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Feminismo para amantes




Foto: Brenda Ayala/MujeresNet


Por Gabriela Revueltas Valle
Jefa de departamento del Instituto Federal Electoral(IFE)

La autora hace una reflexión sobre el sexo y el aprendizaje del mismo, planteando que desde el feminismo se busca la igualdad entre amantes eliminando cualquier tipo de opresión en las relaciones erótico-afectivas.

Las identidades de género construidas, tal como las conocemos, las de mujeres, hombres y de las personas con diversas preferencias sexuales, coinciden, entre muchos aspectos, con uno en particular: la dimensión afectiva que domina gran parte del tiempo de nuestros días y de sus noches. A lo largo de los ciclos de la vida las decisiones sobre nuestro afecto son determinantes para la familia que construimos y con la que vivimos, esto también forma parte de nuestras identidades y de los roles. La dimensión afectiva, en este sentido, significa una parte de nuestras motivaciones personales para la vida cotidiana. A veces nos va bien, a veces no tanto y hay mucho por aprender y mucho por comprender para acompañarnos con la pareja en el tránsito por el mundo.

Para saber cómo son los hábitos de las relaciones sexuales no hay información estadística detallada sobre hábitos, prácticas o mayores detalles sobre la actividad sexual de la población mexicana. Sin embargo, podemos permitirnos la pregunta: ¿Cómo son nuestros roles en las relaciones sexuales? La sexualidad vista como medio para la reproducción de la especie y de la fuerza de trabajo mantiene su fuerza por sobre el placer. ¿En dónde queda el placer para las mujeres? Ojo, no estoy privilegiando la figura del matrimonio, quiero expresar que los hombres también requieren de una salida, una posición que no solo los mantenga como la única parte en la pareja con mayor potencial sexual y constante virilidad y, en ese sentido, simbolizando al que habla más fuerte o que sostiene el rol de poderoso y proveedor. ¿En dónde queda el placer para las mujeres si no alteramos las actitudes pasivas frente a las relaciones en donde pueden desarrollarse y sentirse como iguales? ¿Cómo son las relaciones sexuales de parejas que se ven como iguales? Los hombres, se comprueba desde distintas fuentes, también son sujetos de deseo y de afecto.

Somos herederas/os de la reglamentación de la sexualidad a través del matrimonio, del ejercicio de la prostitución, la abstinencia y el adulterio, y vemos las transformaciones con el incremento de mujeres económicamente autosuficientes, que eligen la maternidad sin el padre, o que se ven en necesidad de vivir solas con sus hijas/os por migración, pobreza, violencia, abandono o violaciones (formas de misoginia) o mujeres que se divorcian o que optaron, simplemente por no tener hijas/os. ¿Cómo es su sexualidad? ¿Solamente dentro del matrimonio existe el sexo cotidiano?

En cuanto a los escasos datos sobre las prácticas en la vida sexual, tenemos que según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición en México (ENSANUT, 2012) [1], el 91% de las mujeres y los hombres adultos han tenido una vida sexual activa; de ahí el 51% de los hombres y el 66% de las mujeres señalan no haber usado ningún método anticonceptivo en su primera relación. ¿Estará aquí simbolizada la experiencia con el fin único de la procreación? Los métodos anticonceptivos comúnmente empleados por los hombres es el condón, 45% y los métodos hormonales son usados por el 2% de ellos. Ahora, hay que espantarse, solo el 27.4% de las mujeres suelen utilizar condones y los métodos hormonales los aplican 4.2% de ellas. El 31% de las mujeres encuestadas, de entre 20 a 49 años, han tenido al menos un embarazo. Durante 2012 el 31.2% de mujeres entre 15 a 19 años iniciaron la vida sexual, del total de mujeres adolescentes el 82% tienen conocimiento sobre el uso del condón. Pero regresemos, durante el encuentro sexual tenemos poca información que nos permita conocer cuáles son los roles que solemos representar, la procuración del orgasmo en mujeres y hombres, por ejemplo; aquí abro la invitación a reflexionar sobre la forma del placer, cuáles son las prácticas de alcoba que acostumbran y que permiten incorporar la autocrítica sobre el placer individual y de pareja como iguales. Es inevitable recordar aquella parte de la película "The Wall" en la parte de la animación que representa a una flor que se transforma violentamente para representar una vulva que devora y somete al otro, lo recuerdo a fin de transmitir que en el sexo las mujeres no siempre son vulnerables y los hombres no siempre serán los responsables del placer femenino, la simbolización del poder de uno sobre otro también es representada en el sexo; el camino es largo y sabemos muy poco sobre la capacidad sexual de los seres humanos ya que representa una actividad repleta de significados, secretos y mitos, además de ser una actividad completamente incrustada en la vida privada y con base en la experiencia personal.

