Por la construcción de ciudades para las personas

Foto: Mariana C. Bertadillo/MujeresNet

Por Georgina Ligeia Rodríguez Gallardo


Hay una necesidad urgente de aplicar una visión inclusiva donde se garantice la movilidad fácil, sencilla y segura para todas las personas, sin importar edad, sexo, condición física o social, reflexiona la autora, y nos explica qué se tendría que hacer y por qué.



Del 11 al 13 de septiembre se desarrolló en la ciudad de Puebla el Congreso Smart City, Expo LATAM en el Centro Expositor; evento al que tuve la oportunidad de asistir. Su objetivo fue el difundir el desarrollo de ciudades inteligentes a partir de experiencias y proyectos. Ciertamente se le dio un gran peso al desarrollo de la tecnología; ello implica además: transparencia, innovación, sostenibilidad, armonía y la participación de la población, pero de manera destacada se da peso a la construcción de ciudades inclusivas, esto es: una ciudad para todos y todas, sin importar edad, sexo, condición física o social.

La movilidad es parte de la visión inclusiva, ya que implica que en la ciudad puede circular la población -sin importar su condición- con seguridad que garantice además convivencia y en un marco de conciencia ecológica. Puede parecer inverosímil, pero las ciudades deben de construirse para las personas y no para los vehículos, la movilidad debe de estar garantizada para toda la población de manera fácil, sencilla y segura.

¿Qué se debe de tener en cuenta al planear y diseñar una ciudad inteligente?  A la persona desde el escalón de la inclusión: las mujeres, los menores de edad y las personas adultas mayores y/o con discapacidad se convierten en población de alta vulnerabilidad en ciudades que son diseñadas para los vehículos. El número de menores y personas adultas mayores accidentadas y/o muertas se ha incrementado en los últimos años, ya que por su edad no pueden competir con la velocidad de los vehículos, a lo que suma la alta velocidad, imprudencia y falta de pericia de conductores/as. Es un área de oportunidad para la aplicación de tecnología con semáforos para personas invidentes, con timbres de pánico, con cámaras, con fotomultas –sí, fotomultas- porque los y las conductores debemos de aprender a conducir a 60 kilómetros por hora y manejar nuestros tiempos para no andar con prisas. Los/las peatones debemos de aprender a utilizar los puentes peatonales y cruzar por las esquinas. Para lograrlo el involucramiento de la población es fundamental, debe de participar, tomar conciencia que todos y todas somos peatones en algún momento y debemos de respetarnos y dar preferencia a peatones y ciclistas.

Pero no solo es esto, las ciudades -sus calles- se han transformado en zonas de alta violencia y peligrosidad para mujeres y menores, víctimas de acoso, abuso y violencia en diversas manifestaciones. Las mujeres y las/los menores también se han convertido en víctimas de asaltos ya que resultan vulnerables para estos hechos. Por lo que se requiere invertir en zonas abiertas, iluminadas, con cámaras de seguridad -que funcionen- con botones de pánico y rondines por parte de la seguridad pública que propicien espacios seguros y accesibles. La seguridad de cada persona debe de ir de la mano de la movilidad en las ciudades, entendido ya como un tema de seguridad pública, debido al alto índice de accidentes automovilísticos que provocan no solo muerte sino también discapacidad, con el consecuente impacto en la economía de la familia.

…Realizar una mirada integral al problema de la movilidad  que tenga como puntos fundamentales para su diseño a la persona, al medio ambiente, la seguridad, la participación social, la aplicación de la tecnología y promover con ello la sana convivencia.

¿Qué hacer? Es necesario cambiar la orientación de la construcción de ciudades destinadas para los vehículos a las personas: en otras palabras, trabajar en un proceso de democratización del espacio urbano, de movilidad sostenible y por supuesto de la incorporación de la población en el diseño de las ciudades. La incorporación de los diferentes sectores de la población en la actividad de lo que es la Ciudad. El edificar una ciudad en que la persona sea el eje del desarrollo, diseño y planeación del territorio urbano. La ciudad –cualesquiera- requiere de una visión centrada en la persona, que proporcione un transporte de calidad y de buen servicio, esto es de la circulación de vehículos de transporte alternativo público y privado que favorezcan la movilidad óptima de la población a sus distintos puntos de actividad ya sea económica, cultural, educativa o recreativa. Para lo cual se pueden colocar sistema GPS, Sistema Global de Posicionamiento, en los autobuses en una plataforma que permita a los y las usuarias conocer el desplazamiento en tiempo real de sus rutas y optimizar sus tiempos. Los y las trabajadoras utilizan de una a cuatro horas diarias en trasladarse a sus lugares de trabajo o de estudio, esto afecta en la calidad de vida y en la salud de la población.

El desplazamiento de personas en la ciudad es caótico, su dimensión y número de habitantes debería de permitir una planeación de la movilidad con resultados favorables y no es así. El crecimiento del parque vehicular ha sido exponencial, lo que ha congestionado la circulación vial de todas las zonas urbanas con el consecuente impacto en todos los ámbitos del desarrollo humano y urbano. De no cambiar las políticas públicas de la movilidad, el aumento de vehículos por hogar se mantendrá, ya que es resultado de la carencia o insuficiencia de un trasporte urbano público accesible, planeado en sus rutas, y principalmente seguro, que brinde soluciones de movilidad a la población. Además de la necesidad imperiosa del impulso de un trasporte alternativo con visión sustentable y seguro para quien lo utilice sin importar su condición y ubicación, que le permita el desarrollo de sus diferentes actividades y con ello mejorar la calidad de vida de la población, para lo cual debe de garantizarse la seguridad de la persona, y que no corra el riesgo de ser arrollada por un vehículo de motor con consecuencias fatales.

¿Qué implica una movilidad de excelencia? En primer lugar, centrarse en que la ciudad es para las personas que circulan en ella, y no para los vehículos motores. Si tenemos alguna duda de que la movilidad es tema central o no en la agenda pública, y de que se apliquen las medidas pertinentes, solo es necesario echar un vistazo a las cifras de accidentes de tránsito, aparejadas a la falta de cultura vial, generando estrés en la movilidad cotidiana en la ciudad, incremento de la contaminación, el sacrificar zonas arboladas -que dan oxígeno y permiten que los mantos acuíferos se alimenten- por construir vialidades. En segundo lugar, realizar una mirada integral al problema de la movilidad  que tenga como puntos fundamentales para su diseño a la persona, al medio ambiente, la seguridad, la participación social, la aplicación de la tecnología y promover con ello la sana convivencia entre los diferentes sectores sociales, culturales y económicos de la población, en pro de la calidad de vida y la salud pública.