Doctora en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Comunicación (UNAM), feminista, profesora-investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
Elvira Hernández Carballido nos invita a reflexionar sobre el tema de la muerte a partir de la perspectiva de género. Rescatando los aportes de la historiadora Joan Scott, la columnista indaga alrededor de la frase: 'La muerte también tiene género'.
Este texto es la ponencia que presenté en la 15 Reunión de Red de Arte y Cultura de Arte Funerario AC. Agradezco a su presidenta, la Arquitecta Margarita Martínez su generosidad al aceptarme, ya que es la primera vez que abordo este tema. Gracias a la periodista Aída Suárez por ser mi amiga y confirmar la existencia de la sororidad al introducirme a estas temáticas.
Género y muerte
La perspectiva de género permite estudiar los escenarios sociales con el compromiso de observar, analizar, detectar y denunciar las condiciones de equidad y desigualdad entre los hombres y las mujeres. Joan Scott señala que el género es una categoría social impuesta sobre un cuerpo sexuado y que es una forma primaria de las relaciones significantes de poder entre hombres y mujeres y las mujeres mismas. Así, el género es una creación cultural donde participa toda la sociedad, que auxiliándose de cuatro elementos (mitos y símbolos, los conceptos normativos, las instituciones y la identidad subjetiva), logra imponer/atribuir/distribuir comportamientos, acciones, formas de ser, actitudes, estereotipos y deber ser para cada persona dependiendo si es hombre o si es mujer. Estos cuatro puntos operan conjuntamente y son significativos para comprender cómo lo que es una diferencia sexual biológica se ha ido convirtiendo en una desigualdad social que impone la mayoría de las veces considerar al hombre superior a la mujer; lo masculino-lo femenino como opuestos y desiguales. Y la muerte no escapa a estas cuestiones de género.
En efecto, el proceso natural de la humanidad de nacer, crecer y morir también está marcado por el género, ya que la muerte además de pertenecer a un ámbito biológico y médico tiene un significado profundamente cultural. Por ello, los rituales y ceremonias que hacen culto a la muerte también son representados según el género de la persona que falleció. Hay un patrón social y estructural de relaciones tanto de la propia muerte como la muerte de los demás, que es diferente para hombres y mujeres.
A lo largo de su obra, la citada autora reflexiona en torno a la muerte y la manera en que se ha estudiado. Destaca épocas y sociedades que la han exaltado o dramatizado, la relacionan con la añoranza y el recuerdo, lloran o rezan, gesticulan y se conmueven ante ella, la vuelven romántica o generosa, buscan el buen morir o conmover a los otros. La tesis central de la investigación es que la muerte también tiene género. En su análisis, la investigadora marca pautas para advertir esas diferencias entre hombres y mujeres. Para ello plantea estas preguntas representativas: ¿Dónde muere? ¿Cómo muere? ¿Quién le asiste? ¿Cómo se constata la muerte? ¿Qué se hace con el cadáver? ¿Quiénes van al entierro? ¿Qué sucede después del velorio? Estas interrogantes son pauta para descubrir a las mujeres que están en la Rotonda de Personas Ilustres.
Muerte y equidad de género
Creada por decreto presidencial, en las últimas décadas del siglo XXI, se especifica con claridad las razones de tener este escenario especial para gente destacada en México:
Posiblemente, influido por el contexto del lenguaje incluyente, en 2003, Vicente Fox decidió cambiar el nombre de este espacio: "Que es conveniente dar a la Rotonda una denominación que refleje una adecuada perspectiva de género, para no soslayar la valiosa contribución de la mujer mexicana a la vida nacional". Y es así como 131 años después, la Rotonda pasa de ser de "hombres ilustres" a "personas ilustres". Sin embargo, la equidad de género no se logra con el cambio de nombre ya que de 116 sepulcros, solamente 8 hacen honor a las mujeres. Cinco de ellas integradas hasta después de tal decreto. Los hombres que yacen ahí son en su mayoría políticos y militares, también hay un número representativo de escritores. Se suman en menor representación de otras áreas, profesiones, oficios y artes. Entre ellos están el mismo Lerdo de Tejada, Diego Rivera, Amado Nervo, Agustín Lara y Mariano Azuela. Algunas de sus tumbas son sencillas pero la mayoría son verdaderos monumentos levantados en su honor, muchas veces por sus esposas, hijas y nietas.
Este amplio círculo de casi 50 metros de diámetro, rodeado de sauces y eucaliptos, con paisajes de mármol y esculturas, tiene al centro una lámpara votiva. Se dice que, haciendo alusión a una estrofa del Himno Nacional, al centro hay una flama eterna que ilumina por siempre a quienes yacen ahí. Durante muchos años estuvo descuidada y abandonada, por lo que en el gobierno de Enrique Peña, permaneció cerrada siete meses y se reabrió en junio de 2017.
Las mujeres de la Rotonda: ¿Quiénes fueron y cómo murieron?
