Foto: Mariana C. Bertadillo/MujeresNet

Por Georgina Ligeia Rodríguez Gallardo


A pesar de los cambios en la sociedad, el ser madre continúa siendo una construcción social e histórica androcéntrica que cumple una función social y cultural estructurada e institucional.



La mujer dispone en el siglo XXI de un abanico de áreas para desarrollarse, antes negadas, sin embargo el deseo de ser madre continúa vigente, en ocasiones por encima del rol de esposa. El ser madre e integrar una familia son aspiraciones vigentes en las jóvenes sin importar el desarrollo académico y profesional con que cuenten.

Las mujeres hoy, tienen metas que se les presentan como opciones alcanzables, si bien en la realidad, no resultan ser posibles al presentarse la disyuntiva de la maternidad. Para lograr sus aspiraciones, es necesario allanar estereotipos tradicionales y cotidianos disfrazados de modernidad y de cambio, que exigen a la mujer un prototipo constante: ser madre, rol que le proporciona una identidad y una posición en la sociedad. El día de la madre es una idealización del rol de madre; bajo la línea de ser generadora de vida, se convierte en las mujeres en un propósito de vida, que en muchas ocasiones se contrapone a otros ideales profesionales, lo que les genera un estado de frustración continuo.

La función de la maternidad implica un espacio determinado para su realización, el hogar, lo privado; si bien institucionalmente se han desarrollado esquemas de apoyo para que la mujer pueda hacer compatible el trabajo con la crianza -las guarderías-, el cumplir con los diferentes roles que hoy abruman a la mujer vuelve la situación tensa. A esto se suma la economía de la familia, que ahora requiere de más de un sueldo para sostener un hogar, por lo que cumplir distintos roles parece inevitable, de esta manera ser madre es un papel que la frustra y la distrae de otras metas; ser madre es asimilado como un objetivo de vida, a este rol se suman el de ser esposa, y profesional.

En otras palabras, es la institución de la maternidad, a la cual se le asignan roles, espacio y actividad (madre y esposa, procreación y crianza), que se presenta a las mujeres como la culminación de lo femenino, de la realización plena como mujer, que la ciega al grado de renunciar a logros individuales ya sean académicos o laborales, que tiene su fundamento en un entendido sentimiento natural del amor maternal, esto es su libertad por el bien de los otros, la persona amada, la familia y los hijos. Lo que es glorificado con celebraciones como el día de la madre.

Es la institución de la maternidad, a la cual se le asignan roles, espacio y actividad, que se presenta a las mujeres como la culminación de lo femenino, de la realización plena como mujer.

La sociedad requiere continuar funcionando por lo que la crianza es fundamental para la generación de nuevos miembros funcionales, así la maternidad será entendida como una institución que se sitúa fuera de la voluntad de la persona y es reflejo de los otros, normando y limitando las aspiraciones de la mujer. Se  parte de la premisa de que los roles: madre y esposa,  se encuentran enmarcados en la institución de la maternidad, que como objetivo de vida limita a la mujer en el desarrollo pleno de su libertad.

La función biológica de ser madre, es ineludible e intransferible -hasta el momento-, la mejor de las veces es elegida, esperada y en muchos casos deseada. La maternidad es vista como un instinto, se percibe como parte de la naturaleza de la mujer, es innato el conocimiento para cuidar al infante -lo cual es incierto ya que la crianza está delineada por la cultura, y el momento histórico-, lo que involucra el sacrificio en beneficio de otros sean hijos/as o esposo. En cuanto a la función social de esposa, tiene como finalidad la definición o contención de la sexualidad de la mujer a partir del matrimonio al que entrega enamorada su autonomía y su libre albedrío.

Para entender la construcción de un discurso en torno al concepto de madre y el sistema de valores, se deben ver las creencias que derivan en la institucionalización de la maternidad, en donde la sexualidad juega un papel sustancial, al ser limitada a una función reproductiva, y normada socioculturalmente para la mujer.

De esta manera madre, no es solo una palabra, es un concepto cargado de creencias y significados que se fundamenta en una construcción social e histórica androcéntrica que cumple una función social y cultural estructurada e institucional que conforma la maternidad, con funciones, roles y un espacio definido.

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