ABRIL 2016

La niñez que no festeja

Foto: Brenda Ayala/MujeresNet

María Esther Espinosa Calderón y Socorro Martínez Cervantes reflexionan sobre los tres recientes casos que se viralizaron en las redes sociales que dan cuenta de las violaciones a los derechos de la niñez, que van desde el bulliyng hasta la pedofilia, y denuncian que siguen sucediendo a la luz del día a pesar de los tratados internacionales firmados por México en este tema.

Como cada año los niños y las niñas esperan con alegría que llegue el 30 de abril porque saben que en sus escuelas los festejarán con rifas, concursos, regalos y golosinas. Si tienen la fortuna de seguir la celebración en su casa, recibirán algún regalo o paseo por parte de sus progenitores y /o de otras personas integrantes de sus familias. Sin embargo, el mejor regalo que la sociedad les debería asegurar, sin exclusión alguna, es que sus derechos no sean vulnerados por nada ni nadie, garantizando la permanente actuación del Estado y de sus autoridades, de la sociedad y también de sus familiares para salvaguardar su bienestar, pero en nuestro país ninguna de estas instancias cumple cabalmente su compromiso con su población infantil y lo constatamos a diario en infinidad de situaciones deplorables.

¿De qué futuro hablan las autoridades gubernamentales y la mayoría de los políticos en sus discursos de campaña cuando vociferan que trabajan por la niñez y futuro del país? A pesar de los tratados internacionales firmados por el gobierno mexicano para la protección de los derechos de los niños y las niñas, éstos se continúan violando y no de manera escondida ni secreta, sino abierta y descaradamente a la vista de todo tipo de gente. Gente común y corriente como usted, como yo, como cualquiera que transita la calle. Es muy probable que cada vez que un niño o una niña son víctimas de la trata de personas, de la venta de órganos, de abuso sexual, secuestro, pederastia, explotación laboral, desaparición forzada, maltrato, abandono, descuido, humillación o tortura hubo alguna persona testigo, cómplice u observadora que guardó silencio por miedo, indiferencia o cualquiera otra razón que una vez tolerada es muy posible que se repita otra y muchas más veces.

¿Qué clase de ciudadanía somos? ¿Qué clase de atrocidades en carne propia necesitamos vivir para reaccionar ante un hecho que daña a una persona indefensa? Actualmente con el uso de las redes sociales nos enteramos de transgresiones a menores a veces tomando partido mediante juicios que repudian el hecho, se burlan de él, lo gozan o lo ignoran. En fechas recientes tres videos subidos a internet provocaron indignación entre la sociedad: el de la niña scout, bañada con refresco por un grupo de adultos y menores; el del canadiense desdentado que besa en la boca a dos menores de no más de cinco años y el del hombre que es grabado en un restaurante alzándole la falda a una pequeña y tocándola.

En el video de la niña scout, de apenas unos cuatro años, se ve cómo es humillada por la líder del grupo y sus compañeros y compañeras, que en una supuesta novatada, le vacían varios refrescos sobre su cabeza sin importarles el llanto de la pequeña. La "ladybulliyng", como la llamaron en las redes sociales, fue la primera en echarle el líquido gaseoso e incitar a los y las demás a hacer lo mismo. Se escuchan voces de adultos que no hacen nada por detener la agresión. Todo durante una actividad pública seguramente realizada con anterioridad en muchas otras ocasiones y hasta legitimada a los ojos de quienes lo presenciaron.

En el otro video grabado en la costera Miguel Alemán de Acapulco, el domingo 27 de marzo, se ve a un hombre de más de 60 años cerca de dos niñas de entre cuatro y cinco años de edad a quienes había besado en la boca. Se oyen los reclamos del ciudadano que lo vio y acusa al adulto mayor de pedofilia.

Están dos policías y se acerca un sujeto de playera roja presuntamente padre de las niñas a quien indignado, el hombre que graba el video, le pregunta: "¿Por qué permite que esté besando a sus hijas en la boca? ¿Por qué lo permites? ¿Te está dando dinero?" El padre ha visto lo que este tipo les hizo y no le da importancia.

El canadiense justifica sus acciones y dice que es normal, que son sus amigas, que desde tiempo atrás lo hace, que les gusta a ellas y a él también. Vuelve a besar a una de las pequeñas en la boca quien se limpia los labios inmediatamente con desagrado.

El 4 de abril, dictan auto de formal prisión a Walter Zuck, nombre del canadiense acusado de abuso sexual y corrupción de menores. Durante su declaración preparatoria el extranjero se justificó diciendo que daba regalos, dinero y despensas a las niñas y a sus padres porque son pobres. Las menores se encuentran bajo el resguardo del DIF de Acapulco, pero su seguridad y bienestar no lo estará en adelante porque su entorno no cambiará y la protección del Estado se queda corta en la mayoría de los casos junto con una ciudadanía que sigue dudando entre hacer y no hacer.

En otro video que enfureció a quienes lo vieron, se observa a un hombre, dos mujeres y una niña consumiendo alimentos en un restaurante de Villahermosa, Tabasco. El sujeto tiene a la pequeña arriba de sus piernas y la empieza a tocar por debajo de su vestido. No lo detuvo el hecho de estar en un lugar público y frente a dos mujeres, que según las redes sociales eran la madre y la abuela de la niña, y que al parecer no se percatan de lo que está sucediendo.

El 11 de abril, la Fiscalía General del Estado (FGE) de Tabasco informó que fue identificado el presunto pederasta, quien es el padre de la menor y responde al nombre de Juan Vicente Hernández León. Fue localizado y detenido cuando se transportaba en un autobús ADO en la carretera México-Puebla, fue trasladado a Villahermosa, Tabasco en calidad de presentado; tras rendir su declaración fue liberado y ahora es buscado por la ley.

Sólo tres casos de los miles que existen son prueba irrefutable de la impunidad que deambula por doquier atentando contra menores de edad, pero también contra adultos mayores, personas con capacidades diferentes, mujeres y hombres de todas las edades. Gracias a las personas que grabaron estos incidentes y los subieron a las redes sociales, se conocieron las situaciones de peligro a las que estamos expuestas todas las personas. ¿Cuántas veces habrá realizado el mismo ritual la "ladybulliyng" a otras y otros infantes? ¿A cuántas niñas más habrá besado y tocado el sexagenario canadiense? ¿A cuántas menores más de su familia o ajenas habrá hecho lo mismo el hombre del restaurante? Las mujeres tenemos que visibilizarnos, hablar, opinar, denunciar, pero la sociedad mexicana en su conjunto también tiene esa tarea para desarrollarla al cien por ciento en las circunstancias que se topa a diario.

¿Esa niñez es la que festejamos el 30 de abril? Esa niñez difícilmente tendrá un mañana feliz, seguro, con futuro.