JUNIO 2016

'No dudo del acoso, pero no son las formas'

Foto: Brenda Ayala/MujeresNet

Patricia Karina Vergara Sánchez reflexiona sobre los comentarios vertidos en redes sociales de personas que critican el muro de denuncia hecho por estudiantes de la UAM Xochimilco para visibilizar la violencia sexual, en particular el acoso. Para la autora la frase 'no son las formas' es un agente eficiente de la cultura de la invisibilización y sostiene que los murales de denuncia no son para complacer, sino una necesidad ante la falta de mecanismos de justicia.

El título de esta entrada ha sido tomado de un comentario hecho en las redes sociales a las denuncias que estudiantes elaboraron sobre acosos, las cuales señalan nombres y acciones, en su mayoría de docentes. Se trata de textos en cartulinas pegadas en los cristales de la cafetería de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco.

"No son las formas".

Es interesante la frase, porque para las mujeres hay formas permitidas y no permitidas de expresarse, de conducirse, de vivir y hasta de enojarse.

Si alguna se desvía de esas "formas" permitidas, siempre habrá quien, convertido en la voz del buen hacer, se tome la atribución de decirnos cuáles son las formas.

Por ejemplo:

Es preciso vestir de determinada manera porque si se es muy recatada o poco adornada, no se es lo bastante "femenina", pero si se muestra "demasiado", entonces es una merecedora de ser señalaa o agredida. Hay que cuidar las formas.

Tener vida sexual activa sólo es adecuado si es en cantidad y forma suficiente para que no se diga que una es reprimida, pero no tanto para que se nos señale de "fáciles". Hay que cuidar las formas.

Hay que participar en clase, pero no demasiado y no hablar ni mucho ni fuerte porque parece que se quiere competir con los hombres y eso desagrada. Hay formas.

Caminar, comer, soñar, hacer o dejar de hacer tienen sus formas permitidas. En fin, sobran muestras. Por ello, si vas a denunciar acoso, agresiones o actitudes misóginas, hay que ser el modelo ideal de víctima (cualquiera que éste sea). Si pareces fuerte, estás mintiendo porque no estás afectada, si te ves afectada estás victimizándote o fingiendo. Vamos, les recuerdo que, para ser creídas de padecer acoso, agresiones o misoginia, hay formas.

Ante la fuerza del muro en la cafetería como acción política de denuncia, la dirección de la UAM omitió tomar posición inmediata, hasta diez días después hace un comunicado. Nos recuerda que hay formas: Llama a tomar vías institucionales para estos reclamos.

¡Qué interesante! ¿Cómo no se les ocurrió antes a esas mujeres conflictivas en lugar de gastar en papel cartulina y marcadores?

Por supuesto, habría que recordar cómo respondió la institución cuando el cuerpo de una alumna fue grabado con un teléfono celular en los andadores del plantel y aunque ella señaló al acosador -estudiante de la UAM-, los encargados de su seguridad devolvieron el aparato y dejaron ir al sujeto, porque no hay en el reglamento disposiciones para un evento como ese.

También, podríamos recurrir al protocolo para denunciar violencia contra mujeres en las instalaciones y garantizar la seguridad del cuerpo estudiantil, docentes y trabajadoras. De no ser porque dicho protocolo es inexistente.

Incluso, sería interesante conocer las medidas que toma la institución cuando hay un docente adscrito a la UAM, curiosamente de los que han sido denunciados por acoso, que se toma el atrevimiento de hacer rodar en las redes artículos que promueven el odio contra las mujeres, que usa la palabra "feminazi" -con todas las implicaciones políticas y discriminatorias del término- para denostar iniciativas de mujeres y que sin pudor escribe declaraciones misóginas. Todo lo anterior sin posicionamiento concreto de la universidad. ¿Sería la rectoría igual de indulgente en el caso de un docente que lanzara consignas racistas en artículos de difusión virtual?

Igualmente, la llamada a seguir cursos institucionales universitarios no da a conocer, por ejemplo, medidas sensibles que garanticen la seguridad y no represalias para quien denuncie.

Hago, entonces, explícito que la UAM está teniendo una respuesta tibia ante un tema grave, que atañe a la ética de toda la población estudiantil y académica involucrada.

En este punto, es pertinente señalar que no solamente es la UAM quien tiene una respuesta insuficiente hacia la violencia contra las mujeres. Sabemos que esta respuesta está ya siendo un lamentable sello de las instituciones del país.

