ABRIL 2017

Dokucirco, el riesgo

'El arte del asombro', con sus maromas de adrenalina, de riesgo perfecto, de pasión y equilibrio, es el tema del que nos habla Lucía Rivadeneyra, a propósito de la presentación de esta revista. La columnista felicita esta iniciativa, que además documenta la historia del circo.

A mi hija Macarena, quien nunca fue al circo.
In memoriam


A través de la Historia, y no exagero, a todos en cualquier edad nos ha seducido una palabra de dos sílabas: riesgo. Sí, el riesgo de asomarnos por una azotea que casi toca las nubes, el de escalar una montaña, el de bajar a las profundidades del mar, el de jugar pókar, el de la velocidad, el de probar un platillo de ojos de chango o de culebra o el riesgo de jugarlo todo en el amor.

Creo que no hay nadie que no haya arriesgado, aunque sea un poquito. Claro que hay quien tiene pasión por el peligro constante, en consecuencia, por el riesgo constante. Me refiero a todos los que de una u otra manera han participado ¡en el circo!

Qué haríamos sin la palabra, sin la reflexión ante lo maravilloso. La palabra es la única que nos ayuda a aprehender el instante. De hecho, sin palabras sería imposible definir cualquier concepto. "El circo es el arte del asombro", así logró definirlo el muy admirado Federico Serrano. Cómo describir esa adrenalina que nos generan los artistas del circo si no fuera con la palabra asombro, y al agregarle "el arte" entonces podemos valorar más el riesgo porque implica perfección.

Dokucirco es una muestra más del riesgo al que se lanza el Centro mexicano de documentación circense. Es una revista digital y pretende, sin duda, atrapar con palabras "el arte del asombro". Ha llegado al tercer número y desde el primero apostó por informar, por dar a conocer.

El primero tiene una fotografía en blanco y negro de un músico que parece tocar casi todos los instrumentos al mismo tiempo. Hay una colaboración de Humberto Ríos donde habla de su pasión por el circo; otra de Carmen Chávez y Tlamateutli Legaria donde reflexionan sobre el equilibrio, las esferas y lo increíble; una más de Charlotte Pescayre, etnóloga y artista de circo etnofunambulista (la que camina sobre la cuerda, trapecista o acróbata), quien presenta una investigación en dos partes respecto a la maroma; un texto de Héctor Yzquierdo Sotolongo en torno al circo en América Latina; y Virginia Alonso habla del circo en Uruguay. Este número 1 fue como el aroma de un gran platillo: despertó el apetito.

Entonces, apareció el número 2, dedicado al Circo y la Educación, es decir, se refiere a las escuelas de circo, en virtud de que sí es importante la formación académica. La educación, tema medular en el mundo, en los cinco continentes, incluido América -que es un continente no sólo un país- y, por supuesto, vamos de lo macro a lo micro, a México.

Andrea Torres, con su formación periodística, académica y su sensibilidad es capaz de declarar "a veces, en lugar de escribir circo, escribo cielo". Ella habla de la iniciativa trunca de crear la Escuela Nacional de circo en México. En este número también se informa de un Encuentro de escuelas de circo con varias entrevistas a expertos, a través de la experiencia, en escuelas de circo incluso a nivel licenciatura. Importante edición, ya que mucha gente no cree en la profesionalización de este tipo de trabajos.

De hecho, en países como el nuestro nadie apuesta por las bellas artes como una profesión. Cuando a alguien le preguntan "¿Y tú qué estudias?", a la respuesta de soy bailarina o actriz o pintor, les dicen "bueno, sí, pero qué haces realmente". Una novedad en este número es tener una columna literaria de Brunitus, donde ofrece testimonios sobre el circo, desde su infancia al día de hoy.

Y nuevamente Charlotte con una aportación, "Detrás de la cortina de la lluvia. Luzia: a walking dream of Mexico", donde denuncia cómo la lluvia se derrama en bolsillos ajenos. No cuento más para que la lean y sepan por qué afirma esto. El ejemplar, más amplio que el anterior, cierra con una reseña histórica y abunda sobre el "aerealismo", que tiene que ver con el riesgo del aire, del trapecio, de la acrobacia.

El número 3 se presenta bajo la palabra clave: riesgo. Vuelve a tener un gran diseño (felicito a los editores por su buen gusto al hacer los número que nos han obsequiado). Con colaboraciones muy sugerentes, la de Pedro Miguel y su "Elogio de la Jaula" que es muy propositiva; la de Charlotte y el circo contemporáneo; la de Andrés Aguilar y la mirada del payaso; y otros temas sugerentes.

Debo decir que me siento muy honrada de dar un panorama sobre Dokucirco. Al escuchar la palabra circo vuelve de golpe la infancia, la adolescencia, la juventud, la adultez y, por si fuera poco, si nos enredamos en la metáfora de la sobrevivencia, queda claro que somos millones los que intentamos estar en el circo cotidiano de la vida, tratando de guardar un equilibrio, que con frecuencia se rompe por tantas debilidades que la vida misma ofrece: la fiesta, el alcohol, los amores, la -a veces- infausta y necesaria oficina, las desveladas, el ridículo, el riesgo... Se ha afirmado en uno de los números: "Nadie es actor hasta que comienza a actuar". En consecuencia, nadie es presentadora de revistas de circo hasta que se hace la primera presentación o la primera payasada.

Pero, insisto, me siento honrada de conocer, encontrar, reencontrar a tantas personas unidas por una pasión: el circo, en cualquiera de sus manifestaciones. Estoy incluida en esta pasión desde que era una niña de tres o cuatro años, de siete, de doce; es más, hace año y medio, fui al circo en Morelia, a una de las últimas funciones que se daban con animales y tengo una foto donde estoy arriba de un elefante. Era un gran deseo que tenía. Arriba de él me sentí feliz.

Fue la pasión por el circo la que llevó a hacer una revista que documenta, literalmente, cientos de años y es un acierto porque la historia oral es importante, pero la palabra escrita perdura. Los que la hacen saben que no hay red y han corrido el riesgo de subirla a la red de redes y ahí puede llegar a millones de ojos, es como darse una maroma en el cemento, pero han salido y seguirán saliendo -lo aseguro- muy bien librados. La pasión los ampara.

Dokucirco está en facebook y cualquiera se puede suscribir.