MAYO 2018

Los soldados caídos

Adiel Martínez habla del riesgo de continuar legitimando el discurso de 'los soldados caídos', hombres que al ver herida su masculinidad, justifican el acoso, la agresión o el feminicidio en medio de una sociedad que solapa estas acciones por considerarlas 'románticas'.

En las expresiones actuales del amor romántico se está haciendo popular la figura del soldado caído, éste es un hombre joven quien se atrevió a manifestar públicamente sus sentimientos hacia una mujer y precisamente por hacerlo de esa manera terminó rechazado también en público. A simple vista puede verse como una anécdota graciosa que viven los que se enamoran románticamente, pero a profundidad la situación puede desembocar en consecuencias funestas.

Las redes sociales están plagadas de imágenes, tanto en video como en fotografía, de jóvenes que idearon toda una estrategia para declararle su amor a una mujer. Mediante la complicidad de amigos o familiares, estos hombres tienden una trampa para que la mujer se vea sorprendida y a su vez comprometida a aceptar las proposiciones amorosas del enamorado. Para ello se sirven de mantas o carteles que contienen la declaración de amor en letras más que vistosas, además de ofrecer pomposos regalos o el consabido ramo de flores. En algunas ocasiones la relación ya está en marcha pero ellos la quieren llevar a una etapa más avanzada, es decir, al matrimonio. Este hecho los obliga a realizar una situación más estrafalaria en la que participen un mayor número de personas como testigos de la osadía del amoroso.

Cabe mencionar que el éxito que han obtenido algunos hombres es lo que ha popularizado la manifestación de dichas declaraciones amorosas. Pero hay mujeres que no comparten los mismos ideales románticos y esto las obliga a rechazar a los hombres, generándose así el soldado caído. Varias mujeres han declarado que es por esta exagerada exhibición pública que han optado por rechazar las propuestas de los pretendientes. Que ciertamente se siente como llevadas a una trampa para no poder negarse. Otras han advertido a los galanes que ese tipo de espectáculos no son de su agrado y a pesar de ello los han llevado a cabo.

Como ya se dijo esta situación podría asimilarse como una experiencia que deben vivir los jóvenes que creen en el romanticismo para alcanzar el amor. Pero lamentablemente el mismo discurso romántico, por estar permeado de machismo, hace que el hombre se asuma como ofendido en su masculinidad al ser rechazado por la mujer amada. Al ser él la víctima ahora busca la venganza. Esto transforma totalmente la dinámica de género a situaciones de violencia machista como el acoso, la difamación, la agresión física o hasta el crimen pasional.

Las redes sociales también dan cuenta de cómo el soldado caído no soportó la humillación pública del rechazo y rápidamente pasa de víctima a victimario. La suma de sus ideales románticos y machistas le dan argumentos para convertir a la mujer de un ser amado a un ser odiado. Lo sorprendente es cómo se suman al acoso y al ataque otros hombres y otras mujeres que comparten la misma visión del soldado caído.

Los valores machistas del enamorado le harán creer que perdió una batalla (al ser rechazado) pero no la guerra, pues podrá insistir en la búsqueda del amor ya sea con la misma mujer hasta convencerla o con otra que sí comparta sus ideales. Cuando lo logra, se confirman los mitos del amor romántico y se afianza la reproducción de dinámicas de género asimétricas.

El fenómeno del soldado caído como expresión del amor romántico no debe ser tomado a la ligera si consideramos las posibles repercusiones en cuanto a la violencia de género contra las mujeres que los rechazan. Hay que advertir a los jóvenes sobre lo nocivo que son los mitos del amor romántico en las relaciones afectivas entre mujeres y hombres. Hay que proporcionarles una educación emocional con perspectiva de género que les permita vincularse sentimentalmente con respeto y equidad.