*Informe: Periodistas están desapareciendo en México
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*SIP: 2008 registra trece periodistas muertos en la región
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*Guía para periodistas: Cómo sobrevivir en el 2009
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*Diseñan seguro para proteger a bloggers de cargos de difamación
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*Red internacional de seguridad para periodistas lanza sitio especializado
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Informe sobre Periodistas en México
Periódicos y Expresión |
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España. Es muy curioso observar como cada cierto tiempo surge alguna voz ultraconservadora y que consigue acaparar los micrófonos de algunos medios de comunicación con mensajes claramente misóginos.
En este caso la voz viene, de nuevo, de la carrera judicial y trae un mensaje contrario a las políticas de igualdad entre mujeres y hombres impulsadas por el Gobierno de Zapatero. El autor de las manifestaciones misóginas es el juez de Familia número 7 Sevilla, Francisco Serrano quien tacha la ley contra la violencia de género de “discriminatoria” y apuntó que es fruto de la "dictadura" del "feminismo radical", la calificó como "perversa" y atacó el "mito de las denuncias falsas”.
Hay que decir que, afortunadamente para las mujeres, esta posición es muy minoritaria dentro de la carrera judicial y que de forma casi inmediata la presidenta del Observatorio lamentó por medio de un comunicado que opiniones como las de Serrano demuestran "una falta de sensibilidad ante un problema social de derechos humanos".
En cualquier caso lo que resulta evidente en este tipo de reacciones (hemos de recordar que no es la única y que en carta abierta en el periódico La Nueva España de fecha 29-12-2009, el titular del juzgado nº 8 de Gijón, Ángel Luís Campo se sumó a las críticas del Juez Serrano) es la necesidad que tienen, quienes realizan este tipo de manifestaciones de seguir culpabilizando a las mujeres sobre su propia condición de víctimas del terrorismo machista.
Tampoco se nos pueden escapar las declaraciones que algún prelado ha realizado como consecuencia de la reforma de la Ley del aborto, como las realizadas por el arzobispo de Granada, Javier Martínez, quien en una homilía dio a entender que la mujer que aborta “mata a un niño indefenso” y, por tanto, “da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar” de su cuerpo. Aparte de estar haciendo una clara apología del terrorismo machista, este hombre, vuelve a usar la culpa en todos sus argumentos para, de nuevo, lanzar todos sus dardos envenenados contra las mujeres.
Claro que no podemos olvidar quienes inventaron la historia de Adán y Eva y con qué objeto: el que controlar a las mujeres a través del potente instrumento de la culpa. Y como vemos sigue funcionando y cada cierto tiempo, el conjunto de la judicatura tiene que salir públicamente a desmentir el mito de las denuncias falsas por parte de las mujeres en temas de violencia machista, puesto que ahora, lo que se está utilizando para continuar menoscabando las verdades y realidades que cuentan las mujeres víctimas, es ese.
El largo y silencioso camino que tienen que recorrer las mujeres, su situación de dependencia emocional respecto del agresor, su baja autoestima y una larga lista de factores influyen en demasiados casos en la retirada de las denuncias. Pero esto no ha de confundirse con la veracidad de los hechos que es lo que se pretende cuestionar por parte de organizaciones reaccionarias que pretenden llevar a la sociedad un mensaje sobre que esta ley, la ley contra la violencia de género, es un instrumento que va directamente contra los hombres, sin pararse en absoluto a pensar que quienes pierden la vida siguen siendo mujeres y que, por tanto, los intereses que se tienen que proteger son los de las víctimas.
La culpa a través de la manzana de Eva, ha sido uno de los instrumentos más efectivos para el sometimiento de las personas y, concretamente de las mujeres, y cuando se nota por parte de los colectivos más reaccionarios de nuestra sociedad, que deja de ser efectivo, se da una vuelta más al tornillo y se mezcla la culpa con la mentira de los hechos que cuentan las víctimas, con el claro objetivo de seguir manteniendo las verdades universales que ellos pregonan: la prevalencia de las verdades de los hombres frente a las mentiras de las mujeres.
Y eso, lo que denota es la misoginia más rancia, hermética, castradora de derechos humanos por parte de quienes practican este discurso que suelen coincidir con colectivos ya mencionados como algunos miembros de la judicatura, los señores de faldas largas y negras y a hora se suman otros colectivos igualmente reaccionarios como algunas asociaciones de padres separados y divorciados.
Cabría preguntarse el origen de la violencia implícita en sus declaraciones. Pero mientras a muchas nos seguirán encontrando enfrente para rebatir sus argumentos y desmontarlos uno tras otro, porque nuestros derechos humanos como mujeres son tan importantes como los suyos, pero nunca menores que es lo que su discurso pretende. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España.Pues sí, así lo vivo y así lo quiero compartir con quien lea estas líneas. Tengo esperanzas en que el nuevo año que acaba de comenzar sea un año de avances y consolidación en los derechos de las mujeres. Pueden llamarme ilusa, si así lo desean, pero creo que será un buen año. De momento, la ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo ya ha salvado los principales escollos y, aunque para mí se ha quedado un poco tibia en algunos aspectos, es considerablemente mejor que la existente hasta ahora.
También se ha reducido el número de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en el año que acabamos de despedir. Y, aunque sólo hubiera una mujer asesinada no podríamos bajar la guardia, la percepción social de este problema es otra. La formación de colectivos policiales, de los agentes jurídicos, de la sociedad en su conjunto, va notándose y eso siempre redundará en un mayor grado de implicación en este tema para así, ir convirtiéndonos en operadores de un cambio que pasa por la sensibilización continua en nuestros pequeños o grandes campos de actuación, así como en la sensibilización de la necesidad de denunciar este tipo de terrorismo por parte de todas aquellas personas que lo conozcan en su entorno.
Esto, en sí mismo ya es importante. Y lo es también el esfuerzo que se está haciendo por parte de muchas organizaciones en formar, sensibilizar y prevenir este problema que nos afecta a todas las mujeres, sin distinción de edad, clase social, nivel académico, etc… todas somos potenciales víctimas y de ahí que sea importante estar formada para poder decir alto y claro: NO.
También la Presidencia de turno de la Unión Europea nos va a dar la oportunidad de continuar haciendo visibles nuestros problemas como mujeres, puesto que entre otras cumbres está prevista para la primavera, realizar una de Ministras y Ministros de Igualdad. Será un buen momento para que el termómetro europeo ponga sobre las mesas y las agendas políticas algunos asuntos relativos a la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en ámbitos tan dispares como el empleo, la formación, la cultura, etc. Así podremos ver los avances que en esta materia se han dado en los diferentes estados que componen la Unión Europea.
Tampoco podemos perder de vista el importante avance que, en materia de formación en esta materia, la de igualdad de oportunidades, se lleva haciendo por parte de muchas organizaciones para, de esta manera, ir desarrollando la propia Ley Orgánica de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres que se aprobó en el año 2007 y que no consta sólo del artículo que impone paridad en las listas electorales, sino que es mucho más ambiciosa, aunque las gentes del PP se empeñen en utilizar ese artículo como arma arrojadiza.
En este sentido, los Planes de Igualdad contemplados también en dicha Ley, y a pesar de la crisis económica, comienzan a firmarse en las empresas y en ellos se contemplan medidas para que en ese importante sector del empleo, las mujeres podamos ocupar los espacios que hasta hace bien poco nos estaban vetados. Y también ir destapando desigualdades ocultadas por el propio sistema androcéntrico que sigue actuando en nuestras sociedades.
Con estos avances, lentos pero eficaces, la negociación colectiva en su conjunto ha de incorporar necesariamente la igualdad entre mujeres y hombres en su agenda y así, llevarla a los centros de trabajo convertida en acciones concretas para ir eliminando progresivamente las actuales desigualdades que todavía perviven en las empresas.
Y, por supuesto no podemos olvidar el papel de los señores de faldas largas y negras. Un papel con un discurso sexista, discriminatorio que otorga un papel secundario e incluso vejatorio desde el punto de vista de la igualdad a las mujeres. Pero que incluso eso está cambiando con la actitud de muchas mujeres frente a sus exigencias de obediencia y sumisión a sus preceptos y ya son públicamente conocidas las opiniones de algunas organizaciones e incluso algunas mujeres que ya les plantan cara y eso sirve de ejemplo para muchas otras que comienzan a cuestionarse la posición de estos discursos machistas y misóginos en la sociedad del siglo XXI.
Así las cosas, el panorama para el año que acabamos de estrenar es esperanzador y así lo quiero vivir y compartir con quien pueda leer estas letras. Llámenme ilusa, pueden hacerlo, pero la ilusión y la esperanza es lo último que hemos de perder y estoy convencida que este nuevo años será bueno para los intereses de todas las mujeres. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España.
Así definía esta semana un periodista a dos mujeres que, a lo largo de la semana, han dado mucho que hablar. Se trata de la activista saharaui Aminetu Haidar que hoy inició su decimoctavo día en huelga de hambre y de María Luisa Muñoz Díaz, la mujer gitana apodada “La Nena”. Y, curiosamente ambas son luchadoras por los derechos humanos de minorías oprimidas.
En el caso de la primera, Aminetu Haidar, lucha por poder regresar a su casa, con sus hijos, con su familia, que vive en El Aaiún, sin que de momento, se perciba como una posibilidad inmediata, ni las gestiones del Gobierno de España con las autoridades de Marruecos den ningún fruto. Mientras Aminetu, se consume en un habitáculo del Aeropuerto de Lanzarote, en su lucha por su dignidad como mujer saharaui con derechos humanos vulnerados por dos estados. De nuevo es la lucha de la más débil contra dos estados soberanos. Amitatu corre el riesgo de perder la vida, pero para ella, es mucho más importante su dignidad que su propia existencia sin esa cualidad, la dignidad como persona, como mujer con derechos reconocidos.
En el caso de María Luisa, “La Nena”, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos acaba de darle la razón dio sobre el cobro de la pensión de viudedad tras casarse por el rito gitano. Su marido cotizó durante 19 años a la Seguridad Social, pero por no estar inscritos en el Registro Civil, al morir su esposo, se rechazó su solicitud de viudedad. María Luisa es viuda desde el año 2000 y, aunque el estado les reconoció la condición de familia numerosa, le negó su derecho a la percepción de una pensión de viudedad. Ahora el Tribunal de Estrasburgo le ha dado la razón.
Estos son dos claros ejemplos de mujeres “corajudas” que, a lo largo de estos últimos días han aparecido en los medios de comunicación como referencia informativa, pero yo quiero dar un paso más allá y recordar a todas las mujeres que, con coraje, hacen frente cada día a sus propias condiciones vitales para sobrevivir en condiciones hostiles.
Y quiero, desde aquí, recordar a todas las mujeres que, como las Palestinas, viven situaciones de doble o triple ocupación en sus propios cuerpos, que, además son utilizados como campos de batalla.
O de las mujeres Afganas, las eternas olvidadas en aras de los compromisos políticos ya no sólo de quienes las gobiernan, sino también de las potencias aliadas y cuyas vidas valen menos que la de algunos animales. Además de verse recluidas del mundo sin tener derecho, apenas ni a respirar y ya no sólo por el Burka, sino por las condiciones sociales en las que se ven obligadas a sobrevivir.
O de las mujeres del África subsahariana que ven morir a sus criaturas de hambre, mientras las potencias occidentales les expoliamos sus importantes recursos naturales y además con todo tipo de estrategias les endeudamos cada vez más y les llevamos a guerras fraticidas en las que ellas, las niñas y mujeres se llevan la peor parte siempre.
O las mujeres de Guatemala o México, que ven morir a sus hijas jóvenes como parte de ritos ancestrales de hombres corruptos que únicamente quieren demostrar su poder imponiendo terror y muerte de centenares de mujeres-niñas en los últimos años.
O las niñas que se ven obligadas a renunciar a la educación para pasar a formar parte del ejército de criaturas esclavizadas para poder ayudar a sus familias a salir adelante.
O las niñas esclavas sexuales a las que las mafias del sureste asiático compran para a sus familias empobrecidas hasta límites que desde aquí cuesta imaginar para poder así enriquecerse con ellas usándolas como simple carne que alquilar a turistas occidentales que practican el turismo sexual. Y ya, sin salir de nuestra cómoda situación en medio del teórico bienestar que nos proporciona vivir en un estado que forma parte del G-20, nos encontramos con que los mayores índices de empobrecimiento ya antes de la crisis y ahora agravados por esta, los tienen las mujeres, sobre todo las mujeres más mayores y viudas que han de sobrevivir con pensiones irrisorias para el teórico grado de bienestar en el que dice que vivimos.
Afortunadamente existen mujeres corajudas en todas partes del mundo, pero el hecho de que lo sean no da derecho a los estados a dejarlas sin derechos humanos como ocurre en demasiados lugares del mundo, como hemos comprobado así, a vista de pájaro.
El coraje de las mujeres da pingües beneficios a todos los estados, y aunque sólo fuera por eso, por los criterios mercantilistas que rigen este mundo, deberían ser tratadas de una forma más digna.
