SEPTIEMBRE 2016

La mitificación de la diversidad

Adiel Martínez Hernández nos habla de cómo tras la muerte del cantante Juan Gabriel y de conocerse su biografía, se ha generado todo un proceso de mitificación del mismo, lo que ha permitido visibilizar a la comunidad LGBTTTI y la discriminación que sufre, así como a la masculinidad no tradicional y emergente.

El pasado 28 de agosto aconteció el fallecimiento del cantante de música popular mexicana Juan Gabriel. Generando todo un fenómeno de masas que distrajo al país de sus problemas habituales. Lo distintivo de este hecho es lo peculiar del personaje y la respuesta de la gente.

La cultura tiene como elemento característico el proceso de mitificación de personas, acontecimientos o productos culturales. El proceso de mitificación se distingue por exaltar las cualidades de las personas, ficcionalizar el acontecimiento o añadir propiedades mágicas a las cosas. Dicho proceso cumple una doble función, por un lado describe cómo es la cultura y por el otro, orienta al miembro de la misma en cómo debe reproducirla. En la cultura occidental capitalista el proceso de mitificación tiene un propósito instrumental, el de llevar a la cultura a un estado de mejoramiento y desarrollo.

El mito del progreso es todo un discurso que el capitalismo ha gestado para justificar el éxito de la sociedad y alentar a las personas a la reproducción del sistema capitalista. En la cultura mexicana el mito del progreso ha sido fundamental para el desarrollo de las ciudades. Principalmente porque se ha estructurado a partir de un personaje que viene del campo o la provincia y a base de esfuerzo y contratiempos consigue el éxito. Pasando de un estado de pobreza a uno de bonanza económica.

Recientemente se produjo una miniserie biográfica sobre el personaje de Juan Gabriel, en ésta se muestran todos los sinsabores que tuvo que pasar el artista para conseguir el éxito en la industria musical. Ahondando en los recuerdos del cantante mediante unas entrevistas, se configuró una historia que nos muestra por una parte cómo fue el desarrollo de la sociedad mexicana en los últimos cincuenta años del siglo XX, y por otra, cómo se confronta una tradición cultural machista a la diversidad sexo/genérica que representaba Juan Gabriel como personaje artístico.

La personalidad de Juan Gabriel rompía con los esquemas tradicionales del cantante masculino. Su amaneramiento no era propio para los valores que la industria del entretenimiento quería difundir en los años setenta. Su homosexualidad quedó soterrada y disfrazada por simulaciones de actos propios de la masculinidad hegemónica como la galantería, el donjuanismo. En su necesidad de ser aceptado y debido a la popularidad que estaba ganando con su talento artístico, Juan Gabriel sucumbió a los designios de la industria viviendo como un homosexual de clóset y negando siempre sus preferencias sexuales.

Fue tal el éxito y la fama que alcanzó Juan Gabriel en los últimos años que se permitió explotar su ambigüedad sexual en los espectáculos que presentaba. Aprovechó los cambios culturales que se dieron en la sociedad mexicana en cuanto a cómo se resignificaron las expresiones de la diversidad. De hecho muchos de los miembros de la comunidad LGBTTTI lo tenían como ejemplo vivo de una persona de éxito. En estos días de homenajes póstumos es clara la participación de dicha comunidad.

La muerte de Juan Gabriel mostró esa singularidad de la cultura mexicana que exalta y convierte en ídolo con mucha rapidez a un personaje que representa a cabalidad el mito del progreso, pero también que utiliza a dichos personajes para hacer catarsis a través de la polémica. Las injurias homofóbicas hacia el personaje evidencian el machismo todavía presente en la cultura actual, al mismo tiempo permiten visibilizar a esta comunidad e identificar que sufren discriminación tanto de género como de clase.

La inmortalidad que alcanza Juan Gabriel como ídolo popular da cuenta de los cambios culturales que está teniendo la sociedad mexicana. Sumado a las figuras masculinas de Pedro Infante o Cantiflas, ahora está la de una masculinidad poco tradicional y emergente como fue la de Juan Gabriel.