JULIO 2018

Impulsan autodefensa jurídica en violencia feminicida

Foto: Chantal Aguilar/MujeresNet

Gabriela Mores Moya advierte que es muy importante que quien esté levantando una denuncia en algún ministerio público, busque la manera de recalcar el 'intento de feminicidio' y no se quede únicamente con la estipulación de 'violencia familiar o intrafamiliar'.

Ciudad de México /MujeresNet.- El 22 de julio de 2018 se llevó a cabo en el Museo de la Mujer el taller "Autodefensa Jurídica en Violencia Feminicida", a cargo de Gabriela Mores Moya, abogada feminista, con el fin de que las mujeres aprendan a defenderse dentro del marco legal.

Durante la sesión, Gabriela Mores Moya compartió con las asistentes varias recopilaciones de notas periodísticas y casos jurídicos sobre feminicidios en distintas zonas del país, enfocándose sobre todo en Chihuahua, Morelos y estado de México.

Como ejemplo de la impunidad por parte del Estado mexicano frente a este tema, Mores Moya se refirió al discurso de Alfredo del Mazo, actual gobernador del estado de México, quien aseguró el 17 de septiembre cuando rindió su protesta, que sólo necesitaba 90 días para frenar la ola de violencia a las mujeres, mencionando además que la seguridad de los y las mexiquenses sería la prioridad de su gobierno. Sin embargo, comentó Mores Moya, a 10 meses de distancia, al menos 10 mujeres has sido asesinadas.

Gabriela Mores mencionó que la alerta de género por los feminicidios en el estado de México se declaró el 31 de julio de 2015 en 11 municipios, entre los cuales se destacan: Ecatepec de Morelos, Nezahualcóyotl, Toluca de Lerdo, Tlalnepantla de Baz, Naucalpan de Juárez, Ixtapaluca, Valle de Chalco y Cuautitlán Izcalli.

En el caso de Morelos, detalló que se establecieron 530 casos del año 2000 al 2003 para solicitar la alerta de violencia de género, no obstante el estado solamente reconoció 270 casos. Aun así, muchos de ellos no han sido investigados, según lo documentó la Comisión Independiente de los Derechos Humanos de Morelos.

Para ejemplificar lo anterior, Mores Moya destacó el caso de Erika N, quien vivió violencia por parte de su pareja, un hombre alcohólico que amenazaba con matarla. Antes de ser asesinada, la víctima ya había referido la violencia que sufría, y contó que en ocasiones se encontraba dormida cuando sentía la aproximación de su esposo con un cuchillo en la mano dirigiéndose a su cuello.

Otro caso fue el de Mercedes de 22 años, estudiante en la Universidad Autónoma de Morelos en el municipio de Jojutla, quien fue estrangulada por su novio, y encontrada luego en el interior de un baúl.

Con respecto del tema de desapariciones en el mismo estado de Morelos, aseguró Mores Moya que se tienen registradas 151 mujeres desaparecidas desde inicios de este año, y hasta el 7 de julio, los municipios de Cuernavaca, Cuautla y Cuautepec entre otros, son considerados focos rojos.

Otro de los casos a los que se refirió fue el del "campo algodonero", territorio de desapariciones de niñas en Ciudad Juárez, Chihuahua. Durante el proceso, se buscó que se investigara bajo la tipificación de feminicidios bajo razones de índoles económicas, sociales y políticas, argumentando además con indicadores como la ausencia de alguna de las partes del cuerpo y mutilaciones en los pechos o genitales.

Gabriela Mores explicó que para este caso se utilizó el término de "feminicidio" en la audiencia, pero a pesar de ello, en las observaciones de los peritajes recogidos por las autoridades se objetó el hecho de que se intentara utilizar dicho término, alegando que no existía en la legislación nacional dentro del Código Penal.

"El hecho de que causara el término tanta controversia, tiene que ver con que en aquel momento no estuviera calificado como delito. Hasta 2007 se aprobó la Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia, y hasta ese momento se reconoció por primera vez la expresión de violencia feminicida", comentó.