Ángela Peralta (Ciudad de México, 1845). Su nombre completo fue María de los Ángeles Manuela Tranquilina Cirila Efrena Peralta Castera. Se le bautizó como el "Ruiseñor mexicano". Su último concierto fue marcado por la tragedia, tenía 38 años y se presentó en Mazatlán. Hubo una epidemia de fiebre amarilla. Murió el 30 de agosto de 1883. Fue hasta 1937 cuando sus restos fueron llevados a la Rotonda, gracias a las gestiones del periodista Rafael Martínez.
Virginia Fábregas (Morelos, 1872). Actriz. Es la pionera de una dinastía teatral. Hasta el día de su muerte recibió grandes homenajes. En las esquelas que aparecieron en los diarios su familia manifestó su gran dolor y amor -hijos y nietos-. La acompañaron hasta el último momento. El país completo, desde el pueblo hasta el presidente, le rindieron culto, este último decidió que ella entrara a la Rotonda:
Rosario Castellanos (Ciudad de México, 1925) . Poeta, filósofa, feminista y periodista. Tuvo un hijo, Gabriel, que era un niño cuando ella falleció, el 7 de agosto de 1974 en Tel Aviv. Era embajadora por invitación del presidente Luis Echevarría, quien decidió que ella -a los dos días de su muerte- fuera sepultada en la Rotonda:
María Izquierdo (Jalisco, 1902). Pintora. Se casó a los catorce años y tuvo tres hijos, luego se separó. Estudió en la Academia de San Carlos. Diego Rivera le negó la oportunidad de ser muralista. Tamayo la amó y jamás la olvidó. En 1948 María tuvo un ataque de hemiplejía que le paralizó medio cuerpo. Murió el 3 de diciembre de 1955. El decreto de Fox hizo posible que ingresara a la Rotonda pero hasta el 2012. Uno de sus mejores amigos recordó:
al que se estaba saqueando".
Dolores del Río (Durango, 1906). Su verdadero nombre fue Dolores Asúnsulo López Negrete. La llamaron la belleza intelectual de la época del cine de oro mexicano. Triunfó en Hollywood. Se casó tres veces y no tuvo hijos. Su salud empezó a mermarse en 1978, le diagnosticaron osteomielitis que se complicó y por una inyección que ya estaba expirada, le dio hepatitis que luego devino en cirrosis. Preparó su testamento y hasta su funeral. Murió el 3 de abril de 1983 en Los Ángeles, California, en brazos de su esposo.
a las mexicanas en el extranjero".
María Lavalle (Campeche, 1908). Pionera en muchos escenarios de la vida política, social e intelectual del país. Premios, calles y escuelas llevan su nombre en muchas partes del país. Murió a consecuencia de un accidente vascular cerebral, el 23 de abril de 1996. Autoridades y funcionarios le rindieron homenaje en una ceremonia de cuerpo presente. El 28 de noviembre de 2006 sus restos fueron llevados a la Rotonda.
Emma Godoy (Guanajuato, 1918). "La ancianidad debe ser maestra, consejera y guía", fue el lema con el que surgió la DIVE (Dignificadora de la Vejez A. C), que ella fundó y que representó un antecedente muy significativo para la creación del Instituto Nacional de Personas Mayores. También es recordada como escritora. En uno de los tantos homenajes que le hicieron, se le describió como multifacética, antifeminista, solterona feliz y fumadora empedernida. Fue precisamente este vicio el que provocó que ella falleciera. Murió el 30 de julio de 1989 y en 2005 se analizó su ingreso a la Rotonda.
la 'señora Emma' había fallecido..."
Amalia González Caballero de Ledón (Tamaulipas, 1898). Escritora, feminista, funcionaria, promotora cultural, candidata a gobernadora de su estado y defensora de los derechos humanos. Primera embajadora (1953) y primera mujer que formó parte de un gabinete presidencial. Luchó para que a las mujeres mexicanas se les concediera el derecho a votar. Murió el 3 de junio de 1986. Veinte años después la trasladaron a la de Personas Ilustres. La petición fue hecha por su hija Beatriz y por un grupo representativo de mujeres mexicanas, entre ellas Carmen Toscano y Guadalupe Marín.
El acto será presidido por el Gobernador Egidio Torre Cantú este miércoles 21 de noviembre, a las 10:00 horas, en el Teatro que lleva el nombre de tan distinguida dama, dentro del complejo del Centro Cultural Tamaulipas en esta ciudad capital.
El Gobierno de Tamaulipas se congratula por este reconocimiento que otorga la nación a una de las más distinguidas tamaulipecas, quien sobresalió por su obra altruista y destacada participación en la transformación de la sociedad mexicana.
Este honor no se le había otorgado a ningún otro tamaulipeco desde hace 119 años... Será recibida con el corrido: 'La norteña de mis amores.'"
Es así como la Rotonda de Personas Ilustres ha dado espacio a 8 mujeres mexicanas.