Desde este espacio, quiero mostrar mi solidaridad y respeto para con todas ellas, las verdaderas parias de la tierra. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España.El pasado 25 de noviembre se conmemoró el Día Internacional contra la Violencia que se ejerce contra las Mujeres. Este año, de varios medios de comunicación se hizo hincapié en la temprana edad en que los maltratadores comienzan a actuar sobre las víctimas. Incluso en otro medios de comunicación se abordó el tema de las secuelas que este tipo de terrorismo, el machista, deja en las niñas y niños que, como espectadores macabros, asisten a estas sesiones violentas entre sus madres y padres. Es cierto que como sociedad tendremos que prestar más atención a lo que ocurre en las aulas de nuestra juventud. Pero no es menos cierto que mientras los grandes partidos políticos se sigan tirando piedras los unos a los otros por temas relacionados con el modelo de educación que queremos para nuestras hijas e hijos, no avanzaremos nada.
La salud emocional y sentimental de nuestras niñas y niños ha pasado inadvertida en todas las reformas de la educación que han tenido lugar desde la transición. Los esquemas de valores se van diluyendo entre soledades, compañías inadecuadas, culpas, premios y castigos no siempre merecidos por parte de nuestros menores. Y mientras (y según la opinión de gente experta) la poca resistencia a la frustración por parte de la gente más joven se va convirtiendo cada día en un polvorín más explosivo para nuestras niñas y mujeres jóvenes.
Tendremos que plantearnos seriamente que los intereses partidistas o religiosos se deben quedar fuera de las aulas, puesto que ya vemos que no facilitan un aprendizaje completo e íntegro en valores como libertad, tolerancia, respeto a las diferencias e integración de las mismas en nuestro propio código.
Tendremos que pensar en las consecuencias que, bajo los discursos del respeto a los valores católicos, se están transmitiendo en las escuelas, incluso las públicas. Unos valores que no tratan por igual a niñas y niños. Unos valores que siguen intentando educar en la obediencia y la sumisión a las niñas para que después, de mayores sean dóciles a los deseos de los hombres. Porque quienes defienden esa escuela afianzada en valores cristianos, defiende la desigualdad entre mujeres y hombres. Defienden, por ende, que dentro de la sumisión y la obediencia de las mujeres entre también la resistencia a la primera bofetada, bajo el epígrafe del perdón.
Podríamos caer en la tentación de pensar que en nuestras escuelas públicas y privadas se educa por igual a niñas y niños, pero eso es del todo incierto. El hecho de que niñas y niños compartan espacios y materias no significa que se esté llevando a cabo una verdadera coeducación. No, lo que se está haciendo es educar en la uniformidad, es decir en que todo el mundo reciba la misma instrucción y los mismos contenidos sin analizar ni los sesgos de los mismos, ni la importancia de adecuar las enseñanzas a niñas y niños.
Por tanto y si esa parte nos resulta casi utópica, la posibilidad de generar e impartir contenidos para la educación en valores de equidad, respeto y sobre todo igualdad (que insisto, no hay que confundir con uniformidad), en definitiva en ciudadanía, es todavía más utópica.
Si a eso le sumamos la falta total de educación sentimental u emocional, nos encontraremos con una sociedad cuyas niñas y niños reciben una cantidad de información extraescolar inmensa y unos contenidos curriculares en valores poco adecuados para el momento histórico de cambios continuos que estamos viviendo. Y a todo esto hay que añadir la competitividad que generamos los adultos y la violencia intrínseca y manifiesta que ello implica que trasladamos mediante juegos, series televisivas, videojuegos, etc… a nuestros menores.
Así las cosas yo me pregunto ¿de qué nos extrañamos cuando la violencia forma parte de su día a día?.
La prevención de estas violencias manifiestas debe pasar porque en la próxima reforma de la educación (seguro que habrá otras en pocos años) incorpore un nuevo modelo educativo que integre la coeducación de verdad, la formación en valores de ciudadanía reales, el respeto a las diferencias y la integración de las mismas en nosotros mismos para sumar y enriquecernos.
Así, quizás, podremos dejar de mirar a otro lado y afrontar el futuro de las niñas con cierto optimismo puesto que una educación adecuada es fundamental para la prevención del terrorismo machismo que cada año sesga la vida de unas setenta mujeres. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España.Esta semana escuchábamos al portavoz de la Conferencia Episcopal Española hablar del pecado que iban a cometer todas aquellas personas que se vieran involucradas en la modificación de la ley del aborto, incluidos los políticos, decía este sacerdote. Lo siento, pero me da la risa cada vez que escucho manifestaciones de este tipo y, sin pretender herir a nadie, voy a explicar los motivos de mi risa. Desde hace miles a de años estos señores de faldas largas y negras vienen amenazando con el infierno y el purgatorio para quienes no piensen como ellos. Se han dotado a lo largo de los años de herramientas sofisticadas para mantenerse en el poder a través del miedo y la imposición de sus valores, sin importarles en absoluto las consecuencias que para la población pudieran tener sus dogmáticas ideas. Para ello se sirvieron de la Inquisición, de los monjes templarios, etc.
En la actualidad y al parecer les quedan pocas armas para la dominación puesto que los estados modernos, afortunadamente, les han apartado del gobierno de los países y les han dejado en un espacio que es el de los dogmas y los valores que representan.
Ellos, los de faldas largas y negras, no toleran el grado de laicismo que existe. Y si a eso le sumamos “la competencia” que les supone la llegada de personas que profesan otros credos y la importancia que estos están tomando en una sociedad multicultural, pues se ponen de los nervios y a veces dicen lo que yo considero, sencillamente bobadas.
Y una de esas bobadas la soltó el portavoz de la Conferencia Episcopal Española al afirmar lo que afirmó, pero al mismo tiempo entrando en una contradicción importante para con muchas personas entre las que me encuentro, y me explico.
Hace unos años y por segunda vez, remití un escrito al Arzobispado de Valencia solicitando ser borrada de sus archivos, o sea, apostatar, al tiempo que me daba por excomulgada por haberme sometido voluntariamente a una interrupción voluntaria del embarazo, entre otros muchos de los pecados que ellos consideran graves y que conllevan automáticamente la excomunión.
La sorpresa llegó cuando el arzobispado me contestó alegando falta de información para la excomunión y la negación a borrarme de sus ficheros (apostasía) por no tratarse de ficheros oficiales.
O sea que yo que declaro abiertamente lo que ellos consideran un pecado y deseo que se me aplique la pena, me obvian y ahora salen con que todas las personas que se vean implicadas en este tema serán pecadoras y podrán ser excomulgadas. ¡¡¡Hay que fastidiarse, de nuevo con sus métodos!!!
Y mientras ellos ladran con la pretensión de intentar ganar terreno en lo político con sus amenazas, en África siguen muriendo miles de personas cada día por el SIDA mientras el Papa mantiene el silencio en este asunto.
O siguen muriendo miles de mujeres cada día a manos de sus parejas o exparejas en todo el mundo y ellos siguen sin hacer ninguna declaración al respecto, empeñados como están en seguir manteniendo su estatus de prohombres investidos de una presunta autoridad que pretenden que esté por encima de las leyes y los poderes democráticos.
Ellos, los de las faldas largas y negras, son uno de los verdaderos bastiones del mantenimiento del sistema androcéntrico que nos relega a las mujeres a una situación de sumisión con respecto a los hombres al tiempo que fomenta la misoginia y niegan cualquier expectativa de mejora en las vidas de las mujeres, de cualquier mujer.
Ahora claman por la modificación de la ley del aborto, pero antes lo hicieron por la ley del divorcio y antes con la equiparación de igualdad entre mujeres y hombres que consagra la Constitución Española. Es cansino puesto que siempre se trata de lo mismo: No quieren entender que la lucha por la igualdad real entre mujeres y hombres es imparable y que por muchos estratagemas que se inventen o por muchos discursos revestidos de cualquier historia que se puedan sacar de la manga, no van a impedir que seamos muchas mujeres, cada día más, las que les plantemos cara y les llamemos, entre otras cosas, hipócritas, por adecuar sus discursos a sus propias necesidades y no a las necesidades de las personas, incluso de las mujeres.
Aunque quizás este último punto ya sería excesivo para ellos, pero por pedir que no quede.  Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España.
En demasiados lugares del mundo se olvidan de los derechos humamos en general y , de los derechos humanos de las mujeres en particular. Y afirmo esto porque en los últimos tiempos descubro noticias relacionadas con este tipo de cosas que me ponen los pelos como escarpias. Esta mañana escuchaba en la radio el proyecto que una ONG lleva a cabo en Camboya para educar a las niñas de ese país que no tienen derecho a la escolarización debido a que se ven obligadas a trabajar en la agricultura para ayudar a sus familias, o son esclavas sexuales a edades muy tempranas, con lo cual su derecho al acceso a la cultura desaparece.
Esta semana también leía cómo en Arabia Saudi se ha dictado una sentencia de sesenta latigazos contra la periodista Rozanna al-Yami, quien fue hallada culpable de participar en un programa de televisión donde un hombre saudí habló sobre sexo. Rozanna es la primera periodista en recibir esta condena que la Federación Internacional de Periodistas calificó de brutal, inhumana e injusta. Tampoco el derecho a la libre expresión es posible en algunos países islámicos, como comprobamos en este caso.
Además nos encontramos con que la situación de miles de mujeres de la etnia hazara en Afganistán puede que sea peor que hace apenas un año después dala aprobación a hurtadillas del nuevo código de familia Chií que las deja sin derecho prácticamente ni a respirar. Y no me refiero únicamente a la utilización obligatoria del Burka, sino a la limitación de sus propias libertades de movimiento y de acción y a la obligatoriedad de mantener relaciones sexuales con sus maridos cada vez que a estos les apetezca sin tener en cuenta su propia voluntad.
O las mujeres palestinas que viven su situación de ocupación política y personal con una fuerza digna de encomio, pero al mismo tiempo son rehenes de la propia causa política palestina, puesto que son utilizadas como escudos humanos y, al mismo tiempo como procreadoras de muchos hijas e hijos por una cuestión política. Además de ser muchas las viudas, madres huérfanas de hijos e hijas por haber perdido a demasiados hombres en este largo conflicto con Israel.
Y las mujeres africanas a las que someten a numerosas mutilaciones sexuales de distinta índole dependiendo de la zona geográfica en la que nacen o a la etnia a la que pertenezcan, pero que además son utilizadas como armas de guerra en los diversos conflictos armados que corroen el continente africano. Son expoliadas de su propia identidad para convertirse en esclavas sexuales de los señores de la guerra y de los soldados de los diferentes bandos en guerra para humillar al contrario.
Y las mujeres del sudoeste asiático cuyas hijas son vendidas para ejercer como esclavas sexuales que alimentan un turismo sexual en alza, por mucho que se denuncie por parte de organizaciones humanitarias.
Tampoco quiero olvidarme de las niñas de la calle de algunos países de América central y del sur, que se convierten en carne de cañón para traficantes de todo tipo y despojadas de todo, hasta de sus propias identidades.
¿Dónde están los derechos humanos básicos de estas mujeres? ¿Dónde queda su derecho a una vida en paz y digna? ¿Por qué les han sido arrebatados derechos básicos como el de la educación, el de una infancia en paz, la libre circulación o expresión? ¿Por qué se las expolia incluso de su propio cuerpo convirtiéndolo en campos de batalla, en elementos de uso y consumo de hombres que lo necesitan en demasiadas ocasiones para humillar al contrario o para demostrarse no se sabe muy bien qué valores ancestrales?
Y mientras a quienes habitamos en las acomodadas sociedades occidentales se nos olvida el sufrimiento de todas ellas, de todas esas mujeres y niñas para quienes el simple hecho de vivir debe ser la peor de las pesadillas imaginables. Pero nuestro imperdonable olvido, no significa la desaparición de su sufrimiento.
Su recuerdo, su presencia en la lejanía debe estar presente en cada una de nuestras reivindicaciones de nuestro día a día, puesto que nuestra lucha por una sociedad más justa, más equitativa y con un mejor reparto de las riquezas, en todos los sentidos, ha de incluirlas, puesto que sin ellas, sin su presencia aunque estén lejanas, no podríamos ser como somos, ni vivir como vivimos. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España.Acabo de leerlo. Ya son dos mujeres más las que han sido asesinadas a manos de su pareja en menos de veinticuatro horas. En ambos casos los asesinos se han suicidado después. Y, de nuevo, me viene a la mente la pancarta que hace unos años portaban las organizaciones feministas en la manifestación del 25 de Noviembre y que decía:”Suicídate antes de matarla”. Y ya llevamos, en lo que va de año, 61 vidas rotas, sesgadas sólo por el hecho de ser mujeres. Y no es justo.
Nos autodenominamos sociedad moderna, del primer mundo, del bienestar…pero por lo visto todo ese tipo de calificativos sólo sirven para la mitad de la población, para los hombres, por que las mujeres seguimos llevándonos la peor parte, con los malos tratos e incluso la muerte en demasiados casos.
Y es que somos pocas las que no hemos sentido el zarpazo de esta lacra en alguna ocasión en nuestras vidas. Su cara en muy variada y no necesariamente ha de dejar huellas en el cuerpo, pero siempre las deja en el alma.
La máscara que utiliza en demasiados casos es la más sutil, la más amable, la difícil de detectar, pero que se manifiesta en cada situación de desigualdad que persiste en nuestra sociedad.
