Emma Godoy, pionera en el cuidado de la vejez en México

Por Elvira Hernández Carballido


Elvira Hernández Carballido nos acerca a uno de los principales motores que tuvo en vida esta mujer emblemática para nuestro país, a propósito de los cien años de su nacimiento.



Emma Godoy, además de ser maestra, poeta, filósofa, ensayista, crítica y dramaturga, fundó la organización “Dignificación de la Vejez” (DIVE), antecedente representativo del Instituto Nacional de la Senectud (INSEN), comprometida con el futuro de la gente mayor. Cabe destacar que colaboró en La mujer actual, programa que le dio gran popularidad con el público mexicano durante muchas décadas y en ese espacio sonoro siempre aprovechó para hacer referencia al tema de la gente mayor:

La vejez no es callarse, sino hablar. Muchas personas tienen miedo a envejecer,
sin embargo, es la ley de la vida, una época de realización y contemplación, que implica estar presente.
Cada día más personas se van acercando a la vejez, por ello deben existir condiciones que les ayuden
a sobrellevar esa época, es decir, ser viejos sanos, incluidos en la vida pública, motivados, adaptados
y que no se queden rezagados. Ya no necesitan que les resuelvan el problema de la vejez, sino ahora
son ellos quienes son ese motor para moverse como viejos.
El respeto a los viejos se va generando desde la propia familia, si están incluidos en un mundo donde
los jóvenes saben ¿De dónde vienen? ¿Quiénes son? ¿Cómo están?
¿Quiénes fueron sus antepasados? Se les brinda respeto, cariño, atención, una sonrisa, etc.
En muchos lugares, la integración familiar se ha perdido por la rapidez de la vida, la situación social,
la desintegración familiar, etc. Hace 25 años México era un país privilegiado, ya que no era
como los países europeos, donde los viejos se disgregan, es decir, los adultos mayores viven
en un lado y los hijos en otro extremo. Actualmente se está perdiendo esa cohesión familiar a través del abandono, dejando a un lado
el respeto, cariño, atención, etc., por ello, esto se debe rescatar ya que los viejos
son parte de este mundo. Es importante que el viejo se acerque al joven para que haya
una conjunción de pensamiento y actividades, asimismo una comunión de acción en la vida diaria.
Los viejos somos la creación divina, aprovéchenla. No se vive dos veces. (Emma Godoy)

Godoy no solamente hizo referencia a la vejez y se preocupó por el reconocimiento social a la gente mayor, ella actuó. Una primera acción significativa en 1977 fue cuando creó la asociación civil DIVE, su lema fue: “La ancianidad debe ser maestra, consejera y guía”. Esta organización fue un antecedente muy significativo para que el 20 de agosto de 1979 se creara por decreto presidencial el Instituto Nacional de Personas Mayores (INSEN) en México.

En sus conferencias, en sus colaboraciones radiofónicas y en sus textos, siempre argumentaba que los prejuicios y la discriminación, reconocen más otro tipo de vejez, la llamada vejez funcional, que considera a las personas mayores simplemente como gente vieja, por lo tanto, incapaz o limitada. Por ello, lamentaba y reclamaba que la falta de educación y sensibilización hiciera pensar que el hombre o mujer que llegan a esta edad se convierten en un estorbo, alguien que molesta y provoca incomodidad, pero nunca una compañía o un ser del que se puede aprender. Solamente un país culto, insistía, estimula a su población anciana. Aseguraba que mientras surgiera un espíritu sin discriminación, una fuerza que diera reconocimiento al viejo como persona ante la ley, se les podría otorgar acceso a los recursos, al trabajo, a la vivienda, a la alimentación y sobre todo a la dignidad. Cuando eso se logre, advertía, la vejez dejará de ser una amenaza para convertirse en una ardiente promesa. Por eso creó DIVE.

Con el mismo amor con lo que amaba todo, desde un perro roñoso
-al que curaba y atendía-, amaba las más elevadas bellezas del entendimiento.
Y así quiso a su obra social cumbre, el DIVE, luminosa criatura puesta en pie con el aliento de
la más justa de las ideas: hay que aprender a tiempo a ser viejo. DIVE no tuvo nada que ver
con los asilos ni otros sitios en los que aguardan la muerte quienes no supieron envejecer,
sin la alegría de quien aguarda la salida de sus alas, para seguir esa gran metáfora
de Emma relativa al sentido último de la vida: somos larvas primero, luego crisálidas
y, al final, mariposas, con la materia abandonada al fin, en beneficio del vuelo.
Como lo diría Unamuno, dejamos de ser sarcinos (de carne) para convertirnos
en neumáticos del espíritu. Hay que aprender a esperar el momento
del vuelo, el de ser mariposas con alas abiertas. (Margarita Michelena)

Es importante reconocer que en este siglo XXI las propuestas de Emma Godoy han hecho escuela, no solamente con la creación del INSEN, sino también en tribunas de discusión sobre el tema. Un tema que en este mes de agosto, dedicado a las personas mayores, vale la pena destacar, sobre todo reconociendo la labor de esta maestra y periodista que justo este 2018 se celebran los 100 años de su nacimiento