ABRIL 2018

El sueño de la mujer: consecuencias en la salud física y emocional

Foto: Mariana C. Bertadillo/MujeresNet

Dormir lo suficiente, explica Georgina Rodríguez Gallardo, supone una fuente de recuperación especialmente necesaria para las mujeres: previene la aparición de enfermedades como la obesidad y la diabetes, o de estados de ánimo perjudiciales para la salud.

Puede sonar romántico el sueño de la mujer pero dista mucho de serlo. Recientemente tuve la oportunidad de asistir al Foro Internacional de Medicina del Sueño del Bajío, en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, que resultó por demás interesante y me motivó para escribir la presente colaboración.

Hombres y mujeres emprendemos una lucha contra la naturaleza y nuestra biología; por alguna razón, quizá derivada de nuestra necesidad de rebelión a nuestra naturaleza, nos negamos a dormir lo necesario, a alimentarnos saludablemente y en general a vivir con salud y tranquilidad. Pero nuestro cuerpo responde a una naturaleza biológica, apegado a un ciclo circadanio, en un marco social y cultural que regula y condiciona, pero finalmente somos organismos con un reloj biológico interno (glándula pineal que libera la melatonina que regula los biorritmos).

Pretendemos ser personas incansables y súper productivas, rechazando o evadiendo el sueño reparador con bebidas energéticas, pastillas, en otras palabras: lo que sea necesario para mantenernos en vigilia. Según estudios recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT, Secretaría de Salud, 2016) la mujer presenta una mayor incidencia de trastornos del sueño. La falta de sueño afecta directamente a la glándula pineal -reloj biológico-, y el daño provocado en nuestro organismo es un menoscabo progresivo cuya dimensión desconocemos, o bien negamos la vinculación de la falta de descanso con la obesidad, diabetes, accidentes, infartos, depresión y estados de ánimo cambiantes o violentos. Esto afecta el estado de ánimo y en general al comportamiento impactando directamente en las relaciones sociales y por supuesto en el desempeño diario.

El ciclo circadiano es el reloj biológico del organismo que regula las 24 horas -el día y la noche, funciona con la luz-, no sólo humano sino de los seres vivos ya sean animales o plantas. Es el que regula el sueño, la alimentación, la liberación de hormonas y la presión arterial, cualquier cambio de horario impacta en el desarrollo óptimo del organismo. La sucesión de noche y día implica que se efectúen adaptaciones del organismo, o en su defecto el asumir las consecuencias físicas y emocionales que involucrará.

Los trastornos del sueño afectan la salud y por tanto la calidad de vida. En la ENSANUT 2016 se analizan estos trastornos donde los datos arrojan que las mujeres presentan una mayor incidencia en sus diferentes formas.

"En relación a las enfermedades del sueño, se encontró que 27.8% de la población tiene riesgo alto de Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), pero siendo mayor en población con sobrepeso u obesidad. El 28.4% reportó un tiempo de sueño reducido (<7 hrs), siendo más común en las zonas urbanas y en CdMX. El insomnio (dificultad para dormir más de 3 días/semana) afectó al 18.8% de la población, con mayor proporción en mujeres." (ENSANUT 2016:11)

La falta de sueño se relaciona -evidencias médicas- con el aumento de peso y en consecuencia con la diabetes. Según la ENSANUT 2016 los casos de diabetes en mujeres se han incrementado de manera importante, es necesario destacar que hablamos de mujeres sin importar su etapa de vida. En 2006 la prevalencia de diagnóstico médico previo de diabetes en mujeres fue de 7.6%, para 2012 ya era de 9.7% y en 2016 de 10.3%; si comparamos con los hombres, vemos que se da una tendencia de baja a partir de 2016: 7% en 2006, 8.6% en 2012 y 8.4% en 2016.

"En el caso de las mujeres de 20 a 49 años de edad, es posible evaluar las tendencias durante un periodo de 28 años (1988 a 2016). Durante este periodo, la prevalencia de sobrepeso se mantuvo entre 2012 y 2016, la prevalencia de obesidad aumentó 5.4%." (ENSANUT, 2016: 70)

Por otra parte las políticas nacionales que buscan que la población baje de peso, no ha dado el resultado deseado en el caso de las mujeres que no sólo no bajan sino que aumentan de peso. La población de mujeres de 5 a 11 años de edad con sobrepeso pasa de 20.2 a 20.6 y de obesidad de 11.8 a 12.2. Misma situación se da en mujeres adolescentes de 12 a 19 años de edad con importantes incrementos: el sobrepeso pasó de 23.7 a 26.4 y la obesidad de 12.1 a 12.8; en el caso de los hombres la tendencia es a la baja. En mujeres adultas el comportamiento no es diferente.

"Al categorizar por sexo en la ENSANUT MC 2016, se observa que la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad (MC ≥25kg/m2) es mayor en las mujeres (75.6%, IC95% 73.5, 77.5) que en los hombres (69.4%, IC 95% 65.9, 72.6); y que la prevalencia de obesidad (IMC ≥ 30 kg/m2) es también más alta en el sexo femenino (36.6%, IC 95% 36.1, 41.2) que el masculino (27.7%, IC95% 23.7, 32.1) Asimismo, la categoría de obesidad mórbida (IMC ≥40.00kg/,2) es 2.4 veces más alta en mujeres que en hombres." (ENSANUT 2016:68).

No es necesario señalar los cambios hormonales que se presentan durante el desarrollo de la vida de la mujer, éstos repercuten en la calidad del sueño, y por tanto en su salud física y mental. Somos organismos plenos que requieren de un descanso adecuado y reparador, por lo que el diagnóstico de la existencia de un trastorno del sueño requiere de una detección oportuna y tomar las medidas que lo corrijan, para ello se debe de aplicar la higiene del sueño:

1. Levantarse y acostarse siempre a la misma hora.
2. No ingerir bebidas estimulantes a partir de la tarde.
3. No permanecer en cama más de 8 horas al día
4. No ver TV, leer, o trabajar en la cama.
5. Evitar sedentarismo.
6. Si se toma siesta que sea de 30 minutos, no más.
7. Tener una rutina para iniciar el sueño.
8. Preparar la habitación para dormir (sin luz, sin ruido, con clima adecuado, cómoda).
9. Cenar ligero evitando que sea azucarado.
10. Olvidarse de las preocupaciones al ir a dormir.

Las mujeres que sin importar su edad presentan trastornos del sueño, es necesario que realicen cambios a fin de recuperar la rutina adecuada que permita dormir las horas necesarias conforme a la edad, con la finalidad de brindarle al cuerpo y a la mente el merecido descanso que permita la recuperación. Como decía Sófocles: "El sueño es la única medicina efectiva".