MAYO 2018

Las candidatas en estas elecciones

Foto: Dulce Miranda/MujeresNet

Josefina Hernández Téllez argumenta que lograr una verdadera participación política de las mujeres no sucede 'por decreto', de forma que urge a las actuales candidatas a reflexionar y evidenciar las circunstancias reales en las que esto sucede, sin importar su partido.

De unos años para acá, el tema de las mujeres "saltó" y se posicionó en los discursos políticos y, por supuesto, en el proselitismo de los y las candidatas de todos los partidos. Al parecer, si nos atenemos a las campañas este siglo veintiuno, hoy son foco de atención y sujetos de la contienda electoral. Su sola enunciación en boca de cualquier candidata/to, además de la mínima señalización de las necesidades de las mujeres de las mayorías de este país, es decir, las pobres, así como su incorporación en candidaturas en porcentaje 50/50, pareciera que es garantía de igualdad, equidad o paridad (como quiera interpretarse en cualquiera de los ámbitos en los que estas palabras toman sentido).

Sin embargo, muy poco de esto es real y cierto, desafortunadamente. En investigaciones sobre la participación política de las mujeres en la contienda 2015-2018, concretamente de la capital del estado de Hidalgo, Pachuca, se encontraron evidencias de que la desigualdad, el sometimiento y la falta de conciencia perduran. Luego de 43 años de ciudadanía femenina, en 1996, las acciones positivas se dieron en México por la escasa incidencia de las mujeres en los Congresos; dos décadas después de que el Parlamento Europeo estableciera el sistema de cuotas para apoyar y garantizar la participación de las mujeres en al menos la tercera parte.

En 1996 se dio la modificación del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), que indicaba que las candidaturas en ambas Cámaras no debían exceder 70 por ciento de un mismo género.

En junio de 2002, en el Código Federal Electoral se determinó que las listas de representación proporcional se integrarían por tres candidaturas y en las tres primeras de cada lista habría una de género distinto; se incorporaron sanciones a los partidos que no cumplieran la cuota 70/30.

En 2008, con la Reforma Electoral, se fijó el porcentaje máximo de representación por género en 60/40 por ciento. Dos años después del incidente del caso de Las Juanitas, diputadas que renunciaron para ceder su escaño a sus suplentes hombres, se legisló para aplicar sanciones a los partidos que evadieran o no respetaran este sistema de cuotas, estableciendo la obligatoriedad de fórmulas del mismo sexo.

En diciembre de 2014 y por decreto presidencial se estableció la paridad 50/50. Medida que cuantitativamente ha tenido incidencia en esta LXIII Legislatura a nivel federal y estatal,

En Hidalgo, el crecimiento de la participación femenina es del 10% respecto de la legislatura inmediata anterior y tiene por primera vez una presidenta en la comisión principal, María Luisa Pérez Perusquía, Inspectora de la Auditoría Superior del Estado.

La composición del Congreso de Hidalgo ha sido exclusivamente masculina por cuarenta y cuatro legislaturas. A partir de la XLV y hasta la LV que la presencia de diputadas osciló del 4% al 10%, es decir, de 1 a 2 diputadas. Luego de las modificaciones del Cofipe para adoptar el sistema de cuotas 30/70, la LVI Legislatura elevó su participación de mujeres en el congreso a 18%. Y en la primera, luego del decreto de paridad de género, su cuota en esta LXIII Legislatura llegó al 40%. Cifra histórica por la constante de altibajos en cuanto a la presencia de diputadas y sobre todo se abatieron cifras de mínima participación que se había tenido.

Sin embargo, este precedente no ha sido ni es suficiente para abatir las prácticas partidistas que se resisten a incluir o permitir la participación equitativa de sus militantes y luego candidatas, que, por cierto, no son exclusivas del estado y más bien son prácticas recurrentes en todo el país y aún en países latinoamericanos, sin que medie o importe el sistema de cuotas o la paridad:

1) Se les coloca al final de las listas de candidatos titulares

2) Se les otorga la titularidad de la fórmula pero se les condiciona a dejar su asiento a sus suplentes hombres, o bien

3) Se les postula en fórmulas de distritos con poca expectativa de triunfo.

En las pasadas elecciones para la LXIII Legislatura federal, se entrevistó a cuatro candidatas, de cuatro de los partidos más representativos en Pachuca, Hidalgo: PRI, PAN, PRD y PANAL.

La opinión de las excandidatas es que existe reconocimiento e inclusión de las mujeres en las candidaturas, pero sobre todo esta posición reflejó la poca conciencia sobre el sexismo y cierta marginación en política para ocupar puestos de poder y decisión, versus su alto grado de disciplina partidista. Lo que confirmó, a través de su voz y pensamiento que en Hidalgo las mentalidades y prácticas no se cambian por decreto. Sus aseveraciones dan cuenta:

Respecto de los criterios que privaron en la elección interna en sus partidos, del proceso de selección de las candidatas y, sobre todo, de la percepción que tienen los miembros del partido (hombres y mujeres) respecto de la nueva ley de paridad electoral, sus beneficios o perjuicios para el partido, las hoy ex candidatas coincidieron en afirmar que dentro de sus partidos no hubo resistencia sino beneplácito porque son incluyentes.

No obstante que reconocieron que todavía existen resistencias machistas y culturales, afirmaron que ellas no enfrentaron ningún boicot o violencia política. Esto a pesar de que inicialmente refirieron que existe renuencia de éstos y del electorado a aceptar su liderazgo político por ser mujeres.

Finalmente, las excandidatas manifestaron total confianza en sus partidos respecto del buen uso de los recursos (5% por ley) para capacitar a las militantes.

En este escenario y contra el poco tiempo andado en este nuevo rol, las candidatas de este nuevo proceso electoral tendrían que hacer "corte de caja" y de una vez por todas asumir su compromiso con sus congéneres, con las mujeres. El tiempo apremia y julio está a la vuelta de la esquina, urge repensar, reflexionar y evidenciar sobre el lugar real en que participan las candidatas de todos y cada uno de los partidos.