JUNIO 2017

Romper el silencio... Hostigamiento sexual en las universidades

Elvira Hernández Carballido explica qué son el acoso y el hostigamiento sexual, las causas que llevan a las víctimas a no denunciar, y por qué ocurre en las univeridades, espacios donde 'se supone rigen el saber y el conocimiento, el estudio y la reflexión, la denuncia y el debate'.

Cada vez se hacen más denuncias de estudiantes acosadas por profesores en las universidades del país. Por eso, la feminista hidalguense Carmen Rincón abrió un espacio para reflexionar sobre el tema. Y fue así como presenté esta ponencia...

¿Por qué guardan silencio la mayoría de las víctimas o prefieren arreglárselas sin inmiscuir la autoridad de la universidad? Preguntan unas investigadoras estadunidenses pioneras en el tema en su libro El acoso sexual en las universidades norteamericanas, publicado a finales del siglo XX. En la profundidad de este estudio, las autoras detectaron la existencia de varias causas primarias:

•  El temor de que ellas (las víctimas) hayan sido de alguna manera responsables del incidente.

•  El temor de que no se les vaya a creer.

•  La vergüenza de verse implicadas en cualquier tipo de incidente sexual.

•  El miedo a que al protestar atraigan la atención sobre su sexo y no sobre su trabajo.

•  La creencia de que nada va a hacerse al respecto

•  El temor a las represalias del hostigador y sus colegas.

Es así como en esta investigación se advierte lo poco que se ha discutido sobre el acoso sexual en las universidades y la forma en que el problema está latente y, por desgracia, parece ir en aumento.

Una de las primeras complicaciones que las autoras señalan son los mismos términos ACOSO y HOSTIGAMIENTO SEXUAL, palabras que tampoco han logrado darle seriedad al problema, a veces porque suena excesivamente legalista, otra muy politizado y muchas veces avasalladoramente combativo.

La manera más simple y sencilla de definir el verbo ACOSAR es relacionar la palabra con el significado de "perturbar con insistencia". Perturbar, según la Real Academia de la Lengua significa producir desorden, alteración. Inquietud o intranquilidad.

El HOSTIGAMIENTO fue reconocido como un problema laboral hasta mitad de la década de los setenta del siglo XX. El término se empezó a utilizar para englobar una serie de hechos que se presentaban en el ámbito laboral que van desde expresiones hasta acciones crudas y humillantes, no recíprocas de deseo sexual y/o relaciones sexuales insinuadas y propuestas bajo amenazas, abuso de poder o presiones que ponen en peligro el puesto de trabajo o el mismo trabajo.

Ahora si ese acoso y/u hostigamiento altera aspectos relacionados con la sexualidad humana, el cuerpo es uno de los primeros escenarios perturbados así como toda manifestación relacionada con el sexo, se le ha considerado como ACOSO SEXUAL. Las acciones que entran en este tipo de acoso son:

•  Acoso o abuso verbal relacionado con la sexualidad de la persona.

•  Presiones veladas para la actividad sexual.

•  Comentarios sexistas acerca de la forma de vestir de una mujer, su cuerpo o a sus actividades sexuales - íntimas y personales llevadas a lo público-.

•  Tocar -de manera lasciva- y sin consentimiento el cuerpo de una persona.

•  Rozar de manera constante el cuerpo de una persona fingiendo que se hace por casualidad.

•  Exigir favores sexuales bajo amenazas, implícitas o descubiertas, referentes al empleo, la calificación, la recomendación u otros.

•  La solicitud de relaciones íntimas u otro tipo de conducta de naturaleza sexual mediante la promesa de una recompensa.

•  Coerción de la actividad sexual con la amenaza de castigos.

•  El ataque físico.

En la ya legendaria pero siempre digna de citar, revista Fem -en un reportaje realizado por Isabel Barranco-, en 1988 se dieron a conocer cuatro aspectos básicos que caracterizan el hostigamiento sexual:

1. ACCIONES SEXUALES NO RECÍPROCAS.

- Gestos y miradas insistentes e incómodas al cuerpo.

- Presiones para una cita.

- Bromas o comentarios sexuales.

