JUNIO 2016

#MiPrimerAcoso: tratando de dar voz al dolor de las mujeres

Raquel Ramírez Salgado usa su columna como muro de denuncia de cinco mujeres que anónimamente cuentan su primera experiencia de violencia sexual a través del hashtag #MiPrimerAcoso, una convocatoria lanzada en redes sociales el 23 de abril de 2016 y que evidenció el carácter pedófilo y pederasta de la sociedad mexicana.

La noche del 23 de abril de 2016, la noche previa a la movilización nacional contra la violencia machista, Catalina Ruiz-Navarro lanzó la convocatoria para que las mujeres compartiéramos nuestra primera experiencia de acoso sexual. Se destapó la cloaca: la sociedad mexicana, como reflexionó la doctora Tania Meza, es una sociedad pedófila y pederasta. El físico Adrián Santuario Hernández utilizó un algoritmo para determinar, a través del hashtag #MiPrimerAcoso, el promedio de edad en el que las mujeres experimentan por primera vez la violencia sexual; el resultado fue entre los 6 y 10 años de edad. [*]

Yo compartí mi propia experiencia. Yo también estoy en el promedio de los 6 y 10 años de edad. Pero esta vez, no escribiré sobre mí. Al igual que otras feministas, me ofrecí para ser la mensajera de todas aquellas mujeres que desearan compartir su experiencia guardando el anonimato. Debo decir que los testimonios que a continuación leerán los recibí el 25 de abril, pero es hasta este mes de junio que me atreví a volver a escribir. Por unas semanas, levantarme de la cama fue un reto, así como sacar fuerzas para seguir el día a día. No es fácil leer y conocer tanto sufrimiento, las injusticias derivadas del patriarcado y sus agresores. Quiero ofrecer una disculpa a las mujeres que valientemente compartieron su experiencia conmigo; perdónenme por apenas dar voz a su dolor. Deseo expresarles que no están solas, que las quiero mucho y que algún día ellas podrán dar la mano a otras mujeres, y que algún día, la revolución feminista será. Ni una mujer o niña asesinada, violada, torturada o desaparecida más.

Con sororidad y amor, esto va a todas, por todas y para todas las mujeres y niñas.

1.- #MiPrimerAcoso. Mi propia historia me traiciona, no puedo decir cuándo fue mi primer acoso, recuerdo a un compañero del kínder tocando mis genitales en el baño, era una escuela de monjas, alguien entró, no recuerdo más. Pero creo que cuando el acoso hace presencia ya no desaparece, no acaba, tiene continuidad en otros, como si fuera un pacto de género. No tenía más de 7 años, todo empezó con la amistad de la hija del administrador de un balneario al que iba con mi familia, mis padres, tías y tíos, primas, primos, etc., la niña era más pequeña que yo, lo sé porque no sabía leer, pero tenía comportamientos demasiado sexuales, disfrazaba de juego el toqueteo que a esa edad yo no entendía. Cuando su padre se dio cuenta de que tenía una "amiguita", seguramente le pidió que la llevara a una caseta de vigilancia que estaba abandonada; ahí nos sentamos en el suelo, su padre me pidió que le enseñara a leer a su hija y me dio un libro, yo le mostré el libro y empecé a leerle en voz alta, para ese entonces el tipo tenía su mano dentro de mi traje de baño que era de dos piezas; manipuló mis genitales todo el tiempo que quiso porque mi familia no acostumbraba cuidarnos, así que nadie interrumpió, no puedo afirmar que haya penetrado con su dedo mi vagina, sin embargo, atravesó de un tajo toda mi autoestima y la confianza en los demás, desde ese momento, no puedo dejar de levantar muros con nadie... a pesar de ello, hubo otros después.

2.- #miprimeracoso fue a los 13 años cuando me puse una falda corta y un vecino me gritó "qué rico las mueves", me sentí tan incómoda que me esforcé por cambiar mi forma de caminar y dejé de usar falda mucho tiempo. Después me enfrenté al constante acoso del transporte público siendo el año pasado la experiencia más fea. Iba en un camión llenísimo y detrás de mí un tipo empezó a frotarse contra mí. Me enojé mucho y le pegué con el codo pero me respondió "seguro hasta te mojaste", me asusté mucho y me sentí como sucia porque los pasajeros cerca de nosotros me vieron como si yo tuviera la culpa. No había tenido valor de contar esto, ni siquiera a mi mamá.

