Lesbiana feminista. Docente, periodista, teatrera, performancera, poeta y contestataria de vocación.
Foto: Brenda Ayala/MujeresNet

Patricia Karina Vergara Sánchez aborda el asunto de la discriminación y la violencia escolar que implica consecuencias graves como los daños físicos y emocionales, y los suicidios. La autora reconoce las nuevas formas con que algunas instituciones están dando solución al problema.
La discriminación y la violencia escolar, son problemas complejos y entrelazados que, desgraciadamente, se manifiestan día a día en todos los niveles educativos de este país y sus consecuencias son tremendas para quienes padecen este fenómeno.
Entre esas consecuencias podemos mencionar el costo social que implica el desmantelamiento de los vínculos de las comunidades, pues los conflictos de convivencia interna terminan traspasando los muros institucionales.
Así mismo, la forma en que la discriminación y la violencia actúan sobre los individuos va del bajo rendimiento escolar a la deserción académica, padecimientos emocionales y de salud, daños físicos e, incluso, suicidios que están ocurriendo en todo el mundo. Sólo como ejemplos, vale mencionar el suicidio de Sergio Urrego [1], en Colombia, hace dos años a causa de la discriminación ejercida por personal de la escuela en donde estudiaba; o el suicidio de Alan [2], joven transexual, el año pasado o del pequeño Daniel Fitzpatrick [3] quien hace unos meses se quitó la vida y que en su desgarradora carta de despedida, señala la responsabilidad de la institución educativa para que llegara al suicidio: "Me rendí. Los profesores no hicieron nada".
En México, entre otros, el caso más reciente de suicidio por violencia escolar ocurrió hace un mes en Nuevo León [4].
Por ello, en nuestro país se han creado programas contra el acoso escolar, contra la violencia entre estudiantes y contra la discriminación, es decir, contra toda práctica que otorgue un trato desfavorable o de desprecio hacia una persona o grupo y contra el abuso de poder respecto a los grupos más vulnerables. Por ejemplo, en 2014, la Secretaría de Educación Pública creó un protocolo con 15 acciones contra la violencia escolar [5]. Igualmente, firmó recientemente un acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos para erradicar el maltrato, la violencia escolar y el bullying en las escuelas [6] e, incluso, la misma Universidad Nacional Autónoma de México, a principios de septiembre ha emitido protocolos para atender la violencia de género dentro de sus planteles (7) -aun cuando bien es cierto que todavía son bastante perfectibles esos protocolos-, y los colectivos organizados de la Universidad Autónoma Metropolitana están haciendo énfasis en la necesidad de una discusión profunda sobre estrategias efectivas contra la violencia de género y el acoso dentro de la institución. Todo ello, sumado a los esfuerzos de estudiantes, familias y víctimas de violencia y acoso por transformar el estado de las cosas.
Sin embargo, qué pasa cuando el personal docente o administrativo, que debería ser el encargado de combatir la discriminación y violencia escolar, es quien discrimina, acosa o violenta a los y las estudiantes o a otros docentes o trabajadores.
Hay antecedentes de que, en algunas instituciones, se encubre y apoya al docente o administrativo agresor, revictimizando al estudiantado o trabajador en conflicto.
Esto da lugar a largos procesos administrativos, a denuncias ante instancias correspondientes, a escándalos mediáticos y a actos simbólicos por la justicia a las personas vulneradas, tal como ocurrió en México con el conocido caso de Axan, niño discriminado a causa de la forma en que usaba su cabello, y quien, tras gran debate mediático y el proceso legal correspondiente, logró volver a la escuela con respeto a su cabello y con una indemnización de 96 mil pesos que la escuela tuvo que pagar como sanción [8]; Igualmente, ocurrió en el caso de Yoalli que tuvo que luchar durante meses para que su escuela se disculpara públicamente por los tratos lesbofóbicos a los que la sometió [9] y en el de los jóvenes brasileños que asistieron a clase con falda para solidarizarse con su compañera transgénero que había sido sancionada por portar falda en el plantel al que asistía [10].
Tras intensos procesos, se ha logrado hacer justicia y que se sancione a las personas e instituciones discriminadoras y/o violentadoras. Sin embargo, estas batallas legales y mediáticas tendrían que ser innecesarias, bastaría con un marco de trabajo por el respeto mutuo y el reconocimiento de la dignidad individual que amerita un trato justo.