- Insinuaciones o proposiciones directas sobre tener relaciones sexuales.

- Tocamientos, caricias, pellizcos, apretones, abrazos o besos sin consentimiento, forzosos, abusivos.

- Enviar cartas, regalos, fotos o dibujos obscenos.

- Cita en lugares encerrados para que sin testigos ni posibilidades de ser observados se hostigue sexualmente a la persona.

2. COERCIÓN SEXUAL. Se refiere a la intención de causar algún prejuicio o proporcionar algún beneficio por aceptar o rechazar acciones sexuales.

3. EVALUACIÓN NEGATIVA. Son acciones vistas como reproblables o no deseables dentro del contexto laboral.

4. SENTIMIENTOS DISPLACENTEROS. El impacto que tiene ese hostigamiento, que las hace sentir insatisfechas, molestas, humilladas, reprimidas.

Es así como el hostigamiento puede estar resumido en tres acciones:

•  Aparición de algún incidente o proposición sexual.

•  La aceptación -con miedo- o rechazo -natural- por parte de la víctima del incidente.

•  Las consecuencias que recibe la víctima por aceptar o rechazar la proposición.

Y este tipo de situaciones, muy prejuiciosamente, yo consideraba que podían ocurrir en una fábrica, donde un patrón de escasa educación acosaba a la empleada humilde y solitaria. O en una empresa burguesa y capitalista, donde el señor rico molestaba a la chica bella inocente. En los medios de comunicación donde el tirano empresario abusaba de su poder con las ingenuas niñas que solamente deseaban ser las estrellas del momento. El padrote sin corazón. Pero, el acoso sexual se da también en un lugar donde se supone rigen el saber y el conocimiento, el estudio y la reflexión, la denuncia y el debate... La universidad.

¿Cómo explicar que la universidad no es ajena a este tipo de situaciones?

Primero es necesario aceptar que pese a ser autónoma, que pese a ser espacio de estudio, de análisis, la universidad no es ajena a la sociedad, pertenece a ella, vive en ella.

Y si esta sociedad ha sido calificada por los estudios feministas como una sociedad patriarcal, es decir, una sociedad donde todo lo relacionado con lo femenino es minimizado, atacado o marginado, la universidad, pese a todo, no es ajena a esa estructura.

Una sociedad que insiste en que las únicas cualidades femeninas son la sumisión, la docilidad, la obediencia, la seducción, la ingenuidad, el abandono complaciente, objeto sexual, ser cuerpo, ser para los otros.

Una sociedad que ancla a la mujer a su cuerpo, a su naturaleza, a un destino asignado donde ella siempre es un ser para los otros: hija, madre, esposa. Un cuerpo convertido en objeto sexual. Estereotipado en los medios. Construidos con perfecciones. Provocativo por naturaleza, deseado por instinto. Construido desde el género, un género que ha dividido y ha colocado como opuestos a los hombres y a las mujeres, y a las mismas mujeres. Un género que asigna características y comportamientos que parecen irreconciliables. La mujer buena y abnegada. El hombre trabajador y proveedor. Ellas buenas si se dan a respetar, ellos libres para decidir lo que deseen...

Esa sociedad patriarcal, heredada, enseñada y reproducida a través de la construcción de género también está presente en las aulas, en las listas y en las evaluaciones. Por ello, algunos profesores, hombres cautivos en el machismo, creen que las alumnas mujeres, como todas las mujeres son un ser para los otros, y ellos son los otros, hombres que pueden hacer suya a una mujer por el simple hecho de ser mujer.

Entre el machismo y la misoginia, el sexismo y el patriarcado, algún profesor puede tratar mal a su estudiante por ser mujer, puede querer seducirla por ser mujer, puede hostigarla convencido de que por ser mujer debe aceptar insinuaciones o galanteos, puede abusar de su autoridad para poner de relieve la sexualidad o identidad sexual de su estudiante de forma que impida o disminuya su íntegro ejercicio de las oportunidades, ambiente y beneficios educativos...

En varias investigaciones realizadas en universidades de los Estados Unidos los testimonios y casos empezaron a surgir con fuerza y con una constante repetición.