3.- Tenía cerca de 10 años, estaba en esa etapa donde apenas me empezaban a crecer los senos. Mi papá me llevó a casa de uno de sus amigos con el que empezó a tomar. Me mandaron a una habitación a ver caricaturas y de pronto el amigo de mi papá entró a la habitación y me empezó a decir que yo estaba muy bonita, y que mis pechitos ya se veían y me empezó a tocar reiteradamente la zona y mi pubis... yo me asusté mucho y cuando el tipo me soltó corrí con mi papá a decirle. Mi papá se volteó con su amigo muerto de la risa y en son de burla le dijo "ay ya déjala de molestar" y muertos de la risa siguieron tomando. Y mi tercer acoso, mi cuñado, el esposo de mi hermana abusó de mí cuando tenía 13 y nadie en mi familia hizo nada.

4.- Era mi primer trabajo después de haber terminado la carrera. Era por Chapultepec. Entraba a las 2 de la tarde y salía apenas las 9 de la noche. Lo único que tenía que hacer era caminar unos metros para llegar a la estación de metro que me llevaría a la siguiente estación y ahí tomar un microbús que me acercara a donde me esperaba diariamente mi hermano para que no me regresara sola hasta la casa. Es más, una noche les gritó hasta de lo que se iban a morir a unos tipos de un carro que me chiflaron. Esa vez me dio risa porque pensé que había exagerado. Nunca me pasó nada dentro del metro ni en el microbús en esos trayectos. Bastó con haber salido un día del trabajo y caminar unos pasos por la misma calle de siempre, para que un carro se detuviera cerca de mí. En mi distracción escuché cuando me habló el conductor y no sé por qué pensé que estaba perdido y me iba a preguntar sobre una dirección. Error. Recuerdo que era un hombre joven y que el carro se veía muy "lujoso". Como que traía la música medio alta porque volteé y le dije que no lo escuchaba. Lo que hizo fue bajar completamente el vidrio del carro. Diré que solo vi que traía los pantalones desabrochados y medio bajados. Ensañando no sé qué. Obvio no me esperaba ver eso. Ni siquiera recuerdo lo que me dijo porque me eché a correr mientras sacaba mi celular para marcarle a mi hermano y me dijera qué hacer. Sólo escuché que ese güey todavía le aceleró. Del miedo ni siquiera volteé para mirar atrás. Me metí a la estación del metro. Esa vez el regreso se me hizo eterno. Sólo puedo decir que me encontré con uno de los tantos pervertidos que han de andar sueltos, éste andaba vestido de traje y manejando carro del año. Hubiera querido saber qué se hace en esos momentos. #miprimeracoso

