NOVIEMBRE 2015

Mujeres ¡aguas con la osteoporosis!

Foto: Brenda Ayala/MujeresNet

Ma. Esther Espinosa y Socorro Martínez abordan el tema de la osteoporosis, que afecta principalmente a las mujeres después de la menopausia y durante la tercera edad, y denuncian la poca difusión y atención que se le da a la enfermedad. Las autoras invitan a realizarse chequeos periódicos a fin de evitar lesiones, incluso la muerte, ya que se augura una epidemia de este padecimiento en los próximos años.

Desde 1996 diferentes países designaron el 20 de octubre para conmemorar el Día Mundial de la Salud.Ósea, también conocido como Día Mundial de la Osteoporosis, aunque a decir verdad la fecha no ha tenido, en casi 20 años, la resonancia ni la difusión suficientes para impactar en la población mexicana -como es su intención- y concientizar sobre esta enfermedad silenciosa que afecta principalmente a las mujeres después de la menopausia y durante la tercera edad.

Se trata de una enfermedad a la que no se le ha prestado la debida atención ni en campañas ni en esfuerzos de prevención por parte de las instituciones de salud que parecen enfocarse exclusivamente a hacer eco de la lucha contra el cáncer de mama (19 de octubre) en estas fechas y rezagan otras luchas que también amenazan a las mujeres hacia un futuro de decadencia e inmovilidad.

De acuerdo con el estudio Epidemiología, costos e impacto de la osteoporosis en 2012, el cual se puede consultar en la página web de la Asociación Mexicana de Metabolismo Óseo y Mineral A.C. (AMMOM) [1], una de cada dos mujeres mayores de 50 años sufre una fractura osteoporótica en algún momento de su vida y se ha comprobado que por esta enfermedad tienen que permanecer hospitalizadas por periodos más prolongados que por otras enfermedades como la diabetes, el infarto de miocardio y el cáncer de mama.

Esta investigación elaborada por la Fundación Internacional de Osteoporosis señala que en los países de América Latina, incluyendo a México, la mayoría de las personas que sufren osteoporosis no tienen acceso a una atención adecuada, debido a que la osteoporosis con frecuencia no se diagnostica, ni siquiera después de que las personas son tratadas por fracturas porque la enfermedad permanece desapercibida por los profesionales que atienden fracturas por fragilidad.

De ahí que es probable que muchas mujeres ignoren que son parte de esta estadística porque: "En México no hay programas nacionales orientados a la detección y el tratamiento de la osteoporosis en grupos de alto riesgo. Tampoco existen programas disponibles para asistir a médicos de atención primaria en la detección o la prevención de la osteoporosis y fracturas secundarias o para lograr una mayor concientización pública de la enfermedad"[2]

Añade que "las herramientas de diagnóstico (densitometría ósea central) generalmente no están disponibles en las instituciones de salud públicas y privadas de México. Solo 25% del equipo disponible se encuentra en instituciones de salud públicas que cubren a la vasta mayoría de los mexicanos". [3]

Expertos como el Dr. Víctor Mercado Cárdenas, actual presidente de AMMOM, coinciden en que no es exagerado señalar que la prevención de la osteoporosis y el cuidado de nuestros huesos debe comenzar desde que estamos en el útero y continuar por el resto de la vida, ya que nuestros huesos son como la estructura de una casa (nuestro cuerpo) y deben conservarse fuertes para que resistan toda la vida de la persona, lo malo es que los huesos se van desgastando, adelgazando y volviéndose porosos y propensos a sufrir fracturas dependiendo de la alimentación que recibimos desde la lactancia, el ejercicio físico que hagamos y la movilidad que tengamos conforme a nuestro estilo de vida.

En principio, genéticamente heredamos de nuestros padres una determinada composición de nuestros huesos y puede ser que desde ahí adquirimos una estructura inadecuada o deficiente señaló el especialista. Por ejemplo, el riesgo de que una madre con bajo nivel de vitamina D traiga al mundo un bebé con bajo nivel es 17 veces más probable.

Si desde la infancia tenemos una alimentación rica en calcio y vitamina D, además del hábito del deporte aeróbico iremos fortaleciendo, ya no la genética del hueso, pero sí la estructura de la masa ósea. Si por el contrario, en la adolescencia empezamos a fumar y a beber alcohol en vez de hacer deporte frenaremos el desarrollo de los huesos y llegaremos con un déficit a los 30 años, que es la edad para alcanzar el máximo nivel de masa ósea que hayamos logrado formar. A partir de los 31 años las mujeres perdemos 1% de masa ósea cada año hasta llegar a la menopausia a partir de la cual, esta pérdida se incrementa de 3 a 5% en los cinco años posteriores para las mujeres que no toman hormonas, en tanto que el tratamiento hormonal ayuda a frenar esta pérdida para que se mantenga en 1% pues la merma es inevitable.

