--> #header{background:#900 url(http://mujeresnet.info/img_page/cabM-NetOK.gif) top left no-repeat;width:100%;height:200px;margin:20px auto 0px;padding:0;text-align:left;border:0.05em solid #333; } body{background:transparent url(http://); center repeat; color:#000;font- size:12px;font-family:Tahoma, Helvetica, Sans-Serif;margin:0;padding:0;border-top:0px double #ffffff;border-bottom:0px double #ffffff;}#wrap{background:transparent;color:#000;font-size:11px;font-family:Tahoma, Helvetica, Sans-Serif;margin:0 auto 0;;padding:0;} #l_sidebar{float:left;background:transparent;width:20%;margin:15px 5px 0 0;padding:20px 0 10px 0;border-top:3px solid #000;} #l_sidebar ul{list-style:none;margin:0;padding:0 0 20px 0;line-height:11px;} #l_sidebar li{list-style:none;margin:0;padding:0;line-height:11px;} #l_sidebar ul li{margin:0;padding:5px 0 0 0;line-height:11px;} #l_sidebar ul li a{color:#600;text-decoration:none;line-height:11px;} #l_sidebar ul li a:hover{color:#fff;text-decoration: none;line-height:11px;} #r_sidebar{float:right;background:transparent;width:17%;margin:15px 5px 0 0;padding:20px 10px 10px 10px;border-top:3px solid #000;} #r_sidebar p{padding:2px 0 16px 0;margin:0;line-height:11px;} #r_sidebar ul li{margin:0;padding:2px 0 0 0;line-height:11px;} #navbar{width:100%;margin:10px 0 0 0;padding:1px 0 2px 0;text-align:center;background:#900;} #contentmiddle{float:left;width:40%;margin:15px 5px 0 0;padding:20px 10px 10px 10px;border-top:3px solid #000;list-style:none;span.MsoFootnoteReference;} #contentmiddle .col{width:90%;float:left;margin-left:5px;border-top:2px solid #990000;line-height:8px;} #content blockquote p{margin:0 0 0px 0;padding:3px;} #content p ul{margin:0;padding:0 0 0 3px;} blockquote{margin:0 0 0 0px;padding:0 0px 0 3px;font-style:italic;color:#666;border-left:6px solid #600;} #contentmiddle ul{list-style:none;margin:0;padding:0 0 5px 0;} #contentmiddle ul li{margin:0;padding:5px 0 0 0;} #middle_sidebar{float:left;background:transparent url('images/bar.gif') no-repeat top left;width:13%;margin:15px 5px 0 0;padding:20px 0 0 0;border-top:3px solid #000;height:510px;} #s_footer{padding:0;margin:0;width:100%;clear:both;border-top:2px solid #000000;} #s_footer li{list-style:none;} #col1{width:20%;float:left;margin-left:10px;line-height:10px;} #col2{width:17%;float:left;margin-left:10px;line-height:10px;} #col3{width:17%;float:left;margin-left:10px;line-height:10px;} span.fullpost {display:inline;} var tituloBlog = tituloBlog.replace(/¡/g,' '); // eliminar el carácter ¡ var tituloBlog = tituloBlog.replace(/¿/g,' '); // eliminar el carácter ¿
Directora y Editora: Elsa Lever M.         FEMINISMO / GENERO / EQUIDAD / DERECHOS HUMANOS / SEXUALIDAD / SALUD / NOTICIAS / LIBROS / CINE / MUSICA / VIDEOS / EDUCACION
Este sitio está diseñado para una resolución de pantalla mínima de 1024x768 y la versión 7.0 de Internet Explorer


Ultimas Noticias



Ganadoras del Primer Concurso "Abrazando nuestras Experiencias"

"Las mujeres que aman demasiado", NORWOOD, Robin (Javier Vergara Edit., Argentina, 1999)

Por María Teresa Espinosa Ponce
Estudiante de Pedagogía en la UNAM

¿Por qué existe en nosotros esa “necesidad” de ayudar al prójimo, que a veces creemos desinteresada? Como muchas otras personas, dediqué bastante tiempo de mi vida a tratar de arreglarle la vida a los demás: amigos, novio, mamá, hermano, etc.; a querer controlar(inconscientemente) todo a mi alrededor. “Todos tienen tantos problemas y sé que puedo hacer algo por ellos”. Nada me parecía imposible.

Sin embargo, la vida se encarga de ponerte en tu lugar. Me explico: un día por mera casualidad me encontré con un libro cuyo título sonó en mi cabeza un par de veces, Las mujeres que aman demasiado. Al principio no supe qué pensar, asumí que sólo era un libro más de autoayuda poco creíble. Pero vencí mis prejuicios y decidí leerlo. Hoy sé que fue una de las mejores elecciones que he realizado.

No sé si como dicen: “Infancia es destino” y estamos condenados a repetir patrones de conducta autodestructivos, pero al estar leyendo vinieron a mi mente un sin fin de recuerdos poco gratos. ¿Por qué seguí con la lectura si la sensación no era placentera? Simplemente, algo dentro de mí me dijo que algo positivo podría resultar de todo esto.

Me di cuenta que no existen casualidades en materia de cómo nos relacionamos con los demás. Que más allá de la “mala suerte” habemos personas que elegimos vivir sufriendo; que tal vez porque no conocemos maneras sanas de relacionarnos decidimos mantenernos en una “zona de confort” relativa y reproducir los patrones de conducta que vivimos mientras fuimos niños o adolescentes. Decidimos ocuparnos de los demás y dejar nuestras vidas a un lado, es decir, llegamos a un punto en el que nos volvemos dependientes de resolver y controlar todo lo que nos rodea, a fin de evitar nuestros recuerdos más dolorosos o poco gratos, de evitar enfrentarnos con nuestro verdadero yo.

