Foto: Dulce Miranda/MujeresNet

Por María Esther Espinosa Calderón y María del Socorro Martínez Cervantes

 


Ante la creciente ola de feminicidios y desapariciones de mujeres, niñas y niños, dicen las autoras, la promesa del nuevo gobierno de combatir la corrupción y la impunidad debe ir acompañada de la transformación de las instituciones encargadas de impartir justicia, y de la denuncia de la ciudadanía.



“No, mi hija no, no, no, no, por qué padre santo, no, no, no… mi hija no”, se escuchaba una y otra vez, el grito desgarrador de la diputada de Morena, por el estado de Veracruz, Carmen Medel Palma, en el pleno de la Cámara de Diputados, al enterarse de que habían asesinado a su hija Valeria de 22 años, cuando se encontraba haciendo ejercicio en un gimnasio, el pasado 8 de noviembre de 2018.

Transcurridas algunas horas del feminicidio de la joven, el, en ese entonces, gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, dijo que pudo haber sido confundida con una mujer vinculada con uno de los cabecillas de grupos del crimen organizado que opera en la zona y quien asistía al mismo gimnasio. Señaló que un hombre conocido con el apelativo de “Richy”, fue el presunto autor material del crimen, quien sospechosamente, luego apareció muerto.

A Valeria, estudiante de medicina y con un futuro prometedor por delante le arrebataron la vida y junto con ella se extinguieron sus sueños y los de su familia, hoy enfrentada cara a cara con la violencia que paulatinamente se ha apoderado de nuestro país, sin que ninguna de las acciones institucionales y de la sociedad civil haya logrado parar la ola de crímenes hacia mujeres, niñas, niños y jóvenes que sin deberla ni temerla han muerto en la indefensión y sus atacantes siguen libres frente a la inoperancia de la impartición de justicia, dejando latente el mensaje en la población de que cualquier persona puede ser víctima no sólo de asaltantes o secuestradores del crimen organizado, sino de la violencia per se que carcome a la sociedad actual donde conocidos  o desconocidos pueden actuar impunemente.

El grito desgarrador de la diputada, también ha sido el grito desgarrador de muchas madres y padres quienes encuentran muertas a sus hijas o padecen su desaparición en una penuria de meses y años de búsqueda sin resultados. Madres que lloran en silencio, que buscan a sus descendientes por todas partes o en las fosas clandestinas hoy en día tan comunes por todas partes del territorio mexicano. Esas fosas que los anteriores gobiernos negaban, ocultaban o adjudicaban al narcotráfico y que luego, gracias a las persistentes protestas e inconformidades sociales se ha descubierto al propio gobierno implicado, a la corrupción y a la ineficiencia en los cientos o miles de casos no esclarecidos.

Madres que lloran en silencio, que buscan a sus descendientes por todas partes o en las fosas clandestinas hoy en día tan comunes por todas partes del territorio mexicano. Esas fosas que los anteriores gobiernos negaban, ocultaban o adjudicaban al narcotráfico…

Ese grito desgarrador, fue el de la periodista Soledad Jarquín, el 1 de junio de 2018, al enterarse de que su hija la comunicadora y fotógrafa María del Sol Cruz Jarquín fue asesinada en Juchitán, Oaxaca, junto con Pamela Terán Pineda, candidata a segunda concejal del ayuntamiento de Juchitán de Zaragoza.

“A mí me arrebataron a una niña alegre, con mucho futuro por delante, con muchos sueños que se fueron a la chingada”, decía exaltada y recordaba con profundo dolor que su hija era la más amorosa de su familia, sobre todo alegre; “se fue la alegría de mi casa”, dijo Soledad Jarquín. María del Sol, tenía 27 años. Sueños e ilusiones por cumplir que le fueron arrebatadas de la manera más vil. Soledad continúa luchando para que se esclarezca el crimen, se encuentre a los culpables y se haga justicia.

El grito desgarrador de las madres y padres que viven el infierno de no saber dónde están sus hijos, sus hijas, de no tener una tumba donde ir a llorar o de aquellas que se enteran que el cuerpo de sus hijas está tirado en un arroyo, en una avenida, en un bosque o en un lote baldío como si fuera basura, mutilado, violado, torturado, es ya el grito de un país entero que gime maltratado igual que esas familias. ¿En qué momento, este México se deshumanizó? ¿En qué momento se volvió el enemigo principal de las niñas, niños, adolescentes y mujeres?

En Ecatepec, en varios municipios del Estado de México de la noche a la mañana, como por arte de magia desparecen niñas, niños, jóvenes y mujeres. El 16 de octubre de 2018, Juan Carlos Hernández, el llamado monstruo de Ecatepec y Patricia Martínez su esposa, fueron vinculados a proceso por el feminicidio de una mujer de 28 años y el secuestro y trata del hijo de ésta, de tan solo dos meses de edad. Son los presuntos responsables de 20 feminicidios, pero pueden ser más. “Da cuenta de diez casos, cuando menos”, dijo el fiscal Alejandro Gómez Sánchez.

