
| |
Somos #132 y el boumerang mediático...
Tweet
Por Josefina Hernández Téllez
Periodista, investigadora en estudios de género, profesora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH)y la UNAM, y responsable del grupo de investigación de Género y Comunicación de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC).
* El tan temido Frankeistein tecnológico existe, es real, nos advierte la columnista, y los poseedores de los medios no saben cómo combatirlo.
A pocos días de las elecciones federales, muchos menos de los que quisieran candidatos como Enrique Peña Nieto y su equipo de campaña, saltó la liebre de donde menos se esperaba: jóvenes universitarios de una universidad privada...
Como quiera que sea, esto causó alegría a la sociedad mexicana toda y representa una bocanada de aire fresco en un clima caldeado por la violencia, la incredulidad, la incertidumbre y una insultante manipulación mediática...
¿De dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? y ¿Por qué se dio esta respuesta contundente pero sorpresiva?
La primera respuesta oficial desatinada y apresurada: un grupo de 131 jóvenes, "acarreados" por simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador, candidato del Partido de la Revolución Democrática, boicotearon la visita de Enrique Peña Nieto.
La respuesta no se hizo esperar. Estudiantes de la Ibero, con credencial y número de cuenta en mano, grabaron su rostro, su protesta y lo hicieron circular por las redes:
Somos mexicanos informados y organizados que soñamos despiertos. Cuando los medios lo callan, nosotros gritamos. No somos porros ni acarreados. Si algo nos entrenó para hacer esto, fue la indignación y la injusticia.
Protesta que generó un movimiento universitario juvenil conocido como Somos #132, que ha sumado universidades públicas y privadas, cuyo objetivo es compartir esta energía que tenemos, estos sueños, esta indignación. Algunos quieren marchar, otros informar, otros escribir, otros organizar – pero todos necesitamos saber que no estamos solos, e inspirarnos con esta energía.
Este mensaje sin precedente ha ido creciendo y ha sorprendido gratamente. La razón fundamental aún no se acaba de entender, pero lo cierto es que la bondad tecnológica de las redes está confirmando que la sombra de los medios y las nuevas tecnologías también están generando una fuerza luminosa, tan potente y equivalente a su parte oscura.
Hace cuatro décadas, Isabel Newman formuló la teoría de la "espiral del silencio", una corriente subterránea que corre y alimenta una creciente y oculta opinión pública que se perfila y manifiesta de manera sorpresiva y contundente ante factores no contemplados pero que impactan las predicciones electorales.
Ésta es una posible explicación a esta movilización juvenil, fresca, que seguramente está haciendo repensar y replantear las campañas. Aunque la respuesta priísta electoral ha sido torpe al grabar mensajes de jóvenes que se manifiestan por su candidato.
Otro punto que mueve a la reflexión sobre este movimiento es ¿por qué fueron estudiantes de universidades privadas y no públicas (como la UNAM) los que desataron la protesta y la interpelación?
Invariablemente otra posible respuesta es que es un hecho que la inconformidad de este sector social se ha ido cocinando a lo largo de las crisis económicas, inauguradas en la década de los ochenta. Fenómeno social que ha llevado a la paulatina pauperización de la sociedad toda, pero que cada vez más está desdibujando a la clase media y las aspiraciones de movilidad social que vivimos de 1940 a 1980, aproximandamente.
Esta generación de jóvenes, por tanto, ha crecido escuchando crudas realidades sobre cómo las políticas neoliberales han cancelado oportunidades, han alimentado la descomposición social y con ello a industrias criminales como el narcotráfico y el secuestro. En lo personal están viendo canceladas aspiraciones y posibilidades. Son hijos de los hijos de la crisis y sumado esto si además tenemos a unos medios corrompidos y comprometidos, como parte de la ciudadanía, esto les ha llevado al hartazgo y a la movilización. En este país quienes hicieron posible la independencia y la revolución fueron las clases ilustradas. Quienes hoy están interpelando al poder hoy tienen acceso al conocimiento y a la tecnología, de ahí la importancia y gravedad para sus interlocutores.
El tan temido Frankeistein tecnológico existe, es real, y los poseedores de los medios no saben cómo combatirlo. La forma de llevar y nutrir los medios de comunicación es hoy un boumerang mediático, queda en la sociedad toda encauzarlo para revivir la política en pro y a favor de todos, la responsabilidad es de las generaciones que les anteceden. La moneda está en el aire...




