JUNIO 2016

Del escrache feminista como acción sororaria y su comunicación efectiva para la denuncia

Layla Sánchez Kuri habla sobre esta acción política-comunicativa usada en México por la Red No Están Solas, que ha tenido logros en diferentes espacios, entre ellos la UNAM, al alejar a los agresores de las víctimas y señalar a quien es violento. La autora asegura que el escrache no es una forma de venganza o violencia, sino una necesidad de justicia ante la ineficacia de las instituciones.

Ante las agresiones constantes que enfrentamos las mujeres, y ante la falta de efectividad por parte de las instituciones para resolver de manera certera y confiable, las denuncias judiciales de quienes se animan a interponerlas.

Frases que forman parte ya de la estructura mental e ideológica de una sociedad donde lo femenino siempre será denostado, enjuiciado y aminorado, otorgándole la responsabilidad a la víctima como la que causa la violencia sufrida. "Seguramente ella lo provocó", "¿cuántas parejas sexuales ha tenido en su vida?", "¿está segura de que quiere hacer la denuncia?, allá adentro le va a ir muy mal al tipo y usted puede evitar eso", "si no quieren que les digan nada, no se vistan tan provocadoras", y una larga lista de frases construidas desde la cultura patriarcal que atraviesa la educación de hombres y mujeres.

La ineficacia de la policía y de todo el sistema judicial para resolver, o siquiera para investigar, los casos de feminicidio, violación, desaparición forzada y acoso, por nombrar algunos, molesta profundamente. Hiere y humilla al mismo tiempo.

Como respuesta a la situación que se ha tornado cotidiana, las mujeres debemos decidir cuidarnos y protegernos a nosotras mismas. Crear nuestras propias estrategias de defensa y de ser posible, acompañarnos.

Una de estas herramientas estratégicas ha sido el llamado escrache. ¿Qué es esto? ¿De dónde viene? El escrache es una acción político-comunicativa cuyo objetivo es denunciar públicamente abuso por parte de una persona. Es una acción directa donde las personas denunciantes acuden a la casa, lugar de trabajo o espacio donde se ubique a la persona que abusa o violenta a otra u otras.

El escrache es un juicio público abierto a la sociedad para que la opinión pública emita sus juicios sobre la situación, y de alguna manera, ayude a resolverlos a favor de las personas afectadas.

Surgió en Argentina y después se extendió a otros países de la región latinoamericana, como arma de lucha y resistencia ante la flagrante violación a los derechos de la humanidad, consecuencia de los gobiernos dictatoriales.

A México, ha llegado como parte de la autodefensa feminista bajo el lema "Si tocan a una, nos tocan a todas". El éxito de un escrache va de la mano con la difusión circulante en los medios informativos y otras herramientas comunicativas como el uso de videos y comunicados de las denunciantes, así como exhibir la imagen y la acusación clara y directa hacia el violentador, para prevenir a otras personas que se encuentren en el entorno del acusado.

Ese es el objetivo de la Red No Están Solas, ayudar y acompañar en el penoso proceso de denunciar y no desistir de la denuncia por miedo o intimidación ni del abusador ni de las instituciones de impartición de justicia.

La eficacia comunicativa de sus estrategias ha dado logros importantes y sobresalientes, que incluso han marcado antecedentes para que instituciones como la UNAM, generen las condiciones y las reglas necesarias a fin de atender casos de violencia de género en sus espacios.

Así se obligó a la renuncia de un profesor que acosaba y violentaba a una estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras; así se obligó a las autoridades de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales a tomar medidas preventivas en apoyo a un grupo de mujeres estudiantes del recinto y evitar más agresiones físicas y psicológicas contra ellas por parte de quien había sido pareja sentimental de cada una de ellas, y lo utilizaba para violentarlas constantemente en ese espacio de convivencia común. Así obligaron a la dirección de la Facultad de Ciencias, a no evitar la acción de la justicia penal contra un académico acusado, por una estudiante, de violación.

Así, están obligando a la sociedad y las autoridades culturales y educativas del país, a voltear a ver lo que sucede con un director de teatro que lleva 15 años abusando de jóvenes en aras de su reconocimiento dentro del ámbito teatral.

Sí, no falta quien las ha increpado diciendo que quieren resolver actos de violencia con más violencia. Pero habría que preguntarse, ¿qué es más violento, irrumpir en un espacio gritando el nombre del inculpado y mostrando su foto a la sociedad y hacer mucho ruido, o el abuso sexual, psicológico y físico que han sufrido quienes denuncian?

Participar en un escrache es una experiencia muy fuerte. Corre la adrenalina. Implica una organización muy planeada y con acciones muy claras donde la sororidad es primordial. Y también, un sentimiento de satisfacción cuando la información comienza a caminar. Es entonces que sabes que la acción tendrá efectividad porque abre espacios que de otra manera, hubiera sido difícil, por no decir imposible, que pusieran atención al caso.

Un escrache no es una manifestación de violencia, el objetivo no es cobrar venganza, sino, la imperiosa necesidad de hacer justicia.