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Ser mujer y estar sana (Sexta de siete partes)
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Por Patricia Karina Vergara Sánchez
Feminista, periodista y profesora
* En esta sexta y penúltima entrega de "Ser mujer y estar sana", la autora aborda una gran verdad poco cuestionada: la salud y los cuerpos de las mujeres son un jugoso negocio para farmacéuticas, laboratorios de productos de belleza y para quienes ofrecen los servicios de salud, como por ejemplo el "rejuvenecimiento vulvar"
El negocio sobre los cuerpos de las mujeres
Las condiciones socioculturales y políticas, de la localidad en que habitamos, la cultura patriarcal y sus múltiples formas de violencia, la falta de acceso a los servicios de salud, y el conservadurismo y las religiones opresivas atentan contra la salud de las mujeres, pero además, la salud y los cuerpos de las mujeres son un jugoso negocio para farmacéuticas, laboratorios de productos de belleza y para quienes ofrecen los servicios de salud. La salud de las mujeres parece ser un negocio y, quien no tiene ingresos para ser un cliente apetecible, padece.
La doctora N. García explica que personas de bajos ingresos o de poco acceso a la información ven agravados sus padecimientos, o no los tratan a tiempo, por la falta de una cultura de medicina preventiva. Prefieren invertir sus recursos en solucionar sus necesidades básicas más inmediatas que en mantener un control de su salud.
Considerando que la clase socioeconómica es determinante en el acceso a los servicios de salud, Isabel Barranco, docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, expone, respecto a México: "La medicina también se ha mercantilizado y se recetan medicamentos que son carísimos, de mil, ochocientos pesos. Los más baratos de doscientos pesos. Si estamos hablando de mujeres de bajos recursos... estas mujeres cuando van y les ponen todo el paquetito, la batería de medicinas y análisis, estudios, en la receta. Imagínate: si ya tuviste que invertir cierta cantidad de venir de tu comunidad. Ves la receta, te vas a la farmacia y se supone que son económicas -que también hay convenios de las farmacias con los médicos-, aun cuando sean de similares y genéricos, resulta que es el salario de un mes o más. Entonces, cómo vas a hacer un seguimiento. Esto es fatal porque te puede llevar a la muerte. Te quedas con tu enfermedad porque no hay manera de curarte. Dices: 'ya no vuelvo a ir al médico, porque no tengo dinero'."
Lo anterior considerado en un contexto en donde, en México, 70 % de las empleadas son madres solteras y 57.6 % de las mujeres ocupadas en el mercado laboral no tiene prestaciones sociales, según lo redactado por Belén Merino para CIMAC. [1]
La doctora Chávez [2] complementa: "También la desnutrición es un problema tremendamente constante en las pacientes, que agrava su situación. Algunas por las famosas dietas, pero muchas, por su estado de pobreza".Si no se cuentan con seguros médicos o no se desea asistir a los servicios de salud públicos, los costos de atención especializados en la salud de los cuerpos sexuados femeninos van de consultas ginecológicas, desde 300 pesos hasta mil 500 pesos, de acuerdo a más de 15 espacios de atención consultados. Mientras en México el salario mínimo va en 2012 de 59 pesos con ocho centavos a 62 pesos con tres centavos [3].
En estos casos, estudios de laboratorio, ultrasonidos pélvicos, mamarios y medicamentos tienen un costo extra. Por ejemplo, el ultrasonido pélvico tiene por función valorar principalmente el útero y los ovarios detectando patología benigna y tumoral maligna, así como alteraciones con repercusión funcional como pueden ser los quistes ováricos, y en el útero los miomas, que son tumores benignos. Su costo, en uno de los más conocidos laboratorios mexicanos, es de 549 pesos, como una promoción.
Estos precios son considerados únicamente en torno a atención ginecológica, ya que atención especializada en temáticas cardio, respiratorias, del aparato digestivo, óseas o cualquiera otra que considere la salud de las mujeres no como un mero reflejo de la salud masculina, si no sus propias características y el cómo la salud de las mujeres es afectada por el entorno social-político-laboral e incluso ambiental, es un lugar al que todavía no arriba la atención biomédica en general.
Estrada[4], investigador colombiano, comenta: "Hasta la década de 1990 se solía excluir a las mujeres de la investigación médica y aun de los estudios de medicamentos, basándose en el supuesto de que mujeres y hombres sólo son diferentes en cuanto a sus órganos reproductivos, pero haciendo caso omiso de las particularidades fisiológicas e inmunológicas que diferencian a los sexos".
Paradójicamente, lo que sí se ha desarrollado y se perfecciona constantemente en todo el mundo, para determinadas clases económicas y para los sueños patriarcalmente asentados de la mayoría, el transformar el cuerpo femenino en lo socialmente impuesto como agradable. Es posible aumentar, cambiar o rediseñar senos, nalgas, ojos, pómulos, nariz, labios, orejas, vientre, piernas, pantorrillas, pies, dedos e, incluso, el aspecto de las vulvas de las mujeres.
"Dale A Tu Vagina el Aspecto que Deseas, hoy", " La vaginoplastia en diseño vaginal láser consiste en el mejoramiento estético por medios quirúrgicos de toda la parte genital visible de la mujer; es decir, de las estructuras vulvares... puede ser por razones estéticas o no" (SIC), reza una publicidad sobre el también llamado rejuvenecimiento vulvar. [5]
Aquí, cabe llamar la atención sobre el reciente escándalo en 2011 por los implantes de silicona, fabricados y comercializados por la empresa francesa Poly Implant Prothèse (PIP), colocados en los cuerpos de unas 30 mil mujeres, el 80% de ellas latinoamericanas, cuya mala calidad y roturas están ligadas con cáncer y otros padecimientos de las mujeres que los recibieron y con la necesidad de cirugías para removerlos.