Ahora bien, también comprendí que no es casualidad que constantemente tengamos por “pareja” a una persona infiel, controladora, alcohólica, manipuladora, etc. (la lista puede ser infinita). Entonces vino a mi mente un fragmento de una obra de teatro que vi sobre violencia de género (término que me parece un tanto ambiguo, pero en fin), nos preguntaron al público (meramente femenino por supuesto): “¿Cómo son los hombres?”. Podrán imaginarse la respuesta: “Borrachos, infieles, flojos, poco atentos”, etcétera, etcétera, etcétera. Eso no me sorprendió. La respuesta del interlocutor sí, pues nos dijo que realmente los hombres no eran así, que eso que acababan de describir era una “caricatura de hombre” y que si existía tal, era porque a su lado había una “caricatura de mujer”. Espero no parecer despectiva, pero le doy la razón. ¿Por qué esforzarnos tanto en tratar de hacer que alguien así cambie y no ponemos nuestro empeño en buscar a una persona con la que podamos construir una pareja en toda la extensión de la palabra? Seamos honestos: nunca vamos a lograr cambiar a nadie. No porque crea que la posibilidad de cambiar no es real, porque lo es, pero sólo si viene desde nuestro interior. Absolutamente nadie nos va a hacer cambiar si nosotros no lo queremos.

Regreso a la otra cara de esta moneda, que es que mientras perdemos el tiempo tratando de cambiar el mundo hacemos a un lado nuestras emociones y sentimientos. Simplemente pretendemos que en nosotros no existen miedos, dudas, rencores, etc. Al vivir para otro y tratar de hacerlo feliz, vamos enterrando nuestras frustraciones y al mismo tiempo nuestras alegrías y placeres. Nos convertimos en personas incapaces de vivir, aunque creamos lo contrario, confiamos ciegamente en que damos lo mejor de nosotros cuando nada es más falso. Pues al no estar en contacto con nuestros pensamientos, emociones y sentimientos, estamos incapacitados para dar y recibir.

Hoy, a pesar de todo, estoy convencida de que fuera de los muchos “ismos” (feminismo, machismo, comunismo, fascismo, etc.) y de las máscaras que todos nos hemos puesto alguna vez en la vida, habemos seres humanos con posibilidades infinitas de ser plenos, felices y de realizarnos como personas. Pero siempre siendo responsables de nuestras emociones y de nuestros actos.

Hoy sé que no puedo cambiar al mundo, pero que sí puedo cambiarme a mí misma. Que puedo ser feliz sin depositar mi felicidad en otra persona, sin esperar que algún día cambie y para entonces realizarme como mujer y como ser humano. Creo que lo más valioso que aprendí al leer esta obra es que es mejor relajarse y dejar de intentar manipular y controlar, de dejar de jugar a la víctima y al perseguidor, y aprender a aceptar a los demás tal como son y a vivir con ello. Sólo la aceptación (propia y después del otro) puede hacer que una relación florezca con armonía, cariño sincero, respeto y amor. Y este último es el más frágil de todos, al ser una construcción cultural. Aprendí que amar no es sufrir, que como dice una canción del grupo Fobia: “Amar es liberar”. Lee algunos contenidos de este libro AQUI

0 Comentarios

Publicar un comentario en la entrada

Enlaces a este post:

Crear un enlace

<< Página Principal


ULTIMOS COMENTARIOS



  • Deja el tuyo en el editorial




  • Busquedas

    Encuesta


    Por favor, es muy importante que contestes las 6 preguntas
    DA TU PUNTO DE VISTA!
    Has abortado voluntariamente?


    No

    Tuviste después alguna complicaciín de salud?


    No

    Tuviste problemas legales por ello?


    No

    Tuviste problemas psicológicos después?


    No

    Hubo rechazo social o familiar hacia ti por abortar?


    No

    Conoces a alguien que haya abortado voluntariamente?


    No



    Ver resultados

    Opina sobre el tema de la encuesta


    Para dejar tu OPINIÓN sobre el TEMA, da click en cualquier comentario

    Ultimas Invitaciones y Convocatorias


    COLUMNAS DE OPINION


    Columna Palabra de Antigona
    Comunicadoras: Humanizar el periodismo, con visión de género
    México: Aborto, un tema lacerante
    El aborto en la Corte, debate por la libertad y la autonomía de las mujeres
    Libertad de Expresión Atacada
    México: Rescate a Mujeres Violentadas
    Calderón no ganó el 2 de julio
    Guerrilla y narco en Veracruz

    Columna Ovario Fuerte
    Mujeres Empoderadas
    Bloggeras del Mundo Uníos
    Cuerpo, Amor y Vida
    Nosotras Sororalmente
    Hombres Reloaded
    La Risa del Vientre

    Columna Meditaciones
    Querida Elena
    Del amarillo al rojo
    La minifalda
    Asaltan las Oficinas de CIMAC
    Las Genaras
    Ley de medios de comunicación y perspectiva de género

    Columna Cronica Feminista
    Mujeres con brazos suaves y acolchonados para arrullar
    Supermujeres, caracolas del siglo XXI
    Preguntas y Respuestas sobre el Cuerpo Femenino
    ¿A qué jugabas cuando eras niña?
    ¿Feminista Yo?