MAYO 2018

Proceso electoral: ira irracional contra las emociones

La idea de 'un voto razonado' ha sido mencionado en las campañas del PRI en varias ocasiones. Esta separación de 'lo racional' y 'lo emocional' devela una escisión entre 'lo público' y 'lo privado', y por ende de 'lo masculino' y 'lo femenino'. Sin embargo, nos dice Guadalupe López García, las emociones no pueden desvincularse de lo político.

En 2012, en un acto de campaña, el entonces candidato de la coalición Compromiso por México, Enrique Peña Nieto, pidió a las y los mexicanos emitir un "voto razonado" y que no se dejaran llevar por la emoción, reportó la prensa. Hasta la jerarquía de la Iglesia católica recomendó que razonaran el voto antes de hacerle caso a las encuestas [1].

Ya como presidente, ante las manifestaciones por el incremento en las gasolinas y el diésel, a finales de 2016 y principios de 2017, Peña Nieto llamó a actuar con serenidad. "Llevemos la emoción a la razón, sin dejar de tener siempre en nuestro actuar el sentido humano de todo lo que llevamos a cabo, que es un poco lo que inspira y lo que precisamente el gobierno viene realizando, indicó".

El 10 de mayo pasado, en una gira por la ciudad de Monterrey, el mandatario recurrió nuevamente a ese argumento, al insistir que se votara con "menos víscera y más razón" [2]. El nuevo dirigente nacional de su partido, el Revolucionario Institucional (PRI), René Juárez Cisneros, ya se le había adelantado al llamar a las y los priistas a "consolidar el voto de corazón y a conquistar el voto de la razón".[3]

En una publicación virtual, con base en estudios, se refiere que "el voto se define por cómo nos sentimos en relación a los candidatos, por instintos y humores; no por un análisis profundo ni por el contraste de propuestas", [4] y aconseja: "Si bien nos sobran razones para sentir descontento, aún podemos evitar que las emociones nos gobiernen el próximo sexenio. Escucha las propuestas y compáralas. Vota con la cabeza, no con el estómago". [5]

"Solamente las personas radicales o ignorantes toman decisiones irracionales, víctimas de la manipulación emocional", indica Alejandro Martínez, en un artículo titulado "La neurociencia del voto: ¿por qué lo irracional domina una elección?" [6]

"Hay que convencer con la razón y no vencer con la emoción", dice Mauricio Millán, al opinar sobre el primer debate entre la y los candidatos a la presidencia de la república [7]. Otro analista político, Carlos Urdiales, opina que "las elecciones las definen las emociones colectivas [...] La emoción no atiende razones ni se inmuta con datos o cifras que poco entiende y menos le interesan".[8]

El periodista Enrique Quintana, indica que la experiencia demuestra que "el voto usualmente depende más de factores emocionales que racionales. Es más usual tener electores poco informados de las propuestas de los candidatos y mucho más influidos por la personalidad de éstos o por el tono de sus campañas". [9]

Pero, ¿por qué tanta ira irracional contra las emociones? Ya había expuesto algunos argumentos en mi colaboración anterior [10]; ahora, quise extenderme un poco más, debido a los debates que se han dado recientemente sobre el tema y a que parece que al presidente mexicano le gusta utilizar ese discurso una y otra vez para llamar a la sensatez.

Si bien se admite la influencia de las emociones al votar o protestar, se considera que hacerlo de esa forma es una mala decisión o una equivocación, producto de la desinformación y de la falta de análisis, como indican los sesudos especialistas.

El problema no es si las y los electores tienen o no información o la capacidad para reflexionar sobre un hecho o una propuesta, sino entender qué factores intervienen para que concluyan si los datos con los que cuentan son buenos y verdaderos o malos y falsos, aunque para otras y otros sean diferentes a lo que pensamos, pero también a lo que sentimos.

Por un lado nos piden que no nos dejemos llevar por las emociones; por otro, retomando a Aguilar [11], las utilizan estratégicamente en las campañas partidistas y -agrego- en las decisiones de gobierno. Por eso, el PRI no es el único partido que apela a la supuesta razón (inteligencia, buen juicio). Lo hacen todos, pero usando el miedo, el orgullo, el enojo o la esperanza.