Es por ello, que vale la pena hacer un reconocimiento de los espacios educativos en donde se construye el trabajo en pro de la justicia y el respeto a los derechos humanos. En esta ocasión, estas letras se ocupan de visibilizar el actuar de las autoridades de la Universidad Mexiquense del Bicentenario, plantel Ixtapaluca.
El caso es muy ilustrativo:
Un miembro del cuerpo docente cometió varios actos de discriminación insultando y menospreciando a mujeres estudiantes por su forma de vestir y actuar, a una mujer transgénero y a otros estudiantes por sus formas de vestir, por sus gustos y preferencias. Ante ello, un grupo de estudiantes ideó como forma de visibilizar el conflicto, el vestir de negro y señalar la agresión que estaban viviendo.
¿Cuál fue la respuesta de la institución?
No sancionó, no buscó silenciar la inconformidad, no protegió a quien ha transgredido sus funciones como servidor público educativo.
La respuesta inmediata de las autoridades escolares fue solidarizarse con los estudiantes que protestaban, apoyar su acción y, acto seguido, escucharles, reconocer la violencia vivida por las y los denunciantes y retirar del aula a quien les discriminaba.
Aun cuando esta podría ser la respuesta más lógica y sencilla al problema, como hemos ilustrado líneas arriba, no siempre ocurre. Por ello, es preciso nombrar estos actos de justicia y respeto a los derechos humanos que empoderan a las y los más jóvenes. Siendo, al mismo tiempo un ejercicio pedagógico para todas y todos los involucrados. Así mismo, ejercicio de salud colectiva para el entorno, en la compleja realidad actual que vive el Estado de México.
Ruiz y Zapata [11], investigadoras en el tema de violencia escolar, explican que el derecho a la educación implica: " ...El derecho a que las y los jóvenes estudien en un ambiente sano y donde reciban conocimientos que les ayuden a crecer y desarrollarse en un espacio de respeto -lejos de tratos vejatorios y discriminatorios, donde se promueva la participación y la convivencia". Lo que ha hecho este plantel de la universidad pública del Estado de México es garantizar ese derecho a la educación del estudiantado, en su sentido amplio y en acciones concretas. Por ello, es necesario congratularse. Este ejercicio ha sido saludable para el grupo que se organizó y para el resto de estudiantes universitarios porque es prueba fehaciente de que romper el silencio ante la discriminación, es importante y trae buenos resultados; es saludable, también, como proceso de aprendizaje para todo el personal docente, incluida la persona que discriminó y para el personal administrativo de la institución respecto a la lucha por la no discriminación y la no violencia. Así mismo, es saludable para el entorno local, pues aporta a la construcción de una cultura en donde deje de regir la impunidad y se construyan caminos de reconocimiento y respeto a la dignidad de cada persona.
Así, en los espacios educativos, se trasciende del suceso en el aula y se muestra cómo desde las universidades públicas se puede aportar hacia la construcción de un mundo más justo y más respetuoso de los derechos humanos para todos y para todas.
Fuentes:
[1] http://www.elespectador.com/noticias/bogota/sergio-urrego-un-caso-no-se-debe-repetir-articulo-598462
[2] http://www.elmundo.es/sociedad/2015/12/25/567db298ca47413c688b466f.html
[3] http://www.elmundo.es/sociedad/2016/08/14/57b0c630468aebf43a8b459e.html
[4] http://www.excelsior.com.mx/nacional/2016/09/07/1115517
[5] http://expansion.mx/nacional/2014/05/30/la-sep-presenta-15-acciones-para-combatir-el-acoso-escolar
[6] https://www.gob.mx/sep/prensa/comunicado-226-acuerdan-sep-y-cndh-acciones-para-prevenir-y-erradicar-la-violencia-maltrato-acoso-y-violencia-sexual-en-nivel-basico
[7] http://www.pudh.unam.mx/repositorio/Suplemento_protocolo.pdf
[8] http://www.sdpnoticias.com/estilo-de-vida/2016/05/03/axandecide-y-gana-escuela-debera-pagar-96-mil-pesos-por-danos
[9] http://www.chilango.com/general/nota/2015/10/07/escuela-se-disculpa-con-adolescente-discriminada-por-homofobia
[10] http://www.informaciondelonuevo.com/2014/09/van-en-falda-la-escuela-en-protesta.html
[11] http://www.redalyc.org/pdf/461/46142596035.pdf


