Maestro en Comunicación y Antropología (UNAM). Docente e investigador de temas de semiótica, género y masculinidad, e identidades y cambios culturales.
Adiel Martínez Hernández reflexiona sobre los contenidos que circulan en las redes sociales, que son usados para interpretar el mundo y que provoca que mujeres, y hombres en su mayoría, emitan opiniones violentas sobre temas como el acoso en el transporte público o la violación, en los que las mujeres son revictimizadas. El columnista llama a reflexionar sobre la interpretación equivocada y hace una invitación a las y los usuarios de las redes sociales.
Las redes sociales se han convertido en el espacio que permite identificar al instante las tendencias de la opinión pública, así como los nuevos sentidos que las personas están construyendo sobre los temas de actualidad. El formar parte de alguna red social implica la idea de compartir los puntos de vista personales con una multitud alrededor del mundo. De no ser así, se mantiene el contacto virtual con amigos y familiares que reiteran costumbres y creencias que se adquirieron por relaciones cara a cara.
De los múltiples temas que se pueden hallar en las redes sociales cobra importancia aquel que tiene que ver con las relaciones de género que estamos viviendo hoy día. Sobre todo las polémicas que se establecen entre mujeres y hombres por los contenidos que se difunden en memes, postales, fotografías y videos que circulan por internet. En estos no solo podemos identificar las representaciones de género que siguen formando parte de los esquemas culturales de las personas, también podemos ver cómo buena parte de los miembros de las redes sociales las siguen teniendo como válidas y utilizándolas para su interpretación de los hechos del mundo.
Tres acontecimientos recientes son ejemplo claro de lo expresado anteriormente. Primero está la confusión entre celebración y conmemoración que se da sobre el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Las opiniones en las redes sociales se dividen entre quienes hacen de este día un festejo que celebra las cualidades femeninas para distinguirlas como seres especiales diferentes a los hombres y exige de estos la reproducción del rol tradicional de respeto, amor y protección. Por otro lado están aquellas activistas que hacen del 8 de marzo un día de conmemoración de todas aquellas mujeres que han participado en los movimientos feministas y aprovechan el espacio de las redes sociales para continuar la lucha. Para estas últimas está el rechazo y la indiferencia de muchos hombres y mujeres. La consideración de que su movimiento es exagerado y que la situación de las mujeres no es tan lamentable como ellas sostienen.
El segundo hecho es el relacionado con el caso de la agresión sexual sufrida por una menor llamada Daphne cometida por cuatro sujetos conocidos como los Porkys del estado de Veracruz. El poder político y económico de los padres de estos cuatro individuos ha retardado que sean sometidos a los procesos penales correspondientes. Pero lo sobresaliente ha sido nuevamente la polémica desatada en las redes sociales en torno a este suceso. De cómo la opinión pública se divide entre quienes estigmatizan a la víctima culpabilizándola de la violación y aquellas personas que se movilizan políticamente para que al menos en este caso el poder judicial de Veracruz imparta justicia. Lamentablemente son más sujetos masculinos a los que podemos identificar atacando a la víctima y muy pocos apoyando a las mujeres activistas que buscan justicia.
Lo mismo sucede en este tercer acontecimiento que se refiere a una denuncia hecha en las redes sociales por una joven que fue atacada sexualmente en el Metro de la Ciudad de México. El ataque fue tal que el sujeto eyaculó sobre su pantalón. Avergüenza la ola de comentarios ofensivos y de culpabilización que se volcaron sobre la joven, que lamentablemente muestran el nivel de machismo y misoginia que prevalece en la sociedad. Incluso hubo mensajes (tuits) de mujeres que le cuestionaban el por qué no se había subido al vagón asignado para mujeres. Haciendo ver que era ella quien había cometido el error.
Espero que la capacidad de las redes sociales de hacer viral un tema o una información sirva para mostrar que muchas de las nociones que tenemos sobre el sistema de género son equivocadas y requieren modificarse si queremos alcanzar una sociedad más equitativa en cuanto a las relaciones de género. Para ello hay que escuchar todas las voces, dándoles oportunidad a las y los activistas del feminismo y los derechos humanos de presentarnos sus alternativas para construir nuevos significados de los roles femeninos y masculinos que eviten la manifestaciones de violencia y agresión en las redes sociales. Por ello, cada que en tus redes sociales aparezca una información de denuncia o de divulgación de información sobre cuestiones de género, tómate el tiempo de leerla, de reflexionarla, de comentarla y difundirla para que junto con tus seguidores o amistades virtuales vayan apropiándose de esos contenidos que se requieren para alcanzar la equidad social.



