Periodista feminista, directora y conductora del programa "Matices" en ABC Radio, directora de www.maticesdemujer.com.mx y editora de la sección "Nosotras" en www.elsoldemexico.com.mx
Foto: Brenda Ayala/MujeresNet

Ivonne De la Cruz Domínguez hace una introspección sobre cómo ejerció el derecho a decidir sobre su cuerpo basada en el conocimiento y la vida misma, después de crecer rodeada de dogmas. La articulista advierte que las leyes deberían ser el producto de la evolución del pensamiento y no de la ignorancia.
En la primaria, escuchaba una lastimosa canción que no alcanzaba a comprender pero que me producía intenso llanto, "Madre déjalo vivir" de los Yonics [1]. La letra hablaba de ángeles, del cielo, de felicidad, de muerte, cuestionaba la decisión de una mujer, la madre que no quería el más grande regalo de amor: su hijo.
El compositor creó un discurso persuasivo para una mujer que pensaba en abortar. Presuntamente el feto suplicaba "déjame vivir, la vida no me quites, déjame vivir, no intentes impedir que vaya a nacer, tuyo quiero ser". El cantante, con voz chillona, recreaba lo que un adulto imaginaba que podía decir un conjunto de células, que correspondían a la unión de un espermatozoide y un óvulo, pero que aún carecen de conocimiento del lenguaje o comprensión del mismo.
Yo sentía que ese hijo era yo misma y no entendía por qué mi madre no me quería dejar vivir, incluso me provocó pesadillas, soñaba que mi mamá me abandonaba en la escuela. Fue mucho llanto para una niña de 7 años.
En la secundaria, un día me preguntaron qué pensaba sobre el aborto. Recuerdo un salón de clases y a cuatro de mis compañeros que me miraban expectantes por mi respuesta a un tema delicado, del que hablaban mucho los adultos.
Yo, muy segura, dije que estaba en contra del aborto, que si yo quedaba embarazada tendría al bebé, porque él no era culpable de mis errores y yo debía asumir las consecuencias de mis decisiones irresponsables. Sostuve, enfática, que jamás abortaría y que las personas que lo hacen buscaban la salida fácil. Todos apoyaron mi postura y estaban impresionados por mi discurso.
No estoy segura de qué telenovela saqué eso, o si había escuchado a algún familiar decirlo, pero antes de que yo entendiera lo que significa el derecho de las mujeres a decidir sobre nuestro propio cuerpo, nadie en mi círculo cercano se había mostrado a favor del aborto.
En preparatoria un profesor de literatura, que siempre acosaba a mi mejor amiga, me hizo leer Juventud en éxtasis de Carlos Cuauhtémoc Sánchez [2]. El libro contiene un capítulo donde describe un legrado de la forma más fantasiosa posible, una escena peor que un episodio de Walking dead donde destazaban a un feto con conciencia y sentimientos. Le succionan los brazos, las piernas, mientras él nadaba para salvarse.
Como en cualquier libro, la imaginación forma parte importantísima para disfrutarlo, por ello logras meterte en la historia, crear a los personajes, y vivirla. La escena del legrado se quedó en mis pensamientos durante muchas noches. Es un libro donde se enseña que disfrutar y descubrir tu sexualidad te llevará a enfermedades, embarazos y abortos.
En la Universidad encontré, o ella me encontró, a una profesora que me ofreció literatura que cuestionaba los pensamientos basados en creencias e imaginación, donde me explicaban los mecanismos de control que existen sobre las mujeres, desde la iglesia, el gobierno, tu pareja, tus padres, cualquier hombre e incluso otras mujeres.
Empecé a leer sobre los derechos de las mujeres, los círculos de violencia, prostitución, salarios desiguales, el techo de cristal, violencia de género, equidad, feminismo, las mujeres que han luchado en la política, el deporte, las científicas, etc. Un mundo del cual formo parte, que había permanecido invisibilizado.
Mis ideas y opiniones sobre el aborto se modificaron rotundamente, a partir del conocimiento adquirido en las aulas y en la vida misma. Ya como una joven con una vida sexual activa, donde el enamoramiento había salido de las páginas y ahora se encontraba en mi cuerpo, en mi mente y en mi salón de clase.
Conocí la historia de muchas mujeres que fueron violadas y obligadas a tener hijos producto del abuso de sus padrastros, hermanos o tíos; la de mujeres que pensaban que tenían el número de hijos que Dios les mandaba; otras que quedaban embarazadas y contagiadas de SIDA por sus parejas; cientos de adolescentes que fueron abandonadas después de que confesaron a sus novios que venía la cigüeña.
Hace 17 años también conocí la historia de las mujeres que decidieron abortar pero como era considerado pecado y un delito (en algunos lugares aún es así), tuvieron que recurrir a métodos poco seguros. Era común que las mujeres introdujeran frijoles a su vagina, los cuales les provocan fuertes infecciones y como consecuencia un aborto, muchas murieron.
Hay otras que decidían amarrarse cosas muy pesadas al cuerpo y bajar escaleras a brincos para tratar de que, con el esfuerzo, se desprendiera el feto, muchas murieron desangradas.
Algunas, con más dinero, recurrían a las hierberas quienes venden infusiones amargosas que provocan abortos, muchas murieron al quedarse residuos placentarios dentro de la vagina y no ser atendidas por un médico.
