Por Elvira Hernández Carballido


La columnista narra su participación en un congreso internacional en Barcelona, así como las experiencias y reflexiones generadas en torno de las violencias sexuales en las universidades.



Once horas de vuelo, cruzar el mar, llegar a otro continente, otro país, otra cultura, pero una misma pasión: el feminismo y la lucha contra la violencia hacia las mujeres.

Por eso, es tan sencillo llegar a Pamplona, España y encontrarse con amigas que no conocías, aunque ya presentías. Es así como participamos en el Congreso Internacional sobre Violencias Sexistas y escuchamos estudios que marcaron nuestro compromiso. Ahí está Nerea Barjola, que hizo un minucioso análisis del caso Alcásser y la construcción del terror sexual. Eulalia Lledó, escritora y profesora de la Universidad de Barcelona, desmenuza el lenguaje sexista en la prensa con ironía fina, pero con crítica profunda. Generosamente Cecilia Theme Afán, de la Universidad Jaume, asiste para reencontrarse con nosotras y compartir su experiencia como migrante, peruana de nacimiento, española por decisión.

Josefina Hernández Téllez y yo somos las únicas mexicanas, representamos con verdadero orgullo a nuestro país y a nuestra universidad, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.  Nuestra ponencia se titula “La violencia ‘oculta’ de los medios en contra de la participación de las mexicanas en las elecciones 2018”.   Nos escuchan con interés, preguntan, se sorprenden, se preocupan y comparten experiencias, así como propuestas.

El tren nos lleva de Pamplona a Barcelona, donde vive nuestra anfitriona y guía, la doctora Bárbara Biglia, quien de inmediato nos entrega materiales como “Abordaje feminista de violencias sexuales en la universidad. El caso del alumnado de Lleida”, “Violencias sexuales en la universidad: reconocer, acompañar y repensar estrategias de respuestas”, “Violenze e reitenze: riflessioni del territorio spagnolo” y “Jóvenes, género y violencias: hagamos nuestra la prevención”. Comparte su experiencia en el tema, su lucha constante por sensibilizar. La vemos en acción cuando la acompañamos a su sesión en el Posgrado de Administración Pública y Género. Reflexiona y argumenta, escucha y debate, cuestiona y aporta, su pasión se desborda en cada exposición. Generosa nos invita a exponer en su espacio académico, la Universitat Rovira I Virgili y así aproximamos sobre lo que pasó en México en torno a los feminicidios y la violencia obstétrica.

A lo largo de dos semanas Bárbara Biglia nos acompaña y explica, nos permite analizar a nuestra manera y discute con pasión nuestras ideas, recomienda lecturas, nos aproxima a colegas suyas con otras experiencias y otras perspectivas. Nos permite llevar el ritmo cosmopolita de una ciudad como Barcelona o la tranquilidad gozosa de un poblado como Tarragona. Cada charla con ella un aprendizaje, no solamente hemos estrechado lazos académicos, sino también se ha convertido en una maestra, una cómplice y, sobre todo, una amiga. La feminista que comprueba que la sororidad existe.

Violencias sexuales en la universidad: reconocer, acompañar y repensar

Barbara Biglia, investigadora que generosamente me permitió hacer una estancia en la Universidad Rovira I Virgili, ha producido materiales muy completos en torno al tema de las violencias en las universidades, uno de sus textos es la memoria de las actividades catalanas de la investigación titulada: “Violencias sexuales en la universidad: reconocer, acompañar y repensar estrategias de respuesta”.

A su juicio, en toda universidad como institución educativa hay dificultades para visibilizar ciertas actitudes como el acoso sexual, y en ocasiones se producen altos niveles de coacción cuando las personas intentan hacerlas visibles e, incluso, puede calificarse como extremadamente complejo identificar el acoso sexual.

Reconoce que si bien algunas universidades han diseñado protocolos, lo han hecho pero como guía para dar una primera respuesta a la violencia sexual y no hay un proceso más claro y más efectivo ante los casos que pueden presentarse en estas instituciones de educación superior. Los protocolos que ella logra ubicar los analiza, los descifra, critica y advierte vacíos, así como limitaciones, reconoce y recupera aciertos, enumera los existentes e identifica los elementos que los conforman. Descubre una coincidencia constante: los protocolos son textos que se reconocen a sí mismos como herramienta disuasoria y al mismo tiempo preventiva y de respuesta ante posibles casos.

Luego de analizarlos y diagnosticarlos, Bárbara Biglia propone una categoría básica que puede orientar, precisar y ubicar: violencias sexuales. Considera que este término “representan una forma de control hacia mujeres, personas LGTB+ y niños/as y parten de una relación NO consensuada, donde hay una negación explícita ante la expresión clara de una persona -casi siempre hombre- de sus deseos sexuales hacia otra -casi siempre una mujer-, dicha negación jamás debe entenderse nunca como un consentimiento”. Propone que para empezar a trabajar y sensibilizar sobre el tema se debe partir de cuatro ejes básicos:

  1. Entender el complejo fenómeno de las violencias sexuales.
  2. Mejorar las habilidades para reconocer casos de violencia sexual en el contexto universitario.
  3. Aprender competencias básicas para una primera actuación en situaciones de violencias sexuales.
  4. Repensar estrategias para hacer frente a las violencias sexuales en el contexto universitario.

Insiste en que un primer paso debe hacer visible la problemática a través de un diagnóstico y luego realizar entrevistas a profundidad para personalizar los contenidos de documentos y talleres relacionados al tema. Su apuesta más fuerte es a los cursos de sensibilización, poner el foco más en el PROCESO que en los resultados y tener un grupo con perspectiva FEMINISTA.  Pero, coincido con Bárbara Biglia, el paso más importante es reconocer que “los protocolos deben ser parte de políticas más amplias en las que la Universidad asuma una responsabilidad clara y proporcione los recursos necesarios (humanos, materiales y económicos) para una implementación adecuada de las mismas”.