La semana pasada leía en un periódico regional una noticia que hablaba que el 84% de las mujeres presas han sufrido malos tratos físicos o sexuales. Son datos escalofriantes, pero al mismo tiempo, oficiales, puesto que los dio la subdirectora general adjunta de Tratamiento y Gestión de la secretaria general de Instituciones Penitenciarias de Ministerio de Interior.
Aunque afortunadamente tenemos legislación en esta materia y es todavía reciente, tendremos que reivindicar otras medidas que, aunque tengan una efectividad a más largo plazo, pongan la base de una nueva estructura social. Estoy hablando de los elementos que nos socializan como personas y que nos transmiten valores.
Y estos elementos tienen un claro componente androcéntrico que sigue predicando, de forma sutil pero continuada, toda una batería de mensajes en donde se sigue dando supremacía a los hombres sobre las mujeres. Y que a las mujeres nos siguen “cosificando” y utilizando como moneda de cambio en demasiados casos.
Por supuesto estoy hablando de la familia, la escuela, los medios de comunicación y por supuesto las religiones. Estos elementos por las que todas y todos en algún momento de nuestras vidas, nos están bombardeando continuamente con mensajes sobre la supremacía de los hombres en un mundo creado para sus necesidades y con sus propios privilegios heredados a lo largo de la historia de la humanidad.
Mientras no seamos conscientes que somos, todas las personas, transmisoras de valores cargados de desigualdad, no podremos actuar primero como personas y después como sociedad que pretende ser igualitaria.
Mientras las grandes religiones monoteístas no modifiquen su discurso (y lo veo prácticamente imposible) y tengan un discurso con mayor equidad en el trato que dan a sus personajes más relevantes, no avanzaremos hacia una verdadera democracia en donde realmente todas las personas seamos iguales.
Y en la escuela hay que trabajar tanto con el alumnado como con el personal docente para que sean conscientes que no solo enseñan lo que aparece en el currículo, sino que también trasladan toda una serie de valores que siguen sin tener nada de igualitarios y, por tanto se reproducen y se reproducirán en un futuro los mismos esquemas que ahora denunciamos cada vez que se produce algún asesinato de alguna mujer.
Y qué decir de los medios de comunicación que hacen pervivir los estereotipos, los modos, las modas y que además los potencia porque son lucrativos. Y son lucrativos porque la igualdad real entre mujeres y hombres no interesa, porque no es rentable dejar de vender suplementos femeninos que reproducen patrones claramente distinguibles a años luz, por ejemplo.
A veces me pregunto en qué medida el silencio personal cada vez que hay una mujer asesinada, nos hace cómplices de su muerte.
Pero la muerte, como decía antes, es el último escalón que recorre al víctima, puesto que hasta llegar a ese terrible momento seguramente habré tenido una vida llena de calamidades que la habrá hecho sentir infeliz durante mucho tiempo.
Y es que parece que sólo los asesinatos nos despierten las consciencias y perdemos de vista que los millones de rostros que utiliza el patriarcado para maltratarnos, en demasiadas ocasiones viene disfrazado de una sonrisa cordial y afable.
Necesitamos cuestionar el actual sistema social, para poder, después desmontar todas las partes que nos hacen daño, que nos matan, que nos tratan como inferiores.
Y por supuesto, tenemos que seguir siendo la voz de todas aquellas a quienes se la han arrebatado. La voz de las asesinadas por unos terroristas que, además decían amarlas. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España.La semana del 21 al 27 sseptiembre estuve revisando algunos temas para preparar un trabajo y he recordado, como en sueños, el pacto que se realizó entre patronos y sindicalistas en el siglo XIX para implantar el llamado “salario familiar”. Este pacto entre caballeros (que no deja de ser un gran ejemplo de la sociedad androcéntrica en la que vivimos y que se va camuflando con los tiempos), tenia como objetivo apartarnos a las mujeres del mercado laboral y devolvernos a los hogares para que continuáramos con las tareas asignadas a nuestro sexo como el cuidado, las labores de la casa, etc.
Ellos, en aquel momento al igual que en otros momentos históricos, renovaron su pacto y nos hicieron dependientes económicamente y eso, de alguna manera, se sigue arrastrando.
Por ejemplo, si nos vamos al llamado salario de ciudadanía, las personas tendríamos reconocida una prestación vital, más allá de nuestro estado civil y no como ahora que son todavía miles de mujeres las que dependen de la pensión, el sueldo o la renta del marido mientras ellas continúan teniendo asignado el papel de amas de casa.
Este papel, el de ama de casa, no tiene reconocida ninguna legislación específica en el ámbito laboral, con lo cual miles de mujeres se pasan la vida trabajando dentro del hogar, contribuyendo con su trabajo a un considerable ahorro económico del conjunto de la sociedad y nunca tienen derecho a retribución alguna. Y mucho menos al final de sus días cuando pueden quedar viudas y además, como consecuencia de aquel pérfido pacto del “salario familiar”, la pensión que percibirán mengua considerablemente.
Aquel pacto consiguió, de nuevo, colocarnos a las mujeres en un plano de dependencia de los hombres, puesto que eran ellos los que teóricamente, sustentaban al conjunto de las familias, pero consiguió además colocar el trabajo doméstico al nivel prácticamente del servilismo, puesto que al no reconocer su necesidad, se menospreció y se redujo a algo prácticamente carente de todo valor económico y social. Y esa idea sigue persistiendo en la actualidad tanto social como económicamente.
Así, además del hecho probado de que seguimos siendo mayoritariamente las mujeres las que realizamos las tareas domésticas y estas carecen de precio tasado, somos también las mujeres las que tenemos al mayor número de contratos a tiempo parcial. Y esto es consecuencia directa del pacto antes mencionado, puesto que con este tipo de contrato, aunque se reconoce el tiempo de trabajo fuera de las casas y se cotiza por él, también se reconoce que las tareas domésticas pasan por ser tareas asignadas a las mujeres y que necesitan un tiempo para ser realizadas pero no se le reconoce valor económico alguno.
Así sobretodo los trabajos de cuidado de otras personas que realizamos las mujeres, no son compensados económicamente, pero el estado evita realizarlos por servicios públicos y de calidad, con lo cual el gasto sanitario se reduce considerablemente. Pero quienes seguimos cargando sobre nuestras espaldas ese trabajo somos las mujeres. Y además gratis. Y este es sólo un ejemplo.
Y por eso se nos sigue socializando a las mujeres en la idea de entrega absoluta a los demás olvidándonos de nuestras propias necesidades. Y así nos va.
Y seguimos siendo más pobres, más dependientes, más vulnerables ante posibles rebeliones a los papeles que se nos han asignado y que no somos conscientes de haber elegido con libertad, de ser utilizadas como moneda de cambio en la trata de personas y, en última instancia muertas por cualquier circunstancia e incluso en nombre del amor.
Un concepto, el del amor, también manipulado por los hombres a lo largo de la historia para que sigamos sendo dóciles, obedientes, dependientes y sumidas o de lo contrario corremos el riesgo de ser abandonadas y por tanto todavía más pobres de lo que lo éramos con ellos por la dependencia económica que se impuso con el famoso pacto.
Afortunadamente las cosas van cambiando, pero me da mucho miedo que con el tema de la crisis económica, el pacto entre caballeros se renueve y nos vuelva a dejar a demasiadas mujeres sin trabajo y, por tanto, de nuevo dependientes económicamente de ellos que, además pueden ser, perfectamente nuestros peores enemigos.
Por eso el tema de la renta de ciudadanía cobra un nuevo sentido, sobre todo en estos tiempos. Debemos comenzar a exigirla como ciudadanas que somos y comenzar a denunciar públicamente que esa condición de ciudadanas, se ve despreciada en la medida que no somos reconocidas como sujetas con plenos derechos a la igualdad en percepción de las rentas del estado, como consecuencia directa de nuestra condición de mujeres. Y esto es una clara discriminación indirecta que el propio estado se empeña en mantener.
Algunas lo iremos recordando de vez en cuando. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España.
El 29 de agosto nos enteramos por los medios de comunicación que se había encontrado el cuerpo sin vida de Laura Alonso, la joven desaparecida el pasado lunes en Toén, Ourense. Al parecer su asesino había ido dejando pistas falsas para dificultar el encuentro del cadáver. Laura tenía 19 años cuando su asesino le sesgó la vida, por causas que, de momento se desconocen, pero seguro que entre esas causas se encontraba el hecho de que Laura fuese mujer.
Durante la última semana también nos hemos enterado del terrorífico caso de Jaycee Dugard, de 29 años, secuestrada hace 18 por Phillip Garrido, el hombre que la encerró, la violó y la convirtió en madre de dos niñas de 11 y 15 años. Cuando fue secuestrada era una niña de 11 años, y de buen seguro que esta condición de niña también fue decisiva para que su secuestrador la raptase y la violara sistemáticamente a lo largo de estos años.
Volviendo al Estado Español, no podemos olvidar que han sido cuatro las mujeres asesinadas a lo largo del mes de agosto. La primera era Ana E. V. V., vecina de Tolox (Málaga) y que a sus 66 años fue hallada muerta en su domicilio el pasado día tres de agosto, presuntamente a manos de su marido, quien se quitó la vida ahorcándose después. ¿Por qué no se suicidaría antes de matarla a ella?
La segunda mujer asesinada fue una mujer de 70 años falleció ayer en su domicilio de la localidad coruñesa de Coristanco después de que su marido, de 76, presuntamente le asestase un "fuerte golpe en el pecho" y posteriormente, se trasladó en taxi a A Coruña para entregarse a la policía. Hay que fastidiarse, en taxi para entregarse!!!
La tercera, Nadia, era una mujer de 22 años embarazada de nueve meses y murió en Barcelona de un disparo en la cabeza efectuado, presuntamente, por su pareja. La hija que esperaba, aunque pudo sobrevivir unas horas a su madre, también perdió la vida.
La cuarta mujer, de 36 años fue hallada muerta, con una bolsa de plástico en la cabeza y un corte "muy profundo" en el cuello, en una asesoría de Pinoso (Alicante), donde realizaba las labores de limpieza.
Y mientras escribo esto, leo que otra mujer (y ya van cinco) de 42 años ha fallecido esta madrugada en el barrio de Sant Joan de Llafià de Badalona (Barcelona) como consecuencia de las heridas provocadas por su pareja sentimental con un cuchillo. El asesino de esta mujer, también intentó suicidarse provocándose heridas que no revisten gravedad y de las que se recupera en un hospital, y vuelvo a preguntarme ¿por qué no lo intentó de verdad, pero antes de matar a su compañera y con heridas del mismo calibre que las que quitaron la vida a la mujer?.
Y eso sin entrar a pensar lo que pueden estar pasando las mujeres de Afganistán después de las elecciones del pasado día 20, o las de Sudán a las que castigan con latigazos por llevar pantalones en público, o las niñas del sureste asiático, o las palestinas, o las israelíes que últimamente son obligadas a sentarse en los asientos traseros de los autobuses, por el simple hecho de ser mujeres.
Y así una larga ristra de despropósitos que se siguen cometiendo en el mundo entero contra las mujeres, porque se sigue teniendo la idea en el imaginario de demasiados hombres que son asesinos, que las mujeres somos seres de castas inferiores y que por tanto podemos ser usadas, golpeadas, violadas y muertas por ellos que creen ser poseedores del poder de quitarnos la vida, la libertad, o de inflingirnos castigos por lo que ellos consideran que hemos de ser castigadas e incluso muertas.
El mes de agosto me ha resultado particularmente duro en este tipo de noticias y creo que, aunque se está avanzando mucho en la lucha contra este tipo de situaciones, se debería hacer una reflexión importante sobre el porqué siguen ocurriendo estos hechos.
Asimismo creo que habría revisar (e incluso prohibir internacionalmente) algunos preceptos sociales, pero sobre todo religiosos, puesto que son estos, los de las grandes religiones sobre los que se construyen demasiadas leyes, normas y costumbres que permiten que el papel de las mujeres sea el de subordinación a los hombres en todos los aspectos de la vida y en casi todas las sociedades, incluso en las más avanzadas. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España.
En el día de hoy me he visto gratamente sorprendida por un tema que desconocía. Leía en prensa digital a primera hora de la mañana que “Un colectivo de mujeres católicas reclama 'paridad en la Iglesia”. Después de leer con atención la noticia he visitado el espacio web de este colectivo de mujeres llamado COLLECTIU DE DONES EN L’ESGLÉSIA y la sorpresa, como decía antes ha sido mayúscula. Resulta que en el manifiesto que este colectivo de mujeres elaboró para el pasado ocho de marzo se hace una defensa sin reservas del derecho a la vida, a la libertad de las mujeres para poder decidir y del respeto enana sociedad democrática y plural. Así pues, a los señores de faldas largas y negras les están plantando cara desde dentro sus propias mujeres en varios frentes de los considerados importantes como lo son el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo y a la exigencia de la paridad dentro de la propia iglesia católica.
En cuanto a la exigencia de la paridad dentro de la iglesia, el colectivo dones en l’església, no lo hace sólo desde un planteamiento formal. Lo plantean primero como un atentado al os derechos humanos puesto que cualquier persona que tenga o tiene responsabilidades dentro de la iglesia siempre es un hombre, por lo cual la discriminación por razón de género es una realidad palpable.
También aducen razones teológicas para exigir esta paridad, puesto que según ellas “En ninguna parte de los Evangelios hemos encontrado prácticas tan desproporcionada en contra de la igualdad de derechos".
