Foto: Emma Blancas/MujeresNet
La doctora Luciana Ramos Lira sostuvo que la respuesta institucional es fundamental para que persista o desaparezca el malestar en las mujeres, por ello se deben hacer políticas públicas para que toda la población tenga acceso a atención, principalmente la niñez y la juventud, además de investigaciones que tomen en cuenta la raza, la etnia y la edad, ya que en México son insuficientes.
México, D.F. /MujeresNet.- La pobreza junto con los episodios de violencia presentes o pasados por parte de familiares o de las instituciones son factores determinantes en la salud mental y emocional de las mujeres, sostuvo la doctora Luciana Ramos Lira en la mesa "Violencia de género, salud mental y emocional de las mujeres", como parte del Foro "La salud mental y emocional, un derecho fundamental para las mujeres de la ciudad de México", realizado el 29 de octubre de 2015 en la Asamblea del Distrito Federal.
La también investigadora en ciencias médicas explicó que las consecuencias negativas de la violencia sexual en la etapa de la niñez de las mujeres son que no logran un buen desarrollo social al afectar su conducta y se relacionan con personas violentas, además de que tienen altas probabilidades de sufrir trastornos mentales y emocionales en la edad adulta.
Reveló que en algunos casos de fibromialgia hay antecedentes de violencia sexual en la infancia, además de que hay una tasa de 2.4% mayor de alteraciones psicosomáticas en comparación con quienes no están expuestas a este abuso, y a pesar de las terapias, tienden a experimentar trastornos en edad adulta y sus efectos se vuelven crónicos.
La doctora en psicología aclaró que en la salud mental no sólo intervienen los factores individuales, sino también sociales y que "la ausencia de algún trastorno no significa buena salud mental". Explicó que las mujeres minimizan u ocultan sus malestares cuando acuden con las y los psicólogas/os ya que temen la estigmatización.
Por ello, sostuvo, la respuesta institucional es fundamental para que persista o desaparezca el malestar en las mujeres. Y a pesar de que en la ciudad de México hay centros de atención médica, en los estados no hay, por ello se deben hacer políticas públicas para que toda la población tenga acceso, principalmente la niñez y la juventud.
Asimismo, llamó a sus colegas a diagnosticar debidamente y no recetar algún fármaco por cualquier malestar: "Hay que saber medicar, no todo malestar es patológico, pero puede producir sufrimiento", expresó.
Sobre los pendientes en el tema de la salud mental y emocional de las mujeres, la también profesora de la UNAM subrayó que hay un sesgo en investigaciones sobre salud mental y emocional, ya que la mayoría se enfoca en hombres y descarta variables importantes de las mujeres como la forma en que perciben las terapias o viven las adicciones, lo que supone una complejidad que debe ser abordada por nuevos estudios que incluyan la raza, la etnia y la edad, ya que en México son insuficientes.
Precisó que diversos estudios psicológicos concluyeron que las mujeres son más proclives a los trastornos de personalidad y de alimentación, además de que son más graves como la ansiedad, los relacionados con el estado de ánimo o uso de sustancias.
Es importante cambiar los estereotipos de género, visibilizar la violencia contra las niñas y mujeres y sus efectos en la salud mental y emocional. Más allá de ser una decisión personal o de las mujeres, la salud emocional y mental es de toda la sociedad, concluyó.