Mores Moya habló además sobre el artículo 21, el cual establece que la violencia feminicida es la forma de violencia de género contra las mujeres producto de la violación de sus derechos en los ámbitos públicos y privados, por el conjunto de conductas misóginas que pueden culminar en formas de muerte violenta hacia las mujeres. Sin embargo, aclaró, las lesiones que ponen en riesgo la vida de las mujeres y se han cometido por razones de género aún no tienen cabida bajo tal tipificación en la mayoría de los códigos penales del país.

Por otro lado, comentó, persisten normas en los códigos penales en varios estados que son patriarcales. Un ejemplo de esto es la tipificación de la infidelidad de la mujer, que es justificada por afectar o vulnerar el honor de un hombre, razón por lo cual en muchas ocasiones es llevado al asesinato sin poder ser calificado como feminicidio, por tratarse de un tema de "honor hacia el hombre". El feminicidio, dijo, no se ha podido tipificar en Guanajuato, Baja California, Querétaro, Puebla, Tabasco y Tlaxcala.

En exclusiva para MujeresNet, Gabriela Mores Moya explicó las diferencias entre tener una perspectiva de género y tener una perspectiva feminista a la hora de llevar un caso jurídico: la perspectiva de género tiene que ver con una mirada abierta que permita que los seres humanos sean iguales; mientras que una perspectiva feminista tiene en cuenta las soluciones y mecanismos enfocados al beneficio de las mujeres.

Gabriela Mores ejemplificó con un caso de divorcio, en donde generalmente se busca un convenio que establezca un 50-50, es decir, mitad y mitad. Sin embargo, una perspectiva feminista a la hora de llevar un caso de divorcio, tendría en cuenta que la mujer suele realizar todos los trabajos de cuidados: despertar a los hijos, cuidarlos cuando están enfermos, darles de comer, etc., por lo que se buscaría argumentar dichas actividades para buscar una pensión alimenticia que beneficie a la mujer de una manera más justa.

"Eso es lo que nosotras vemos y revisamos, y le damos a entender al juez con nuestros propios criterios, sobre cómo se debe de resolver un asunto como la pensión alimenticia, con perspectiva feminista, es decir, el género nos queda corto. El género ya no nos está ayudando para darle el beneficio a la mujer", advirtió.

Por otro lado, Gabriela Mores habló sobre las dificultades a las que se enfrenta como abogada feminista a la hora de llevar casos por violencia de género: "Mi primera dificultad es ser mujer ante un ministerio público, ser mujer, abogada y feminista, esas son las primeras dificultades que se me atraviesan en este sistema patriarcal".

Mencionó que en muchas ocasiones tienden a subestimarla y creen que por ser mujer no sabe acerca de su trabajo. Además, el hecho de que solicite un derecho y levante una denuncia, en lugar de buscar un convenio y una solución rápida, suele ser mal visto en los ministerios públicos: "En un escrito alguna vez me pusieron como 'abogada exageradamente feminista', entonces pregunté '¿por qué exagerada si yo estoy buscando el beneficio para mi clienta?'".

Para Gabriela Mores, quien asegura hablar desde su posición de abogada, pero también desde una posición de víctima ante un sistema misógino, aprender a defenderse es parte imprescindible de su trabajo, puesto que considera que está correlacionado al ejercicio de la defensa de otras mujeres.

Con respecto del tema de los feminicidios y la tipificación de éstos bajo el marco de "tentativa" cuando no se llega a culminar el hecho, recomendó que es muy importante que quien esté levantando una denuncia en algún ministerio público, busque la manera de recalcar este "intento de feminicidio", y no se quede únicamente con la estipulación de "violencia familiar" o "violencia intrafamiliar".

Para ello, en caso de que no se cuente con un sistema actualizado que permita dicha categoría, se puede referir a la Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia, en la cual se estipulan una serie de atenuantes como la violencia económica, por ejemplo.

"Toda denuncia es por hecho y cada hecho tiene su propia conducta y su propio delito. Eso es bien importante porque generalmente sólo se ponen las lesiones y no se pone que hubo intento de feminicidio, pero la ley establece que, aunque no se culmine la intención, era el intento por asesinar. El intento de feminicidio es un camino de violencia que tuvo en casa y que al final ella pudo salirse, y esa violencia que se vivió desde hace dos, tres, cinco o un año, es un intento por someter y denigrar a la mujer, y eso sí que lo dice la ley", concluyó.