Periodista feminista con Maestría en Estudios de la Mujer (UAM) y especialización en Estudios de la Mujer por el PIEM de El Colegio de México.
Guadalupe López García nos relata a través de anécdotas, experiencias y reflexiones, su trabajo desde el feminismo durante 30 años, así como las reacciones de instituciones, mujeres y hombres que ha observado. La columnista, quien se describe como 'pecadora, insurrecta y tocada por el diablo', explica que su labor y la de muchas mujers no ha sido fácil.
Durante más de la mitad de mi vida -casi 30 años-, he sido pecadora, insurrecta y, para acabarla de amolar, estoy tocada por el diablo, al difundir de aquí para allá y utilizar la perspectiva de género. Esto lo concluí, después de leer recientemente que ese enfoque es "Obra de Satanás"[1] y que promoverlo y estar de acuerdo con él, "es pecado por estar en rebeldía contra Dios". [2]
En este año, la Iglesia católica y grupos conservadores y de derecha echaron a andar una maquinaria santa para contrarrestar la ideología de género (así la llaman), luego que el presidente Enrique Peña Nieto promoviera una reforma constitucional para aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo y la posibilidad de que adopten hijas/os, que este se aprobara en Michoacán y Morelos y que se anunciara el nuevo modelo educativo de la Secretaría de Educación Pública (SEP), que buscaba incluir en los libros de texto el tema de la diversidad sexual y métodos anticonceptivos.
La principal embestida fue a través del semanario Desde la fe, en donde rechazaban tanto la iniciativa presidencial como la adopción, además de las declaraciones incendiarias de los jerarcas de la Iglesia, las firmas de feligreses, la marcha del 10 de septiembre, convocada por el Frente Nacional por la Familia, [3] así como la amenaza de quemar libros.
La reforma finalmente se quedó congelada, en tanto que el titular de la Secretaría de Educación Pública, Aurelio Nuño, respondió que la información difundida por esos grupos era falsa [4] y la Secretaría de Gobernación consideró que las declaraciones homofóbicas de los obispos eran parte de la libertad de expresión. [5]
Aunado a lo anterior, la Constitución del estado de Veracruz se reformó para proteger el "derecho a la vida" desde el momento de la concepción, con lo que se criminaliza a las mujeres que quieran interrumpir su embarazo, aunque haya excepciones para permitirlo. El tema de aborto también se avivó con la visita a México del papa Francisco.
Los embates de la Iglesia católica y demás grupos no son nuevos. Cobraron fuerza a partir de la Declaración y Plataforma de Acción de la IV Conferencia Mundial de la Mujer (Beijing, 1995), cuando los Estados Partes se comprometieron a corregir situaciones de desigualdad y discriminación contra las mujeres, con la aplicación de políticas y programas de gobierno de manera diferenciada y equitativa; es decir, desde la perspectiva de género.
Este enfoque se define en la Ley General de Igualdad entre Mujeres y Hombres (2006) y la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007), principales normas que -junto con las correspondientes de cada entidad- protegen los derechos humanos de las mujeres.
Las y los detractores de esta perspectiva la consideran una ideología, porque busca -a través de la manipulación, el engaño, la fuerza y la violencia- destruir el matrimonio entre un hombre y una mujer, la maternidad -al permitir el aborto- y la familia -porque dos personas de un mismo sexo no se pueden reproducir-, además de que promueve la homosexualidad. [6] Asimismo, con la Ley General de Niños, Niñas y Adolescentes, dicen, se provoca el embarazo a temprana edad, las enfermedades sexuales, la promiscuidad, el aborto, la depresión y el suicidio.
Y yo que me he dedicado a predicar la palabra del género... Primero lo hice como activista feminista y periodista; después, como estudiante; luego, como servidora pública, funcionaria y otra vez como estudiante, y ahora como consultora, activista renovada y siempre periodista. Investigo, entrevisto y escribo; doy pláticas, talleres y cursos; participo y organizo foros, mesas redondas o actividades culturales; elaboro guías, diagnósticos, programas y documentos de apoyo sobre el tema, para instituciones públicas del ámbito municipal, estatal y federal.
Hace unos meses, un amigo de la familia me preguntó si yo era comerciante o algo así, porque viajaba mucho. Me imaginé como una agenta viajera de los años cincuenta, de saco y sombrero, con un gran maletín, y recordé cuando les decía a mis compañeras del Instituto de las Mujeres del DF, que nosotras deberíamos ser como agentes de seguros, pues teníamos que ajustarnos a las necesidades de quienes requerían nuestros servicios de capacitación, al ofrecerles un paquete a su medida. Claro, de acuerdo con nuestros objetivos institucionales, pues había veces que solo querían talleres de autoestima para servidoras/es públicas/os.
