JUNIO 2016

Conversan sobre participación laboral femenina y pobreza en la vejez

Foto: Emma Blancas/MujeresNet

Investigadoras e investigadores urgieron legislar para combatir la pobreza femenina en la vejez y aumentar la participación en el mercado laboral.

Ciudad de México /MujeresNet.- Expertas y expertos conversaron sobre la participación femenina en el mercado, seguridad económica y pobreza en la vejez, así como una propuesta de renta básica para las mujeres, en la segunda jornada del ciclo de conferencias "Dónde trabajamos, en qué lo hacemos y cuánto ganamos las mujeres", realizado el 12 de mayo de 2016 en el Instituto de Investigaciones Económicas (IIEC) de la UNAM.

El investigador en ciencias económico-administrativas Armando Sánchez reveló en su trabajo "Participación laboral femenina y estructura de los hogares" que las mujeres al tener a cargo el cuidado de niños de 6 a 14 años u hombre adulto disminuyen su participación en el mercado laboral, la cual ha sido lenta: creció del 36.07% a 38.03% de 2005 a 2012.

Detalló que estos factores influyen en las decisiones de las mujeres de participar o no en el mercado laboral y quedarse en el hogar, sin embargo, también se encontró que cuando existe otra mujer adulta que apoye en el trabajo doméstico, su participación aumenta. Por la naturaliza de las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), tomadas para esta investigación, no se especifica si se trata de una empleada doméstica o de alguna mujer integrante de la familia, aclaró el experto.

Otro factor que influye en la inserción de las mujeres en el trabajo remunerado es el nivel educativo y las horas que las mujeres trabajan, informó el académico.

Propuso identificar las condiciones de tipo social, cultural o demográfico que impida la toma de decisiones de las mujeres y legislar para que no tengan restricciones tales como las guarderías, programas escolares y dirigidos a las actividades domésticas, además de cambios culturales donde los hombres participen en el trabajo doméstico.

Por su parte Isalia Nava Bolaños y Sebastian Jiménez, también investigadores del IIEC, a través de su trabajo "Seguridad social y pobreza en la vejez" urgieron legislar pues, según estimaciones, en el año 2050 esta población representaría el 21% del total de las y los habitantes del país.

El envejecimiento es mayormente femenino: 114 mujeres por cada 100 hombres en 2010, y en las siguientes décadas aumentará, sin embargo, lo hacen en condiciones de desventajas sociales (mala salud y analfabetismo) y económicas, ya que han adquirido pocos derechos de seguridad social del trabajo formal porque no han llegado a niveles educativos que les permitan tener profesiones que ofrezcan seguridad social, esto por los roles tradicionales asignados a las mujeres, que aun en edad avanzada siguen manteniendo, explicó la experta en desarrollo y políticas públicas.

Mencionó que uno de los retos que se debe resolver son los ingresos para cubrir costos de salud y de cuidados que la vejez implica, porque sólo 15% de las mujeres que tienen 60 años y más no tienen ingresos en comparación del 6% de los hombres de la misma edad. Dichos ingresos son por transferencia, es decir, proporcionados por familiares o programas de apoyo gubernamentales (60%) y sólo el 18% de las mujeres tienen pensión en comparación del 36.9% de los hombres. Panorama que coloca a las mujeres en situación de vulnerabilidad económica, aseguró la académica.

Para Nava Bolaños el futuro es "desalentador" porque el trabajo de cuidados ya no recaerá en las y los hijos, sumado al fenómeno de migración y el desarrollo profesional de las mujeres, y estima que el 4% de la población vivirá de jubilación; el resto lo hará de los apoyos que proporcione el gobierno, por ello aseguró que serán importantes las redes que se tejan entre las amistades y familias.

Como una respuesta a los salarios precarios que perciben las mujeres, la nula remuneración por el trabajo doméstico y la pobreza, la investigadora en ciencias económicas Patricia Rodríguez López propuso la renta básica universal, que por sus criterios de universalidad, individualidad, incondicionalidad y suficiencia, permitiría combatir la pobreza, la precarización del empleo y la emancipación de las mujeres, la juventud y la vejez, además tendrían acceso a fondos de ahorro para el retiro, mitigando así la pobreza en la tercera edad, como comentó su colega.

Sobre las críticas que recibe esta propuesta por ser costosa y un mal reparto del gasto publico, la investigadora sostuvo que actualmente hay una deficiente distribución del ingreso a nivel nacional y que al hacerse una organización fiscal se tendrían recursos para esta renta, como eliminar los 5 mil 904 programas sociales que son obsoletos, ejemplificó.

La renta básica universal ha tenido éxito en el estado de Alaska, fue propuesta en Suiza, en España en 2014 y en Finlandia será puesta a prueba en dos años, lo que significa un gran logro a nivel país. En México, de esta idea de la renta básica derivó el programa de apoyo económico para las personas adultas mayores que primero fue a nivel local (Ciudad de México) y luego nacional, finalizó.