JUNIO 2018

Yo, feminista radical. X y XXX aniversarios

¿Existe una fecha de nacimiento de conciencia? Guadalupe López García nos narra cuándo y cómo se convirtió 'formalmente' en feminista, festejando con esta colaboración la década de su columna en MujeresNet y sus 30 años de feminismo.

En este año se celebran grandes acontecimientos relacionados con la influencia del feminismo en México, pero para mí hay dos fechas significativas: en este mes cumplo mi primera década como colaboradora en MujeresNet y 30 años de convertirme formalmente en feminista.

Nadie tiene una fecha de nacimiento de conciencia (si así se le puede llamar). Solo nos damos cuenta después de un tiempo (cuando "te cae el veinte", dicen). A mí me ocurrió en el momento en que se publicó mi primera colaboración en fem, "El testimonio de Concepción" [1], hecho que relato en el libro coordinado por Elvira Hernández Carballido y Josefina Hernández Téllez [2].

Al leer los testimonios de otras compañeras, incluidos en la compilación, me asombró el cariño y reconocimiento hacia ese medio, el cual también influyó en sus vidas y profesión. Años antes, cuando la revista cerró sus puertas, en 2005, otra fem-inista, Elsa Lever Montoya, nos reunió nuevamente en su portal electrónico MujeresNet.

Yo me incorporé tres años después, luego de una larga etapa en la que me desempeñé como servidora pública en el ahora Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México. Ahí había ingresado en 1998, cuando se crea la institución, lo que dio origen al impulso de las políticas para la igualdad de género en la capital del país.

El 2008 fue, además, significativo para mí, porque ingresé a la maestría en Estudios de la Mujer en la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco. Fui una de las tres compañeras mayores de 40 años que estudiamos en la sexta generación.

Ya en otras ocasiones he escrito sobre la influencia que ha tenido en mi vida el feminismo. De hecho, el título que le di a un pequeño artículo en un suplemento sobre antropología fue: "El feminismo en mi vida" [3]. Curiosamente, la antropóloga y maestra de muchas, Marcela Lagarde, así llamó una compilación de su vasta obra, en 2012 [4].

Aunque Elsa Lever nos ha dado oportunidad de escribir con libertad sobre cualquier tema, no he pretendido convertir esta Crónica Feminista en un diario, tampoco en una clase sobre feminismo. Me propuse hablar de la vida cotidiana de una feminista, de la vivencia a la experiencia (entre una y otra hay un proceso de reflexión), de cómo se mira, se toca, se siente, se piensa y se vive el mundo desde el feminismo.

Mi primera colaboración en este portal fue "¿Feminista, yo?"[5], en la que me referí sobre lo que se dice del feminismo y las feministas, de los ataques y de su defensa. A 10 años, el panorama no ha cambiado. Bueno, el rechazo a esta filosofía, teoría y movimiento político data de siglos atrás.

Antes, la quema de las mujeres transgresoras se hacía con leña verde, ahora se hace de forma electrónica; pero el resultado es el mismo: la violencia y la agresión. El discurso de las Feminazi -un concepto del siglo pasado- ha cobrado relevancia, sobre todo con la influencia de las redes sociales. También se han reactivado los ataques de grupos conservadores con lo que han llamado "ideología de género", un concepto, igualmente, del siglo XX.

Por más que intentamos aclarar y explicar qué es el feminismo y defender nuestro punto de vista o contraatacar a quienes nos insultan, salimos perdiendo: "Ya vas a empezar", "Estás exagerando", "¿Por qué las feministas reclaman de todo?", "¿Igualdad?, si ya tienen muchos derechos".

El feminismo se ha entendido como el machismo al revés y el odio a los hombres. A esas ideas, hemos respondido con argumentos teóricos o vivenciales; incluso, con insultos. Otras veces, con humor, música, imágenes, historietas, teatro, danza, videos. Pero no asesinamos; no en nombre del feminismo. Mi única defensa (y ataque) ha sido la palabra, oral y escrita. A veces gano, luego pierdo o mejor me retiro.

En el siglo XXI existen muchas formas de ser feministas. Algunas lo hacen por moda u obligación, porque en ciertos espacios es bien visto (aunque sea en el discurso). Unas más, cuando son víctimas de violencia o discriminación, al pasar por un proceso de reflexión personal y colectivo o estudiando el feminismo y la perspectiva de género.