Las de mayores recursos acudían a las clínicas, donde tras dar una buena cantidad de dinero eran sometidas a legrados, si morían se decía que fue tras una operación de apéndice que se complicó.
También escribí mi propia historia donde tuve la oportunidad de ejercer mi derecho y decidir sobre mi propio cuerpo. Con el tiempo, comprendí que es la decisión más difícil que he tomado en mi vida, pero de la cual no me arrepiento ya que decidí tras mucha reflexión e investigación. Eso que en algún momento de mi pubertad rechazaba con vehemencia, hoy defendía con el mismo frenesí pero empapada de conocimientos y fundamentos, no con dogmas y repeticiones absurdas.
En esos años, el aborto era prohibido y los padres católicos, religión a la cual pertenezco por herencia familiar, pregonaban que las mujeres abortistas estábamos excomulgadas. No me inquietaba mucho, sólo me producía un poco de temor que si un día acompañaba a mi mamá a misa, no me dejaran entrar y tuviera que explicarle, delante de todos, que era una pecadora. Aún no sé cómo reconocerán a una persona rechazada de la iglesia, si ya no nos marcan con letras.
Actualmente, la oportunidad de interrumpir un embarazo de forma legal y sin tener que explicar a nadie tu decisión, sólo existe en la Ciudad de México. La Interrupción Legal del Embarazo se aprobó en 2007 [3] y con ello se generó una guerra de políticos, la iglesia y asociaciones conservadoras para tratar de impedir que estas modificaciones se instalen a nivel federal. Hasta ahora, 18 entidades han modificado su Constitución para penalizar a las mujeres que abortan. En los congresos de Michoacán y Nuevo León ya se analizan iniciativas llamadas "antiaborto"[4].
En Veracruz, el gobernador Javier Duarte incluso inventó conceptos que fueron aprobados por los legisladores sin cuestionamiento, con una ceguera intelectual que no midió el impacto que generará en la vida de quienes viven en esa entidad. [5] Aun cuando se estima que en México se realizan más de 874 mil abortos ilegales cada año, los legisladores votaron como menores de secundaria, apoyando un discurso moralista sin fundamentos.
Organismos internacionales han condenado las modificaciones a las constituciones locales al considerarlas un retroceso en los derechos de las mujeres, además de crear restricciones en el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, incrementar la discriminación, el riesgo de violencia, y un probable aumento en los embarazos adolescentes y la mortalidad materna. [6]
Según el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) la interrupción del embarazo se castiga con cárcel en 29 estados, en cuatro con trabajo a la comunidad, en 13 con multa económica, y en seis con tratamiento médico. La condena más alta la impone el Código Penal de Sonora, donde el castigo puede ser hasta por seis años de cárcel. [7]
Pero aunado a estas penas existen las condenas sociales que han desatado una persecución de mujeres que quieren ejercer su derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Yo tardé muchos años en dejar de ver a las mujeres, incluyéndome, como sospechosas, culpables, malas, enemigas, locas, o incoherentes. Si los creadores de las leyes en México no abren sus ojos y estudian nunca dejarán de vernos como seres inferiores que merecemos ser castigadas. Las leyes deberían ser el producto de la evolución del pensamiento de las sociedades y no una forma de preservar los pensamientos de antaño respaldados por la ignorancia y el deber ser.
Nosotras debemos recordar que la mejor arma que tienen los que nos dominan es hacernos creer que el egoísmo es malo y con ello se genera la idea de que todo es más importante que nosotras. No hay que permitirlo más, alcemos la voz, para defender la vida debemos empezar por defender la nuestra. Sólo nosotras debemos decidir sobre ella.
Notas:
[1] No hay un video original, pero esta canción ha sido adoptada por diversos grupos antiabortistas y han realizado videos con imágenes o recreaciones de la historia, les dejo un ejemplo. https://www.youtube.com/watch?v=dIiX5DGYpDM
[2] Aquí una pequeña reseña de la novelas de superación personal. Lo mejor para poder criticar algo es conocerlo de primera fuente, así que si no tienes alguna lectura pendiente, échale ojo. Mi recomendación es que lo hagas con mente crítica para que notes la dirección en la que el autor te lleva todo el tiempo. http://www.diarioinca.com/2008/08/resumen-de-juventud-en-extasis-carlos.html
[3] Últimas cifras cobre la Interrupción Legal del Embarazo http://ile.salud.df.gob.mx/estadisticas-interrupcion-legal-embarazo-df/
[4] GIRE tiene un seguimiento puntual de la situación legislativa sobre el tema. http://informe2015.gire.org.mx/#/criminalizacion-aborto
[5] En este link podrás encontrar la iniciativa completa que fue aprobada por el congreso de Veracruz. http://www.animalpolitico.com/2016/01/congreso-de-veracruz-aprueba-reforma-antiaborto-de-duarte-protege-los-derechos-del-hombre/
[6] Algunos medios narran las historias de las mujeres que han abortado y ahora se encuentran en la cárcel. http://www.laopinion.com/2016/07/25/drama-mujeres-presas-mexico-abortos-espontaneos/
[7] Información tomada de la nota informativa de Cimacnoticias http://plumaslibres.com.mx/2016/03/25/penas-distintas-mexico-condena-mujeres-abortar/