Como podemos ver al final, los derechos de las mujeres son, para la jerarquía de la iglesia católica, algo que no tiene valor y que por tanto puede ser obviado y pisoteado sin ningún temor.
Pero al mismo tiempo y como vemos en la propia noticia y en el espacio web de este grupo de mujeres catalanas y católicas, este sistema patriarcal, androcéntrico, machista y misógino ya se está cuestionando. Y, lo que resulta más evidente es que estas reivindicaciones justas de estas mujeres, ya aparecen en los medios de comunicación dando a entender de este modo que con su disconformidad con el sistema no se resignan a seguir calladas y olvidadas dentro de esa estructura opresiva y anquilosada.
He de reconocer que además de sorpresa, he sentido alegría y que después de haber “navegado” un poco por su espacio web, merecen todo mi respeto y mi apoyo puesto que si la lucha por la igualdad en general es dura, la suya en particular me parece extremadamente valiente, ya que han plantado cara a una de las instituciones con más raigambre machista y misógino que existe, al menos en el mundo occidental.
De repente he reconocido desde mi interior el sentimiento de la sororidad, del hermanamiento hacia ellas, pese a mi condición de atea reconocida públicamente. Van a necesitar de las voces de todas las personas, mujeres y hombres que creemos que todo el mundo tenemos voz propia y derechos de ciudadanía propios más allá del sexo con el que hayamos nacido o el género al que pertenezcamos.
Van a necesitar de todo el apoyo que podamos brindarles, más allá de las creencias que cada una de nosotras tengamos, para que su voz se escuche alta y clara allá donde tenga que ser escuchada.
Y sobre todo vana a necesitar que sigamos denunciando las tropelías que en contra de los derechos de las mujeres, de todas las mujeres, siguen cometiendo los de las faldas largas y negras que pretenden con su hipócrita actitud, imponernos unas creencias que discriminan y subordinan a la mitad de la población que somos las mujeres.
Por mi parte les brindo a estas mujeres todo mi apoyo y solidaridad en sus reivindicaciones que no dejan de ser, también las de muchas, muchísimas mujeres creyentes o no, a los que estos señores niegan los más elementales derechos de ciudadanía y les otorgan siempre y en todos los ámbitos un papel secundario y subsidiario. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España.
La pasada semana se celebró una cumbre de los países del G-8 en Italia, concretamente en la ciudad de L’Aquila que fue devastada por el terremoto de meses pasados. En esta reunión de alto nivel internacional, y después del silencio en la cumbre del año pasado sobre el tema del hambre en el mundo, este año parece que las personas que dirigen los países más ricos, han decidido mirar hacia la miseria y el hambre de quienes menos tienen en el mundo y, pese a la crisis económica y financiera mundial, han acordado aumentar la ayuda para la cooperación internacional de los 15.000 millones de dólares previstos inicialmente a 20.000 millones. El compromiso se bautizó como Iniciativa de L'Aquila para la Seguridad Alimentaria.
Dicha iniciativa recoge el objetivo de incentivar la inversión internacional en la agricultura para evitar que los países pobres tengan que malvender sus terrenos cultivables. Y acuerda destinar una parte del fondo a facilitar el acceso a agua potable y de riego.
Y aquí comienzan mis dudas sobre los criterios que regirán la distribución de estos fondos y a qué población irán dirigidos, puesto que cómo sabemos dentro de los colectivos más vulnerables en los países más pobres del mundo están la infancia en su conjunto, pero sobre todo las niñas, y las mujeres.
Si tal y cómo han anunciado, se va a destinar mayoritariamente este dinero a al agricultura, espero que también se hayan diseñado o se diseñen estrategias que contemplen el impacto de estas medidas en las niñas y en las mujeres de manera que tengan derechos de acceso a los recursos en igualdad de condiciones que los hombres.
Pero también que tengan las mismas oportunidades que los varones a la formación que se pueda impartir para poder aprovechar al máximo la ayuda que teóricamente recibirán, puesto que nos podemos encontrar con que, mientras se construyen las infraestructuras para que la poca agua existente en algunas zonas se potabilice y se conduzca a los regadíos, sean las niñas las que tengan que recorrer grandes distancias para poder traer el agua para consumo humano y de regadío.
Este hecho, que no es de mi invención en absoluto, convierte a las niñas en seres analfabetos puesto que su formación se abandona en aras a la necesidad de transportar el agua para la familia o comunidad. Y este es sólo un ejemplo, pero hay más.
Si no se tiene en cuenta a las mujeres en el diseño de políticas de desarrollo de las diferentes comunidades corremos el riesgo de que la inversión se convierta en “pan para hoy y hambre para mañana”. Y el hambre para mañana volverá a cebarse, mayoritariamente en las mujeres y las niñas como consecuencia del sistema androcéntrico en el que nos seguimos moviendo a nivel, también planetario.
Se ha demostrado que la inversión en formación y capacitación de las mujeres en zonas altamente deprimidas económicamente, ha supuesto una mejora para el conjunto de la comunidad en la que se ha invertido, puesto que el alto sentido del cuidado de la vida que tenemos las mujeres, nos lleva a optimizar los recursos que recibimos en aras a multiplicarlos y de esta manera asegurarnos la alimentación de nuestras hijas e hijos.
Con esto quiero decir que hemos de estar vigilantes sobre los criterios para la utilización de los medios que se van a distribuir de forma que este reparto tenga en cuenta las necesidades, no sólo de las mujeres de hoy, sino también de las de mañana. Y estas pasan por la formación de las niñas como prioridad para su propio empoderamiento futuro y el cuidado de su salud en igualdad de condiciones que la de los niños.
Si no se consigue que en las estrategias para el reparto de estos fondos estén presentes las políticas que tengan en cuenta los intereses y prioridades de las mujeres y a las niñas, estaremos condenando, de nuevo, a la miseria y a la muerte a más de la mitad de la población de estas zonas. Y de nuevo serán las mismas: las niñas y las mujeres. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España.Contenta me tienen los representantes de la ciudadanía, o sea sus señorías, los actuales ocupantes de los sillones del hemiciclo del Congreso de los Diputados y Diputadas con la moción política sobre la desaparición de los Ministerios de Cultura, Vivienda e Igualdad con la excusa “del ahorro y de la eficiencia”. Y es que parece que cuando se trata de temas que afectan a algo más de la mitad de la población que somos las mujeres, hasta a los diputados y diputadas les sale la vena androcéntrica que todo lo invade e inunda.
En los regímenes menos democráticos se atenta institucionalmente contra todo lo que es diferente al modelo impuesto por los dirigentes, normalmente dictadores y habitualmente se ceban en personas vinculadas con la cultura, con el pensamiento, con todo aquello que pueda aportar briznas de pensamientos con mayores grados de libertad.
Aquí, parece que algunos de nuestros ilustres diputados, que se envuelven a sí mismos con la pátina de libertades y que disfrutan de todos los privilegios que les da ser hombres, haber sido educados como tales y estar en un espacio público, con la mitad del esfuerzo que las diputadas, se permiten el lujo de llevar una propuesta de moción al Parlamento sobre la supresión de algunos Ministerios. Y claro no podían faltar ni los de Cultura, ni el de Igualdad. Y eso que quienes lo proponen van de progresistas.
¡¡Hay que fastidiarse, con este tipo de progresismo!!
Eso sí, luego y a renglón seguido hablan de repartir las competencias entre otros Ministerios y una ya no entiende nada. O sea quieren que desaparezcan Ministerios por ahorrar, pero al mismo tiempo son necesarios porque tienen competencias propias. ¿Qué pretenden sus señorías?
Y es que me da a mí que cuando son cosas específicas de las mujeres, o que al menos ellos lo entiendan y lo vivan así, parece que la importancia de los temas se diluya en el espacio sideral.
Parece además que los señores y señoras Diputadas que votaron esta moción, que aunque carezca de carácter vinculante si tiene el carácter de publicidad que le dan y darán los partidos políticos y los medios de comunicación, hayan olvidado que la igualdad entre mujeres y hombres no nace por generación espontánea y tampoco es una cuestión únicamente de las mujeres.
La igualdad pasa en primer lugar por reconocer que no somos iguales mujeres y hombres más que en lo formal y no en lo real. También pasa, necesariamente por la implicación de los hombres en esa lucha y por el reconocimiento por parte de toda la sociedad de que esas desigualdades se han de corregir por un tema tan simple y al tiempo tan importante como lo es la Justicia Social.
Las que abogamos y defendemos el camino de la igualdad, no excluimos a los hombres de nuestro discurso. Nos limitamos a enumeras las causas de esa desigualdad social para poder diseñar, entre todas y todos, estrategias para corregirlas en aras de una sociedad más justa.
Por eso mismo son tan necesarias las políticas de igualdad que sean transversales y que recorran todos los ámbitos, incluido el político. Y hay que seguir avanzando en la coeducación, en la denuncia y detección de esas desigualdades para combatirlas de frente.
Asimismo es sumamente importante la formación en igualdad para el conjunto de la sociedad y, por lo que veo a sus señorías no les vendría nada mal alguno de los cursos que imparte el propio Ministerio de Igualdad para que se pusieran las gafas violetas que les permitieran comprobar que seguimos viviendo en una sociedad que, de entrada, a las mujeres nos sigue otorgando papeles secundarios en cualquier ámbito.
Eso sí con todo el maquillaje de progresismo con que se quiera untar el tema. Y algo que me parece incluso tenebroso en el mundo de la política, es que se antepongan intereses partidistas por encima de los intereses de más de la mitad de la población, como lo somos las mujeres y nuestro pleno derecho a una igualdad real y efectiva, para así poder compartir una sociedad más justa y más equitativa en todos sus ámbitos.
¿Acaso sus señorías pretenden otra cosa con este tipo de mociones? Esperemos que no sea así y que sólo se trate de una inoportuna, y fea argucia política para llamar la atención y recordar (y justificar) su presencia en el hemiciclo del Congreso de Diputadas y Diputados. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España.El día veintisiete de septiembre del año 2008 se inauguraba mediante una sesión de videoconferencia la I edición del Master de Género y Políticas de Igualdad que se organizó por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, a través de la Cátedra de Género del Instituto de Derecho Público, junto con CC.OO. a través de su Fundación para la Formación y el Empleo, FOREM y dentro de la programación de Formación Continua. Fuimos más de cien las personas afortunadas que pudimos comenzar esta aventura formativa, pionera en este ámbito, sobre todo al insertarla dentro de la Formación Continua a la que todas las personas trabajadoras tenemos derecho.
Este Master de Género y Políticas de Igualdad ha tenido una duración de dos años que finalizaron el 30 de junio en el acto de clausura.
Durante estos dos años, el alumnado hemos podido aprender muchísimas cosas de la mano de personas altamente cualificadas en estas materias, al tiempo que se han tocado temas tan delicados como el empleo, la economía, los usos de los tiempos, la cooperación o la comunicación entre otros, siempre bajo la perspectiva de género.
Hemos analizado problemas concretos como la violencia que se ejerce contra nosotras, las mujeres; sus causas y sus desastrosas y nefastas consecuencias, la participación de las mujeres en la vida política y sindical, o la influencia de la aprobación de la Ley de Igualdad en diversos campos, como el de la negociación colectiva, por ejemplo.
Tuvimos la inmensa fortuna de coincidir en el tiempo con la creación y puesta en marcha del Ministerio de Igualdad.
Hemos disfrutado de videoconferencias en cada uno de los módulos con el profesorado que lo impartía o con personas expertas en la materia a estudiar que nos han aportado una riqueza de conocimientos y de experiencias difícilmente alcanzables sin la ayuda de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación que se han puesto a disposición del alumnado.
Y después de estos dos años de formación puedo asegurar que mi percepción del mundo en lo que a la igualdad se refiere ha cambiado.
He aprendido que hay mucho camino por recorrer en muchos, quizás demasiados ámbitos todavía, pero que es igualmente cierto que también llevamos un largo, tortuoso e imparable camino recorrido.
El hecho de que Europa no sufriera los daños de 40 años de dictadura, permitió a algunos países avanzar mucho más que nosotras en ese camino hacia la igualdad real, pero no es menos cierto que a través de la entrada en la Comunidad Europea y de la ratificación de diversos tratados, y por último de la aprobación de la Ley de Igualdad, hoy en día podríamos decir que las mujeres españolas no estamos demasiado lejos, en lo que a igualdad se refiere, de otros países vecinos como Francia o Alemania.
Por supuesto que, como he dicho antes quedan muchos asuntos pendientes, como la polémica sobre la modificación de la Ley del aborto, el aumento del tiempo de descanso maternal después del parto, nuevas políticas sobre la distribución del tiempo laboral que permitan una mejor conciliación entre la vida personal, familiar y laboral, o estrategias que permitan una legislación sobre protección a las familias en lo que a cuidados se refiere que permita una verdadera igualdad en el uso y disfrute de esos pequeños espacios de libertad que supone tener tiempo para una misma.
Otro de los resultados obtenido, ha sido que el alumnado hemos creado redes entre nosotras y nosotros. Ello facilita y facilitará en un futuro que nuestros trabajos y esfuerzos como agentes activos en aras a una igualdad efectiva entre mujeres y hombres sean coincidentes y podamos, desde la complicidad creada a lo largo de dos años de formación compartida, sumar esfuerzos, ideas, compromisos y/o luchas.