"La opinión que prevalece entre los maestros es la de que el trabajo de un profesor es la educación de sus estudiantes. Al momento en que decide tratar a las mujeres estudiantes de manera distinta a la de los hombres, y actúa más como un hombre que como un profesor, manipula su función y pone en peligro su profesionalismo. Los profesores no besan, no acarician o hacen comentarios sobre cómo lucen sus estudiantes".

Los profesores van a impartir una cátedra, explican temas y exponen datos que brinden la construcción de un campo académico. Cuando el profesor considera que sus alumnas son mujeres y las califica, las aborda o las distingue solamente por su sexo, su apariencia o su sexualidad, ese profesor no actúa con ética ni profesionalismo. Cuando ese profesor quiere que su alumna tenga algún tipo de relación con él y la joven se niega rotundamente pero él insiste, ella se niega, el insiste y hasta la amenaza, él insiste y la chantajea, él insiste y la ofende, él insiste y la perturba, eso es acoso sexual.

Una palabra clave para advertir el hostigamiento sexual es DECIDIR. "La interacción implica la decisión mutua entre personas de semejante condición, en el cual los límites de la relación son entendidos y aceptados por ambas partes. No hay confusión o duda, ni sentimientos de coerción o miedo. El efecto de las bromas, comentarios y gestos es el de hacer sentir bien a ambos... Cualquiera que sea la intención, la interacción y el toma y daca sexual están basados en el CONSENTIMIENTO MUTUO entre iguales, lo cual no pasa en el acoso sexual. La interacción sexual normal no es posible en la relación profesor-alumna, debido a que el desequilibrio de poder y la disparidad de función es demasiado amplia. El interés institucional, público y legal por el acoso sexual se refiere a una dinámica sexual insana. A comportamientos que son explotadores, abusivos y perniciosos en términos psicológicos y académicos..."

En revista Fem se advirtió que detrás del acoso u hostigamiento sexual está la suposición del sexo masculino de que, si una mujer va a obtener algún beneficio ya sea en el trabajo o en la escuela, deben mediar los favores sexuales.

Las consecuencias de esta situación pueden ser:

- La mujer rechaza los intercambios sexuales y el hombre reacciona para afectarla de manera constante.

- La mujer acepta pero la acompaña el miedo y la culpa, además que pese a ceder no recibe los beneficios prometidos.

- La mujer acepta y recibe beneficios.

El problema del acoso sexual es que los casos se pierden en las descripciones en lugar de ser EVALUATIVOS, preguntarse por qué ocurren, cómo evitarlos, de qué manera sancionarlos, y cómo erradicarlo.

El hostigamiento y abuso sexual además de tener como eje las acciones sexuales no recíprocas, se lleva a cabo en un escenario de poder desigual (jefe-empleada, profesor-alumna) que siempre condiciona un aspecto relacionado con el desarrollo laboral o académico (si no cedes, te corro/ si no cedes, te repruebo/ si cedes/tendrás un mejor puesto/ si cedes, te apruebo).

Por ello, este tema debe ser discutido y advertido públicamente. El problema existe.

Se deben crear estrategias de denuncia pero también de prevención así como de un castigo al hostigador, un protocolo que oriente a las posibles víctimas y una sanción que advierta el rechazo a ese tipo de comportamientos y a la decisión de que no se repitan.

Entre las sugerencias de estrategias, las especialistas en el tema se centran en las estudiantes, a quienes se les sugiere no guardar silencio, a interpretar y evaluar el comportamiento del profesorado hacia ellas y reaccionar.

Pero también debe existir una política y procedimientos ante el acoso sexual por parte de la universidad. Hacer conferencias, talleres que logren prevenirlo y reconocerlo. Una declaración escrita y clara de la política sobre el acoso sexual. Un procedimiento de queja, sanciones y solución del problema. Campañas de prevención y denuncia.

Las autores y especialista en el tema concluyen:

La resolución del acoso sexual llegará cuando éste se convierta en preocupación y responsabilidad de todos los que están asociados con la organización.

Esperemos que pronto las universidades del país se sensibilicen sobre la gravedad de este problema. Y que las jóvenes universitarias rompan el silencio...