DICIEMBRE 2017

¿Preocuparnos o actuar? Incremento de la violencia de género

Foto: Dulce Miranda/MujeresNet

Pese a las acciones emprendidas desde hace tiempo para frenar la violencia de género, las cifras aumentan cada año. Georgina Rodríguez analiza si la toma de conciencia ante el hecho se ha convertido en un factor más para agredir a las mujeres.

En 2017 se dieron a conocer los resultados de la ENDIREH 2016 (INEGI) y como ha ocurrido con las anteriores emisiones, los datos de violencia hacia la mujer se incrementan. La variación es verdaderamente importante. Hoy podemos afirmar que 7 de cada 10 mujeres en el país ha sufrido un incidente de violencia alguna vez en su vida.

Durante 2017 los hechos de violencia hacia la mujer se agravaron en las diferentes esferas del desarrollo humano y en muchos de los casos el incidente de violencia llevó a la muerte de la víctima. Mujeres jóvenes víctimas de graves hechos de violencia, violación y homicidio; niñas secuestradas, violadas y muertas; mujeres arrojadas al paso del metro; mujeres arrojadas de edificios. La violencia de pareja se acentuó y ya no solo terminan hospitalizadas, sino asesinadas de las formas más crueles; la violencia institucional principalmente del sector salud en que mujeres no son atendidas en el momento del parto. ¿Qué ocurre? Se han generado las políticas públicas para abatir esta violencia, y no solo se mantiene sino que se ha incrementado.

Recordemos que buena parte de la labor emprendida en los últimos 15 años a nivel nacional por instituciones y asociaciones ha sido el visibilizar la violencia, en este punto creo que se ha dado un avance trascendental. Las mujeres mexicanas del siglo XXI pueden identificar que están viviendo violencia y de qué tipo, pero además actúan; piden su espacio y sobre todo exigen el no ser sujetas de violencia. ¿Puede ser este un elemento que esté incidiendo en su incremento? Que se esté haciendo conciencia para la denuncia y difusión de los hechos o bien que determine el acrecentamiento de la violencia física, y los feminicidios dada la conciencia de la mujer de sus derechos y de una vida libre de violencia y que además exija vivir sin violencia. O bien finalmente se está visibilizando la dramática violencia que siempre ha existido y ahora podemos cuantificarla.

La violencia de género es un hecho con varios participantes, las mujeres por supuesto, pero también los hombres y las instituciones -la familia de manera especial- que es evidente no han presentado un cambio estructural y de fondo necesario; de otra manera la violencia de género no estaría incrementándose. El cambio aún no permea las estructuras sociales, lo que garantizaría la conciencia y la reproducción de prácticas con perspectiva de género y sin violencia.

Si bien, en la violencia hacia la mujer a partir de los datos (ENDIREH 2017) se aprecia un incremento en los diferentes ámbitos de actividad; en sus relaciones de pareja y familiar, en el escolar y laboral se trata de espacios en que se relaciona con conocidos. Pero también está la violencia en el ámbito comunitario como puede ser el transporte, la calle o en parques o jardines en que se ha incrementado notablemente -4 de cada 10 mujeres son víctimas de violencia por desconocidos[1]-. La violencia ejercida por desconocidos en espacios públicos era mayormente ejercida hacia los hombres, ahora la mujer está sujeta de manera importante de esta violencia y frecuentemente le cuesta la vida. La mujer sale a la calle con un alto riesgo de sufrir un hecho de violencia grave. Ello no significa que la violencia en la esfera de lo privado haya decrecido la violencia ejercida hacia la mujer por personas conocidas; no solo se ha incrementado sino que se ha extremado.

Por otra parte la magnitud de la violencia que se está visibilizando debe de preocupar. Porque los datos, finalmente son eso, datos, pero lo que se desconoce es cuántas de esas mujeres que vivieron violencia la denunciaron y emprendieron medidas para atender su situación, y si se vieron afectadas ¿en qué medida les afectó? En esta parte es necesario consolidar las instituciones que den apoyo a las mujeres víctimas de violencia.

El visibilizar en cifras permite conocer el estado que guarda la violencia hacia la mujer. Pero el conocer obliga a actuar y tomar medidas preventivas para proteger a las mujeres y a las niñas. Es necesario no solo establecer el feminicidio en todos los estados; sino que las penas por golpear o maltratar a mujeres y menores de edad se deben de incrementar; es fundamental que las víctimas, así como los violentadores reciban terapia psicológica de carácter obligatorio; es estratégico que se coloquen cámaras de vigilancia que no solo registren sino que permitan tomar medidas en el momento oportuno. Las acciones emprendidas para abatir la violencia de género deben de ser lo suficientemente radicales para inhibir el hecho. Ya que la contraparte que es la transformación a partir de las estructuras socio-culturales no se ha cristalizado -lo necesario- como para disminuir la incidencia de las diferentes formas de violencia de género.

Referencia:
[1] ENDIREH, INEGI, 2016. Edición 2017.