Poner por vías jurídicas una denuncia de acoso o de violencia es una empresa de difícil cumplimiento. En primer lugar, por la desconfianza que se tiene en las instituciones. La Lic. en derecho, Ana Pecova expone: " ... Desconfianza, por supuesto, que se justifica cuando se analiza cómo opera el sistema de justicia actual. Antes de exigirle a las mujeres denunciar cuando tienen todo en su contra, lo fundamental es cambiar al sistema para que eso ya no les resulte tan costoso". (Nexos, 2016).

En segundo lugar, presentar una denuncia se complejiza por las actitudes en los espacios del poder judicial. De acuerdo con la periodista Argentina Casanova: Hay actos y omisiones de los servidores públicos que constituyen por sí mismos hechos de revictimización. Incluso se da filtración de información que intencionalmente se ofrece a los medios de comunicación y que su difusión constituye nuevas formas de agresión hacia las mujeres y niñas vulneradas en sus derechos y afectadas por delitos. (CIMAC, 2015)

Sin embargo, una vez hecha la denuncia, 150 mil al año, pocos procesos terminan en una sanción para quien agredió. De esas denuncias sólo 2.4% reciben sentencias condenatorias (Nexos, 2016).

Así, alto es el grado de impunidad en este país y alto es el costo para las que eligen estas vías de acción.

Entonces, cuando cualquiera se toma la atribución de decir a quien hace visible la violencia, sea cual sea la vía que tome, que esas "no son las formas" de hacerlo, lo que está haciendo es ser un eficiente agente de una cultura de invisibilización. Se trata de la cultura de violencia hacia las mujeres encarnada en quien desde el desconocimiento o desde una ceguera intencional busca silenciar.

Un detalle que me interesa señalar al respecto es que cuando en los mismos espacios de la universidad hay quien pone carteles para denunciar políticos corruptos, nadie sale a pronunciarse en las redes ni a arrancar el muro. Parece ser que sí son las formas; poner carteles para denunciar desacuerdos laborales, sí son las formas; poner carteles que reflejan la represión policial a los estudiantes, sí son las formas

Nadie comenta esas acciones diciendo: primero somete al político corrupto, al líder sindical, al policía a un juicio, gana el juicio y luego puedes expresarlo en un cartel: esas sí son las formas

Pero para hablar de quien nos transgrede a las mujeres, generalmente dentro de una relación de poder docente-estudiante, esas no son las formas.

Finalmente, me interesa señalar que quien toma la vía judicial como acción contra las violencias vividas está en su derecho, pero también reconocer que en todo el país está surgiendo otra manera de entender la justicia contra la violencia hacia las mujeres, otra manera de interlocutar ya no sólo hacia las autoridades, sino entre las mujeres mismas y para sí mismas.

¿Qué queda a quienes miran "desde fuera" el conflicto?

Asumir que nadie está fuera y que el conflicto es de todes.

¿No dudas del acoso?

Entonces, sensibilízate sobre todas las aristas del fenómeno y acompaña a buscar justicia.

¿Dudas de la denuncia?

Entonces, sensibilízate sobre todas las aristas del fenómeno y acompaña a buscar justicia.

¿Temes una cacería de brujas contra acosadores?

En México hay 7 feminicidios diarios, feminicidios sostenidos en la cultura de la violencia contra las mujeres que el acoso y toda la cotidianidad misógina vienen alimentando ¿A qué hora la cacería de mujeres habrá de comenzar a preocuparte?

¿Te da desconfianza que haya denunciantes que se cubren el rostro?

Más incomodidad debería causarnos que quienes denuncian se tengan que cubrir el rostro.

¿Unas cartulinas no te parecen la forma?

¡Afortunadamente las mujeres estamos aprendiendo a expresarnos no en la forma que esperas o te complace, sino en la forma en que necesitamos!

Ahora hay más docentes, estudiantas y trabajadoras que saben respecto a qué personajes estar alertas cuando se relacionan con ellos y estar alertas, solidarizarse cuando otras tienen que estar cerca de los mismos. Entre otras cosas, estos carteles sirven para cuidarnos entre nosotras.

¡Qué bueno que estamos desobedeciendo las formas!

Fuentes:

Casanova, Argentina (2015). CIMAC.http://www.cimacnoticias.com.mx/node/71001

Pecova, Ana (2016). Nexos. http://www.nexos.com.mx/?p=28495