JUNIO 2016

La temida menopausia

Foto: Brenda Ayala/MujeresNet

María Esther Espinosa Calderón y Socorro Martínez Cervantes hablan sobre la menopausia: los estereotipos que hay alrededor de las mujeres que atraviesan este proceso natural, así como la desinformación que existe sobre el tema, que les impide vivirla sin mitos, ya que en la cultura patriarcal el final de la menstruación es asociada con el principio de la 'decadencia como mujeres'.

La mayoría de las mujeres le temen a la "menopausia", con sólo escuchar la palabra se estremecen y atemorizan. Se busca llamarla de otra forma más sutil: "Es que estoy con los trastornos de la Mesopotamia", o del "menosprecio". En este mundo patriarcal quién no ha escuchado: "Está histérica, porque está menopáusica", dicho como una ofensa. Asusta por la falta de información ya que todas hemos oído hablar de ella, pero conocemos muy poco de las implicaciones que tiene el fin de la etapa reproductiva, aunque muchos mitos y prejuicios la rodean porque se cree que es la antesala de la vejez, el principio de la decadencia como mujer, como si el valor de las mujeres estuviera en su juventud, belleza y capacidad de procreación.

No existen campañas que apoyen a que esta etapa tan importante sea vivida con toda la naturalidad, sin miedo, sin prejuicios, sin mitos, porque la palabra ¡menopausia! es sinónimo de muchas cosas: acabada, vieja, arrugas, gorda, irritabilidad, histérica, sequedad vaginal, piel reseca, bochornos, mal humor, falta de deseo sexual, incontinencia urinaria y frecuentes infecciones vaginales. "¡Déjala no ves que está menopáusica!", "¡Cómo se le ha agriado el carácter, de la nada se enoja!", " ¡Está de un mírame y no me toques, qué que bárbara!" Incomprensión por todas partes, hasta por una misma, pero nada que no tenga solución, con una terapia de remplazo hormonal según sea el caso, aunque a últimas fechas también este tratamiento es cuestionado porque se le ha asociado al cáncer de mama.

Es una etapa de la mujer de la que poco se habla, de la que poco se informa, de la que se vive como una calamidad, a la que hay que esconder o disimular. Algunas mujeres se quitan la edad: "No les diré cuántos años tengo, porque van a pensar que ya estoy vieja, acabada, menopáusica y que no sirvo para nada".

Pareciera que el cese de la menstruación fuera el fin del mundo: una catástrofe, llena de molestias y malestares por la falta de estrógenos. Una etapa en la que hace su aparición el abanico para mitigar los calores, en la que se baja la cara cuando viene el bochorno para que los/as que están cerca no se den cuenta: "¡Porque qué vergüenza!".

Por siglos se creyó y se sigue creyendo equivocadamente que el fin de la menstruación es un padecimiento por los síntomas que algunas mujeres padecen con la pérdida progresiva de la función de los ovarios, por la falta de las hormonas: irregularidades en la menstruación, taquicardias, irritabilidad, ansiedad, depresión, atrofia genital, alteraciones del piso pélvico, problemas cardiovasculares y osteoporosis, entre otros. Sin embargo, no es una enfermedad, sino un ciclo en la existencia de la mujer en la que se producen cambios biológicos y psicológicos cuyos impactos pueden reducirse mediante tratamientos de acuerdo a cada caso.

La menopausia llega entre los 45 y 55 años, con su vaivén de sentimientos y emociones como cuando la menarquia (primera menstruación), sólo que aquí se está avisando que el período reproductivo empieza a llegar a su fin, que los estrógenos responsables de le fecundación ya no cumplirán con su tarea. La menopausia, también, puede llegar de pronto por una cirugía de matriz y ovarios y con ella los síntomas se presentan de repente.

Algunas mujeres empiezan a aumentar de peso, el metabolismo se vuelve más lento. Puede ser que se menstrúe dos o más veces al mes, con sangrado abundante, o que el período no llegue. En esta etapa hay que tomar precauciones para evitar un embarazo por las mismas irregularidades de la regla.

En un mundo patriarcal, las mujeres afrontan la menopausia solas, a veces se comenta con amigas, los síntomas pueden ser iguales pero el sentir diferente. La forma como lo enfrenta cada mujer es único, debido a diversos factores, es más fácil que alguien con estudios y con trabajo busque soluciones a sus malestares; a quien vive en el campo, o en zonas marginadas, que no tiene recursos, que no tiene información o que carece de servicios médicos. Muchas se aguantan como lo hicieron sus antepasadas, sus madres, sus abuelas, "al puro valor mexicano". Los esposos o las parejas (al menos que sean mujeres), no están en la misma sincronía: cuando ella tiene calor, ellos tienen frío; cuando ellos tienen ganas, a ellas la libido no les responde, ese dolor de cabeza no es un invento, a veces sí un pretexto por la falta de ganas sexuales.

La menopausia es llegar a una etapa normal, natural e individual, aunque hay quienes la sufren por vanidad; pero con el tiempo la asumen y aprenden a vivir con ella. A romper con mitos, sobre todo sexuales, la vida debe de girar en torno a cosas más importantes que la belleza y la juventud y el tener hijos/as, que la sexualidad se puede disfrutar con mayor libertad. Si no se es candidata a una Terapia de Remplazo Hormonal, se deben de buscar alternativas, para evitar problemas cardiovasculares y la tan temida osteoporosis. Es necesario cuidar la dieta, hacer ejercicio, es un momento de plenitud de la vida, donde hay experiencias positivas y se debe gozar lo que se tiene, compartir la vida con quienes están al lado. Aunque se traiga manga corta cuando las demás personas portan suéter y querramos sacar el abanico para mitigar el calor o el sopor.