchar por un objetivo común.
Por lo tanto, decir Red es una metáfora y como tal responde a un requisito de comprender una acción humana compleja y abstracta transformándola en una palabra representativa y comprensible asociada con una imagen cotidiana, expresiva e ilustrativa. Una metáfora que organiza e hilvana un discurso para construir una analogía que con acierto transforma un hacer humano complejo en un término más cercano que no resulta fácil describir y es muy abstracto.
Sin duda, la red ha sido una manera auténticamente femenina y feminista de organizarse. Las mujeres activistas, luchadoras en el área de las decisiones y el poder, descubrieron que las conquistas políticas en macroniveles no bastaban, y que era para ellas importante reunirse en grupos con el fin de examinar su propia condición, su manera de relacionarse y organizarse, y proponerse cambios que mejoraran la calidad de su vida cotidiana. Es así como las redes han sido una manera tradicional de organizarse de las mujeres.
Casos pueden citarse cientos, pero hoy quiero hacer referencia al ejemplo que ha dejado Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) fundada por Sara Lovera y dirigida actualmente por Lucía Lagunas. CIMAC ha sido la tierra fértil de la que han surgido importantes redes de mujeres periodistas. Por ello consideran que la red es un espacio en el que confluyen las mujeres en forma individual o colectiva de los diferentes lugares del planeta, es un tejido y un mecanismo que les permitirá conocer su propia realidad, conocer la de otras mujeres y participar en la búsqueda y conquista de sus derechos. Sus integrantes valoran este esfuerzo. Por ejemplo, la periodista oaxaqueña Soledad Jarquín afirma que estar juntas, en red, de manera flexible, dinámica y horizontal, para vernos a nosotras mismas y nosotros mismos, entre iguales, para crecer como profesionales, como seres humanos y humanas, para reafirmar nuestro compromiso social, para eso estamos en red. La red es hoy una realidad, la construcción de muchos esfuerzos cotidianos. El ejemplo cunde, cunde en positivo. Redes como la Red Nacional de Periodistas se han establecido en países del Caribe, Centroamérica y la región Andina y podemos decir que pronto se podrían concretar esfuerzos en todo el continente Americano, con la garantía que somos más cada día y tenemos la posibilidad de hacer más.
Es precisamente desde este espacio que celebramos un nuevo nacimiento, el sitio Web denominado Hacia la construcción de una cultura de la igualdad, con el objetivo de dotar de insumos informativos de forma sistemática a periodistas participantes de las redes nacionales e internacionales. Es un espacio especializado para ofrecer información veraz y oportuna.
En este sitio se podrá encontrar información sobre los siguientes temas: Derecho a la igualdad; Derecho a una vida libre de violencia; Derecho al conocimiento; Derecho a la participación; Derecho a la identidad; Derecho a la información y Derecho al agua. Porque pensar y crear un mundo diferente, es posible.
Este nuevo espacio apuesta y contribuye en dotar de herramientas informativas y discursivas a las y los periodistas, para que puedan acercarse desde otros ángulos a los derechos humanos de las mujeres. Además se reconoce que los medios de comunicación, cualquiera que sea su alcance, son capaces de mover conciencias y dotar de información a quienes toman las decisiones sobre las vidas de las mujeres. El acceso está en la página www.cimacnoticias.com a través de un banner colocado en el lado izquierdo de la página titulado: Hacia la construcción de una cultura de la igualdad.
La apuesta está en marcha y son bienvenidos las compañeras y compañeros periodistas, así como toda persone que las consulte para escribir sobre la condición femenina en México. Etiquetas: Meditaciones de Elvira Hernández Carballido
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Por Sara Lovera*Periodista mexicana, fundadora de Comunicación e Información de la Mujer AC(CIMAC); nominada a 1000 mujeres por el Nobel de la Paz 2005, ha colaborado en diversos medios como El Nacional, El Día, Uno más Uno, La Jornada; fue directora del suplemento Doble Jornada, y actualmente es corresponsal de Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y del Caribe(SEMlac) en México, integrante del Consejo del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal y todos los lunes forma parte de la Mesa Periodistas del Canal 21, el Canal de la Ciudad de México en TV por Internet.
Este martes 25 en todo el mundo se inicia una jornada de reflexión sobre la violencia contra las mujeres. Sucede que la violencia que se perpetra en las mujeres no es un fenómeno exclusivo de una ciudad o un país. Los estudios realizados por las feministas a lo largo de los últimos 30 años muestran, por desgracia, que la violencia contra las mujeres es por eso, porque somos mujeres, consideradas menos que los hombres. Excluidas en la sociedad que mayoritariamente dirigen ellos, en todos los niveles y ámbitos y muchas mujeres que piensan y se comportan como los hombres. Por ello es tan importante esta jornada que está cumpliendo 17 años y que une el 25 de noviembre, Día Mundial por la desaparición de las violencias contra las mujeres; hace énfasis en cómo la pandemia del SIDA produce violencia en la sociedad contra quienes la padecen, el primero de diciembre; que recuerda el 6 de diciembre, cuando un joven mató a un grupo de universitarias en Montreal, y llega al 10 de diciembre día en que se conmemora la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Nada es por casualidad. Esta vez se cumplen 60 años desde esa carta, en momentos en que la mayor conciencia de lo que son esos derechos, no ha detenido a la barbarie instrumentada por numerosos gobiernos de la orbe.