5.- Mi primer acoso: no es tan difícil recordar cuando uno de mis "primos" intentó tocarme y sobre todo pretendía que tuviéramos relaciones, recuerdo que cuando mi mamá lo enfrentó y enfrentó a mi tía, él intentó culparme, me culpó por ser tierna y en cierto modo "hostigosa", así me llamó, ¡tenía 7-8 años! ¡A esa edad no pretendes seducir a nadie!... Se alejó de mí y a solas con él no podía estar. Después su hermano, intentó hacer lo mismo, pero le advertí que le diría a mi papá si se atrevía a hacerme algo, dejaron de hacerlo, siguieron con sus vidas, fracasaron como personas y desaparecieron de nuestro círculo familiar, porque mi tía, una mente cerrada, decía que nadie podía insultar o meterse con sus hijos. Pasó el tiempo y mi papá siempre me decía que ningún hombre debía hacerme daño, y si lo intentaba, yo debía decirle a él y luego patearle la cara. Cuando tenía como 14 años, me metí a un gimnasio, lo único que quería hacer era bajar de peso, así que iba a hacer cardio; el instructor tenía casi 20 años más que yo, y siempre buscaba la manera de meterme a su oficina y platicarme sobre sus padres, que se llevaban 15 años... Yo no entendía a dónde quería llegar, cuando hacía ejercicio en la bicicleta me "acomodaba" la cadera, y al verme incómoda sólo se disculpaba, pero una noche después de una rutina de spinning, me preparaba para salir, y no quedarme sola con él, de prisa limpié la bicicleta pero antes de salirme me dijo que por favor lo esperara un momento, todas salieron y me quedé sola con él, me tomó de los brazos y dijo sin más rodeos que tenía una obsesión conmigo, me tomó muy fuerte e intentó besarme, no tuve la fuerza para golpearlo o soltarme, estaba asustada y no había nadie... sólo le dije que no buscaba a tipos como él... Afortunadamente subió mi mamá por mí, y me fui, jamás volví a ese gimnasio, y me cambié a otro. Pasó medio año, un año, y me encontré a este sujeto en mi preparatoria, fue espeluznante, parecía que me buscaba, que me perseguía... Pero sólo lo olvidé. Una tarde-noche al salir de mi gimnasio, dejé estacionada la camioneta que tenía a tres o cuatro calles, nunca hacía eso, siempre la estacionaba en frente, pero por un evento tuve que dejarla lejos; al caminar hacia la camioneta, sentí que una persona me seguía pero aún había luz, sólo guardé bien mis cosas y caminé más rápido, cuando de repente una camioneta verde, pickup se puso a lado mío, un tipo abrió la puerta, no pude ver su rostro porque todo sucedió muy rápido, o igual con el tiempo lo he bloqueado todo, y el que venía atrás de mí, me cargó y me metió a la parte trasera de la camioneta. Lo último que recuerdo porque es algo que intenté bloquear de mi mente por estos años, es ver un tatuaje como de "llamas" o "tribales", en un hombro muy tonificado y musculoso, sé que ustedes ya saben quién fue, y lo que sucedió. Pero todo eso ya es historia. En cierto modo corrí con suerte, no me mataron, después de lo que sucedió me volvieron a dejar en donde había dejado mi camioneta. Y todo eso lo olvidé. Pasó el tiempo, terminé la prepa, entré a la universidad y recuerdo que ahí no sufrí ningún tipo de acoso porque ante cualquier comentario vulgar, los ponía en su lugar, nadie se metía conmigo, pero vi cómo a muchas amigas les parecía gracioso que algunos compañeros las quisieran "nalguear". Las solía regañar y decir que se dieran su lugar, o así IBAN a creer los hombres que somos todas. Cuando entré a trabajar fue algo muy difícil, mi primer "empleo" fue en un despacho jurídico, me contrataron porque le daba "un aire fresco a la oficina"... Siempre acompañaba a los licenciados y me señalaban como su acompañante, no como pasante... Era trofeo que mostraban para obtener favores, y muy pronto comenzaron las insinuaciones, afortunadamente llegó un viaje inesperado que hice a Europa y con ese pretexto me pude escapar de ahí. En Europa, las cosas no fueron muy diferentes, un tipo en un bar fotografió mis nalgas, ahí mismo un hombre ya de 40 años aproximadamente me intentóv "seducir", sólo decía "Mexicana, I want your pussy"... Otro me robó un beso mientras nos fotografiaban, salí del lugar, todos veían muy normal ese tipo de acosos... Y lo peor es que todos eran deportistas. Cuando regresé a México, una de mis experiencias de acoso más traumante fue cuando entré a trabajar a las oficinas de un municipio, ahí había un área de asesorías gratuitas, y había más abogados hombres, así que tenía todos los días que lidiar con insinuaciones, "piropos" y una que otra invitación a tomar algo... Pese a todos los NO que pudiera decir, parecía que les daba risa que alguien les dijera que no, y más se aferraban... Recuerdo que uno de ellos veía un periódico y en él había una edecán en extremo exuberante, vestida de secretaria "sexy" pero estaba prácticamente desnuda... El licenciado la vio y mientras yo escribía informes, se acercó a mí, me aventó el periódico y dijo, tal vez deberíamos pedirte que vengas así a la oficina... De inmediato, me levanté, y le arrojé el periódico en la jeta, y le dije: " No sé con qué tipo de mujeres acostumbre relacionarse, pero a mí, me respeta, y no me pagan para aguantar a viejos pervertidos como usted"... Y fui a quejarme con el director de mi área, volví a correr con suerte, porque este "licenciado" ya tenía muchos problemas, y se fue, desapareció, a la semana regresó por su liquidación, y me ofreció una disculpa, no hubo más de ese trabajo, sólo demasiado acoso, entonces renuncié. Así he vivido y he sabido salir adelante pese a todo, pese a mis relaciones fallidas, en las que sufrí violencia, pues siempre dijeron que si me dejaban era porque yo era muy coqueta, o porque era una inmadura, pero siempre la del problema era yo... Por defenderme siempre, por no ser sumisa como esperaban. He vivido muchos acosos, unos no tan relevantes pero eso detona a los grandes acosos... En fin, ojalá un día pare esto, y que con mis experiencias reflexionen los hombres... Que detengan esto, y que inviten a otros hombres a dejar de hacerlo. Mientras tanto, a ellos, a los que se fueron, muchas gracias, por irse y por hacerme más fuerte. Y a ustedes gracias por leerme, me quitan muchos pesos de encima.

[*] La información puede ser consultada en el siguiente link:

https://disidenciasantipatriarcales.wordpress.com/2016/05/23/miprimeracoso-la-pederastia-en-cifras/