En la reciente conmemoración del XX aniversario de la Maestría de la UAM-X, la mayoría de las egresadas que representaron a cada una de las once generaciones, refirió que se había asumido feminista al estudiar ese posgrado. Los testimonios fueron conmovedores, más allá de la reflexión académica. Lo mismo sucedió en el XV aniversario [6].

Hay otras jóvenes que llegan gustosas al feminismo. Su creatividad, alegría e irreverencia me asombran. Desde luego, ser feminista no es un proceso progresivo, uniforme ni generacional. Hay mujeres que se aceptan como tales en una edad adulta y jóvenes con ideas conservadoras que lo rechazan. Tampoco es que todas las mujeres deban ser feministas. No tienen por qué.

Entre nosotras también hay broncas: académicas contra activistas, latinoamericanas contra europeas, negras contra blancas, indígenas contra mestizas, urbanas contra rurales, jóvenes contra viejas, institucionales contra autónomas, las de la diferencia contra las de la igualdad, las separatistas contra las inclusivas, las moderadas contra las radicales, las históricas contra las posfeministas y las de la teoría queer. Por eso, dicen, no podemos hablar de feminismo sino de feminismos.

Estas etiquetas han afectado nuestras acciones y nuestras relaciones, al grado de rompimientos históricos, por más que se llame a la sororidad. Yo me he enfrascado en discusiones intensas y extensas, porque no podemos ver a todas las corrientes como construcciones antagónicas, puesto que responden a etapas históricas, contextos geográficos y prácticas diversas.

Lo mismo me enoja cuando en nuestras reuniones se practica la autoflagelación feminista: que no nos sabemos organizar, que siempre nos andamos peleando, que estamos divididas, que no somos congruentes, que no tenemos compromiso, que no tenemos continuidad. A veces quieren que seamos perfectas. No, pues, cuándo.

Yo soy feminista radical, porque el feminismo, en su origen, es radical; es decir, busca acabar de raíz con la desigualdad, violencia y discriminaciín (dicho de otra forma: la explotación, opresión y subordinación) de las mujeres. Me asombra que haya feministas que aún se asustan con esa palabrota; aunque creo, por otro lado, que las radicales (corriente cuya máxima exponente es Kate Millet) me considerarían un fraude.

¡Uf! Así es esto de sentirse y vivirse feminista. Desde el nivel personal, las relaciones de pareja, el ámbito familiar, laboral, profesional, social o político, donde quiera que estemos, las feministas somos indeseadas o aceptadas, pero con reservas. No ha sido fácil; sobre todo si no nos podemos callar.

Pero para eso están los aniversarios: para hablar y festejar. Son también una oportunidad para agradecer, en mi caso, a las compañeras de lucha y de vida con las que he recorrido este trayecto desde hace 30 años y un poco más. Algunas ya no están, con otras me he peleado o distanciado, otras más me han aguantado y unas más se han sumado. A todas ellas: gracias. Gracias, Elsa; gracias compañeras de MujeresNet.

Fuentes:
[1] "El testimonio de Concepción", en fem, número 66, junio de 1988. Disponible en: http://archivos-feministas.cieg.unam.mx/ejemplares/fem/Anio_12_n_66_Junio_1988.pdf.
[2] "Del testimonio de Concepción al testimonio de Guadalupe", en Elvira Hernández Carballido y Josefina Hernández Téllez, fem: siempre entre nosotras. Veinte años de la primera revista feminista en México, México, DEMAC, 2014, pp. 119-125.
[3] "El feminismo en Mi vida", en Regiones, suplemento de antropología, número 36, 20 de enero de 2009, pp. 27-28. Disponible en: http://www.suplementoregiones.com/pdf/Regiones36.pdf.
[4] Lagarde y de los Ríos, Marcela (2012), El feminismo en mi vida. Hitos, claves y topías, México, Inmujeres-DF.
[5] http://www.mujeresnet.info/2008/06/feminista-yo_01.html.
[6] http://www.mujeresnet.info/2013/04/maestria-estudios-de-la-mujer-15.html.