El esfuerzo realizado, tanto por la Secretaría de la Mujer de CC.OO. como por la Cátedra de Derecho Público de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, y el equipo técnico de FOREM ha dado sus frutos y ahora estamos a punto de acabar esta experiencia formativa la I promoción de personas que hemos realizado este Master.
Este esfuerzo realizado por las instituciones antes nombradas pone de manifiesto que cuando hay voluntad de formar a las personas y se dispone de los medios adecuados, el éxito está asegurado.
Y digo esto porque la segunda edición de este master está en marcha y han sido otras cien personas aproximadamente las que ahora mismo están realizando su formación en este sentido.
Desearía nombrar una a una a todas las personas que han hecho posible esto que, hace sólo un lustro, parecía un sueño, pero seguramente se me olvidarían algunos nombres y no sería justo.
Pero me voy a permitir nombrar a una mujer sin cuyo esfuerzo, tesón, coherencia y sabiduría, estoy segura que esto no hubiese funcionado del modo en el que lo ha hecho. Ella es Laura Nuño Gómez y es la Directora de la Cátedra de Derecho Público de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid.
Laura ha sido la que se ha “peleado”, como buena luchadora que es, los temas desde hace años para que esto fuera una realidad y creo que es justo que le reconozcamos esa lucha y que yo, a título personal, le quiera dedicar el éxito de mi trabajo.
Ahora esta aventura toca a su fin. Y creo que todas y todos podemos sentirnos muy orgullosas del resultado.
El día 30 de junio se puso el broche de oro a estos dos años de estudios, lecturas, foros, ejercicios, videoconferencias y complicidades con tutoras, coordinadora y, sobre todo con las compañeras y compañeros de este maravilloso viaje llamado formación en Igualdad.
Ahora nos toca a nosotras y nosotros, los que acabamos como primera promoción de este master, convertirnos en agentes activos en pro de la igualdad efectiva entre mujeres y hombres en cada una de las parcelas de nuestra vida en las que tengamos capacidad de intervención.
Esa es, ahora nuestra responsabilidad y también nuestro compromiso con la Igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, España.
Las niñas y las mujeres en demasiados lugares del mundo son desprovistas de cualquier derecho y al mismo tiempo son “cosificadas” para después ser abusadas y, en el peor de los casos, matarlas. Siempre nos da la impresión que eso ocurre en países como México o Guatemala con índices de muertes de mujeres altísimos, pero a veces nos convendría analizar qué pasa en nuestra casa y, también, ver qué discursos son los que permiten que estas manifestaciones de poder mal entendido permitan sesgar la vida de tantas y tantas mujeres.
No voy a dar datos puesto que me parece muy duro y están publicados en algunos estudios realizados por la OMS y por ONG’s.
Lo que hoy quiero comentar es la tolerancia que con estas agresiones se sigue teniendo en demasiadas ocasiones y en demasiados lugares. Y no hace falta salir del estado español para ver cómo es tratado el tema pese a tener una ley orgánica de medidas de protección contra la violencia de género. Y me explico.
En los casi cinco años de vigencia de la ley y pese a ser muy explícita en algunos temas relacionados con los derechos de las mujeres víctimas de este tipo de terrorismo, las consecuencias de estas secuelas e incluso de estas realidades, todavía no están suficientemente claras en lo que a relaciones laborales se refiere.
Son demasiados los convenios colectivos que no hacen más que transcribir el texto de la ley orgánica sin facilitar a las víctimas medidas reales que las ayuden a su recuperación integral ni a que puedan reintegrarse al mundo laboral de una forma correcta, puesto que a casi todos los participantes en los procesos de negociación colectiva les falta información y, sobre todo formación en esta materia.
Al mismo tiempo, las mujeres que tenemos conciencia de clase y además de género, asistimos perplejas en demasiadas ocasiones a unas negociaciones en donde las personas expertas y formadas en materia de salud laboral olvidan por completo las secuelas que este tipo de agresiones continuadas pueden dejar en las mujeres que las padecen. Con lo cual se sufre una nueva forma de desprotección y de falta de atención a unas circunstancias muy particulares que estas mujeres vienen sufriendo.
Además y, como reacción del sistema androcéntrico en el que vivimos, las reacciones a la puesta en marcha de la ley orgánica de medidas de protección contra la violencia de género, no se han hecho esperar también en los centros de trabajo. Así nos encontramos con que uno de los peores enemigos de las mujeres víctimas de la violencia que se ejerce contra ellas es el hecho de la duda. Si y digo bien la duda. El hecho de que incluso con una sentencia que la declara víctima de violencia por parte de su agresor y, por tanto beneficiaria de una serie de beneficios legales, genera dudas sobre la veracidad de esa misma sentencia por parte de algunos empleadores y compañeros de la propia víctima que, de nuevo, es estigmatizada por parte de su entorno laboral incluso con una sentencia favorable.
Este tipo de situaciones puede alargar innecesariamente la recuperación de las mujeres que afortunadamente puedan tener trabajo hasta puntos en donde la presión del entorno laboral las lleve a abandonar ese puesto de trabajo.
La formación es básica para que estas situaciones no se den. Y esta formación ha de ser impartida y recibida por todos los agentes sociales para que aborden este fenómeno a lo largo de la negociación colectiva como una situación específica que necesita de regulación específica y que debe mejorar los aspectos establecidos en la ley, incluyendo medidas de acción positiva que, acotadas en el tiempo, permitan a las mujeres víctimas de violencia de género, reintegrarse con normalidad a sus trabajos y que esta reincorporación facilite su recuperación integral y, sobre todo su reincorporación a la sociedad en su conjunto , como ciudadanas de pleno derecho sin estigmas que las recuerden su propio drama personal, incluso en sus empresas. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, EspañaY es que no se pueden callar cuando se trata de derechos para las mujeres. Les puede su dogmatismo y su intolerancia. Y como no podía ser de otro modo, me estoy refiriendo a las palabras que el Cardenal Cañizares pronunció esta semana relacionando los abusos a menores en escuelas católicas de Irlanda entre los años 50 y 80 con el aborto. Cañizares, que es prefecto de la Congregación por el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, no dudó en arremeter contra la reforma de la ley del aborto que el Gobierno de Rodríguez Zapatero está llevando a cabo, atacando incluso la esencia de las libertades individuales de las mujeres, como lo es el hecho de poder tomar decisiones sobre su propio cuerpo y sobre su propia maternidad.
El hecho de relacionar estos dos temas tan delicados nos da una idea sobre la capacidad de tolerancia que estos señores de faldas largas y negra tienen sobre los actos penales que ellos mismos cometen contra personas indefensas como lo son los menores, en este caso irlandeses, de los que durante más de treinta años estuvieron abusando. Y utilizaron su influencia en los gobiernos de turno que legislaron sobre la impunidad de dichos actos para los presuntos agresores dejando en la más absoluta de las indefensiones a todos aquellos menores que, ni cuando llegaron a la mayoría de edad pudieron defenderse.
Pero además cuando este Ministro del Gobierno de Ratzinger, hace estas declaraciones, está negando derechos de ciudadanía a las mujeres españolas concretamente, puesto que contra quien arremete es contra la reforma de la ley en España. Y yo me pregunto: ¿Acaso las mujeres francesas, holandesas, suecas o de cualquier otra parte del mundo donde este tema esté legislado tienen bula?, ¿Acaso pretenden que el estado español siga siendo la “reserva espiritual de occidente” dejando sin derechos de ciudadanía a las mujeres?, ¿Acaso son ellos referente de moralidad con sus propios comportamientos, no sólo en Irlanda, sino también en los Estados Unidos, Australia y algunos países de África en lo que han abusado de mujeres, niñas y niños?
Su misoginia les lleva a extremos realmente ridículos en lo que a avances de los derechos de las mujeres concretamente se refiere.
Supongo que el temor a perder su hegemonía en algunos espacios les hace reaccionar con tanta virulencia y es entonces cuando muestran su verdadera posición misógina por antonomasia y de defensa de un sistema que nos posiciona a las mujeres como subordinadas a los hombres en cualquier situación, incluso en la posesión, uso y disfrute de nuestro propio cuerpo y de nuestro propio placer.
Y todo ello alegando la defensa de la vida como valor primero, ¿Pero qué vida? ¿Una vida sobre la que la ciencia ya ha opinado que no es tal?, ¿También pretenden saber más que las científicas y científicos que se han pasado la vida investigando?, ¿Acaso el hecho de llevar faldas largas y negras les otorga el don de la sabiduría universal?
Y es que negarse a separar los dogmas de la ciencia les lleva a confusiones y a confundir, intencionadamente a sus fieles. Y esto serían comportamientos normales en cualquier secta, pero que pretendan imponer sus criterios a un Gobierno democráticamente elegido, cuando ellos de democracia entienden bien poco, es el colmo.
Pero además, aprovechan estratégicamente los momentos políticos, como lo son las campañas electorales para arreciar en su críticas, favoreciendo así posiciones reaccionarias y conservadoras de sus acólitos. Y para muestra la defensa que de esta posición dogmática y sectaria hizo el candidato del PP a las elecciones europeas el día siguiente de que la pronunciara Cañizares.
No sólo comparten posicionamiento, sino que además Mayor Oreja, lo llevó a la arena política del debate defendiendo las posiciones del Cardenal, sino que además reforzó el discurso de su negativa ante las mejoras que, en materia de interrupción voluntaria del embarazo se proponen desde el gobierno. Y además defendió que no es necesaria ninguna modificación legislativa en este sentido, lo cual lleva implícito que la actual regulación sobre este tema es válida. Pero la contradicción viene cuando la actual ley ya contempla el aborto en tres supuestos y de forma muy restrictiva, pero lo contempla.
Además la ley que otorga la mayoría de edad a los dieciséis años en materia de salud, y que será la que permita tomar decisiones sobre si continuar o no con un embarazo sin imposiciones de los padres, la aprobó el partido popular cuando gobernaba. ¿A qué jugamos aquí?, ¿A que, dependiendo de intereses dogmáticos, reaccionarios, arcaicos o electorales sean quienes decidan sobre las vidas de las mujeres? ¿A que seamos de nuevo las mujeres las que hayamos de renunciar a nuestros derechos sobre nuestra propia salud sexual y reproductiva para que ellos tanto los de las faldas largas y negras como los del partido popular, se sientan bien?
Pues yo desde aquí digo que no. Que no pienso renunciar a mis derechos sobre mi propio cuerpo, mi placer o mi decisión sobre cuándo, cómo y con quien ser madre si así lo decido en algún momento.
Porque son los mismos los que niegan derechos humanos y de ciudadanía a las personas que vivimos de otro modo o sentimos de otro modo. Fueron ellos, los del partido popular los que llevaron la Ley de Igualdad entre mujeres y hombres al Tribunal Constitucional. Y también lo hicieron con la reforma legislativa que permite el matrimonio entre personas homosexuales defendiendo así una única forma de matrimonio y excluyendo a quienes piensan y viven su sexualidad y su amor de forma diferente, entre otros temas
Siempre son los mismos, los de faldas largas y negras desde los púlpitos y los del partido popular desde las instituciones que gobiernan y desde los bancos de la oposición en el Parlamento. Siempre en contra del progreso de los derechos humanos y de ciudadanía.
Dentro de una semana tenemos elecciones al Parlamente Europeo y las mujeres, debemos ir a votar y votar por quienes defienden nuestros derechos, por quienes apuestan por la diversidad de las propia sociedad en la que vivimos con tolerancia y respeto a otros modos de vida, y dejar así sin voz a los dogmático y sectarios de la faldas largas y negras.
Las mujeres hemos de votar por nuestro progreso y eso se encuentra en casi todas las opciones políticas que no son las del Partido Popular. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, EspañaEsta semana leía en un periódico el horror por el que cada día siguen pasando las mujeres que fueron violadas en la guerra de Bosnia (1992-1995). Se calcula que fueron más de 20.000 la mayoría de ellas musulmanas aunque también las había serbias y croatas. Viven una situación de olvido por parte de casi todo el mundo y esta situación se agrava puesto que no existe ninguna ley que la trate como lo que son: víctimas de una guerra.
Las graves consecuencia que estas agresiones sexuales dejaron en estas mujeres las han llevado a situaciones límite como el intento de suicido en más del veinticinco por ciento de los casos, a sufrir grandes alteraciones psicológicas y en la mayoría de los casos a la ruptura de relaciones con sus propias familias que las consideran culpables de haber provocado dicha situación.
Mientras leía horrorizada esta noticia, me acordaba de muchas otras mujeres que son utilizadas, como ya decía en un artículo reciente, como armas de guerra.
Las de todos los conflictos armados del África, esas grandes desconocidas que son compradas y vendidas como esclavas por los señores de la guerra de cada uno de los conflictos armados que allá existen y que además son violadas en la selva y también repudiadas en casa, como las mujeres musulmanas bosnia.
Las que sufren cada día el femicidio de América del centro y del sur, en donde se considera que son decenas de miles las muertas cada año.
Las mujeres de la selva brasileña y colombiana que son secuestradas violadas e intercambiadas entre los guerrilleros como armas de guerra.
Las del sureste asiático que son usadas como esclavas sexuales sin ningún tipo de derecho.