Hoy la violencia institucional contra las mujeres es grave; hasta más allá del 25 por ciento de las mujeres que sufren violencia en este país se queja de toda clase de instituciones, incapaces de responder a la denuncia y a las demandas. Especialmente en el ámbito federal.
A pesar de ello la tarea por enfrentar y explicar la violencia contra las mujeres, es una tarea de toda la sociedad, empezando por quienes tienen mayor conciencia, ese grupo pequeño, diverso y tesonero que somos las feministas, quienes hemos creado conocimiento, ciencia y método e instituciones para disminuir el fenómeno.
El problema de la violencia contra las mujeres, que sólo en el Distrito Federal cobra algunas vidas al año; donde hasta más del 57 por ciento de hogares vive en conflicto, donde las principales víctimas son las mujeres y es al mismo tiempo la ciudad más democrática y libre del país.
Es curioso cómo la ciudad es hostil a las mujeres, donde existe el mayor número de mujeres atacadas en la vía pública, en el transporte, en el camino a casa. Cerca de 2 millones de mujeres sufren esta violencia y el mismo tiempo es aquí donde más se ha hecho.
¿Quién puede pararla? No puede hacerlo una voluntad a secas, que en este caso existe desde el Jefe de Gobierno, no puede hacerlo una dependencia, tienen que trabajar coordinadas como dice la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida sin Violencia; coordinarse significa hacer bien cada quien lo que tiene que hacer, en actitud generosa y cooperante.
Esta es la parte más difícil, porque todavía existen sectores de funcionarios y funcionarias que no entienden qué es integral, cómo coordinar acciones en espacios de prevención, como y qué hacen las Unidades que existen en cada delegación; de atención en la mesa de trámite de la Procuraduría, en las agencias investigadoras, en los juzgados; en la salud, en cada hospital y en áreas de salud mental; cómo coordinarse es la gran tarea de los tiempos por venir, para hacer de una voluntad política, una realidad.
Que disminuya este flagelo.
Es verdad que la Ciudad de México es la más democrática del país, históricamente aquí nacieron las instituciones para parar la violencia. Pero es verdad que el Gobierno actual ha ido mucho más allá, en acciones que las feministas demandaron hace muchos años. Si el Estado apoya a una mujer golpeada en casa, puede salir de ello más fácilmente y esto no es una ocurrencia de una o dos funcionarias o una o dos académicas, lleva años en espera.
Se suman y multiplican esta jornada las reflexiones, decía, en todo el mundo. Lo hacen los gobiernos con la sociedad civil. Solo en la Ciudad de México habrá de todo, y es importante.
Sin embargo habría que pensar en lo cotidiano, en las formas como cada funcionario trata a sus colaboradoras, en la manera como se relacionan hombres y mujeres en la vida de la ciudad, cada día, cada instante.
Una amiga me decía ayer que en el fondo de la violencia y la pobreza, el problema siempre es de educación, de buenas maneras, de cultura, de capacidad para serenarse y actuar.
Y eso sólo se logra con la práctica de las buenas maneras, de volver a los detalles, de hacerse cada día humano y humana, para que no nos invada el terror del mundo, ese allá el de los hombres que necesitan ser reconocidos a cada instante para existir.
Acá las mujeres, por suerte, lo que tenemos es nuestra propia vida para salvar y evitar que la violencia nos haga tan feas y hostiles, como los que tienen poder y distribuyen sólo cosas fétidas e injustas.
Por eso sólo se resuelven el 3 por ciento de los crímenes, por eso no para la violencia, porque antes de servir al público se buscan los reflectores y el reconocimiento personal, cuando es sencilla la cosa, el del reconocimiento personal es el camino a la corrupción y el dinero.
Para abatir la violencia contra las mujeres lo que se necesita es profesionalismo, generosidad, valor para entender que con la violencia que se ejerce contra las mujeres, no se pude hacer política y discurso, sino actuar.
Y por qué lo digo. Porque en este problema los o las políticas tradicionales, del PRI o del PAN hacen mucha demagogia; en otros gobiernos hay quienes centran su deseo sólo en figurar o ser nombrados o nombradas en los medios, sin hacer suficiente. Lo que sin duda no parará a la violencia contra las mujeres. Etiquetas: Palabra de Antígona de Sara Lovera
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Este sitio se actualiza cada mes, con excepción de las noticias, y las invitaciones y convocatorias, que son cada tercer día.
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y hombres que, sin importar profesión, empleo o estudios, están a favor de los derechos humanos y de las mujeres. Se abordan temas,
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