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La lucha política de la mujer en la evolución de la sociedad mexicana



Por B. Karina Ortega Maya
Lic. en Comunicación y Relaciones Públicas por la Universidad Latinoamericana (ULA), con Maestría en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García


Podemos argumentar diversas razones de por qué es necesaria la equidad de género de la mujer mexicana dentro de la construcción política del México de hoy, y los argumentos serían incontables y variados... ya que en todos los ámbitos de la vida social las mujeres han tenido que luchar por su derecho a participar, y la política no ha sido la excepción, ya que e n una sociedad culturalmente determinada por la tradición del machismo, la ascensión de una mujer a la cúpula del poder tanto en el pasado como en el presente ha representado un verdadero desafío.

Las mujeres en nuestro país ganaron el derecho a elegir y a ser elegidas en el año 1953, su participación en la esfera de la política formal fue limitada y su experiencia política se desarrolló en movimientos sociales delimitados, alejados de los ejes principales de decisión y de poder en el gobierno. La participación de las mujeres en la política durante las últimas décadas del siglo pasado se reseñó bajo el movimiento de lucha por el ejercicio pleno de su ciudadanía política, obteniendo la elaboración de políticas estatales de asistencia social y sobre todo, la herencia de la participación política para las mujeres en el contexto actual.

Desafortunadamente, en la mayor parte de los países latinoamericanos la democracia es un asunto de distribución del poder político y del poder económico, dando como resultado abismales y cuestionables déficits de democracia y niveles históricos de desigualdad en la población. Y cómo lo ha reconocido la ciencia social y la opinión pública (vox populi ), las mujeres están en mayor desventaja que los hombres en esa distribución del poder, por una subordinación de género arraigada en la cultura popular que data de siglos, y que se evidencia aun más en países político, económico y culturalmente rezagados, como lamentablemente es el nuestro.

El proceso de modernización capitalista en su etapa posrevolucionaria, trajo consigo la inclusión creciente de las mujeres en los mercados laborales, que implicó un fenómeno acelerado de urbanización y el acceso a niveles más altos de escolaridad. Este hecho permitió la incorporación masiva de mujeres a movimientos sociales como el campesino, indígena, obrero, estudiantil y el urbano popular, en donde las mujeres pudieron externar sus demandas frente al Estado, dando paso a la incursión de las mujeres a la vida política.

A partir de los años 70, la sociedad civil luchó por transformar un régimen, que ejerció el poder a partir de mecanismos autoritarios, dando como resultado que en el año 1974 se realizara una profunda revisión a la legislación mexicana para eliminar cualquier forma de discriminación contra las mujeres, proporcionando la reforma al artículo cuarto constitucional; la cual, sumada a la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer realizada en México en 1975, constituyeron un detonante de los programas con perspectivas de género en el país.

En esta Conferencia se aprobó el Plan Mundial de Acción que incorporó importantes compromisos sobre la integración de las mujeres al sistema educativo, al trabajo y a la vida política; se propuso también, el fomento a la organización de mujeres y su derecho a la salud y a la seguridad social, se avanzó en la valoración del trabajo doméstico y se elevó la imagen de las mujeres como protagonista de los procesos de desarrollo nacional.

El impulso a las políticas públicas a favor de las mujeres, es tal vez la expresión más contundente de la labor conjunta entre el gobierno y las organizaciones civiles, ya que se presentan como el elemento de mediación, para la transformación de inequidades, mostrando la providencia del Estado en la responsabilidad, y la manera de asumir su compromiso frente a la población, las relaciones que el Estado establece con los distintos actores sociales, entre ellos las mujeres, es un claro indicador de la democracia, que impera en una sociedad.

Como dijera la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet, "cuando una mujer entra en la política, la mujer cambia; cuando muchas mujeres entran en la política, la política cambia". Es tan relevante esa percepción, porque para realizar modificaciones a la ley, enviar nuevas iniciativas con perspectivas de género, se necesitan mujeres que tengan el voto no solo de voz sino de facto , y para esto es necesario conocer el por qué y el cómo de la falta de apoyo a las mujeres para su incorporación activa a la política. Es decir, si tuviéramos una mayor participación femenina en el Congreso de la Unión , a la vez que las legisladoras respetaran a su género, y no antepusieran sus prebendas políticas, se lograrían cambios sustanciales en la búsqueda por el reconocimiento de igualdad.

Podemos sustentar que la condición de las mujeres ha cambiado porque la sociedad ha sufrido cambios y se ha modernizado, por lo que es preciso considerar una serie de factores que se manejaron para que la mujer como grupo ingresara a la escena pública y fuera reconocida como sujeto político. Si bien la desigualdad es un factor estructural desde hace siglos, el crecimiento económico y las políticas sociales produjeron mejoras importantes en los niveles de vida de las mujeres a través de la historia moderna de México.






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