MARZO 2017

Enfermedad y mortandad masculina

Gracias a la perspectiva de género, la campaña 'Hasta los superhéroes se enferman' revela cómo la salud de los hombres es afectada por la reproducción de roles masculinos tradicionales. Adiel Martínez hace un llamado a que continúen implementándose estrategias de prevención desde este enfoque.

El sector salud de México lanzó una campaña de promoción para el cuidado de la salud masculina, declarando a febrero como el mes de la salud del hombre. Con el lema: "Hasta los superhéroes se enferman" y aportando cifras sobre la mortandad masculina se buscaba crear conciencia sobre la prevención y cuidado de las enfermedades que más atacan a los hombres. Los padecimientos del corazón, seguido del cáncer de próstata, el contagio de VIH y la diabetes tipo 2 ocupan, en ese orden, las tasas más altas de mortalidad para los mexicanos. Haciendo que el promedio de vida del hombre sea cinco años menor que el de la mujer.

Para el sector salud es importante inculcar en los hombres una cultura de la prevención que se imponga a esa costumbre patriarcal de manifestar resistencia física a las enfermedades, negando el desgaste que sufre el cuerpo al reproducir los roles masculinos tradicionales. Si bien el trasfondo de la campaña es económico, pues lo que buscan las instituciones de salud pública es ahorrarse el gasto que implican los tratamientos médicos de las mencionadas enfermedades, también es posible identificar la perspectiva de género al intentar cambiar los significados tan arraigados que los hombres tienen sobre su cuerpo y sus potencialidades.

Para un hombre que se apropió de los significados de la masculinidad en tanto expresión de fuerza, dominio y vitalidad, el saberse de pronto enfermo o disminuido en sus capacidades como sujeto reproductor de un rol de género puede ser un golpe narcisista. De ahí la negación de la enfermedad y la simulación de una condición física saludable que trae como consecuencia el exceso y el desgaste del cuerpo.

La asunción del rol de proveedor hace que el sujeto masculino no tenga consciente que tiene la posibilidad de enfermarse. Cubrir las necesidades de una familia exigen en ocasiones esfuerzos desmedidos, a los cuales el hombre se resistirá inconscientemente por medio de alguna sintomatología. Lo que la enfermedad masculina está gritando es que ya no puede seguir reproduciendo dicho rol.

La falla cardiaca, la embolia o el coma diabético son frenos drásticos que da el cuerpo ante las exigencias de la masculinidad. De ahí la importancia de hacer cambios culturales en el sistema de género que tengan repercusión en la salud de los hombres. La muerte es inevitable tanto para hombres como para mujeres, pero si es importante identificar que las causas de mortalidad para uno y otro género están relacionadas con la reproducción de unos roles tradicionales que demandan esfuerzos que a veces las personas y sus cuerpos no pueden cumplir.

En este mes de marzo es muy probable que se le ponga ahora atención a la salud femenina. A enfermedades como el cáncer cérvico uterino o el de mama que están provocando decesos significativos en las mujeres. Lo importante es que independientemente del contexto internacional y la prioridad que tienen las mujeres por ser quienes más han sufrido los estragos del sistema de género patriarcal, se sigan implementando estrategias de prevención para la salud masculina con una perspectiva de género basada en la equidad.