SEPTIEMBRE 2017

¿Qué se entiende por Data de género?

Foto: Elsa Lever M./MujeresNet

La falta de consideraciones sobre aspectos sociales y culturales al crear bases de datos, explica Rocío Herrera Moreno, impide reconocer diversas desigualdades entre hombres y mujeres.


Una de las características de los datasets o centro de datos es que son un indicador enunciativo de personas dentro de una base de datos cuyo fin es conocer las dimensiones que comprenden diferentes factores evaluativos. Sin embargo, falta distinguir los aspectos culturales y sociales -o al menos considerarlos- para ampliar el panorama de quienes obtienen y ofrecen la información.

De este modo, indica Raisa Valda Ampuero, especialista en Gender Data (en ¿Qué implica la data de género? España: Escuela de datos, 2017), se abre la posibilidad de comprender la vida de las mujeres y las disparidades, los desafíos políticos y legales que enfrentan y les impiden avanzar; elementos que normalmente resultan ausentes de los datasets ante la falta del corte de género como componente primario, o simplemente visible, de los centros de datos.

La también investigadora, sostiene que la Data de género no sólo implica la cuestión técnica, que sin duda tiene un peso relevante e influye en la calidad de futuros análisis, sino que se relaciona con cuestiones políticas y asimismo con los valores por medir. Por lo que ignorar estas valoraciones fomenta la invisibilidad e inhibe el empoderamiento de las mujeres al contar con brechas de datos que no se traducen en medidas efectivas para reducir la desigualdad.

Un ejemplo de ello lo explica Natália Mazzote, codirectora de Género e Número en Brasil, quien afirma que al analizar la empleabilidad en licenciaturas tecnológicas se excluye la relación con los factores de género, por lo que no se tiene precisión de cuántas mujeres se dedican a laborar en un área de la que egresaron; cuántas no y cuáles son las razones. Mismas que podrían formar parte de la ideología que se ha perpetuado al considerar la incapacidad de las mujeres en el sector físico-matemático.

Según Emily Courey Pryor, directora de la iniciativa Data2X de la Fundación de las Naciones Unidas, se han identificado 28 brechas de datos en cinco ámbitos: salud, educación, oportunidades económicas, participación política y seguridad humana. Por lo que se ha perdido información crucial y no se han acortado los caminos para combatir las disparidades y los desafíos.

Finalmente, Courey se apoya del informe A world that counts, de las Naciones Unidas, para explicar las características necesarias en la revolución de datos con perspectiva de género y encuentra relevante mejorar a través del análisis e investigaciones independientes; de este modo, reducir las dificultades, identificar las problemáticas, plantear soluciones, ampliar la accesibilidad, y que la revolución de datos esté fuertemente vinculada al ejercicio y resguardo de los derechos humanos, como el derecho a ser contados, a la identidad, a la privacidad, a la propiedad de los datos personales y el derecho al debido proceso.

Lo más importante, concuerdan las estadistas, es que tanto como periodistas, mercadólogas, mercadólogos, personal de investigación y activistas, se replanteen el enfoque de datos a los temas de género para caminar hacia un plano más detallado y efectivo; trascender más allá de lo mediático para reparar las disparidades invisibilizadas.