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Entretejiendo historias con Rosina Conde: Reseña del libro "Arrieras somos..."

Por Oralia Gómez
Etnóloga, letra-hispanista y antropóloga social. Feminista anti-racista.
El libro Arrieras somos… de Rosina Conde (México: Desliz Ediciones, 2010) presenta las historias de algunas mujeres que se encuentran sorteando las batallas del camino de la vida. Obra acreedora al Premio Nacional de Literatura "Gilberto Owen" 1993 en la categoría de cuento, esta nueva edición nos regala una vez más el estilo seguro y coloquial de una escritora consolidada. Originaria de la ciudad de Tijuana, Rosina Conde teje en diez cuentos las historias de mujeres que nos suenan deliciosamente fronterizas.
En las 119 páginas que conforman esta obra, Conde nos guía por las sinuosas historias de las protagonistas centrales de cada cuento. Leemos sobre los dilemas de una adolescente embarazada, la incertidumbre y congoja de aquella mujer cuyo amado ha sido desaparecido, las contradicciones y complejidades de la llamada liberación femenina, las vacilaciones del deseo sexual a veces presente, a veces ausente, los retos de una maternidad y jefatura de familia en soltería. Las tramas de estos relatos son diversas; sin embargo, todos comparten un cierto tono doméstico y -hasta podría decirse- femenino. La narrativa es evocadora e incluso visual: al leer estas páginas observamos historias que se entretejen al compás del bordado de una chambrita o al tiempo que atestiguamos la manera en que las vidas de madres e hijas se enlazan íntimamente aun cuando cada una de ellas hubiera deseado un futuro diferente. Conde nos incita a reflexionar sobre las posibilidades y límites de la libertad y sobre la presencia de constreñimientos sociales que resultan a veces insondables, pero que también a veces son perfectamente franqueables. Las personajas de estos cuentos se enfrentan al amor, la soltería, el matrimonio, las ausencias, la viudez, la adolescencia. Ellas se debaten entre lo que se desea, lo que se puede y lo que se espera de ellas, y por ello, los relatos son inevitablemente los de mujeres que, de una y otra manera, se resisten a seguir las reglas establecidas y los moldes prefabricados para ellas. Tenemos a la mujer que se resiste a vivir bajo el tutelaje de un marido o de sus hijos, a aquella que luego de haber sido violentada encuentra la manera de tener una vida diferente, o aquella más que luego de experimentar la ensoñación prolongada por amor pasado repara que esa persona que tanto rememoró no tiene más cabida en su vida.
Estilísticamente Conde hace uso de diversas estrategias: el narrador invisible que interpela a la protagonista, los monólogos internos, la trama contada desde distintos puntos de vista, el guión de obra de teatro con interlocuciones al público. Cada una de estas estrategias narrativas logra el objetivo de invitar al o la lectora a rechazar interpretaciones fáciles sobre las motivaciones, las vidas y las diversas experiencias de las protagonistas. Como bien lo dice el dicho popular al que el título de este libro hace referencia "arrieras somos y en el camino andamos". Las mujeres andan en el camino y nada las hace exentas a alguno de los avatares que depara el trayecto de eso que llamamos vida.
Ante la proliferación de narrativas que cuentan los mundos de las mujeres de manera superficial y estereotipada, resulta altamente refrescante leer unas líneas bien concebidas, complejas y al mismo tiempo divertidas y astutas. Rosina Conde nos muestra el mundo del bordado y el tejido, pero lo hace con la profundidad de una escritora que sabe adentrarse a la manera en que las mujeres han emprendido la confección de sus propias historias y vidas. Así, las retratadas en estas páginas son mujeres esforzándose por entretejer sus propios caminos -difíciles, tristes o alegres, pero propios al fin. La autora es sin duda una escritora perceptiva, sarcástica y, sobre todo crítica, de los roles y las expectativas de género aún imperantes. Quizás es por eso que cuando mi papá terminó de leer este libro y luego de soltar varias carcajadas, me dijo: " ¡La Rosina escribe bien chingón!". Concuerdo; compruébenlo.