MAYO 2016

Miguel de Cervantes Saavedra: 'libertario y feminista'

Foto: Emma Blancas/MujeresNet

Durante la lectura comentada también se mencionó a William Shakespeare, cuyas figuras femeninas en sus obras como Rosalinda, Porcia, Catalina y Lady Macbeth son quienes motivan la acción.

Ciudad de México /MujeresNet.- Marcela y Dorotea fueron algunos de los personajes femeninos independientes, insumisos, fuertes y decididos que iban en contra de las costumbres de la época en que fue escrito "El ingeniosos hidalgo Don Quijote de la Mancha", de acuerdo con la profesora Carmen Carrara y García, durante la lectura comentada "Leyendo a Cervantes y Shakespeare feministas", llevada a cabo el 23 de abril de 2016 en la Casa de las Humanidades de la UNAM.

Como parte de las actividades de la Fiesta del Libro y la Rosa 2016, la subdirectora de difusión de la Filmoteca UNAM recordó parte de la vida de Miguel de Cervantes Saavedra, a 400 años de su muerte, como principal influencia para crear figuras femeninas en su obra: su madre y sus hermanas vivieron carencias de todo tipo, sin embargo, lograron sobresalir.

Apoyó la tesis de que Cervantes se burla con su obra de los libros de caballería y de las doncellas pasivas porque muestra a mujeres reales con cualidades e imperfecciones al contrario de los libros ya mencionados, donde son una ilusión.

Como respuesta al empoderamiento masculino en el siglo XVII Cervantes dota de inteligencia, fuerza y valentía a las mujeres de su historia: Dorotea, "personaje inteligente", quien se viste de caballero para ser respetada en el campo, pero además se hace cargo de los bienes de su familia y sabe múltiples artes y oficios. Una "mujer independiente, trabajadora y que aumenta la riqueza de sus familia. Un personaje que sale del mundo de la época, del literario y del histórico", opinó.

Pero su carácter "libertario y feminista" se observa mejor en la pastora Marcela, cuyo discurso es calificado como el primer manifiesto feminista, donde sobresalta la libertad para elegir y amar y no someterse al deseo de un hombre narcisista, Grisóstomo: "Y, según yo he oído decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario, y no forzoso. Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza, obligada no más de que decís que me queréis bien? [...] Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos: los árboles de estas montañas son mi compañía; las claras aguas de estos arroyos, mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura".

Pese a que su actitud le hizo merecedora de calificativos como "basilisco", "la pérfida", "la ingrata", "una fiera", muy parecido a la realidad con las canciones de la actualidad, expresó Carmen Carrara, la pastora Marcela deshace poco a poco la amatoria pastoril: "Opta por vivir libre, se da el poder de la transgresión".

Otro de los personajes mencionados fueron Lucinda y Dulcinea del Toboso. La primera que al verse obligada a contraer nupcias con alguien a quien no ama, decide suicidarse, sin embargo, usa su inteligencia para aliarse con Dorotea para que no sea así... "no les contaré todo, léanla", invitó la funcionaria universitaria.

Por otra parte, Dulcinea se convierte en una figura necesaria para el caballero ya que gracias a ella nacen las aventuras de éste. El caballero la crea a la medida de sus necesidades, expresó la también asesora para la creación de bibliotecas infantiles.

Alberto Vital, titular de la Coordinación de Humanidades de la UNAM, declaró que William Shakespeare y Miguel de Cervantes fueron escritores y "grandes genios sensibles hacia el género", prueba de ello son los personajes del autor inglés como Rosalinda (Como gustéis), Porcia (El mercader de Venecia), Catalina (La fierecilla domada) y Lady Macbeth (Macbeth), figuras quienes motivan la acción en las obras de Shakespeare, y que también muestran una enorme simpatía del autor inglés por los personajes femeninos, que les sirven como mediación para protegerse de la censura de su época.

Esta lectura comentada estuvo dirigida por Malena Mijares y también contó con la presencia del doctor Enrique Graue Wiechers, rector de la máxima casa de estudios.