AGOSTO 2017

La mujer y sus prisiones. Madre, esposa y profesional

Foto: Brenda Ayala/MujeresNet

¿En qué momento las mujeres pueden afirmar que han decidido ser lo que son? Georgina Rodríguez Gallardo reflexiona sobre lo problemática y limitante que es la institución de la maternidad.

La libertad para la mujer es un logro alcanzado pero a la vez limitado en los roles y estereotipos asignados al espacio de lo privado. ¿En qué momento las mujeres pueden afirmar que han decidido ser lo que son? Es un camino sembrado de esquemas tradicionales que restringen la quimera de la libertad, que se convierte en la zanahoria inalcanzable que hace vivir a la mujer en una violencia cotidiana de múltiples matices, no reconocida, invisible y aceptada por ellas mismas.

La mujer a partir de una rebelión y lucha contra esquemas tradicionales logró que el día de hoy disponga de una amplia gama de oportunidades de desarrollo que se le presentan como opciones alcanzables, si bien en la realidad no lo son. Para lograr sus anhelos fue necesario atravesar un sendero minado por estereotipos tradicionales y cotidianos matizados por la modernidad y el cambio, que exigen a la mujer un prototipo constante: ser madre, rol que le proporciona una identidad y una posición en la sociedad, que resulta limitativo para el ejercicio de su libertad; y ser profesional, que representa adentrarse en el espacio público antes exclusivo del hombre, un ambiente competitivo y desventajoso ya que para la mujer implica cargas de horario excesivas al tener que empatar el trabajo con la responsabilidad del hogar, sumándole a esto la brecha salarial.

La función de la maternidad implica un espacio determinado para su realización, el hogar, lo privado -que es compartido en la actualidad por el hombre y por diversas instituciones- pero que la restringe, imposibilitándola para adentrarse plenamente en el espacio público. El circunscribir a la mujer al espacio privado, es aprisionarla en labores, estereotipos y roles considerados propios de su género.

Ser madre es un papel que la detiene y la hace titubear de otras metas; ser madre es visto como un objetivo de vida, a este rol se suman el de ser esposa, y profesional. En otras palabras, su prisión es la institución de la maternidad, a la cual se le asignan roles, espacio y actividad (madre y esposa, procreación y crianza), que se presenta a las mujeres como el pináculo de lo femenino, de la razón de ser mujer, que la ciega al grado de renunciar a logros individuales ya sean académicos o laborales, y que tiene su fundamento en un entendido sentimiento "natural" del amor maternal; esto es, su libertad por el bien de los otros, la persona amada, la familia y los hijos.

La función biológica de ser madre, se plantea como ineludible e intransferible -hasta el momento-; la mejor de las veces es elegida, esperada y deseada. La maternidad es vista como un instinto, se percibe como parte de la naturaleza de la mujer; es innato el conocimiento para cuidar al infante -lo cual es incierto ya que la crianza está delineada por la cultura, y el momento histórico-, lo que involucra el sacrificio en beneficio de otros, sean hijos/as o esposo. En cuanto a la función social de esposa, tiene como finalidad la definición o contención de la sexualidad de la mujer a partir del matrimonio; entrega enamorada su autonomía y su libre albedrío.

Madre, no es solo una palabra, es un concepto colmado de creencias y significados que se cimienta en una construcción social e histórica androcéntrica que cumple una función social y cultural estructurada e institucional que conforma la maternidad, con funciones, roles y un espacio definido. Son las prisiones de la mujer, que aún en el marco de la igualdad de oportunidades; la priva del ejercicio pleno de la elección de una vida, de la libertad de elegir un destino lejano a la maternidad.

La maternidad como una institución que se sitúa fuera de la voluntad de la persona y es reflejo de los otros; norma y limita las aspiraciones de la mujer. Se parte de la premisa de que los roles de madre y esposa se encuentran enmarcados en la institución de la maternidad, que como objetivo de vida limita a la mujer en el desarrollo pleno de su libertad. Es una libertad restringida desde sus aspiraciones.