En este proceso electoral, de nueva cuenta se usa el miedo para inhibir el voto, impulsado por el PRI, PAN y, ahora, PRD. Sin embargo, el temor de las y los votantes no es a Andrés Manuel López Obrador, de Morena (a quien está dirigida esa campaña), sino a quienes difunden esa campaña sucia, porque saben que no es una recomendación; es una amenaza.

No solo en ese tipo de sufragio intervienen las emociones; igualmente, en los llamados voto blando, voto de castigo, voto en blanco, voto duro o voto útil. Hasta en el voto razonado está presente tanto lo que pensamos como lo que sentimos. Es por eso que las emociones no pueden desvincularse de lo político (como lo mencioné, citando a Sara Ahmed).

Aunque no sean las únicas emociones utilizadas en el juego electoral, el miedo y el odio han sido las principales herramientas políticas del Estado mexicano para ejercer el poder y el control de la población y en especial, de las mujeres. Hay que recordar que la misoginia se determina por el odio (una emoción) a las mujeres y el machismo, por la superioridad (un sentimiento) de los hombres.

En estas elecciones en donde participan de manera masiva, debido a la paridad -impugnada por la mayoría de los partidos políticos-, las mujeres se han enfrentado al resentimiento y odio (y también miedo) de sus mismos compañeros, lo que se ha traducido en una violencia y discriminación de manera abierta y frontal.

Aun así, se insiste en separar la vida emocional de la vida racional. La política, los diversos ámbitos públicos, la cultura, lo objetivo y lo masculino están vinculados a la razón, en tanto que lo doméstico, lo familiar, lo personal, lo privado, lo subjetivo y lo femenino, a las emociones.

En esta construcción binaria antagónica -característica del pensamiento occidental- se califica a las emociones como buenas y malas y como positivas y negativas. Por eso nos obligan a regularlas, manejarlas, controlarlas y reprimirlas. Podemos expresarlas y hablar de lo que sentimos, pero de forma privada o en espacios como el futbol (ahí sí, los gritos, mentadas de madres y el llanto no serán mal vistos).

La especialista en estudios socioculturales de las emociones, la doctora Oliva López Sánchez, de la Facultad de Estudios Superiores, Iztacala (Universidad Nacional Autónoma de México), en la entrevista que tuvo con Mujeresnet.info, señala que absolutamente todas las decisiones pasan por el razonamiento de nuestras emociones.

Advierte, sin embargo, que el punto nodal es identificar con qué tipo de emociones estamos decidiendo, pues tendremos una forma de actuar si estamos enojados, u otra, si sentimos agradecimiento, alegría, tristeza o miedo. Igualmente, puntualiza, se debe vincular lo que ofrecen y prometen las y los candidatos con el sentir de la gente.

Fuentes:
[1] http://www.eleccion2012mexico.com/noticias/noticia1991-2012-06-17-la-iglesia-pide-no-dejarse-enganar-por-encuestas-razonar-voto
[2] http://www.jornada.unam.mx/2018/05/10/politica/010n1pol
[3] http://pri.org.mx/somospri/SaladePrensa/Nota.aspx?y=30459
[4] https://news.culturacolectiva.com/elecciones-2018/descontento-en-politica
[5] Idem.
[6] https://pijamasurf.com/2012/06/la-neurociencia-del-voto-lo-irracional-de-una-eleccion
[7] http://www.eluniversal.com.mx/cartera/economia/emocion-vs-razon-los-debates-por-la-presidencia
[8] https://www.razon.com.mx/el-debate-sera-emocional-no-intelectual
[9] http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/enrique-quintana/no-se-equivoquen-las-emociones-dictan-el-voto
[10] http://www.mujeresnet.info/2018/04/sheinbaum-contra-barrales-razon-contra-emocion.html
[11] Aguilar, Rosario (2013). "¿Emociones y razón? El uso estratégico de emociones en los anuncios de la campaña presidencial de 2012", Política y gobierno, vol. XX, núm. 1, I semestre, pp. 141-158.