Les recomendaba que siempre llevaran en sus bolsas -así como los cosméticos, la plancha o la agenda-, los folletos o volantes del instituto, para dejarlos en los lugares a donde fuéramos o dárselos a quienes necesitaran orientación. En una ocasión, una mujer no quiso recibir un aviso para una campaña de mastografías gratuitas. La seguí varios metros explicándole de qué se trataba. "¡Esto le puede salvar la vida!", alcancé a gritarle, pero se alejó de mí rápidamente. Volantear no ha sido fácil.
Trabajo con mujeres, tanto amas de casa como con líderes, servidoras públicas, integrantes de organizaciones o profesionistas. He presenciado sus cambios, compartido dudas e intercambiado experiencias. Aunque sé que a muchas otras nunca les han interesado mis sermones de género, he encontrado que existe un gran desconocimiento sobre las leyes e información sobre sus derechos.
En cuanto a los hombres, me he topado con abogados, otros profesionistas, trabajadores y servidores públicos que se molestan o se sienten incómodos y agredidos ante los temas que abordo. Hace unos años, en un taller, un funcionario estatal comentó que los tratados internacionales para garantizar los derechos de las mujeres eran una especie de intervención extranjera. Recuerdo todavía la carta de una persona que culpó a mis compañeras del instituto de que su esposa ya no le quería servir la comida ni lavarle la ropa (algo así).
A pesar de que existen hombres sensibles y conscientes de la desigualdad de las mujeres, la mayoría reclama que no existan institutos para ellos, que les quiten con las cuotas de género un cargo de elección popular, que haya espacios exclusivos para mujeres en el transporte público, que se hable de violencia contra las mujeres, cuando también hay mujeres que golpean a los hombres, o que se les multe nada más por mirar o piropear a una mujer. Nos ven como invasoras de los espacios que ellos siguen dominando, no porque siempre les hayan pertenecido, sino porque nos relegaron y nos prohibieron -simbólica y abiertamente- el paso.
Cuando hablamos de una vida libre de violencia para las mujeres, del derecho al placer y a decidir, de autonomía y empoderamiento, de acceder al poder, de acabar con el machismo, el sexismo, la misoginia y el androcentrismo o de respetar la orientación sexual de las personas y transformar las relaciones de poder entre mujeres y hombres, se considera que buscamos imponernos, dominar y manipular a los hombres, como me lo dijo un militar de alto rango.
Todo esto se suma a las agresiones que recibimos en las redes sociales donde nos llaman feminazis, vinculándonos con el nazismo de Hitler. Cuando respondemos, los insultos aumentan y los justifican. Moverse en estas aguas pantanosas y oscuras no ha sido fácil. Incluso, desde el propio feminismo, pues hay posturas antagónicas sobre la relación que debemos tener con el Estado.
Esta columna milagrosa (por aquello de que no había aparecido en meses), en lugar de explicar qué diablos es el género, qué familias y relaciones queremos, por qué es importante hablar de sexualidad, o hacer un recuento de nuestras iniciativas de este año y de las políticas en favor de las mujeres, terminó convirtiéndose en una confesión de parte sobre mi periplo feminista.
En este maligno y gozoso trayecto, he ganado muchas amigas y compañeras con quienes he caminado y aprendido mucho. Mi reconocimiento y cariño para todas y para esas mujeres que se han atrevido a cuestionar y desafiar aquellas creencias que las han dañado en cuerpo y espíritu. Desde una visión más terrenal, no ofrecemos ni el paraíso ni el infierno, solo una vida mejor.
Referencias:
[1] Retomado de http://www.conelpapa.com/ideologia/ideologia.htm .
[2] Retomado de https://www.aciprensa.com/noticias/ideologia-de-genero-busca-disolver-la-familia-y-destruir-el-matrimonio-alerta-cardenal-90098/
[3] Consultar: https://www.aciprensa.com/noticias/videos-y-fotos-mas-de-400-mil-en-marcha-por-la-familia-en-mexico-17977/
[4] Retomado de http://www.m-x.com.mx/2016-09-09/aurelio-nuno-desmiente-que-la-sep-promueva-la-ideologia-de-genero-en-aulas-y-libros-de-texto/
[5] Consultar: http://www.jornada.unam.mx/2016/08/18/politica/014n1pol
[6] Consultar https://www.youtube.com/watch?v=gcKK-0mEkV0