De acuerdo con el Nuevo Diario, "sólo en México se reportan más de 15 mil personas afectas por realizarse alguno de estos procedimientos". [6] Cabe considerar que, de acuerdo a las estadísticas de organizaciones de cirujanos, actualmente las intervenciones en hombres son minoritarias en relación a las que se someten las mujeres, entre un 10% a un 25% del total de procedimientos. [7]
Lo anterior, refiriéndonos a espacios acreditados de cirugía estética. En donde los costos de los diversos tipos de procedimientos embellecedores de los cuerpos de las mujeres parten de los tres mil dólares y no tienen cifras límite. Estos altos costos dan lugar a que algunas personas recurran a "charlatanes" o espacios que pretenden transformar los cuerpos sin la preparación ni equipo adecuado, con lo que ponen en riesgo mayor su salud. El cirujano Ángel Papadopulos, vicepresidente de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica, relata que tiene estadísticas de seis u ocho personas que semanalmente visitan su consultorio con historias de embaucamientos, en sus expedientes del hospital ABC hay registros de amputaciones de piernas, glúteos, reconstrucciones de rostro y otros a causa de procedimientos inadecuados [8].
Por si fuera poco, las cirugías de los sueños de belleza que uniforman los cuerpos hacia un único modelo son complementados con algunas actuaciones poco éticas de las atenciones de quienes se ocupan en salud.
Ángeles Chávez, médica general declara: "Yo he visto y escuchado cómo mis compañeros, si atienden a mujeres en el seguro, por ejemplo, les hacen cesáreas horribles, las tratan como si estuvieran en una carnicería, pero si las atienden en sus clínicas privadas, esas chiquitas donde luego no tienen ni el material necesario, pero van a cobrar 20 mil pesos por el parto, entonces las cuidan mucho, hacen cirugía horizontal y todo, diciendo que ellas sí están bonitas, que hay que cuidarlas".
En este cuestionarse sobre el lucro que ocurre alrededor de lo que atañe a la salud femenina, es pertinente el testimonio siguiente: "A partir de que la UAM contrató el seguro de gastos médicos mayores, a un gran número de trabajadoras nos han quitado la matriz, no siempre con argumentos justificados. Es un gran negocio para los médicos y las aseguradoras: les quitamos la matriz, que es un órgano cuya falta no les impide laborar, cobramos miles de pesos y además, las tenemos como clientas cautivas, otros miles de pesos, pues para el resto de su vida van a necesitar atención y dosis hormonales. Antes de que el sindicato vigilara esto, se estaba convirtiendo en una carnicería de mujeres, terrible", denuncia Yan María Castro, feminista, y pregunta: "¿En cuántos otros espacios, hospitales y centros laborales, ocurren fenómenos similares?".
Es posible comenzar a preguntar ya no sólo sobre la visión y actitud hacia las mujeres y los temas que conciernen a su salud en hospitales y consultorios, sino en laboratorios y empresas de farmacéutica e investigación médica, en su relación directa e intereses respecto a la forma en que se atienden los cuerpos femeninos, por ejemplo: continúa la vieja pregunta respecto a por qué sólo se desarrollan métodos hormonales para el control natal en mujeres y no sobre el control hormonal para varones; por qué no se desarrollan instrumentos que respondan a la diversidad anatómica, como los llamados patos de exploración ginecológica de acuerdo a las necesidades pélvicas de mujeres de diferente constitución física.
También se requiere consignar la forma en que estas empresas se enriquecen a costa de la salud femenina, y qué propuestas existen de estrategias e investigaciones que abaraten el costo del condón femenino, los ultrasonidos de tercera y cuarta dimensión que mejoran los diagnósticos, las hormonas y medicamentos para embarazo, osteoporosis, pérdidas de matriz, menopausia y otros que implican efectos directos sobre la vida y la salud de las pobladoras del planeta.
Hasta ahora, "Ser mujer y estar sana" ha pretendido dar un contexto general de las condicionantes hacia la salud de las mujeres, la última y séptima parte de esta serie se ocupará del contexto nacional en este mismo tema.
Referencias:
[1] Merino Vázquez, Belén, Madres solteras, 700.8 por ciento de las empleadas. .
[2] Chávez, Ángeles, médica general del Estado de México , entrevista realizada en julio de 2009. .
[3] Comisión Nacional de Salarios Mínimos. http://www.conasami.gob.mx/nvos_sal_2011.html
[4] Estrada Montoya, John: La articulación de las categorías de Género y Salud, un desafío inaplazable, en Gerencia y políticas de Salud, Vol 8. Núm 17, pp.106-122, Pontificia Universidad Javeriana, Colombia, 2009.
[5] http://www.jorgealbertogarci.com/vaginoplastia-diseno-vaginal-laser-y-labioplastia.html?gclid=CKSmkvDhhq4CFYpR7AodinUSrw
[6] http://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/91486
[7] http://www.susmedicos.com/art_cirugia_plastica_estadisticas.htm
[8] http://www.eluniversal.com.mx/sociedad/4316.html
LEE LAS ENTREGAS ANTERIORES:
>>> Ser mujer y estar sana V. Tradiciones, religiosidad, ritos, costumbres y su violencia contra la salud de las mujeres
>>> Ser mujer y estar sana IV. Violencia contra la salud de las mujeres. Acceso de las mujeres a servicios de salud
>>> Ser mujer y estar sana III. Violencia contra las mujeres en las relaciones personales y sus secuelas
>>> Ser mujer y estar sana II. La cultura patriarcal en los sucesos diarios
>>> Ser mujer y estar sana I. ¿Es posible en el mundo contemporáneo?




