MAYO 2018

'Reunirse y reconocerse, piezas contra patriarcado': marcha por Lesvy en CU

Foto: Mariana C. Bertadillo/MujeresNet

Frente ya no solo al asesinato de la joven de 22 años de edad, sino contra la estigmatización y mal manejo del caso, mujeres y madres de personas jóvenes asesinadas marchan al interior de la UNAM como un recordatorio frente al contexto generalizado de impunidad.

Ciudad de México /MujeresNet.- Con una organización detrás que agrupa a mujeres estudiantes, docentes y trabajadoras de diferentes universidades, el 3 de mayo de 2018 se llevó a cabo una marcha con cerca de 200 asistentes para recordar que hace un año, el cuerpo estrangulado de Lesvy Berlín Rivera Osorio fue encontrado en las inmediaciones de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

De 22 años de edad, integrante de un grupo de estudiantina, lectora de filosofía y de un gusto particular por los idiomas, "Berry", como la llamaban de cariño algunas amigas, fue arrebatada de la vida la madrugada del 3 de mayo de 2017 por su pareja sentimental, José Luis González (hijo del chofer de Marco Antonio Domínguez, director general de personal de la universidad), quien la estranguló luego de golpearla y, a la mañana siguiente, corrió la noticia de que ella no había regresado a casa.

En la vanguardia de la marcha gritan mujeres jóvenes; ahí están también Araceli Osorio, madre de Lesvy, y María de Lourdes Mejía, madre de Carlos Sinuhé Cuevas Mejía, asesinado en 2011 en medio de un caso donde la responsabilidad de la UNAM también está presente. Parten de la Torre de Rectoría y, pasando por algunas de las facultades caracterizadas por su sexismo: Derecho, Medicina, Odontología, Química, entre otras, llegan a las inmediaciones de Ingeniería, donde ya esperan un templete y bocinas junto a la cabina telefónica donde el cuerpo de Rivera Osorio fuera encontrado justo un año atrás.

En su discurso, Araceli Osorio subraya la larga lucha que han tenido que enfrentar luego de que tanto autoridades como medios de comunicación revictimizaron a su hija atribuyendo su muerte, primero, al alcohol y a las drogas; luego a un suicidio frente a su novio, quien no habría hecho nada para detenerlo. Sus palabras de despedida, recibidas entre lágrimas y gritos de rabia, aluden a defender la dignidad en medio de un contexto "donde las personas jóvenes son las que más peligro corren", dice.

La Asamblea Interuniversitaria de Mujeres, formada hace pocos meses y convocante de la manifestación, cuenta a MujeresNet que el caso de Lesvy fue uno de aquellos que "destapó la cloaca de lo que está sucediendo dentro de la UNAM [...] Nos dimos cuenta, por ejemplo, que al denunciar a un agresor, la impunidad implica que quienes denuncian se convierten casi de inmediato en denunciadas. Y que este clima impera prácticamente en todas las instituciones de educación superior".

Integrantes refieren que a esta agrupación se adhieren no solo mujeres estudiantes, sino profesoras y trabajadoras de diferentes universidades; sin embargo, "se entiende que comunidad universitaria no somos solo quienes estudiamos, sino quienes hacemos uso de la universidad desde el deporte, el arte, o la cultura: el caso de Lesvy lo hemos hecho nuestro porque la universidad es del pueblo".

La Asamblea, que acompaña desde el derecho, la psicología y una red activa de cuidados y expertices, promueve los espacios seguros entre mujeres y considera que, a pesar de los esfuerzos por garantizar la justicia a nivel sistémico, "reunirse, escucharse y reconocerse son piezas indestructibles contra el patriarcado".

Después de que el 9 de abril el caso se categorizara como "feminicidio agravado" y de que el 2 de mayo la Comisión de Derechos Humanos hiciera la recomendación a autoridades de la Ciudad de México por el mal manejo de información, exigiendo una disculpa pública a la familia de Lesvy por el mal desempeño con el que el caso fue llevado en sus inicios, hay una demanda vigente: convertir en un espacio de memoria el lugar exacto donde el cuerpo de Lesvy Berlín fue encontrado, recordando que la violencia ejercida en su contra no puede seguirse reproduciendo en ningún lugar, "pues la universidad, como los espacios públicos en general, son nuestros".