Las niñas abandonadas en China como consecuencia de una política natalista claramente androcéntrica y condenadas a vivir en unas situaciones de vida horrorosas en unos orfanatos deplorables, si consiguen sobrevivir a una más que probable muerte justo en el momento de su nacimiento.
Las de Afganistán, condenadas a vivir en una constante prisión como lo es el Burka. Y así un largo etcétera a lo largo y ancho del planeta.
Pero además el asunto se agrava cuando las víctimas son niñas, puesto que las marcas que estas agresiones pueden dejar en ellas es indeleble y quizás sea eso, precisamente lo que buscan sus agresores, el sometimiento más absoluto al poder de ellos, de esos hombres malvados que tienen en sus manos la vida de estas niñas y mujeres.
Mucho han cambiado las cosas en el mundo en los últimos veinte o treinta años, pero quizás uno de los cambios más importantes haya sido el hecho de poder conocer la situación de vida que sufren otras compañeras con peor suerte que nosotras.
Sencillamente por esto, por conocer sus penosas condiciones de vida, deberíamos ser conscientes que tenemos un compromiso con ellas que no tienen nada, más que sufrimientos y sometimiento a quienes se lo han robado todo.
En demasiados casos, su propia vida, se convierte en su peor enemiga, puesto que cada día, a cada momento les recuerda su sufrimiento injusto. Las demás, las que vivimos en un mundo teóricamente civilizado, avanzado y con derechos, tenemos la obligación moral de ser sus voces, de recordar al mundo que los avances de las ciencias, de las mejoras de vida, que incluso el acceso a las medicinas, a la educación o sencillamente el derecho a la vida no es para todo el mundo igual y que siguen siendo ellas, las mujeres, las grandes olvidadas y silenciadas en las grandes cumbres internacionales que marcan grandes objetivos, o que firman la paz entre antiguos contendientes.
Pero, ¿Quién se ha acordado de las miles de mujeres bosnias que fueron violadas, quien pide justicia para ellas?
Soy de las que cree que han de ser recordadas y su situación ha de ser reparada. Pero no únicamente la de las mujeres bosnia, sino de todas las mujeres del mundo que son tratadas peor que se trata a muchos animales.
Desde aquí todo mi reconocimiento, recuerdo, respeto y admiración. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, EspañaEstamos finalizando el mes de abril y ya somos dieciocho mujeres menos, dieciocho voces menos. Y somos menos porque a las que faltan, las han matado. Y las han matado, por eso, por ser mujeres. Anoche, en un programa de televisión de máxima audiencia, apareció una mujer joven y conocida por haber ganado un concurso de belleza hace unos años, contando su experiencia con su actual pareja, a la que ha denunciado por malos tratos. De nuevo se hizo espectáculo con este tema. A esta mujer, los periodistas le preguntaron todo tipo de detalles sobre la agresión a los que ella fue respondiendo sin ningún pudor, sin pensar que ya han perdido la vida casi veinte mujeres en lo que va de año.
He observado que hay una tendencia a calificar del mismo modo las agresiones que las mujeres recibimos a las que reciben los hombres y eso da alas a los misóginos que los son y a los que se suman a este carro del desprecio a las mujeres.
Esta mujer, anoche confesó que le dio un par de bofetadas a su pareja y que después él la agredió a ella. A partir de ese momento, ella misma consideró que era lo mismo que un hombre agrediera a una mujer que al revés. Los mensajes descalificatorios hacía las mujeres no dejaron de sucederse a lo largo de todo el programa.
Y es que parece que cuando tocas alguno de los privilegios tradicionalmente masculinos como lo era el hecho de que se justificara socialmente la violencia machista, se revuelve la esencia misma del sistema androcéntrico y se consigue que haya una imperiosa necesidad de descalificar los sistemas de protección que se han tomado y, por supuesto de continuar negando la necesidad de las acciones positivas que, de cara a quienes estamos en peores condiciones, se hayan tomado por parte del legislador.
El caso que he contado sobre el programa de anoche es sólo un botón de muestra, pero hay otros ejemplos.
Hace unos meses impartiendo un curso sobre la LEY ORGÁNICA 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, me encontré en una situación un tanto disparatada. Resulta que principalmente los alumnos del curso, aunque también algunas alumnas, se empeñaron en señalar la necesidad de la igualdad con respecto de las agresiones que sufrían los hombres, sin entender (o querer entender) el origen de este fenómeno.
Y justo después ese debate, se inició otro en el que se argumentaba que muchas de las denuncias que se interponían eran invenciones de las propias mujeres y que por lo tanto la Ley se tenía que modificar.
Soy de las que piensan que se está haciendo un esfuerzo titánico en formar a muchos grupos de personas en este tema, que la ley se explica por activa y por pasiva, que los medios de comunicación (algunos) hacen también u aportación en mejorar la forma en que se tratan este tipo de noticias, pero no encuentro ninguna explicación a estos debates paralelos como el que se produjo anoche, en el que por una parte se defiende la necesidad de protección para las personas más vulnerables, pero al mismo tiempo se insiste en descalificar esas medidas protectoras por ser desiguales para hombres y para mujeres.
Y yo me pregunto, ¿Cómo habrá que explicar que partimos de una situación de desigualdad histórica puesto que a quienes han matado, violado y golpeado ha sido a las mujeres y que por eso se ha aprobado una ley de medidas de protección precisamente para ese colectivo inmensamente mayoritario?
Y es que parece que cuando se trata de mejorar la situación de las mujeres, por doquier saltan las alarmas y surgen las necesidades de demonizar esas medidas y de hacer que la excepción sea la norma con tal de que no desaparezcan esas situaciones de superioridad que nuestras sociedades han otorgado a los hombres.
Afortunadamente para toda la sociedad, cada día son más los hombres que se cuestionan este tipo de cosas y que se unen a estas luchas que iniciamos las mujeres y apoyan las medidas que se toman para proteger a quienes puedan estar expuestas a mayores riesgos. Pero creo que espectáculos como el del programa de televisión de anoche no ayudan en absoluto a que se erradique la violencia ni todos los efectos perniciosos que este tipo de debates sobre la aplicación de la norma tienen sobre el conjunto de personas afectadas.
Las mujeres muertas merecen un respeto a su dolor por parte de quienes pretenden frivolizar con este tema, puesto que además, siguen siendo muchísimas las que sufren cada día en sus carnes los golpes, gritos, arañazos y menosprecio a su propia vida.
A aquellos que pretenden que la igualdad de la norma sea considerada como necesaria, les recordaré que la igualdad real entre mujeres y hombres está todavía por conseguir y que afortunadamente este tipo normas destapan precisamente que el origen de la violencia no es otro que la desigualdad real entre mujeres y hombres. Por tanto, quienes piden igualdad, realmente están reivindicando un sistema de valores misógino, machista y que haga pervivir la desigualdad que, en definitiva es la que les permite dar la primera bofetada a su compañera, esposa, amante…
¿Por qué nadie cuestiona de la misma manera el Código Penal o el Civil? Pero parece que nadie los cuestiona, entre otras cosas porque cuentan con muchos años a su espalda y ya damos por descontado que existen y que nos hemos de regir por ellos, pero ¿una Ley, además Orgánica, que proteja a las mujeres con medidas concretas, y que además reconozca que el fenómeno de la violencia contra las mujeres surge precisamente de una situación de desigualdad? Para algunos eso es demasiado e incluso van más allá y se autoproclaman “discriminados por ser hombres” pese a tener una sentencia en firme como maltratador.
¿A quién beneficia estos debates?, ¿Por qué se siguen empeñando algunos en defender un sistema no igualitario que permita a unos tener privilegios a costa incluso de las vidas de las mujeres? Creo que a los mismos de siempre. A los que no creen en la igualdad de todos los seres humanos en ninguno de sus aspectos.
Pero afortunadamente cada día sumamos más voces masculinas a esta lucha por una sociedad más equitativa, más igualitaria, más solidaria y sin distinciones de ningún tipo. Esas son las complicidades que buscamos, las de aquellos que dicen amarnos pero nos pegan por ser mujer, no nos interesan nada de nada. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Teresa Mollá CastellsPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, EspañaNo puedo negar que siento una rabia que no se puede contener. Rabia y pena por comprobar el grado de mezquindad que rodea el mundo de la política a todos los niveles. He estado esta semana leyendo diversos artículos sobre la firma de una Ley, denominada " Nueva ley sobre la familia afgana", que presuntamente ha firmado ya el Presidente de Afganistán, Hamid Karzai, sobre la modificación del Estatuto Personal de la población Chiíta que supone entre un diez y un veinte por cien de la población total de Afganistán.
Según lo consultado, esta modificación supone un retroceso total en lo que respecta a los derechos humanos de las mujeres chiís que, a partir de la publicación en el boletín oficial de ese país de dicha norma, dejarán de tener derechos propios para ser, de nuevo, tuteladas por completo por los hombres de la familia.
Además según el Informe de Naciones Unidas sobre Afganistán, hecho público el pasado 16 de enero de 2009, “La violación de mujeres y niños sigue siendo un hecho extendido aunque no se conoce su extensión real porque no hay información sobre el problema. La mayoría de los violadores quedan impunes… Las víctimas femeninas de la violencia siguen teniendo muy limitado acceso a la justicia y a mecanismos eficaces de reparación. Las mujeres sólo tienen acceso a los sistemas judiciales consuetudinarios si van acompañadas de un pariente masculino… Las amenazas y la intimidación contra las mujeres en la vida pública o que trabajen fuera del hogar han experimentado un incremento espectacular…”
Y al parecer, nada de esto tuvo la más mínima importancia el pasado día treinta y uno de marzo, en la conferencia de alto nivel sobre el futuro de Afganistán, que se celebró en La Haya y a la que acudieron casi un centenar de países, entre ellos los EE.UU. y España.
En esta conferencia se comprometieron millones de dólares para la reconstrucción en paz y libertad de Afganistán y nadie de los presentes tuvo a bien interesarse por esta modificación legislativa que estaba en marcha y que niega a las mujeres de etnia chií derechos humanos tan básicos y elementales como lo de salir sola de su casa para ir a hacer cualquier gestión que la ataña, como por ejemplo ir al médico o a buscar empleo.
Al parecer a ninguno de los representantes políticos que se sentaron en La Haya, les preocupó lo más mínimo que a más de la mitad de la población chií, que son las mujeres, se les hayan usurpado derechos democráticos derivados de su condición de ciudadanas. ¿O es que acaso no las consideran ciudadanas?
El respeto a los derechos humanos debe regir las prioridades de todos los Gobiernos. Pero esos derechos humanos han de ser para el conjunto de la población que conforman los países y las naciones y no sólo para los hombres.
El hecho que el nuevo texto legislativo firmado por Karzai permita la violación dentro del propio matrimonio, así como concertar matrimonios infantiles deja a las mujeres completamente indefensas y en manos de sus agresores. Eso sí, de forma legal. Y esto ocurre mientras la mayor parte de la comunidad internacional, llamada progresista y moderna cierra los ojos a estas barbaridades y no presiona de una forma contundente a Karzai, para que legisle con criterios de igualdad y equidad para todas las mujeres afganas.
Como no podía ser de otro modo, cuando se han alzado algunas voces, incluso de la propia ONU, denunciando esta atrocidad, han aparecido los más firmes defensores de este nuevo código familiar. Es el caso de Mohammad Asif Mohseni, uno de los más altos responsables religiosos de la minoría chiita de Afganistán quien en una intervención pública ayer mismo, día once de abril, en la universidad de Kabul expresó que “Esta presión política es una invasión cultural, que parte del principio de que una cultura es mejor que las otras". Y se quedó tan a gusto este señor.
Y yo me pregunto, mejor dicho, le pregunto a este hombre: Si cree que esta presión política es una invasión cultural por parte de quienes teóricamente nos creemos culturalmente mejores, ¿Cómo se puede definir el hecho de que ellos, lo hombres chiís, y amparados por su particular forma de interpretar el Islam, dejen a sus mujeres sin derechos humanos básicos?, ¿Acaso no es otra forma de imposición cultural, en este caso además agravado con un fuerte componente misógino?
Pero sin pretender para nada defender posicionamientos etnocentristas, creo que es indignante y humillante para las mujeres que nos sentimos comprometidas con la igualdad de oportunidades y con políticas diseñadas con equidad para con toda la población que de nuevo, se hayan antepuesto, en el caso de Karzai, intereses personales y partidistas para poder ganar las elecciones presidenciales que se le avecinan y que no haya tenido ningún reparo en firmar esta ley que condena a la no existencia por sí mismas de las mujeres, a cambio el voto de la comunidad Chií. Me resulta como mujer demócrata que me reconozco, vergonzante, humillante para con la democracia y sobre todo para con estas mujeres que van a regresar a condiciones de vida de siglos pasados, verbigracia a los intereses de un señor que pretende seguir en su cargo de presidente.
Pero además, de cara a la comunidad internacional, a todas las personas que se sentaron en La Haya para diseñar el futuro de Afganistán, no puedo (ni quiero) perdonarles que conociendo previamente las condiciones de las mujeres, niñas y niños de ese país (recordemos que el Informe de Naciones Unidas sobre Afganistán tiene fecha de 16 de enero de 2009) hayan antepuesto sus deseos de hacer negocios a los derechos humanos de mujeres y niñas.
