“Margarita Michelena: poeta y periodista”

Por Elvira Hernández Carballido


Nuestra columnista nos invita a leer este libro, para ella muy especial, pues por años persiguió, soñó y vivió la historia de esta multifacética mujer nacida en Pachuca, Hidalgo.



Hace unos días por fin llegó a mis manos, mi libro número 20, un libro muy especial porque durante varios años perseguí, soñé y conviví con la historia de una gran mujer nacida en Pachuca, Hidalgo: Margarita Michelena.

Sí, primero empecé a buscarla en bibliotecas y hemerotecas. De esta manera me topé con su poesía y me atraparon sus palabras. Descubrí sus textos periodísticos y sus poemas. Además, tuve la grata experiencia de charlar con Andrea Cataño, su hija, que generosamente compartió conmigo su historia. Así, evocó con ternura el día que su madre nació: “Llegó al mundo la noche del 21 de julio de 1917 en una vieja casona de Pachuca. A su madre la asistió Goya, la fiel mujer otomí de lengua dulce y suaves manos morenas. Fue una hermosa niña de fulgurantes ojos azules… ‘Se llamará Margarita’. Su padre, Leopoldo, el castellano recio con su muro de amor inexpugnable, no había regresado de la mina con cuya dureza se hablaba de tú. Goya limpió a la niña y la vistió con la ropita que Benita le tejió con sus manos de hada celta…”

Es así como en la primera parte del libro narro la vida de Michelena, su infancia, su descubrimiento por la poesía y el instante donde tuvo la certeza de que sería poeta. Ella misma afirmaba que, cuando le leyeron los poemas de Luis de Góngora, su corazón infantil aceleró el ritmo y quedó marcada por siempre por la poesía. Por eso, ya adolescente se fue a la ciudad de México y estudió en la Facultad de Filosofía y Letras. Publicó su primer libro en 1945: Paraíso y Nostalgia.  Ella tenía 28 años de edad.

Durante toda su vida, Margarita Michelena escribió, primero sus poemas, luego publicaba sus libros y más tarde colaboraba en diversas publicaciones periodísticas, pero al mismo tiempo tuvo otros trabajos “formales”. Fue guionista de programas radiofónicos y participó en 1952 en Radio Femenina, la primera estación hecha por mujeres en México. Fue productora del programa Mundo Femenino. Fue la creadora de la frase más citada como el ejemplo de una publicidad efectiva: “Mejor, mejora, mejoral”. Además de todo eso, su hija comparte el amor que ella sintió por su padre, estuvo casada con el pintor Eduardo Cataño, quien falleció en 1964. Tal vez en su luto decidió decirle adiós a la poesía, pues en 1969 ella publicó sus dos últimos libros: El país más allá de la niebla y Reunión de imágenes.

En la segunda parte, recupero precisamente el mundo que construyó con su poesía, se dice que publicó poco y que el periodo dedicado a la literatura fue muy corto, 1945-1969. Sin embargo, la calidad de sus textos es total. Los pocos expertos que han estudiado su obra, señalan las siguientes características:

  • Declara abiertamente, con un lenguaje bello y muy cuidado, diversas sensaciones de amor, desamor, la vacuidad del ser, la nostalgia por lo vivido, la visión desencantada de la realidad, el tedio y el hastío.
  • Inserta ciertos temas “baudelairianos” para subrayar enfáticamente la pérdida de la individualidad del hombre.
  • Vaticina, como los románticos, como en el caso de Baudelaire, que acotaron de manera apocalíptica el destino del mundo.
  • Hay un tono de intensa emotividad en sus versos que se manifiestan cuando alude al sentimiento que la embarga: una tristeza profunda, sentimiento que se convierte, a lo largo de sus textos, en tedio, hastío y desolación por las situaciones adversas a las que se enfrenta. escritos de Michelena.
  • Incorporó uno de los ideales del Romanticismo de unir dos entidades: la mente y la sensibilidad.
  • Manifiesta en su obra las dolencias que le atormentan y en las que se regodea.
  • Realiza una exégesis sobre el lado oscuro de la vida en sociedad y antepone la belleza como algo sagrado.
  • Parece delatar que está consciente de vivir en un mundo sin sentido.
  • Demostró creer en los ideales de la defensa de la individualidad del hombre y propuso ante la tendencia del hombre hacia el bien y el mal, que éste asumiera esta dualidad y encontrara una forma de vivir, enfrentando, a estas circunstancias adversas, la belleza y la poesía.
  • Mediante el arte, intentó liberar sus abatimientos y asumió estoicamente su existencia.

Y en la tercera parte de este libro que orgullosamente les comparto, hago referencia al trabajo periodístico. Michelena escribió de 1978 hasta 1998, el último día de su vida en el periódico Excélsior. Fundó una publicación periodística que tuvo la característica de ser escrita únicamente por mujeres, desde la directora hasta las correctoras y fotógrafas, se llamó Cuestión, que fue presentada de la siguiente manera a la sociedad mexicana de la década de los ochenta:

“Amigos lectores; tienen ustedes en sus manos el número inicial del diario CUESTIÓN, un periódico que, por primera vez en el mundo; está realizado totalmente por mujeres. En ello radica su absoluta novedad y en ello su estilo diferente, valeroso, sencillo y claro, sin amarguras ni solemnidades y con una seriedad que no excluye la amable ligereza ni el bendito buen humor.

“Vaya por delante una indispensable precisión: en CUESTIÓN no somos activistas del feminismo, aunque de ninguna manera deje de interesarnos vivamente la promoción social, económica, política y cultural de la mujer. De hecho -y prescindiendo de todos los “ismos”- podemos decir que nada de lo humano nos es ajeno y que tratamos de ver esa suprema realidad de lo humano con nuestra propia visión: total y objetivamente, con valentía y trascendencia”.

Sin embargo, su hija Andrea revela que la manera de ser de su madre puede delatar que:

“Fue feminista sin que lo reconociera. Tal vez porque en tiempos del feminismo recalcitrante de su época, la imagen de las mujeres que abanderaban el movimiento era la de féminas muy resentidas, según ellas. Con su talento y su gracia, ‘la Michelena’ nunca se vio discriminada en un mundo de hombres en el que se desenvolvía con la mayor naturalidad. Siempre los vio como sus iguales. Recuerdo que decía que la igualdad era imposible. ‘Somos diferentes y por lo que hay que pelear es por la equidad: que, a igual trabajo, igual remuneración, que, a igual talento, igual reconocimiento, pero yo quiero que los señores me sigan abriendo la puerta del coche o que si voy en el camión atestado haya un caballero que me ceda el lugar’”.

Sin duda, Margarita Michelena siempre provocó debates y reflexiones con su periodismo y con su manera de ser. La literatura y el periodismo fueron sus grandes pasiones. Gracias a su hija Andrea Cataño en este libro queda la mujer que ella amó y que con sus evocaciones nos permitió palpar. En efecto, su mirada de hija nos la describió como “una mujer delgada, hiperactiva, totalmente femenina, que tejía suéteres divinos, cocinaba un bacalao delicioso”, que gustaba de leer los periódicos y hacer temblar a los políticos con sus artículos que evaluaban su comportamiento. Al parecer lo único que se le dificultaba fue manejar y cambiar pilas.  A los 79 años, un 27 de marzo de 1998, Margarita murió, pero se volvió inmortal, este libro que escribí trata de mantenerla latente, de palparla en su propia voz y en la de su hija. Ojalá se animen a leer Margarita Michelena: poeta y periodista, libro editado este 2018 por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.