Según las declaraciones del delincuente, practicaban el canibalismo y vendían parte de los restos de sus víctimas. Sin embargo, el monstruo y su pareja no son los únicos feminicidas en ese municipio y en el estado. Después de su detención, siguieron despareciendo niñas y mujeres, algunas de ellas encontradas sin vida. A pesar de que existe una Alerta de Género. Muchos de los casos no son investigados, son los mismos familiares que con sus propios recursos, buscan a sus seres queridos o tratan de que se haga justicia, sin ser escuchados. En caso de que se compruebe el asesinato de 20 mujeres, Juan Carlos sería el mayor asesino serial en la historia de México.

Ecatepec es uno de los municipios con más nivel de marginación en el país y los asesinatos y desapariciones de mujeres continúa. “En México se mata a las mujeres no porque haya un monstruo de Ecatepec, sino por el monstruo del Estado mexicano que permite, solapa y es cómplice de una incesante desaparición, asesinato, violación, tráfico, explotación y de todas las formas de violencia machista en absoluta impunidad”.[1]

“A nivel mundial se calcula que tres de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de violencia basada en género, es decir, cuya razón y forma se encuentran en el hecho de ser mujeres. En México, este número asciende a siete de cada 10 y cada día se registran siete feminicidios, según datos de la ONU”[2].

En el país “se tienen registradas más de 8 mil 500 mujeres desaparecidas. Algunas madres y padres las buscan igual en fosas clandestinas que en bares en la frontera por temor a que estén siendo víctimas de trata de personas. Las cifras normalmente no reflejan casos de mujeres y niñas jornaleras agrícolas, víctimas ignoradas de delitos como tráfico y explotación de personas.”[3]

Ser mujer en México se ha vuelto peligroso para su seguridad y su vida, pero si es niña o niño el riesgo aumenta. El 13 de noviembre fue encontrado el cuerpo de una menor dentro de una maleta abandonada en la unidad Tlatelolco, agentes de la Procuraduría capitalina confirmaron que se trataba de Ingrid Alison de 14 años, una adolescente que salió de su casa la noche anterior.

Sin embrago, Alison no ha sido la única menor, en los últimos días, que desaparece y luego la encuentran sin vida. También la violencia se da contra menores de edad, quienes salen a la tienda y ya no regresan o las encuentran como a Alison tiradas, en cualquier lugar. O Cómo Ángela, nombre que le dieron a la pequeña, también abandonada en una maleta,  el 23 de marzo de 2015, permaneció 13 meses en la morgue, nadie reclamó el cuerpo. La niña presentaban signos de maltrato, los médicos forenses determinaron que tenía 18 meses de edad cuando falleció, pero su peso era inferior al de alguien de su edad. Lupita, la niña llamada calcetitas rojas, antes de saber quién era, cuyo cuerpecito golpeado y violado fue tirado en el Bordo de Xochiaca, el 18 de marzo de 2017, durante nueve meses nadie la fue a identificar; gracias a la periodista y activista Verónica Villalvazo, mejor conocida como Frida Guerrera, se hizo su retrato hablado y se conoció su nombre y a sus feminicidas: su madre y su padrastro. A sus escasos 4 años Lupita solo vivió hambre y maltrato.

El 4 de octubre, un niño de entre 1 y 2 años con huellas de maltrato, fue encontrado muerto en una obra negra en el municipio de Tultepec, Estado de México, sin que hasta el momento sea identificado. La activista Frida Guerrera Villalvazo colaboró con la fiscalía del estado, para la realización del retrato del pequeño. La periodista en su muro de Facebook, dice: “Bebé te vamos a encontrar, porque ya no somos indolentes como sociedad, porque tú eres nuestro como toda la niñez”. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México todos los días mueren asesinados dos menores de cinco años.

Que ya se acaben esos gritos desgarradores, esos gritos que se ahogan en el silencio, la impaciencia, el desasosiego, la intranquilidad de los padres y madres de familia…

Datos de la Organización de la Naciones Unidas (ONU) señalan que en el país siete mujeres son asesinadas al día. “Esta expresión máxima de violencia continúa a pesar de que existen leyes  en la materia, esto se debe a la impunidad y la falta de aplicación  efectiva de estas. A Irinea Buendía le tomó seis años hacer justicia por el asesinato de su hija, pero su lucha sentó un precedente histórico para la persecución del feminicidio”.[4]

Que ya se acaben esos gritos desgarradores, esos gritos que se ahogan en el silencio, la impaciencia, el desasosiego, la intranquilidad de los padres y madres de familia; que las mujeres, adolescentes, niños y niñas vivan tranquilamente, que ya no se les maltrate, que ya no se les mate, que vivan en libertad y con amor, que no haya más fosas clandestinas, que vuelva la paz a este país, que las autoridades hagan su trabajo. Si hay voluntad política para transformar las instituciones encargadas de impartir la justicia y de verdad las y los mexicanos nos negamos a tolerar la corrupción, creando un frente de denuncia y de compromiso con el prójimo, podremos vigilar para que el nuevo gobierno cumpla su promesa de combatir la corrupción y por lo tanto, la impunidad.

Fuentes:

[1] https://www.forbes.com.mx/feminicicios-y-el-monstruo-del-estado-mexicano/ Consultado el 13 de noviembre 2018

[2] https://www.forbes.com.mx/feminicicios-y-el-monstruo-del-estado-mexicano/ Consultado el 13 de noviembre 2018

[3] https://www.forbes.com.mx/feminicicios-y-el-monstruo-del-estado-mexicano/ Consultado el 13 de noviembre 2018

[4] mexico.unwomen.org