Y ya, lo que más me duele de todo es que el Gobierno de Rodríguez Zapatero, que se ha autoerigido en el estandarte de puesta en marcha de políticas de igualdad a distintos niveles tanto en la forma como, según insisten, en el fondo, no haya tenido en cuenta las necesidades más básicas de mujeres y niñas a la hora de comprometer esa ayuda para el futuro de Afganistán. Y digo las necesidades más básicas, ni siquiera hablo de la igualdad de oportunidades, pero ni eso, ni el obligado cumplimiento de los más elementales derechos humanos hacia la niñas y las mujeres ha pesado a la hora de comprometer los millones de euros y, de hacerse las fotos que fueran necesarias al lado de los principales líderes del mundo en las diferentes reuniones internacionales que se han mantenido en las últimas semanas.
Y ante este desolador panorama, ¿En qué o quienes, respecto del mundo de la política, podemos creer las mujeres?, ¿Qué criterios democráticos y de respeto a los derechos humanos de todas las personas, tienen que cumplirse para poder destinar ayuda a otros países? ¿Por qué hemos de ser siempre las mujeres y nuestros derechos de ciudadanía e, incluso derechos humanos, la moneda de cambio en las negociaciones que en las que intervienen operaciones económicas o de desarrollo?
De verdad que no entiendo nada, pero una profunda sensación de desasosiego me ha recorrido la mente y el alma a lo largo de toda la semana puesto que mi entendimiento es incapaz de comprender este tipo de cosas. Y sólo me queda darle la razón a mi amigo Germán cuando dice que vivimos en una sociedad enferma.
Creo que sólo desde la denuncia social y la presión internacional se podrían cambiar el futuro que les espera a estas mujeres y niñas. Pero he visto muy pocas reacciones. Además, y de nuevo, creo que van a primar los intereses económicos por encima de la defensa de los derechos humanos de las más vulnerables: las mujeres y las niñas.
La historia de represión y opresión a los legítimos derechos de mujeres y niñas se repite ¿seremos capaces de impedirlo?
Desde aquí hago una llamada a las personas de buena voluntad a que denuncien socialmente y ante la comunidad política la incoherencia que supone fomentar con dinero internacional destinado al desarrollo, la supresión de derechos humanos, así como el empeoramiento de las condiciones de vida de estas mujeres y niñas. Yo así lo voy a hacer. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Tere MolláPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, EspañaLos radicalismos habitualmente suelen ser de carácter político, pero en los últimos años el carácter de estos parece haber cambiado y se hacen evidentes los de carácter religioso. Por una parte en la medida que no se ha conseguido separar la religión de las políticas de estado, nos encontramos con situaciones como el conflicto entre Palestina e Israel, en la cual el estado de Israel se permitió en vísperas de las elecciones legislativas propias y las de los U.S.A. bombardear la zona de Gaza, con la excusa de los cohetes lanzados por los miembros más radicales de Hamas.
De esta manera mandaron un mensaje al mundo, al entonces candidato Obama y a sus propios electores que, fieles a las estrategias previamente diseñadas y ante la muerte de trece de sus conciudadanos (diez representantes del ejército y 3 personas civiles) votaron mayoritariamente opciones de derecha e, incluso ultraderecha para, así reforzar las políticas militares llamadas eufemísticamente “de autoprotección”.
Por el otro lado, el de la población palestina, perdieron la vida más de mil cuatrocientas personas, la mayoría civiles y desde que finalizó la ofensiva israelí siguen esperando a la ayuda internacional (más de tres mil quinientos millones de euros) que se comprometió en la conferencia para la reconstrucción de Gaza que se celebró en Egipto a principios del pasado mes de marzo del presente año.
Esta ayuda (o al menos parte de ella) sigue estando bloqueada a las afueras de las fronteras de la franja, debido a que Israel considera que puede ser peligrosa su entrada y mientras la gente de gaza muere de hambre y de enfermedades que se podrían solucionar con la ayuda humanitaria bloqueada.
Y quienes las principales víctimas continúan siendo las personas más débiles en la escala social: mujeres y niñas y niños, así como personas mayores.
También como consecuencia de este tipo de radicalismo religioso, nos encontramos con que el Gobierno de Gaza formado por Hamas y hasta hace poco enfrentado con el movimiento de Al Fatah en una fratricida lucha interna, desea solucionar la situación en que han quedado las mujeres viudas de los mártires de los bombardeos de los pasados meses de diciembre y enero y han ofrecido tres mil euros a aquellos varones que se desposen con estas viudas. No importa que ellos ya estén casados con otras mujeres, puesto que lo único que importa es que las puedan proteger y amparar con un nuevo matrimonio.
Esta media nos da una idea de la importancia que las mujeres siguen teniendo para sus gobernantes: son elementos que se deben proteger puesto que potencialmente son dadoras de vida a nuevos ciudadanos y ciudadanas del pueblo palestino.
No se les acaba de reconocer a estas mujeres entidad propia por sí mismas. Son en la media que dependen de un hombre: padre, hermano, hijos y, sobre todo maridos.
Y por último, si analizamos la tercera gran religión monoteísta occidental, la católica, que pese a ser la única que, teóricamente, no se asienta sobre poderes políticos, sigue buscando incesantemente influir en ellos y nos encontramos con un fuerte componente de manipulación sobre los principios de las sociedades democráticas como lo son el principio a la elección a la forma de vida de cada persona e incluso sobre el principio a la propia identidad.
Todas ellas tienen un elemento en común: sus fuertes caracteres androcéntricos y su consideración de las mujeres como ciudadanas de segundo orden, siempre dependientes de los hombres.
Así las cosas, las mujeres nos deberíamos preguntar lo que estas religiones nos ofrecen y renunciar a este tipo de doctrinas que nos someten, nos asignan papeles menos libres y que además nos usurpan libertades fundamentales como el derecho a elegir en libertad nuestra maternidad así como la forma de acceso al placer.
Creo que ninguna de las tres doctrinas mencionadas tienen en cuenta nuestras necesidades como seres humanos libres y con derechos, por lo tanto y, en la misma medida a mí no me merecen ningún respeto, puesto que quien no me respeta como mujer no merece mi respeto de mujer. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Tere MolláPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, EspañaLa verdad es que no sé muy bien por donde comenzar. O mejor dicho, con cual de ellos comenzar. Creo que comenzaré, por cuestiones de proximidad, con la noticia con la que nos hemos desayunado hoy en la Comunidad Valenciana y que es la siguiente: “Cualquier mujer embarazada podrá pedir los 21.600 euros de ayudas para no abortar. Sólo 108 gestantes podrían beneficiarse de los 600 euros al mes durante los 3 años de la medida.” ¿Cómo se nos queda el cuerpo? Pues bastante mal, la verdad. Porque entre otras cosas, la misma noticia comenta que no existe partida presupuestaria aprobada para tal medida, y además porque en este año ya tuvo que renunciar el propio Gobierno Valenciano a la promesa electoral que hizo en el 2007 de entregar 4.000 euros a cada familia por hijo o hija nacida.
Pero el tema es mucho más espinoso, puesto que la única condición que se exigirá a las mujeres embarazadas para que no aborten será la de acreditar “condiciones de dificultad”, sin precisar para nada si serán dificultades económicas, psicológicas, sociales… Y esto abre una serie de preguntas como por ejemplo ¿Qué pasará con la mujer gestante nº 109 que solicite esta “ayuda”? ¿No promoverá esta medida embarazos interesados en mujeres jóvenes y no tan jóvenes con el único objetivo de acceder a estas ayudas? ¿Acaso no será una medida que se sitúe en el epicentro del propio debate de la modificación de la ley del aborto con carácter meramente electoral (no podemos olvidar que las elecciones municipales y autonómicas están –en calendario político- a la vuelta de la esquina) con el único fin de captar votos y que después desaparezca como la medida de los 4.00o euros? ¿No será peor el remedio antiabortista que aceptar la modificación de la propia ley?
En esta comunidad autónoma en la que vivo y trabajo estamos acostumbrados a disparates. No podemos olvidar lo de impartir las clases de Educación para la Ciudadanía en inglés y la nueva “idea” del Conseller de Educación de impartir esta asignatura en Chino Mandarín… Pero claro, estamos hablando de personas cuyo único objetivo es imponer criterios sin creer (y a las demostraciones me remito) demasiado en la esencia de la democracia que es el diálogo y la tolerancia.
Pero, por si acaso faltaba alguna vela en este debate sobre la modificación de la ley del aborto y como que la campaña de la protección de los linces ya se quedaba corta, los de las faldas largas y negras han intentado implicar a las Cofradías de Semana Santa para que protesten contra la modificación de la ley del aborto con el lazo blanco durante las procesiones. El debate entre las propias hermandades está abierto y servido. Así predicando en el Estado Español la preservación de la vida (según sus creencias) y mientras condenando a muerte en África a una muerte más que segura por SIDA con su discurso en contra de la utilización del preservativo.
Y mientras ellos, los de faldas largas y negras, a lo suyo, a seguir entrometiéndose en temas que son incumbencia de parlamentos democráticamente elegidos y sin querer respetar los derechos de ciudadanía que tenemos las mujeres sobre nuestra propia vida y sobre nuestro propio cuerpo.
Y además de todo ellos y a través de sus diferentes brazos sociales (no podemos olvidar que alguien les llamó la “araña negra”) llevando su mensaje sectario e intolerante a una sociedad que lo que pretende es la tolerancia y el entendimiento como base de la convivencia.
Menos mal que la Santa Inquisición y la Dictadura quedaron abolidas, puesto que de lo contrario, seguro que estaríamos todas quemadas, torturadas y seguramente muertas a manos de los que dicen proteger la vida pero predican enfrentamientos e intolerancia.
Reivindico la aconfesionalidad del Estado en todas las decisiones que tome. Quiero que se respeten mis decisiones como ser humano, como mujer y exijo que mi derecho a decidir sobre mi vida y mi cuerpo sea sólo mío y que nadie me tutele, me controle o me diga cómo he de actuar en cada momento.
En definitiva, abogo por la libertad de todas las personas en cada momento de sus vidas dentro de unas sociedades democráticas y dotadas de unas normas aprobadas por los representantes democráticamente elegidos.
Seguramente a estas exigencias los de faldas largas y negras y algunos políticos que son sus brazos, les llamarían manifestaciones del diablo o alguna cosa parecida, aunque en este caso, por favor que lo llamen exigencias de una diablesa. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Tere MolláPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, EspañaAsí me siento hoy, entre muy enfadada y desilusionada con la actualidad que nos golpea. He salido a comprar la prensa. Habitualmente, en los días cercanos a la celebración del DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER en la prensa suelen venir artículos interesantes y variados sobre la realidad de las mujeres en distintos ámbitos, artículos de opinión de mujeres dirigentes políticas, sindicalistas, del mundo de la economía, etc… Este año, los periódicos vienen cargados de datos sobre la corrupción política, sobre las consecuencias de los procesos electorales de Euskadi y Galicia, de las crisis, de la gira de la Jefa de la Diplomacia Norteamericana y otros temas considerados de actualidad. Pero sobre la situación real de las mujeres españolas y sobre lo que todos estos temas pueden afectar en sus realidades sólo he encontrado un reportaje no demasiado extenso, pero bueno en El País y la viñeta que El Roto ha dedicado a la maternidad de las mujeres. ¡¡Y será porque no tenemos temas sobre la mesa!!
Está claro que la crisis nos afecta directamente a las mujeres y no sólo por el tema del empleo, que también. Pero las desigualdades persistentes en nuestra sociedad, nos han de empujar a reivindicar que en los medios de comunicación más importantes se traten de una forma más cotidiana este tipo de problemas y no sólo dedicar las páginas de mujeres para tratar temas relacionados con moda, belleza, decoración, etc…
No. Queremos hablar de compartir responsabilidades familiares, de nuestra salud como mujeres (esa gran desconocida…), de conciliar vida laboral, personal y familiar, de empleos feminizados, e coeducación para que las sociedades puedan ir cambiando desde la base las desigualdades existentes, de prevención de las violencias que nos acucian, de modificación de lenguajes para hacerlos más igualitarios, de solidaridad con otras personas que sufren, sobre todo otras mujeres del planeta.
Queremos unos medios de comunicación más equitativos en todos los sentidos, menos jerarquizados, con contenidos igualitarios que realicen su papel de denuncia social, del que tanto presumen, sin perjuicios y teniendo en cuenta las realidades, TODAS LAS REALIDADES, incluidas las de las mujeres. Y eso sin perder de vista que mujeres, como hombres, las hay de muchos tipos. Y para ello el término INTERSECCIONALIDAD, deberemos tenerlo en cuenta a la hora de realizar los análisis que hagamos, puesto que este término lo que viene a designar son las discriminaciones sobre las discriminaciones que sufren algunas mujeres como las mujeres discapacitadas, las inmigrantes, las más mayores y otras.
No somos todas iguales y por tanto no se puede hablar del problema de LA MUJER cómo si únicamente fuera un único problema. Somos muy diversas, muy heterogéneas y por tanto tendremos que abrir nuestras mentes para entender que una sociedad democrática pasa por la integración en términos de igualdad de todas las personas que la conforman. Y para ello tendremos que implicarnos todas las personas, abandonando privilegios heteroasignados e históricos para dar paso a una sociedad realmente más igualitaria y democrática.