Así pues, todo lo que se haga desde el nacimiento hasta los 30 años para fortalecer los huesos será crucial y todo lo que se realice después para frenar o retrasar el debilitamiento de los huesos determinará a cuál grupo de mujeres perteneceremos.

Se ha demostrado que a los 70 años de edad llegamos cuando mucho con 40% de la masa ósea que tuvimos a los 30 años, así que imaginemos cuál será la condición de las personas que son fumadoras y tienen una pérdida de concentración mineral en los huesos mucho más rápida que aquellas que no lo son.

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa porque no nos damos cuenta que la padecemos y se diagnostica solamente a una tercera parte de las personas (las que tienen fracturas con dolor) pero hay dos tercios que no tienen síntomas ni dolor aunque probablemente ya tengan fracturas.

Esto ocurre porque sólo las fracturas traumáticas generan dolor incapacitante e inflamación. Las que no lo son significa que el hueso no se rompe de lado a lado sino que la estructura del hueso ya no tiene todas las varillas horizontales ni verticales que debería tener. Este tipo de personas se lesionan o se tuercen sin que se caigan o golpeen porque tienen los huesos debilitados. Esto no quiere decir que todas las personas que se fracturan tienen osteoporosis, aclaró el presidente de AMMOM durante la Clínica del Climaterio impartida recientemente en el Hospital Dalinde.

También puntualizó que la densitometría mide los gramos por centímetro cuadrado de minerales que tiene el hueso, pero no valora cómo están distribuidos, por eso dicho estudio brinda un valor de referencia que no se puede tomar como diagnóstico definitivo de la enfermedad como mucha gente cree.

Lo más importante para prevenir la osteoporosis es cuidar la masa ósea desde pequeños. Toda mujer a partir de la menopausia debe tomar hormonas o sustituirlas conforme le indique su médico si tuviera alguna contraindicación para evitar la reducción de la masa ósea que avanza rápidamente los cinco años subsecuentes cuando se omite el reemplazo hormonal.

Las mujeres tenemos cuatro veces más osteoporosis que los hombres y las fracturas más comunes por edad son la de antebrazo, de muñeca entre los 40 y 50 años de edad. Luego la de vértebra y por último la de cadera, pero si se produce la fractura del antebrazo ¡aguas! Porque aumenta el riesgo de lesionarse también la vértebra y posteriormente la cadera, de modo que se debe evitar la primera para detener la cascada de las posteriores que pueden inhabilitar y causar la muerte.

Las mujeres que no han tenido fracturas es conveniente que se hagan una radiografía lateral de la columna dorsal y lumbar para corroborar que no las tengan. Este tipo de estudios deben realizarse cada dos años y también es recomendable que se practiquen el análisis de 25 hidroxivitamina D para saber cuánta deficiencia tienen de esta vitamina y la compensen ingiriendo la dosis necesaria, ya que los problemas visuales y auditivos que propician las caídas, así como la resequedad y envejecimiento del cerebro que genera la pérdida del equilibrio se deben precisamente a la falta de vitamina D.

Otra recomendación es evitar el sobrepeso que afecta actualmente a 72% de las mujeres. Aunque la ingesta de hormonas provoca retención de líquidos ocasionando en los primeros seis meses del tratamiento aumento de 2 y 3 kilos, esta alza es transitoria y el líquido se puede bajar fácilmente.

Quienes ya tienen diagnóstico de osteoporosis deben seguir su tratamiento, con la intervención tanto del traumatólogo como del ginecólogo y a veces es pertinente consultar a más especialistas.

El sedentarismo, la mala alimentación, la obesidad infantil y factores estructurales como la extrema pobreza que enfrenta gran parte de la población en México permiten augurar una epidemia de osteoporosis en los años venideros y las mujeres seremos las más perjudicadas.

Referencias:
[1] www.ammom.mx
[2] Estudio Epidemiología, costos e impacto de la osteoporosis en 2012 elaborado por la International Osteoporosis Foundation.
[3] Clark P, Carlos F, Martinez JLV (2010) Epidemiology, costs and burden of osteoporosis in Mexico. Arch Osteoporos Published online. doi: 10.1007/ s11657-010-0042-8