Cómo nos sentimos frente a nuestro placer sexual mujeres y hombres tiene que ver también con nuestro trabajo, es parte de la vida cotidiana y de la relación que establecemos entre la satisfacción y la frustración. Entre mayor sea la frustración laboral [2] mayor espacio existe para depositar la concentración en el sexo y si nuestra frustración tiene como fuente la rigidez del matrimonio, la energía sexual o la sublimación es todavía mayor. Sin embargo, en este texto quiero subrayar que el sexo es visto como la máxima expresión del deseo de estar juntos, de ser amada/o, tocada/o, besada/o, acariciada/o (de ahí lo profundamente violento que es el sometimiento, abuso, acoso en este sentido). El sexo, simboliza la máxima expresión del deseo de estar juntos con el cuerpo y demostrarlo.

La vida afectiva y los roles asignados para el trabajo están iluminados por la desigualdad y la opresión, sobre dicha condición tenemos suficientes evidencias empíricas disponibles, y depositamos una parte importante de nuestras conductas a través de los símbolos, por ejemplo, no me comporto del mismo modo como empleada que como madre o hija o esposa y mis relaciones con hombres dependen del rol bajo el cual entra en interacción, si es un amigo, el jefe, un tío, o si es homosexual. ¿Vida afectiva y feminismo son una conjunción digna de debate interno y con los demás? Dice Coral Herrera, "las relaciones superficiales que establecen a menudo las personas se basan en una idealización del otro que luego se diluye como un espejismo. En realidad las personas a menudo no aman a la otra persona por como es, en toda su complejidad, con sus defectos y virtudes, sino más bien por cómo querría que fuese. El amor es así un fenómeno de idealización de la otra persona que conlleva una frustración; cuanto mayores son las expectativas, más grande es el desencanto." [3] Tener estos puntos de crítica nos permitirán reflexionar sobre las posibilidades para relacionarnos con una pareja, imposible desterrar la idealización, es un proceso psicológicamente inevitable, sin embargo, puede ser anclado cotidianamente en los vínculos que emprendemos para amar, para valorar en concreto si es que realmente la convivencia con la amada o el amado es agradable, deseable, erotizable en igualdad de condiciones.

Las relaciones sentimentales (para referirnos al vínculo erotizado) y el feminismo representan una discusión válida: ahí también es posible desterrar la opresión de unos sobre otros, de resolver la vida sin competir por ocupar el lugar del privilegiado, de esforzarnos por sentirnos como iguales. En la práctica de la sexualidad esto también es una gran posibilidad, acercar nuestras preferencias y formas para el disfrute en igualdad, pues no existe nada que defienda que uno u otro, una u otra requieran mayor cantidad de afecto, contacto o amor. Pero pensemos detenidamente, parafraseando a Herzen: desmantelar el patriarcado símbolo por símbolo, hará de las mujeres y los hombres la igualdad entre ellos. Es decir, el feminismo como herramienta crítica ofrece como posibilidades, primero, hablar de lo importante que es la satisfacción sexual en nuestros días y cómo ahí también es posible la igualdad entre amantes.

El aprendizaje sexual puede ser una herramienta crítica desde lo individual para contrarrestar los arreglos de una pareja, el aprendizaje individual sobre la idea del objeto sexual, posicionado en el cuerpo de las mujeres, es una posibilidad para ambos roles, no es necesario proyectar el placer a partir del sometimiento ni tampoco en el servilismo. Las posibilidades pueden partir de la experiencia de aquello que se puede comunicar y lo que puede favorecer el placer mutuo para expandir el deseo de estar juntos con el cuerpo. Estar juntos con el cuerpo es una opción sin pretender la dominación y puede ser útil para comprobar que mujeres y hombres son iguales en las necesidades afectivas y económicas.

Lecturas para ser consultadas:

Noemí Quezada, "Sexualidad mexicana":
http://www.journals.unam.mx/index.php/antropologia/article/view/24192
Coral Herrera, "El amor romántico como utopía emocional": http://nuriavarela.com/el-amor-romantico-como-utopia-emocional/
Herzen, M. que afirmaba que "desmantelar la Bastilla, piedra por piedra, no hará de los presos hombres libres". En Isaiah Berlin. Pensadores rusos . Fondo de Cultura Económica, México, 1978, página 185.
ENSANUT (2012) http://ensanut.insp.mx/

Notas:

[1] ENSANUT (2012) http://ensanut.insp.mx/
[2] Silvia Federici, "Por qué la sexualidad es un trabajo" (1975). Se puede consultar electrónicamente en: http://seminariodefeminismonuestroamericano.blogspot.mx/2013/10/por-que-la-sexualidad-es-un-trabajo.html
[3] Coral Herrera, "El amor romántico como utopía emocional": http://nuriavarela.com/el-amor-romantico-como-utopia-emocional/






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