Hemos de exigir las mismas oportunidades en todos los sentidos y creo que no se debe dejar sin denunciar el hecho de que en un día como el de hoy no se aproveche para publicar y dar a conocer algunas de las realidades con que nos encontramos las mujeres en nuestro día a día: Acceso al trabajo todavía condicionado a nuestra situación personal y sobre todo relacionado con nuestros deseos o proyectos de maternidad, salarios más bajos por realizar trabajo de igual valor, pensiones más bajas como consecuencia de salarios más bajos, pocos estudios e investigaciones sobre la salud específica de las mujeres, menor presencia en los medios de comunicación y cuando estamos, casi siempre lo es en espacios “femeninos” y nunca en términos igualitarios, invisibilidad de las mujeres dirigentes políticas y lideresas en cualquier ámbito, y así un rosario de situaciones que se están dando aquí y ahora mismo. Y todo ello sin hablar de las realidades de las mujeres que son maltratadas, violadas, humilladas y prostituidas a la fuerza por el hecho de ser mujeres.
Y señores dirigentes de los principales medios de comunicación, esas situaciones se dan, están ahí, ocurren cada día y nosotras, las mujeres, somos más del cincuenta por ciento de la población de este país, según el Instituto Nacional de Estadística, y queremos tener presencia en sus medios todos los días en condiciones óptimas porque estamos en la sociedad, porque formamos parte de ella, por derecho propio, por justicia social y ustedes nos la siguen negando incluso en días como hoy. No se extrañen pues, que surjan otro tipo de medios, mucho más igualitarios, más accesibles, más solidarios, y, en definitiva más humanos. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Tere MolláPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, EspañaTan sólo han pasado dos meses desde que se iniciara la ofensiva de Israel en Gaza y ya parece que a casi todo el mundo se le haya olvidado que perdieron la vida mil cuatrocientas personas palestinas y más de cinco mil quinientas resultaron heridas. Si, también perdieron la vida personas de Israel, fueron once de las cuales solamente tres eran civiles. La relación es más que evidente. Esta semana desde una alta institución de las Cortes Valencianas se organizaron unas mesas redondas en Valencia y Alicante en las que tuve el honor y el placer de participar para explicar, (o al menos intentarlo en la medida de mis posibilidades) la situación de las mujeres palestinas.
Fue triste comprobar cómo a pesar del esfuerzo realizado por parte de una de las máximas responsables de la Sindicatura de Greuges, Emilia Caballero, la asistencia de público fue mínima. En Valencia acudieron unas quince personas y en Alicante unas diez. Y digo que es triste, porque en los días de los bombardeos era un tema que aparecía a todas horas en los medios de comunicación, pero con el paso de los días por mucho que busques ya apenas encuentras alguna una noticia residual en los medios.
Ya parece no importar el sufrimiento de tantas personas, la muerte de otras tantas como consecuencia de la falta de medios y el estado de destrucción en que deben haber quedado las infraestructuras de la zona.
Nuestra memoria flaquea cuando dejamos de recordar que las niñas y niños del pueblo palestino tienen derechos y se los estamos negando con nuestro silencio y nuestro olvido. Esas niñas y niños serán los adultos de mañana y los que deberán encargarse de buscar y encontrar vías de diálogo para la paz. Pero creo que se lo estamos poniendo muy difícil al olvidarnos de sus necesidades.
Con nuestro olvido actual y con todos los olvidos anteriores hacemos el juego a quienes ejercen como colonos cada día, despreciando la vida y lo bienes del pueblo palestino y, con esa misma falta de memoria, ponemos piedras para encontrar el camino de la paz entre los pueblos.
Afortunadamente existen personas bienintencionadas a ambos lados de los muros de la vergüenza que siguen buscando vías para la paz y la convivencia de los dos pueblos. Y esas personas están dentro y fuera de las fronteras de Israel y Palestina. Sin esos esfuerzos que no siempre vienen de la mano de las altas instituciones como la ONU, el pesimismo ante la evidencia de lo que ha ocurrido y lo que ocurre cada día sería insoportable.
Así las cosas, no llegan buenas noticias para la formación de un nuevo gobierno en Israel después de las últimas elecciones en donde la izquierda ha sido prácticamente arrasada y los ortodoxos van a ser los encargaos de formar gobierno. Y la derecha nunca ha sido amiga de buscar vías pacíficas para la resolución del conflicto con Palestina.
Pero más allá de cuestiones políticas y estratégicas que obviamente son importantes, mi curiosidad se centra en saber cómo se encontrarán las miles de personas heridas durante los últimos bombardeos, en cómo las niñas y niños que fueron heridos físicamente sanarán sus heridas emocionales y podrán afrontar un futuro sin demasiadas alternativas después de lo vivido, en definitiva, ¿quién les educará para la construcción de la paz?
Nosotros seguimos viviendo nuestras cómodas vidas después del viaje o los viajes, pero ¿Cómo se encontrarán esas mujeres que han perdido hijos, maridos, hermanos, etc… y ahora tienen que hacerse cargo del cuidado de las personas que hayan quedado con vida dentro de la más absoluta de las miserias?
No ceo que el olvido sea un buen aliado de la búsqueda de la paz y quizás por eso no me permito olvidar la mirada de aquella niña descalza, sentada en una silla de paseo en un frío día de finales de diciembre que la vida puso en mi camino en el campo de refugiados de Amaary, en Ramallha.
Duele mucho cada vez que la recuerdo, pero aquella mirada me impone el deber de recordar la situación y de hacerla recordar a quienes lean estas líneas. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Tere MolláPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, EspañaEsta semana pasada se votaron las conclusiones del trabajo que ha realizado la subcomisión creada para examinar alternativas a la actual legislación sobre la interrupción voluntaria del embarazo en la Comisión de Igualdad del Congreso. Los grupos parlamentarios de la Izquierda aprobaron esas conclusiones y ahora, el Gobierno, las debe tener en cuenta a la hora de la elaboración de un proyecto de ley. No así el Partido Popular que decidió votar en contra. Al mismo tiempo, los de siempre, los intolerantes hombres de faldas largas y negras a través de su portavoz Juan Antonio Martínez Camino, recordaron que todas aquellas mujeres que decidan interrumpir su embarazo y todos los profesionales sanitarios que colaboren en esta intervención serán automáticamente excomulgados, pero que este castigo no afectará a quienes legislen sobre el tema, como amenazaron en 1985 cuando se legalizaron los actuales tres supuestos para la interrupción voluntaria del embarazo.
Excomunión que no aplican, al menos en el arzobispado de Valencia en donde además del aborto, algunas hemos argumentado sobadamente los motivos para apostatar o que se nos excomulgue y no lo hemos conseguido.
Pero esta es una más de las muestras de hipocresía que estos señores de faldas largas y negras vienen practicando desde hace miles de años.
O ¿acaso el hecho de predicar castidad y no practicarla en demasiados casos, no es un acto de hipocresía? Y esto no lo digo yo, lo dicen las centenares de monjas que has sido violentadas por estos señores que se creen intocables a la hora de predicar, pero que temas como la castidad, en demasiadas ocasiones no lo llevan bien. Eso sí, en caso de embarazo, nunca reconocerán a los vástagos, dejando de nuevo a las mujeres, monjas o no, en una situación bastante complicada. Y como muestra la noticia aparecida en el periódico El Mundo el pasado día 4 del presente mes de febrero (http://www.elmundo.es/elmundo/2009/02/04/internacional/1233765148.html) sobre el fundador de Los Legionarios de Cristo.
Pero hay más. Como decía antes, algunos (demasiados diría yo) hombres de faldas largas y negras llevan bastante mal el voto de castidad y en los últimos años, las sentencias condenatorias por abusos de menores, sobre todo en Estados Unidos y Australia, contra sacerdotes de la Iglesia Católica que han abusado de menores, han sido muy cuantiosas. Pero a los abusadores, no les han excomulgado, como mucho les han apartado de los púlpitos desde los que abusaban para trasladarles a otros. Y yo me pregunto, ¿Son ellos, los dirigentes que pretenden excomulgar a las mujeres que aborten y a los profesionales que colaboren en ese aborto, los que se quedan mudos y no dicen nada de nada ante los casos de abusadores de menores que tienen dentro de su propia estructura y a los que protegen? Y, ¿a eso no se le llama, como poco, hipocresía? Pues entonces lo de la credibilidad en su doctrina hace aguas por todas partes.
Y eso sin entrar a valorar la labor histórica realizada a través de los altares y los confesionarios sobre el adoctrinamiento de las mujeres como seres de segunda categoría que debíamos estar al servicio de los varones en todos los aspectos para complacerle y además se complacientes debíamos resignarnos y sufrir en silencio si su Dios nos había deparado un marido agresivo que nos pegaba, insultaba y violaba a su antojo. Ni una palabra he escuchado sobre el daño social que nos han hecho a lo largo de la historia a las mujeres a las que nos siguen negando la condición de ciudadanas de pleno derecho al amenazarnos con la excomunión cuando lo que pretendemos es ejercer el dominio que nos corresponde sobre nuestro propio cuerpo.
Pero ante la desobediencia a sus mandatos de dominación, la negación a su exigencia de sumisión y de fe ciega en sus predicamentos, nos amenazan con la excomunión, pero ante las prácticas “poco adecuadas” de los compañeros de secta que abusan de mujeres, las tienen como amantes, procrean y abusan de niñas y niños menores, ni una palabra.
Y además pretenderán que creamos que son coherentes. Pues va a ser que no, señores de faldas largas y negras, que no les creemos. Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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Por Tere MolláPeriodista y feminista en Ontinyent, Valencia, EspañaDespués del reciente viaje a Palestina me quedé fuertemente impresionada por el altísimo índice de natalidad existente entre las mujeres palestinas. Ellas, en las reuniones que mantuvimos con sus asociaciones, lo explicaban como una nueva forma de lucha por sus derechos, como un nuevo feminismo, además de ser contemplado como un deber patriótico. Pero aún así, me costaba mucho de entender hasta que hace unos días leí en un documento que cayó en mis manos que la cuestión real es otra. Se trata de una estrategia política para poder mantener la distancia demográfica con Israel. De esta manera también integran la lucha contra el estado ocupante, en su propio cuerpo de mujeres.
Así las cosas y, teniendo en cuenta que Israel también realiza políticas activas para el crecimiento demográfico, nos encontramos con que tanto los dirigentes palestinos como los judíos están utilizando los cuerpos de las mujeres como campos de batalla, sin tener en cuenta las propias decisiones personales de estas, ni su derecho a poder decidir sobre su propio cuerpo.
De este modo puedo entender el gran número de niñas y niños palestinos muertos en la ofensiva de Gaza. No se trata sólo de destruir, se trata de matar criaturas, para así evitar que en un futuro se sigan reproduciendo.
Me parece todo tan complicado, tan agresivo, tan doloroso que aún entendiéndolo, me sigue pareciendo una barbarie.
Las mujeres tenemos derecho a decidir libremente sobre nuestro propio cuerpo y ningún estado, ni ninguna estrategia ha de impedirnos ser las únicas dueñas absolutas de nuestro cuerpo. Pero veo que no es así y que nos siguen usurpando nuestra intimidad, nuestra capacidad reproductora en aras de los intereses de otros. Y lo que es peor, todo ello, además negándonos la capacidad del placer. Y de nuevo surgen de las tinieblas, como negros fantasmas, los dogmas de las religiones, de cualquiera de ellas.
Son esos, los dogmas y los ritos y las creencias religiosas las que separan a las personas de ser personas con una cierta objetividad sobre lo que ocurre en nuestro entorno, de ser personas sectarias y dogmáticas dispuestas a todo con tal de defender a ese dios que representa su esencia vital.
Por ese sectarismo religioso de cualquier color, ha habido guerras a lo largo de la historia y siempre se repite el mismo patrón: la defensa a ultranza de los mandatos religiosos frente a otras creencias o frente al cuestionamiento de esos planteamientos.
Y tanto derramamiento de sangre, siempre ha llevado pareja la utilización de los cuerpos de las mujeres, bien como armas de guerra con violaciones y humillaciones de todo tipo, o bien haciéndolas parir para dar más hijos a la causa de turno. O ¿Acaso no recordamos la limpieza étnica de la última guerra de los Balcanes, en donde las mujeres eran violadas, secuestradas y obligadas a parir en condiciones terribles para así deshonrarlas ante sus familias y aceptar un hijo, nieto o sobrino engendrado por el agresor?
Es terriblemente doloroso para mí tener que aceptar que estos hechos ocurren, que están ocurriendo ahora mismo en cualquier conflicto armado vivo del planeta. Pensar en los cuerpos de mujeres como campos de batalla en donde se dirimen conceptos como estados, comunidades, o congregaciones me parece una barbaridad difícil de aceptar, pero es lo que está ocurriendo.
El dolor de la aceptación de esta realidad lleva implícito un compromiso contra este tipo de situaciones. Y una forma de luchar contra ello es dándolo a conocer.
Así las cosas, a las mujeres palestinas y a tantas otras mujeres del mundo, les seguirán arrebatando la decisión sobre algo tan íntimo como lo es su relación con su propio cuerpo y su decisión de ser madres o no y seguirán siendo utilizadas como un campo de batalla más en donde construir la ansiada nación palestina libre, pero ¿A qué precio? Etiquetas: Mujeres Sabias y Brujas de Tere Molla
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